» Colaboraciones
Acerca de la invasión algorítmica y la IA. ¿Es Messi inteligente?29/05/2023- Por Martín H. Smud - Realizar Consulta
La I.A. utiliza razones probabilísticas matemáticas bastante sencillas para su trabajo, extrae información de diversas fuentes y a partir de esta puede realizar modelizaciones de la realidad. O sea, se trata de una modelización de la realidad a partir de estados probabilísticos. El autor concluye que la realidad para la inteligencia artificial es un constructo de probabilidades, Y se pregunta: ¿cómo afecta esto a les humanes, a la subjetividad, al pensamiento, a la vida?
“Messi Rockstar”, por Paul Parsons a partir del uso de IA*
Ya estamos en el capitalismo digital, la llamada cuarta revolución industrial, un proceso vertiginoso de transformación en apenas dos décadas, no sólo podemos estar seguros de su velocidad cada vez más acelerada sino del cambio en el ecosistema en el tiempo y lugar que vivimos. Las múltiples pantallas, los celulares, las autopistas de conectividad, la identidad virtual, y ahora la inteligencia artificial han generado una nueva forma de controlar, almacenar, procesar, encriptar datos que se basan en diferentes modelos algorítmicos.
El dueño del ChatGpt, Altman, nos informa acerca de los usos más comunes hasta ahora de esta herramienta y nos deja estupefactos: son dos, resumir grandes charlas grupales de WhatsApp y hacerles preguntas estúpidas.
La I.A consta de dos palabras: inteligencia, artificial. No es metafísica, no es vaga, son técnicas muy bien delimitadas, que dan la sensación de estar frente a algo que si bien no podemos llamar pensante, seguro podemos nombrarlo como algo que aprende. El ChatGPT agrega un modelo algorítmico generativo dialógico, que conlleva dos nuevas características: resume con una velocidad y retroalimentación inigualable, y parlotea con un lenguaje que no sólo responde a tus preguntas sino también recrea relatos.
A sus programadores y matemáticos les dan gracia esos debates acerca de si esto es inteligencia o no es, con un dejo de altanería dicen que ese tema lo dejan para discusiones escolásticas, que, si bien son “interesantes”, desgraciadamente, los lleva a perder tiempo con todo lo que tienen que hacer...
Lo que no cabe duda es que este algoritmo está produciendo una modificación del posicionamiento con respecto al conocimiento, sin estar de acuerdo en lo que significa inteligencia.
Pero como se les pide aun así que nos hablen de lo que están haciendo, enfatizan que existen múltiples inteligencias, algo que comenzó sólo para hacernos rabiar, hoy se afirma con entera impunidad. Y para volver irrefutable su verdad nos preguntan:
“¿Es Messi inteligente?” y siguen: “Si lo oigo hablar en una entrevista, la verdad es que disminuiría mucho la probabilidad de asignarle la cualidad de la inteligencia. Pero si le veo jugar en un campo de fútbol no tengo ninguna duda de que es inteligente”.
Los debates son furibundos acerca de si llamarlo inteligente, y a qué llamar inteligencias y qué límites éticos conllevan esa “artificialidad”, finalmente un nuevo tipo de inteligencia. Pero la pregunta no es tanto por la inteligencia (o las inteligencias) sino por la dirección, si Sócrates enseñaba marcando el no saber en el supuesto saber para abrir la pregunta acerca del deseo de saber, las I.As te llenan de respuestas hasta el punto que deflacionan el deseo de aprender. El problema entonces, en primer lugar, es lo que produce en los que quieren aprender.
Si bien desean demostrar que existe una forma de inteligencia en las I.As generativas que no tienen por qué ser otras formas de inteligencias, no aclaran que se trata de una modelización de la realidad a partir de estados probabilísticos. Y luego cuando ocurre lo que puede llamarse realidad, retroalimenta el sistema con nuevos datos que llevan a nuevas probabilidades.
Las I.as no se cansan y sacan datos de una enorme cantidad de lugares en la nube. Si bien toman el modelo de la red neuronal, se hermanan con estudios neurolinguísticos y cognitivos, llevan la delantera por las razones matemáticas y lógicas, pero lo que es importante destacar es que barrieron de un plumazo con toda la historia de la filosofía hasta el siglo XX.
Buscando su propia piedra Rosetta, afirman el fin de la filosofía. Intentando comprender los jeroglíficos de las redes neuronales construyen el pensamiento desde procesamientos concretos, matematizables, proabilísticos y se encuentran agregando crecientemente lo que llaman la “carga abstracta” pero sin entrometerse con el eslabón perdido de lo real como condición del ser pensante.
Con el objetivo de “ayudar” a nuestras pobres, limitadas y amenazadas mentes con miles de informaciones, nos resumen de qué se está hablando en fracción de segundos, estas nuevas tecnologías tienen unas enormes consecuencias en la escolástica del aprender. La I.As. utilizan razones probabilísticas matemáticas bastante sencillas sostenidas por el teorema de Baye. Si se extrae información de la realidad, se pueden realizar esas modelizaciones pero el asunto es que la realidad para los seres humanos suele ser algo brumoso, complejo, inefable.
La realidad para la inteligencia artificial es un constructo de probabilidades y esto no deja de ser una contradicción en sí misma, porque un constructo no viene de la ciencia, a diferencia de las probabilidades que existen como modelo científicamente matemático, la pregunta del millón es cómo relacionar probabilidades y constructos.
La respuesta de I.As. es no sólo matemática sino que asimismo conlleva la expulsión lisa y llana del concepto de lo real, y de esa manera se ha desplumado a toda la historia de la filosofía como si fueran hojas vanas y pensamientos de cabezas olvidables.
Estamos en el tiempo de la tiranía de la probabilidad, ya no nos preguntamos acerca de lo real que era lo incognoscible según un olvidable Kant, las maquinas achatan ese real que nos singulariza como seres humanos. De ese real se crearon Dios, la ciencia, el deseo de ser amados, la expulsión del paraíso. El ser humano se aterroriza y se enamora de ese salto al infinito, de la paradoja misma de ser un detalle insólito en la galaxia.
Messi abre en sus formas de jugar las paradojas de que el azar parece estar siendo llevado en su botín izquierdo. Y no se trata de que las I.As no puedan sentir fanatismo, tampoco se trata de que no mueran ni se cansen sino el efecto más significativo es que vuelven lo real probabilidad. Entonces reducen esa dimensión y con ello borran la filosofía, la instancia del ser humano en cuanto a la reflexión acerca del pensamiento, y al borrarla, terminan considerando a los seres humanos como seres caprichosos, con demasiadas faltas ortográficas y caídas.
Una maquina no es psicótica, ni tiene enfermedades psicosomáticas ni es melancólica. Puede escribir poesías pero no nos van a escandalizar salvo que hable mal de los seres humanos, nos digan que somos seres débiles y muy propensos a no aprender de la experiencia. Eso de tropezarse dos veces con la misma piedra no es para la inteligencia artificial generativa.
Arte*: https://elobservador24hs.com.ar/la-inteligencia-artificial-revelo-como-se-veria-lionel-messi-en-modo-rockstar-y-un-detalle-en-el-pelo-sorprendio-a-todos/ Paul Parsons es periodista científico.
© elSigma.com - Todos los derechos reservados



















