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Pulsión de muerte

15/11/2001- Por Adela Bliman -

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Untitled Document " Pues todo lo que nace
merece perecer
Por eso, cuando soleis llamar
Pecado, destrucción, en fin, el mal,
Es mi propio elemento."

Del parlamento con que Mefistófeles se presenta ante Fausto

Mi interés por pensar el tema de la pulsión de muerte surge por que considero que es un punto clave, para la práctica clínica.

Pienso esto desde la observación cotidiana de la gente, desde sus conductas, desde la historia de la humanidad y desde el lugar fundante en la teoría psicoanalítica que le asigno su creador.

Consciente de las enormes dificultades teóricas de esta temática y en el afán de seguir aprendiendo, es que deseo realizar algún desarrollo y plantear ciertos interrogantes.
Por pulsión de muerte entendemos la expresión de lo instintivo en el ser humano que se diferencia de lo instintivo animal por su variabilidad y capacidad de transformación. Desde el comienzo, Freud, planteó la naturaleza conflictiva del aparato psíquico humano como un conflicto entre tendencias opuestas que dio lugar a distintos dualismos pulsionales: pulsión sexual versus pulsión de autoconservación, pulsión sexual versus pulsión del Yo, pulsión del Yo versus de objeto, hasta llegar en 1920, en su reformulación téorica en "Más allá del principio del placer" a la oposición pulsión de vida, que incluye la sexualidad y la de autoconservación versus pulsión de muerte, teoría esta que ya no modificará hasta el final de su obra.

La pulsión de muerte sería una tendencia a la extinción, al retorno a un estado inorgánico previo a la aparición de lo vivo, y cuya expresión mas manifiesta serían las tendencias destructivas tanto dirigidas hacia el propio sujeto como hacia los objetos.

En este contexto, y teniendo en cuenta el carácter activo de la pulsión de muerte, la pulsión de vida sería un desvío transitorio en el camino hacia la muerte. Esto sería pensar la vida como piruetas para esquivar la muerte que finalmente llegará por causa interna, inherente a sí misma. Sería pensar la muerte como principio y fin, como lo mas verdadero, lo mas seguro del sujeto. "La meta de toda vida es la muerte" dice Freud en "Mas allá del principio del placer", pero cada organismo no morirá sino a su manera.

Es esta una concepción determinista, escéptica de la vida.
Veamos primeramente cuáles son los motivos mas manifiestos que indujeron a Freud a establecer la existencia de una pulsión de muerte, para ello vamos a rastrear algunos de los conceptos en la evolución de su pensamiento.

Ya en 1905 se aproxima al enunciar que el chiste puede ser también una técnica al servicio de impulsos hostiles, aunque se exprese solo a través de una articulación de significantes.

En "Tres ensayos para una teoría sexual" (1905) aparece la agresividad como un componente de la sexualidad y la líbido, como también referida a la idea de una crueldad arcaica, reliquia del deseo canibalístico. Luego en 1909 en "Análisis de la fobia de un niño de 5 años", aparece nuevamente el concepto de pulsión de muerte, no todavía como un instinto diferente, sino como parte integrante de todos los instintos. En 1923 agrega una nota a pie de página en la que asevera la existencia de una pulsión de muerte. En un pasaje de "La disposición de la neurosis obsesiva" de 1913 le parece a Freud comprender una frase de Stekel en la que se afirma que "el sentimiento primario entre los hombres es el odio y no el amor"; en ese sentido dice en "Pulsiones y sus destinos" en 1915: "el odio no es un amor negativo, tiene su propio origen en las pulsiones de autoconservación, de la lucha del Yo por conservarse y afirmarse".

Luego dice: "El Yo odia, aborrece y persigue con propósitos destructores a todos los objetos que llega a suponer una fuente de sensaciones de displacer".

