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Subjetividad de la época y reflejos en la clínica

29/07/2002- Por María Cristina del Villar - Realizar Consulta

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"...El pos modernismo ha producido una devastación en cuanto a la función paterna, es decir en la efectivización de una ley que acote los excesos gozosos... En el recorte clínico sugerido, el análisis sirvió en un principio como S1; ahí donde el discurso social, cultural y familiar, no daban lugar al nombre del padre en lo simbólico..."

Trabajando hace años el Seminario VI de Lacan, me encuentro allí con la siguiente "idea": aquel analista que no sea capaz de leer los significantes que atraviesan la época, y saber que él también está atravesado por estos, más vale que se dedique a otro oficio.

Esta idea me conmovió como sujeto y analista, llevándome nuevamente a bucear en textos de historia de la humanidad, esta vez para investigar una serie de interrogantes que cada tanto me retornan y hoy más que nunca.

¿Por qué Lacan desde el inicio de su obra le da tanta importancia a lo que nos plantea en el Seminario de la Ética? ¿Qué se puede ubicar de la modernidad en los discursos freudiano y lacaniano? ¿En qué podemos leer los efectos de la tan mentada pos modernidad?

¿Qué efectos tiene esta lectura en las direcciones de las curas?

A partir de estos interrogantes me vi llevada a realizar un breve recorrido histórico del verbo y la ley desde la antigüedad hasta nuestros días, que hoy voy a compartir con ustedes, para así ubicar lo que aparece renegado en el discurso social, y que aporta el psicoanálisis, haciendo diferencia con la época. A partir de un recorte clínico, voy a relatar donde leo esta renegación y el aporte del mismo.

Podemos coincidir con la tradición judeocristiana que dice, desde el inicio del hombre está el verbo, la cuestión es en qué lugar este estuvo ubicado y cómo la ley fue sostenida.

En la antigüedad Dios era el verbo y la ley, les servía de ordenador social. Durante los diferentes períodos de la edad media, el verbo y la ley fueron encarados en la función de la iglesia católica occidental, que sostuvo el poder en la sociedad por medio de la culpa y el temor a Dios. Este, todo lo veía y podía. Su ley no permitía diferencias, el disentir o cuestionarlo implicó persecuciones a veces hasta la muerte. El hombre estaba mas relajado a un lugar de objeto posesión de Dios o del señor feudal de turno, que en posición de sujeto deseante. Con el advenimiento de los avances técnicos y científicos, el verbo pasó a formar parte de la estructura subjetiva de cada uno de los miembros de la sociedad, así como su ley.

Hacia 1637 Descartes en los finales del último período de la Edad Media, comienzos del renacimiento y Modernidad, por vía del Discurso de Método, más puntualmente del cógito Cartesiano "Pienso luego existo", inaugura una nueva filosofía y el sujeto de la ciencia.

El hombre pasa a ser el centro para Descartes, por ello algunos lo llaman el primer humanista. Pone en duda el saber de los antiguos y de las Escuelas. El hombre, la razón y su yo en búsqueda "de la verdad" y "la idea clara" pasan a ser el objetivo del filosofar. Por ello utiliza el método de la duda metódica, "dudar y dudar", que es lo único de lo que tenía certeza. Así logra que se inscriba este viraje, en la historia. Hasta aquí sus aportes son muy importantes para el psicoanálisis.

Pero si bien Descartes con el Discurso del Método, permite que se inscriba este viraje, el mismo trae serias consecuencias para el sujeto. Su búsqueda de la verdad teniendo en el horizonte, como garante, a un Dios bueno, produce como efecto renegar de la necesariedad del Otro barrado al cual me alieno necesariamente para luego separarme. En ese mismo acto reniega del Nombre del Padre en lo simbólico y la castración.

