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Sobre el hablar y el decir06/01/2020- Por Andrea Alejandra Feminella - Realizar Consulta
¿Qué decimos cuando hablamos? O mejor dicho. ¿Siempre que hablamos, decimos? La autora nos propone pensar qué especificidad poseen el hablar y el decir en el trabajo analítico, y como la dinámica del decir o del hablar nos pone frente a la limitación que nos presenta la diferencia con un otro.

“Leaving me speechless”
“Mi hermana murió prácticamente en mis brazos (…) Recuerdo haberle dicho algo como; “No te podes morir. Es imposible”. A lo que ella respondió exactamente con estas palabras: “No pienses en la muerte. No llores. Nadie se escapa de su destino”. Yo comprendí, aquel día que había un lenguaje para la muerte, así como hay un lenguaje para la vida. No se le habla a alguien agonizante de la misma manera que a un ser vivo”
Edmond Jabès, Del desierto al libro
Nos es lícito cuestionarnos sobre el uso de las palabras, pensando si todas ellas pueden ser usadas en iguales o distintas circunstancias y cuestionarnos por ejemplo ¿Cómo se juega una palabra en análisis? O si es acaso un hecho trivial la elección de una u otra.
Creo que cualquier colega coincidiría en que el uso, el tono, el ritmo y muchas veces la expresión que acompaña a cada palabra genera un clima único e irrepetible. Cada intervención es singular. Cada palabra tiene un particular significado. Incluso los sinónimos esperando significar “lo mismo”, mantienen diferencias; no es lo mismo una casa que un hogar, el dinero que la plata. No es lo mismo hablar, que decir.
¿Qué decimos cuando hablamos? O mejor dicho. ¿Siempre que hablamos, decimos? Cuando se habla se ponen en juego todos los sentidos, incluso también algunos de nuestros órganos, la lengua, los labios, nuestra propia voz. Y sin embargo en ese hablar podríamos decir algo con una carencia total de sentido, que por lo tanto no diga nada.
Así es como las palabras que usamos (o no) cobran importancia. También su orden, su color y por supuesto el contexto en que son usadas. Al decir, transmitimos, y allí nos comunicamos con otro. Otro que por su parte, hará lo suyo recibiendo, decodificando, y devolviéndonos sus palabras cargadas de sentido.
Me interesa indagar respecto de que nos arroja el diccionario en relación a estos términos. En la primera acepción de cada uno de ellos, la RAE determina:
Hablar. Del lat.fabulāri.
1. intr. Emitir palabras.
Decir. Del lat.dicĕre.
1. tr. Manifestar con palabras el pensamiento.
Es curioso que la palabra hablar provenga del latín fabulāri, como si se tratara de fabular sobre algo. Como si nos animáramos a considerar que cuando uno simplemente habla (sin decir), está en el terreno de la fabulación.
¿Qué pasa en cambio con el término decir? Al parecer se trata de un pensamiento procesado, una manifestación sobre algo que previamente se ha pensado, se ha calculado, y se dice con el objetivo, entonces, de dar algo. Al decir “damos algo”, y por ende esperamos recibir “algo a cambio”.
El hablar y el decir en el trabajo analítico
Podemos pensar que el analista al interpretar; dice, con toda una carga afectiva, algo en relación a una ocurrencia, una vivencia, un síntoma. Cabría destacar que de acuerdo a lo previamente estudiado, en el trabajo analítico el analista, “dice” en lugar de “hablar”. Y en éste ida y vuelta, muchas veces le devuelve a su paciente otro sentido a la historia de su padecimiento.
Al decir, damos un sentido que modifica al otro, y que conmueva o no, instala algo del orden la diferencia, marca una distancia respecto de un estado anterior.
A la hora del “decir” modificar una historia se vuelve inevitable, algo que no ocurre en el simple acto de hablar.
¿Qué pasa por su parte, con aquello que emite el paciente? ¿Estamos en condiciones de afirmar que el paciente siempre dice algo en análisis?
En mi experiencia como analista, he notado que en pacientes con una resistencia intensa, muchos minutos de la sesión se “gastan”, por ejemplo, con el detalle minucioso de un día laboral, y que por lo tanto no se dice demasiado de aquello que sin dudas lo trae una vez más al análisis.