Vamos viendo así, aparecer un aspecto negativo, agresivo, que Freud aún no sabe donde ubicar, pero que ya no puede dejar de conocer. El descubrimiento del narcisismo, la compulsión a la repetición y el estudio del sadomasoquismo le preparan el camino para su segunda teoría pulsional que expone en "Mas allá del principio del placer" en 1920.

En ella presenta conceptualizada su pulsión de muerte "Tánatos", originaria de la materia inanimada de la que luego derivaría la pulsión agresiva o destructiva.

Frente a este titánico y poderoso "Tánatos" solo puede atreverse desafiante y transgresora, la libidinosa "Eros". Su misión consistiría en volver inofensiva esa pulsión destructora. Tánatos y Eros; opuestos, que sin embargo se juntan. Mezclas y desmezclas, uniones y descomposiciones, juego combinado de pulsión de vida y pulsión de muerte, asociaciones en proporciones variables, nunca la pulsión pura.

Dice Freud en "Mas allá del principio del placer": "El sadismo es realmente un instinto de muerte, que fue expulsado del Yo por el influjo de la libido naciente". Mas adelante dice: "El masoquismo, o sea el instinto parcial complementario del sadismo, debía considerarse como un retorno del sadismo contra el propio Yo, este pudiera muy bien ser primario"

En "El malestar en la cultura" (1930) Freud amplia su concepto de pulsión de muerte ya que considera que el sentimiento de culpa proviene de una posición masoquista del Yo con respecto al Superyo, una porción de la pulsión que se dirige hacia la destrucción interna que está presente en el Yo.

Esta pulsión que busca disolver las unidades mas grandes, producto del trabajo de Eros, cuando es desviada al mundo externo, emerge como una pulsión agresiva y destructiva y se pone, de este modo, al servicio de Eros, ya que destruye algo diferente, en vez de a sí mismo.

Del mismo modo cualquier restricción de esta agresividad dirigida hacia fuera, incrementa forzosamente la auto-destrucción. Apuntando a otro enfoque teórico y siguiendo a Lacan y a Oscar Masotta podríamos decir que la tendencia a la autodestrucción en el sujeto depositada en Yo, es contrarrestada por la cálida fuerza intraquilizante, irruptora, de Eros que busca unificarlo, y esa unificación la obtiene de su libidinación que logra frente a la imagen unificada que ve en el espejo, de su identificación con el Otro; pero, en la medida en que se ocupa con líbido su Yo, tiene que expulsar su propia atomización, su cuerpo despedazado, origen de la agresión. El sujeto se sintetiza, pues, atacando, poniendo en el Otro la atomización al mismo tiempo que lo utiliza para unificarse libidinalmente.

Narcisismo y Agresión serían dos caras de la misma moneda, pero que no siempre se superponen exactamente. Los efectos unificantes de la líbido no alcanzarían para dominar completamente el cuerpo despedazado, la prematurez biológica, un "cierto Real", un resto inalienable, motivo de odio y rechazo.

¿Qué hacer con ese "cierto Real"?

¿Cómo neutralizar su acción destructora contra sí y contra otro?

Pregunta sin respuesta en este momento de la evolución de la humanidad; pregunta inquietante, que desvela aún hoy a los más grandes científicos, sabios, poetas.
En los escritos sociales de Freud, vemos como estas preguntas, esta preocupación tenía ya plena vigencia para él.

En "El porque de la guerra" (1932-1933), -es este escrito respuesta a una carta de Einstein en donde interroga acerca de la guerra-; Freud dice: "Usted expresa su asombro por el hecho de que sea tan fácil entusiasmar a los hombres para la guerra y sospecha que algo, un instinto del odio y de la destrucción, obra en ellos facilitando ese enardecimiento. No puedo sino compartir su opinión. Nosotros creemos en la existencia de semejante instinto".

