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¿Síntomas actuales?

23/12/2006- Por Silvia Justo - Realizar Consulta

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Crecen día a día las consultas por ciertas formas de padecimiento referidas a algún goce específico: ataque de pánico, bulimia, anorexia, toxicomanía, la lista es amplia, ¿cómo entender entonces la consulta por los denominados síntomas actuales? No se trata de desestimar a alguien porque diga que sufre, por ejemplo, de ataque de pánico porque seguramente eso habla de su padecimiento, sin embargo para muchos es la forma que encuentran de hacer una consulta, su importancia radica en que ese malestar en primer lugar se dirige a alguien.
La subjetividad de la época está fundada sobre todas las formas de segregación, de lo que dan cuenta muchos fenómenos sociales: el country, la villa, el piercing, el shopping, la cumbia villera, los tatuajes.

Crecen día a día las consultas por ciertas formas de padecimiento referidas a algún goce específico: ataque de pánico, bulimia, anorexia, toxicomanía, la lista es amplia, ¿cómo entender entonces la consulta por los denominados síntomas actuales?

No se trata de desestimar a alguien porque diga que sufre, por ejemplo, de ataque de pánico porque seguramente eso habla de su padecimiento, sin embargo para muchos es la forma que encuentran de hacer una consulta, su importancia radica en que ese malestar en primer lugar se dirige a alguien.
La subjetividad de la época está fundada sobre todas las formas de segregación, de lo que dan cuenta muchos fenómenos sociales: el country, la villa, el piercing, el shopping, la cumbia villera, los tatuajes.

¿Pero cómo es que algunos sujetos bajo la misma época desarrollan síntomas algunas veces graves y otras no?, ¿cómo es posible entonces que algunos se adapten a la nueva realidad y continúan de algún modo con su vida mientras que en otros sucede algo muy diferente?, ¿qué es lo que proponemos nosotros como psicoanalistas? Fundamentalmente en la clínica, crear las condiciones para que el síntoma deje de ser actual a fin de crear uno bajo transferencia y de esta forma responsabilizar al Sujeto.

El primero que teorizó sobre el tema fue Freud en sus trabajos entre 1894 y 1896 sobre neurosis actuales, de las que no se ocupó en extenso debido a que su investigación en ese momento era otra, pero sí fundó las bases para investigar sobre ese tipo de cuadros que se quedan con lo actual sin avanzar sobre lo histórico.
El sentido del síntoma siempre tiene algún enlace con la historia del Sujeto.

Antes del comienzo de un análisis el síntoma no es posible de analizar, es un síntoma sin transferencia, son los síntomas de los mortales comunes y corrientes que no se analizan y no porque “anden bien” sino porque, como dice Lacan irónicamente, son felices. En contrapunto, sería que al final de un análisis el síntoma “ese saber hacer con él”, que de alguna manera ha agotado la demanda de saber, se volverá un síntoma inanalizable, ya no porque el síntoma no ha sido puesto bajo transferencia sino porque ha sido puesto y la transferencia ha sido efectuada.

Desde el inicio Freud pensaba que el síntoma era el producto de la represión, un pensamiento había caído bajo la barrera de la represión, algo del orden de un deseo, y en su lugar aparecía un síntoma. Sostiene además que hay tres respuestas posibles respecto de lo que hay debajo de la barra de la represión.

La primera respuesta que da es que hay un deseo que si no podía cumplirse porque era insoportable para el Sujeto, éste hacía síntoma de esto. Si en análisis esto era formulado y había un reconocimiento por parte de él se levantaba la barra de la represión y por añadidura se levantaba el síntoma. Un ejemplo de esto es el caso de Isabel de R. que tenía una parálisis histérica en una pierna y el análisis reveló el deseo prohibido hacia su cuñado. Ella amaba al cuñado y la muerte de su hermana le permitía la realización de su deseo, lo que quedaba expuesto era el incesto y el anhelar la muerte de su hermana. La paciente de Freud no quería saber nada de esto y lo que aparece es una renquera. Freud encuentra el enlace entre un deseo y un síntoma. Lo que él dice es que el deseo de dar un mal paso estaba encarnado en una de las piernas de Isabel. El mal paso está condensado en el lugar de todos esos pensamientos referidos al amor que sentía por su cuñado y en la rivalidad con su hermana. Esta primera teoría freudiana sostiene que el síntoma se levanta cuando hay un levantamiento de la represión.

