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La Joven Homosexual (A diez años de su fallecimiento)

03/01/2010- Por Olga Cuadra - Realizar Consulta

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Para Lacan fue el fracaso de su análisis tal como lo llamó en el seminario de la Angustia, caso que le servirá de piedra angular para demostrar que el análisis puede ser llevado más allá del punto donde se detenía Freud (el famoso complejo de castración), es ahí donde expresa la nueva concepción de la transferencia que resulta de la invención del objeto petit a, que dicho objeto podrá declararse “incluido, latente en la posición del analista”

Jornada: “Obstáculos en la Dirección de la Cura”, 19 de Septiembre de 2009

 

Un tropiezo a los casi noventa y nueve años, hace que se quiebre la cadera. El decurso que le sigue es habitual: internación en el hospital, operación, reposo en cama, desvalida, del cuerpo casi no queda nada, piel fofa y un poco de carne cuelgan de huesos y articulaciones, su pelo es sólo una fina y blanca pelusa, la boca desdentada está hundida. Sidi no habla ni se queja, sólo tiene la mirada perdida, a los pocos días vuelve a su casa (un acilo de ancianas) donde transcurrirá su último tiempo, será atendida cariñosamente, la llevan en sillas de ruedas, la alimentan, luego ya no sale de su habitación, le falta circulación y así se aproxima su fin, hay una mano de una amiga que se posa en su hombro.

 

Sus  palabras fueron “Llegué a ser así por mi madre”.Todas las mujeres eran enemigas para ella. Recién cuando se dio cuenta de que algo en mí no estaba bien, fue más amable conmigo. Cariñosa fue recién al final, cuando tomaba pastillas, ahí hasta llegó a decirme que tengo ojos bonitos[1]y sólo esa belleza, la de su madre, la propia y la de muchas mujeres, la conmovió y despertó en ella los sentimientos más poderosos. Siempre estuve enamorada de la belleza. Una mujer es siempre un placer para mí, y eso seguirá así hasta el fin de mi vida”. Side expulsa su último gemido en agosto de 1999. ” Estas palabras fueron dichas por  Sidi Csillag más conocida como “La joven homosexual de Freud” a diez años de su fallecimiento.

 

Para Lacan fue el fracaso de su análisis tal como lo llamó en el seminario de la Angustia, caso que le servirá de piedra angular para demostrar que el análisis puede ser llevado más allá del punto donde se detenía Freud (el famoso complejo de castración), es ahí donde expresa la nueva concepción de la transferencia que resulta de la invención del objeto petit a, que dicho objeto podrá declararse “incluido, latente en la posición del analista

 

Emma Csillag, es una mujer hermosa, más bien pequeña, de cabellos oscuros, con una figura bella y femenina, pero a la vez deportiva y enérgica, vestida siempre a la última moda, su madre murió de tuberculosis y el padre era empleado de ferrocarril con sueldo muy modesto. Este muere cuando Emma  tenía 15 años, el pasaje al acto en las vías del ferrocarril de la joven  Sidi, es a los 15 años.

 

Emma deja el pueblo y no quiere saber nada de ese lugar de pobreza. Renegación. Conoce a Antal Scillag  un joven muy ambicioso sin mucho escrúpulos, la fe de sus antepasados significaba muy  poco para él, sólo el amor hacia su madre lo llevó, durante el tiempo que vivió en Budapest, al templo en los feriados importantes. Pero pronto abandonó la comunidad judía. La única concesión que estaba dispuesto hacer a su madre, de credo ortodoxo, era no convertirse en otra religión. Pero él quería que sus hijos no fueran considerados como judíos, por eso los hizo bautizar  en la fe católica. Otra renegación.

 

Él se dedicaría a la industria de la refinería del aceite mineral, cada tanto salían en los diarios por las condiciones de trabajo terribles, casi inimaginables para todos los que no lo habían visto con sus  propios ojos. Un lugar donde no se podía casi respirar a causa del olor a azufre, se trabajaba en formas indignas y horrorosas para cualquier ser humano. Freud lo llamaba directamente “explotación”.Cuando le preguntó a la joven paciente por los negocios de su padre y el origen de su riqueza la misma lo desconocía. Adoraba vivir en el lujo pero no quería saber como lograba su padre posibilitarle ese nivel de vida, de la pobreza sobre la que estaba fundada la riqueza de su padre. Ojos que no ven diría su padre.