Si hacemos una división tajante entre estos dos términos podríamos animarnos a plantear que el hablar en análisis, queda entonces más emparentado al campo de la resistencia, dado que el paciente al hablar sin sentido, intenta no meterse con aquello que importa, evitando de este modo el desarrollo profundo del análisis de sus padecimientos.
Recordemos en este contexto la definición de Resistencia arrojada por el diccionario de psicoanálisis de Laplanche y Pontalis: “Durante la cura psicoanalítica, se denomina resistencia todo aquello que, en los actos y palabras del analizado, se opone al acceso de éste a su inconsciente”.
Sin embargo según hemos aprendido con Lacan “el psicoanálisis no tiene sino un médium: la palabra del paciente” y agrega “toda palabra llama a una respuesta” [i] Entonces no se nos puede escapar que en el terreno de la cura analítica el hablar puede también ser interpretado, y que esta operación a posteri, muchas veces le devuelve algo del sentido a este mero acto elocutivo.
Los malos entendidos
Cuando algo de lo que decimos, es mal interpretado caemos en un molesto malentendido que genera la más de las veces un fuerte sentimiento de frustración. Este sentimiento acontece muchas veces debido a que aquello que quisimos dar, no logró ser recepcionado, cayendo así, a un vacío no siempre fértil, y poniéndonos ante la difícil tarea de volver a empezar.
¿Por qué se mal interpreta lo que decimos? Esto podría deberse a que muchas veces, como se ha descripto en otros espacios, escuchamos para responder pues no para entender aquello que se nos dice. Y en este sentido buscamos rápidamente dar respuestas a dichos que puedan no tener una devolución lineal y que por lo tanto, requieren de un mayor acto de elaboración de aquello que pretende decirse.
De alguna manera la dinámica del decir o del hablar nos pone frente a la limitación que nos presenta la diferencia con un otro, con su propia subjetividad, con sus propias palabras y con sus propias implicancias.
Acerca del hablar en los niños
Hablar del lenguaje en niños pequeños es una bella excusa para introducirnos en el terreno del deseo ¿Por qué? Pensamos que un niño habla con el ánimo de decir alguna cosa. Alguna cosa que en principio necesita, algo que entonces: desea.
¿Qué pasa entonces con aquellos niños que se demoran en hablar? ¿Podría pensarse que un niño que no habla no desea comunicarse? y que por lo tanto no lo necesita, ¿Podríamos pensar también que hay una demanda colmada de sentido?, ¿un otro que codificando rápidamente esa “necesidad”, se anticipa?
Puede ocurrir que durante el desarrollo de un niño pequeño una demanda rápidamente colmada, obstaculice el desarrollo saludable del lenguaje en ese niño, dado que ese otro intentando completar la falta, satisfaciendo vorazmente esa demanda, deja al lenguaje a mitad de camino. Ya no es el niño quien intenta decir, pidiendo, sino que es el adulto aquel que da a partir de su propia interpretación de lo que ese niño desea.
Es interesante pensar cómo se teje el deseo de hablar en un niño y cómo muchas veces va construyendo aquello entre el puro “bla bla” del hablar, y un decir pleno de sentido.
Concluyendo
El deseo nos pone muchas veces ante la exigencia de buscar aquellas palabras adecuadas, nos propone un camino sin retorno a la idea de pensarnos constituidas por ellas. Y en otras, siguiendo a Lacan, podríamos formular que:
“Para liberar la palabra del sujeto lo introducimos en el lenguaje de su deseo es decir en el lenguaje primero, en el cual, más allá de lo que nos dice de él, ya nos habla sin sabernos…”[ii]
Así cada ser es singular y se define así mismo por el uso de las palabras que emplea; ya sea atento a aquello que quiso decir o a aquello que se ha signado como un tropiezo discursivo, dejando sin embargo entrever también algo de su singularidad.
Imagen*: Catrin Welz-Stein (1972) - digital Artwork from 2012, @CWelzStein. https://www.facebook.com/CWelzStein/
Es una artista digital, nacida en Weinheim, Alemania. Su arte experimenta con la técnica del collage digital y el photoshop.
[i] Lacan, Jacques. (1984). Función y campo de la palabra y del lenguaje en el psicoanálisis. En: Escritos I. México: Siglo XXI Editores.
[ii] [ii] Lacan, Jacques. (1984). Función y campo de la palabra y del lenguaje en el psicoanálisis. En: Escritos I. México: Siglo XXI Editores
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