"El instinto de muerte se torna instinto de destrucción cuando, con la ayuda de órganos especiales, es dirigido hacia fuera, hacia los objetos. El ser viviente protege en cierta manera su propia vida destruyendo la vida ajena. Pero una parte del instinto de muerte se manifiesta activa en el interior del ser"..."Se trata de una interiorización del instinto de destrucción"

"Cuando este proceso adquiera excesiva magnitud es motivo para preocuparnos, sería directamente nocivo para la salud, mientras que la orientación de dichas energías instintivas hacia la destrucción en el mundo exterior alivia al ser viviente, debe producirle un beneficio, sirva esto como una excusa biológica de todas las tendencias malignas y peligrosas contra las cuales luchamos. No dejamos de reconocer que son mas afines a la naturaleza que nuestra resistencia contra ellas".

Más adelante se pregunta "¿porqué nosotros como muchos otros pacifistas nos indignamos tanto con la guerra?, parecería -dice- natural, biológicamente bien fundada, prácticamente inevitable".

Responde: "Las modificaciones psíquicas que acompañan la evolución cultural son notables e inequívocas, pero no por un instinto de perfeccionamiento, sino, por el fortalecimiento del intelecto que comienza a dominar la vida instintiva, y por la interiorización de las tendencias agresivas con todas sus consecuencias ventajosas y peligrosas... por eso nos alzamos contra la guerra"

Concluye "todo lo que impulse la evolución cultural obra contra la guerra".

Freud no sabía que el futuro de la humanidad debía atravesar aún por la peor de las barbaries: el genocidio nazi, donde la cuota de placer homicida fue innegable.

En "Mas allá del principio del placer", Freud había dicho: "el principio de placer parece, de hecho, hallarse al servicio de las pulsiones de muerte" y en "El malestar en la cultura" leemos acerca de la pulsión de muerte "Cuando emerge sin ninguna meta sexual, con toda la furia ciega de la destructividad, no podemos menos que reconocer que las satisfacción de la pulsión se acompaña de un grado extraordinariamente alto de goce narcisista, ya que le presenta al Yo, una realización de sus antiguos deseos de omnipotencia". La obra Freudiana se cierra en 1934-38, con "Moisés y la religión monoteísta", donde el papel de la renuncia a lo pulsional se magnifica en beneficio del intelecto.

También Andre Green sostiene que "el destino de los ideales es llevar a cabo la mas radical renuncia a lo pulsional incluída la renuncia a las satisfacciones narcisistas". Sin embargo los jerarcas nazis no eran ignorantes, gente común (naturaleza) eran médicos, abogados, psicólogos... gente de la cultura, gente que había dejado atrás la brutalidad de la naturaleza, que se había impregnado de las victorias del intelecto.

¿Intelecto se asimila a Eros?

Lo único que podemos decir por ahora es concluir citando a Freud: "Si la disposición a la guerra es un producto del instinto de destrucción, lo mas fácil será apelar al antagonista de ese instinto: al Eros. Todo lo que establezca vínculos afectivos entre los hombres debe actuar contra la guerra" ("El porque de la guerra").

BIBLIOGRAFÍA

-El "Yo" y el "Ello", capitulo 4 Obras completas de Sigmund Freud
Traducción por Luis López Ballesteros

-Mas allá del principio del placer Obras completas de Sigmund Freud Traducción por Luis López Ballesteros

- El malestar en la cultura Obras completas de Sigmund Freud Traducción por Luis López Ballesteros

- El porque de la guerra Obras completas de Sigmund Freud Traducción por Luis López Ballesteros

- Moises y la religión Monoteísta Obras completas de Sigmund Freud Traducción por Luis López Ballesteros

-Nuevas lecciones introductorias al psicoanálisis, Lección 32 Obras completas de Sigmund Freud Traducción por Luis López Ballesteros

- Diccionario de Psicoanálisis J. Laplanche y B. Pontalis

- El modelo pulsional Oscar Masotta

-Uno, Otro, Neutro: valores narcisisistas de lo mismo (1976) Andre Green

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