 

Su madre se levanta tarde, desayuna en la cama, rodeada de empleadas domésticas, luego se dirige a  la modista y al peluquero porque una esposa de un gerente no puede estar llevando demasiado tiempo el mismo vestido. Esto le devora sumas inmensas y Sidi admira la generosidad de su padre para con los caprichos de su mujer, pero también es motivo de tensión y fuertes discusiones. En ese momento Sidi fija la mirada en su madre que entra en cólera, el padre se levantará,  como un suave corderito, su mujer vuelve a ponerse los pantalones.

 

“Mi madre me parece tan linda y yo hago todo por ella, pero sólo quiere a mis hermanos”.Cuando está con los hijos varones, Sidi, siente que no existe para ella, le lleva regalos, flores, chocolates, no sirve de nada su madre sigue fría y distanciada. Sidi corre y le da un beso, espera ser correspondida y eso nunca sucede.


Cuando su padre  permanece de viaje por negocios, su madre se transforma, en una vampiresa, flirtea y coquetea tanto que su hija se consume en vergüenza ajena y repugnancia. Recordemos el asco que le suscitaba a la joven todo lo concerniente a lo sexual. Los hombres revolotean alrededor de su madre como polillas. Merienda, cena  y se pasea con sus pretendientes, como si fuera libre y no estuviera casada. Ante la mirada de su hija. Goce femenino de la madre que no queda velado.

 

Sidi tiene pocos recuerdos de demostración de cariño por parte de sus padres hacia ella, recuerda  sentada al borde de la cama de sus padres, la madre le pone golosinas en su boca,  con un sofocante aroma de perfume que emana de su cuerpo y de las almohadas. Sí hay algo que la joven le llama la atención de la cocotte es su belleza y el olor de su cuerpo, los juegos que tenían porque nunca fueron a los bifes, eran que la cocotte le daba frutas en  la boca.

 

Una vez que a un hombre, al que Sidonie le pareció bonita y correcta, quiso hacerle un cumplido a la madre por su hija tan bien educada, le dijo que no era su hija sino la de una conocida de ella. Simplemente había renegado de ella para parecer más joven, para retirar el interés del hombre de su hija. Le dolió tanto que subió a la habitación y no salió en los días siguientes para no volver a ver a su madre que tiene un rechazo sistemático contra todo lo femenino: toda mujer se vuelve enemiga y competidora, incluso su propia hija. Esto sucederá hasta la muerte de su madre que si bien no había hombres en su vejez que la pretendían, los hacía aparecer en sus sueños e imaginación donde una vez más Side padecía, por ser ella quien estuvo al cuidado de su madre hasta su muerte.

 

Recordemos que el caso es de 1920 y tres años después escribe esa adicción en la “Organización genital infantil” que es la fase fálica a la cual le da primacía. Once años después va escribir “Sobre la sexualidad femenina” y doce años después “Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis que lleva por titulo “La Feminidad” ”...no es posible comprender a la mujer si no se tiene en cuenta esta poderosa vinculación de la niña con su madre, pensaríamos que esta primera relación de la niña con su madre está destinada al fracaso, precisamente porque es la primera”.Hay un anhelo de unirse con el cuerpo de ella. Lacan  bajo su propia pluma califica de “estrago” lo que hay de específico entre madre e hija, “la mayoría  de las mujeres la relación con su madre de donde ella parece esperar como mujer más subsistencia que de su padre” en la conferencia americana refiere” la niña se halla en un estado de reproche, de desarmonía con su madre. Tengo bastante experiencia analítica para saber cuan devastadora puede ser la relación madre e hija. No es gratuito que Freud decida acentuarlo y eregir toda una construcción a su alrededor”.Entre una madre y una hija no hay relación sexual.