La segunda posición freudiana en relación al síntoma nace cuando teoriza sobre el síntoma obsesivo. Aborda un clásico de este tipo de neurosis, que es lavarse las manos. Freud dice que la referencia habitual de lavarse las manos es equivalente a la masturbación, lavarse las manos es una manera de lavar la culpa por la masturbación. El recorrido freudiano es: como el obsesivo no puede parar de masturbarse se lava las manos como una forma de expiar la culpa, pero posteriormente no puede parar de lavarse las manos (la clínica con pacientes obsesivos nos muestra cómo el obsesivo no puede parar de pensar como una actividad masturbatoria del pensamiento).

Entonces, la satisfacción que obtenía de la masturbación se desplazó a una actividad que la sustituye: el lavado de las manos. Pero ahí donde tendría que aparecer una defensa frente a la masturbación se convierte en un equivalente de ella y esto lo “obliga” a inventar otro síntoma para evitar ahora la culpa por el lavado de manos convirtiéndose esto in eternum.

La segunda teoría freudiana entonces ya no es que debajo de la barra se encuentra el deseo sino lo que se halla es la pulsión que infiltra la defensa. La barra muestra su endeblez porque el síntoma aparece en el lugar de la pulsión, de algo que demanda satisfacción y el síntoma lo satisface.

La primera teoría freudiana dice que hay un deseo no cumplido, surge un síntoma en la medida que no hay cumplimiento pero si el deseo se formula no hace falta el síntoma. La segunda teoría freudiana es más complicada porque la pulsión se satisface en sí misma.

La pulsión es constante, se satisface en la masturbación y en lavarse las manos. Nunca queda insatisfecha a diferencia del deseo. No es nada fácil que el Sujeto renuncie a una satisfacción, una satisfacción que no tiene que ver con el placer. La clínica psicoanalítica nos enseña que el Sujeto se satisface en lo que lo lastima, por eso su estructura es masoquista. Para Freud no toda la pulsión encuentra inscripción en el aparato psíquico, no hay representante para toda la pulsión porque lo que queda es un resto que no se puede inscribir; que es lo que Freud va a llamar el “quantum pulsional” que en Análisis terminable e interminable va a aparecer como lo irreductible, lo que no se puede articular con la palabra y por lo tanto no es dialectizable por la interpretación, va a quedar como ganancia primaria de la enfermedad, como beneficio primario, como masoquismo. Por esto mismo Lacan dice que un síntoma es analizado hasta un cierto límite, que todo síntoma tiene un núcleo que es imposible de analizar y que una vez que se han desplegado todo lo que se quiere decir y encontrado todas las respuestas a lo que se quiere decir hay algo del síntoma que permanece.

La tercera respuesta en relación a lo que hay debajo de la barra de la represión, termina diciendo Freíd, el síntoma es la práctica sexual de los neuróticos, los neuróticos obtienen en su síntoma una satisfacción que deberían obtenerla con el partenaire.

Entonces ¿a dónde va a dirigirse un análisis? A lo que tiene que ver con la estructura de Sujeto, a lo que tiene que ver con estas formas diferentes que va tomando la trama simbólica que cada uno pueda tejer de acuerdo con lo que le ocurrió, a los fantasmas en juego y a la distribución de goce. Todo esto no es epocal, acá la época en la subjetividad se pierde y entramos en el campo del Sujeto, sabiendo que en hablante, por el sólo hecho de hablar hay una exigencia de gozar que se repite compulsivamente sin ningún tipo de límite y esto tampoco es de la época sino de estructura. 

BIBLIOGRAFÍA :

S. Freud. Estudios sobre la histeria. 1893-95

S. Freud.  A propósito de un caso de neurosis obsesiva. 1909

S. Freud. Tres ensayos de  teoría sexual. 1905

S. Freud Mis tesis sobre el papel de la sexualidad en la etiología de las neurosis.1906 


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