» Colaboraciones
La escisión defensiva del yo en la melancolía16/11/2000- Por Laura Rombolá y Lucía Farías -

"...Narciso tenía una hermana gemela que se parecía en extremo, ambos eran bellísimos,la muchacha murió y Narciso que la quería entrañablemente experimento gran dolor. Un día al verse en una fuente, creyo por un instante contemplar a su hermana, y ello miti gó su pena. Aunque sabía claramente que no era su hermana a quién veía, se acostumbro a mirarse en la fuente para consolarse de su pérdida..."
Sumidos en las aguas de Narciso, vamos a tratar de pensar de que esta hecho el proceso de escisión defensiva en la melancolía. Comenzaremos fieles a nuestra metodología, por recurrir a la definición de escisión: división, separación, rompimiento de un núcleo atómico en dos porciones iguales. En alemán spaltung (escisión) Freud lo ha utilizado para designar el hecho de que el hombre, en uno u otro aspecto, se divide con respecto a si mismo.
El concepto de escisión del yo fue establecido por Freud sobre todo en el marco de una reflexión del fetichismo. Esta patología presenta el problema de las relaciones entre el yo y la realidad.
En la constitución del yo, habría una renuncia al principio del placer para ir accediendo al principio de realidad, y asi prevalecer la realidad objetiva. Hay una constitución particular del yo en donde una parte accede a la realidad objetiva y otra se resiste a aceptarlo, ya que esto le significaría un sufrimiento psíquico. El resultado se alcanza a expensas de una desgarradura en el yo que nunca se reparara y se hara más grande con el tiempo. Estas dos reacciones contrapuestas frente al conflicto subsistirán como núcleo de una escisión del yo.
En el fetichismo, Freud encuentra esta coexistencia de dos actitudes dentro del yo, frente a la realidad de la castración: por una parte (los fetichistas) niegan el hecho de su percepción, que les ha mostrado la falta del pene en el órgano genital femenino; esta negación se traduce en la creación del fetiche, substitutivo del pene en la mujer; pero por otra parte, reconocen la falta de pene en la mujer, de la que extraen consecuencias correctas. Así el fetichista se defiende, a través de la creación de un objeto fetiche, de la homosexualidad, la muerte y la locura. Este modo defensivo ha sido descripto como renegación.
Con respecto a la pérdida de la realidad, la podemos diferenciar desde tres procesos, de acuerdo a los cuales se estructurarán distintos cuadros psicopatológicos.
En la neurosis actúa la represión, operación por medio de la cual el sujeto intenta en este esfuerzo de desalojo de la conciencia, mantener en el inconciente representantes ideativos ligados a una pulsión. La represión se produce en aquellos casos en que la satisfacción de una pulsión, susceptible de provocar placer, ofreciera el peligro de provocar displacer en virtud de otras exigencias. En la neurosis hay una huida de un fragmento de la realidad por frustración de un deseo infantil. En este intento fracasa y surge el síntoma. Así el conflicto se desencadena entre el yo y el ello, al servicio del superyó y la realidad.
En la psicosis el yo es avasallado por el ello, hay una pérdida de la realidad y una reconstrucción de la misma a través del delirio y la alucinación. Aquí el conflicto es entre el yo y el mundo exterior.
En las neurosis narcisistas, el conflicto es entre yo y superyo, y la melancolía es un paradigma de este grupo.
En "El yo y el ello", Freud nos dice: "...la angustia de muerte de la melancolía admite una sola explicación, a saber, que el yo se resigna a si mismo porque se siente odiado y perseguido por el superyó, en vez de sentirse amado. En efecto, vivir tiene para el yo el mismo significado que ser amado: que ser amado por el superyó..."
¿Por qué el superyo debería odiar al yo, que es lo que encuentra dentro de si para no reconocerlo y poder amarlo?
La sombra del objeto recae sobre el yo, y es allí donde podríamos encontrar un nexo... Dentro del yo encontramos al muerto, una parte de ese yo queda ocupada por este objeto, intentándole dar vida. El yo pareciera renegar la muerte del objeto y lo mantiene dentro de si, vivo, entronizado. Es tal el grado de desconocimiento del superyó que puede llegar a cometer suicidio, o mejor dicho homicidio de sí.
Así vemos un yo escindido entre la incorporación de un objeto muerto y otra parte que reniega la muerte del objeto, tratándose a sí como al objeto.Se produce una bipartición entre el yo crítico y el yo alterado.
Las ideas delirantes no faltan en ningún caso palpable de melancolía y toman la forma de ruina económica, corporal y psíquica. Podríamos agregar que otro tipo de idea delirante sería que el muerto no esta muerto, sino vivo en él y como una máxima expresión de megalomanía vemos un intento, fallido, de vencer a la muerte, ya que con lo único que atenta es contra su propia existencia.
Bibliografía -"Diccionario de psicoanálisis" Laplanche y Pontalis -Obras completas de S. Freud "El yo y el ello" (1923) "Pérdida de relidad en neurosis y psicosis" (1924) "Fetichismo" (1927) "Escisión del yo en los procesos defensivos" (1938) -"La fascinación de la muerte", "Los suicidios" Angel Garma 1 1
© elSigma.com - Todos los derechos reservados