 

Hay castración, abandono de la madre por desilusión fálica, con hostilidad y entonces va hacia el padre, cuando Freud dice con la madre fálica o el padre, es lo mismo, porque lo que está en juego es la negación de la castración, no hay diferencias de los sexos.

 

Con su homosexualidad ella se hace ver, este hacerse ver es una de las características del acting out, pasea con la dama cerca del negocio del padre, hasta que al fin lo encuentra, algo que era inevitable .El padre le lanza una mirada despreciativa, indignada, queda totalmente embarazada como lo denomina Lacan en el seminario de la Angustia (es una situación de máxima aniquilación subjetiva). El encuentro se torna real, ya no se trata de mostrar /ocultar. Inmediatamente trata de restituir la escena con la dama, cuando la cocotte  la rechaza porque no quiere tener problemas, la muchacha efectúa el pasaje al acto .No pudiendo restituir se identifica al desecho del padre, se arroja a las vías del tranvía y se termina el acting out, se termina la historia con la dama. Ella no podía ser lo que sin embargo todo el acting out estaba destinado a significar que ella era, a saber, esa mirada del padre.

 

Ahí los padres consultan a Freud, le piden que ponga las cosas en orden ahí ya está la resistencia y el primer obstáculo en Freud, curarla de su homosexualidad.

 

Se hace ver lo que el otro no puede escuchar, esto también sería un rasgo que vale también para el acting out en nuestra práctica analítica. Lo que no podía escuchar este padre entonces la joven se lo muestra  ante sus narices es decir que se puede amar a alguien por lo que no tiene.

 

Ella cae de la escena - intento de suicidio del cual Freud no duda de  su veracidad lo analiza por dos vías diferentes una por la vía de la melancolía- identificación y autopunición, pero también por el sgte, ahí la famosa palabra, nierderkommen, parto de un niño, en ese intento de suicidio se autoengedraría un hijo, podemos decir que a esta altura está totalmente desilusionada respecto a la promesa edípica del padre. Ya no lo espera más del padre, al hijo, se lo procura ella misma. La joven tiene 15 años cuando es la madre quien recibe un hijo del padre decepción que la lleva a la elección del objeto homosexual. Lacan ubica del lado de la fustración. Sabemos que en el origen de la frustración está la madre.

 

Freud va tejiendo la forma en el recorrido del saber que hila el sgte “nierderkommen  congruente con su teoría acerca de lo femenino que por ese entonces era por el hilo de la maternidad, de la muchacha recibir un hijo del padre, es el consuelo para una mujer por la falta de pene. Este es en obstáculo que toma Lacan, Freud también  estaba enredado en la homosexualidad de su hija Anna, que en ese momento hacía seis meses que se encontraba en análisis con su padre. Se instaura un juego cruzado entre ese  padre y Freud.

 

Podemos decir que otro de los obstáculos que encontramos en este historial es que Freud no prestó demasiado atención  en la relación entre el padre y la madre. La posición de hijos que aún conservaban. Está mamá no había renunciado a su lugar de hija.. Porque lo que permite el pasaje de la nena al padre, en el período edípico, lo que instala al padre en ese lugar, no es otra cosa que el deseo de la madre. Si bien en el historial es un padre presente, que características tiene? ”algo distanciado de sus hijos por su impostado rigor”, impostado, parece pero no lo es.” su comportamiento hacia su única mujer estuvo movido  en demasía  por miramientos hacia su mujer”. Mira demasiado a su mujer y poco a su hija. Para romper el vínculo con la madre, hace falta un padre, hacerse elegir por el  padre.

 

Si bien la función paterna está en juego porque no es una psicótico. La castración ha operado, no se ha rechazado, se la ha  renegado. En RSI la función paterna siempre es fallida, es un modelo de  función,  la normalidad no es la virtud paterna por excelencia, sino el justo me-dios, o sea el justo no-decir, a condición de que no se demasiado transparente ese no-decir

 

El Padre falla en tanto reenvía al otro primordial,  dejándola a Side sometida  a la inducción materna. Se pone en juego un goce incestuoso, miedo a ser devorada por la madre y ganas de ser  comida (con los ojos) por el padre. El interdicto caníbal funciona como  metáfora del incesto” la situación en cuanto al incesto es exactamente igual a la del canibalismo” escribía Freud a Marie  Bonaparte en 1932, el incesto no es solamente acostarse con la madre, hay otros modos del incesto, y en la clínica lo escuchamos a diario, a veces consiste sencillamente en convivir con la madre toda la vida, trabajar con o para ella, habitar con ella pegado a ella. Lo esencial del incesto es ser su objeto, o su falo como objeto, eso es verdaderamente el incesto.

