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Quémese después de leerse07/01/2009- Por Carlos Faig - Realizar Consulta
En un plano bien manifiesto el tema de la película, lo que abrocha la comedia, es el despido, poner gente a disponibilidad. La gente es prescindible. Pero ¿cómo se nos presenta esa prescindibilidad? ¿A qué obedece el carácter sustituible de las personas?
Ficha técnica y artística
Título original:
Dirección: Ethan Coen y Joel Coen
Guión: Ethan Coen y Joel Coen
Elenco: George Clooney, Frances McDormand, Brad Pitt, John Malkovich y Tilda Swinton
Producción:Tim Bevan, Ethan Coen, Joel Coen, David Diliberto, Eric Fellner, Robert Graf
Compañías: Mike Zoss Productions/ Relativity Media (in association with)/ Studio Canal/ Working Title Films
País: Reino Unido/ Estados Unidos/ Francia
Año: 2008
Género: Comedia
Duración: 96 min.
Idioma: Inglés
Estreno: octubre de 2008

Quémese después de leerse
Resumen del film
Osborne Cox, interpretado por John Malkovich, es agente de
Comentario
En un plano bien manifiesto el tema de la película, lo que abrocha la comedia, es el despido, poner gente a disponibilidad. Este tema toca el comienzo de la película, cuando Malkovich resulta despedido de
Hay un punto donde la comparación entre el film y el cuento de Poe se torna decididamente pertinente y nos permite avanzar en el comentario. Si buscáramos un correlato con la teoría analítica, el tema que todos somos prescindibles y la caducidad que nos afecta nos remite a la caducidad del órgano, y por lo tanto a la detumescencia. Se entremezcla entonces, y se ve por qué, el espionaje sexual, el espionaje de
Por último, el título del film remite, según creo, a una vieja serie de espionaje: Misión imposible. Los capítulos de aquellas producciones comenzaban con un mensaje que contenía instrucciones, una tarea a cumplir por un agente secreto, y luego, en cuanto el destinatario lo oía, se autodestruía, se quemaba. En Quémese… las instrucciones son precisamente contrarias, inversas: la tarea encomendada es quemar el mensaje, y eso es todo. Esto nos remite de nuevo a un órgano que, a pesar de que ha caducado, a pesar de que no tiene ya tarea asignada y función que cumplir, sigue viaje. Dos residuos convergen, dos restos: los del cine de espionaje, parodiado en la película, y los propios del filme. Los Coen filman aquí, pues, tanto la imbecilidad que comporta el cuerpo, y la eficacia social que conlleva, como un cuento de niños (que tiene su expresión directa en el filme a través del personaje que interpreta Tilda Swinton). Y lo que se realiza finalmente es un deseo infantil, un capricho. No hay por qué creer que esto atañe únicamente a la sociedad norteamericana.
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