 

Una madre coqueta que no quería renunciar de agradar, la joven paseará del brazo de una cocotte, es un sustituto  de la madre coqueta. Freud comenta que la madre no había tomado tan a lo trágico la homosexualidad de su hija, al padre sí lo indignaba. Que poco sustento tiene  la palabra del padre en el discurso de la madre. Porque un padre no es más que un lugar en el discurso materno. La madre decide acompañar a su marido a consultar a Freud  no porque le preocupaba la homosexualidad de la joven, sino por la mala fama de esta y como quedarían ellos ante los ojos de la alta sociedad.

 

Una madre que relegaba a Sidi tras sus hermanos varones y vigiló con celos para que permaneciera apartada del padre. Lo que podemos suponer es que la joven  parte de una primera relación con la madre, cuando aparece el complejo de castración (desilusión fálica,) entonces aparece el momento del pasaje al  padre (ecuación simbólica  pene =niño) promesa edípica, lo que ocurre es que la hija va al padre, pero en el lugar del padre no encuentra  nada o no lo encuentra suficientemente sustentado por el deseo materno, lo cual le hace obstáculo a este pasaje. El padre rechazaba todo lo que tenía que ver con el deseo de esta chica. No está el padre para acoger esta demanda, no funciona como puerto de salvación. Entonces la joven hace lo que hace el melancólico cuando el objeto no está, se identifica con el objeto, entonces vuelve hacia  la madre, identificada con el padre y toma a la madre por objeto. Desafía el deseo del padre, lo provoca. Aquí tenemos la “regresión” que encontramos en el texto de “La feminidad”.

 

Freud no supo distinguir la transferencia imaginaria de la simbólica, tomó los ”sueños engañosos”, como un engaño y no lee a letra el sueño, la joven lo provoca como provocaba a su padre. Se lo hace notar e interrumpe el análisis, su propia concepción, sus prejuicios, sus fantasmas, influyeron en la ruptura del análisis.

 

Al despedirse  le dice:” tiene ud. una mirada muy astuta... no me gustaría encontrarla en la vida como enemigo suyo”.Y la envía analizarse con una mujer. El analista es el partero del acting out, se dirige al analista que no está en posición de sostener la transferencia, en especial la función simbólica de la transferencia, constituye una demanda de interpretación. La “deja caer” porque se niega a correr el riesgo de ser él que caiga o ser abandonado.

 

La transferencia sin análisis es el acting out, el acting-out es transferencia sin análisis, el analista que rechaza transferencia recibe como respuesta un acting-out

El arrojarse a las vías del tranvía no será su único intento de suicidio, cuando la baronesa viaja, Side no tolera ver la pasiones que mantenía con otros hombres, durante un baile toma ampolla con veneno y las ingiere, sólo le causó varias veces vómitos.

 

Otro intento será unos días antes de casarse con un hombre del que no estaba enamorada pero como sentía que la baronesa estaba cada vez más alejada de ella prefería a otras, se dispara con un revólver. Le erró el corazón por centímetro, se anula el casamiento.

 

No vuelve a consultar más a ningún analista. ¿qué efectos tuvo en la vida de esta joven la renegación en su historia? Freud  tampoco pudo alojarla ni alojar ese petit a (mirada), una vez más Sidi se encontró con el cuerpo materno, sin poder extraer de ella esa femenina sustancia, duelar esa relación preedípica, relación de desarmonía insaldable, para acceder a la maternidad en algun


[1] Ines Rieder-Diana Voigt,:Sidonie Csillag,”La joven Homosexual de Freud”,Ediciones Literales, pág.389.


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