Crea así la ilusión que el sujeto sólo vía el pensamiento, la razón y su yo, puede con el todo. Es decir con lo imponderable, y lo imponderable en tanto Dios funciona como garante de la verdad, pero sin brindar una marca ni un S1.

Es así como siembra la semilla ficticia articulando el discurso científico pujante de su época que la ciencia puede con todo. Hay un todo posible modernidad.

El pos modernismo, que algunos lo piensan como lo anterior al modernismo, ya que en los inicios de este último se podían leer sus consecuencias, ha producido un devastamiento en cuanto a la "Función Paterna", en cuanto al "Nombre del Padre" en lo simbólico, es decir como efectivizador de una ley que acote los excesos gozosos y donador de una marca de ese camino. En esta carrera por asir lo imposible, muchos sujetos en su función paterna muestran una cáscara. Búsqueda desenfrenada del éxito, todo vale, en pos del reconocimiento social y económico. Todo rápido y por arriba, lo que propicia una función muy idealizada pero hueca. Muchos gritos y poca ley y una severa desvalorización hacia aquellos sujetos que no desean o no pueden responder a estas demandas sociales. Pienso que el psicoanálisis está en condiciones de dar una respuesta para barrar, acortar esto, por ser el mismo un síntoma, se ocupa de lo Real.

Freud también reintegra al discurso, al padre como marca de ese mismo discurso, marca endopsíquica. Ubica el sujeto centrado en el inconsciente, es decir en lo simbólico, ubicando esas marcas del padre como figura Edípica intraspasable. Freud es cartesiano porque no cuestiona al yo.

Las consecuencias son que para él no hay fin de análisis, sino obediencia estabilizada y aceptada a un padre (2) modernidad.

Lacan también ubica en el discurso "Los Nombres del Padre" pero va más allá de Freud. Lo ubica como diferentes modos de hacer con la castración en sus diferentes vertientes Real, Simbólico e imaginario. Ubica en el empalme de las tres cuerdas al objeto "a". Recordemos que para Lacan el nudo es la estructura, transfiere la castración "del falo" al "objeto a" y hasta el límite de lo irreductible.

El objeto "a" le pone límites al Otro sin barrar, se incluye en el inconsciente vía elaboración analítica. Da una nueva posibilidad que surja un sujeto deseante vía ley simbólica.

Para ello es necesaria la función del Nombre del Padre en lo Simbólico. Recordemos que si bien el sujeto por hablar expulsa el goce de la cosa, necesita una marca, una orientación en el camino de la imposibilidad de dicho goce. Esa muesca que orienta al sujeto, que pone una marca, es "El Nombre del Padre". Así se crea en el análisis el S1, que es un nuevo significante, el del deseo del sujeto, articulado a dicha marca.

Se trata entonces, de servirse del Nombre del Padre, para tener la propia marca e ir más allá de éste.

Podemos ir delineando como el psicoanálisis da una respuesta diferente al mundo actual dignificando el lugar paterno tan bastardeado.

 

Recorte clínico:

La madre de Emiliano llama solicitando una hora para éste. En su decir se escucha a repetición "no lo quiere ver a Emi". Su insistencia me lleva a preguntarle si lo que deseaba que viera no era justamente lo que le preocupaba y no podía hablar con nadie. Le propongo que venga a hablar de eso, que yo estaba dispuesta a escucharla.

Esta intervención entre lo real e imaginario, a la madre de Emiliano, le permitió "venir a hablar" de eso que no podía ver, ni poner en palabras.

Alicia "se quejaba por no saber que hacer con este chico", dice de él: vuelve locas a las hermanas, les pega, escupe, nos vuelve locos a todos. Nos carga, "solo quiere hacer lo que quiere cuando él quiere". Dice de su preocupación por el colegio especial al cual asiste ya que cree que Emi es muy inteligente pero no entiende, porque no soporta las normas y más que hablar pega, grita y actúa permanentemente. Emi es un púber de 14 años que había sido el centro de la familia hasta que nacieron las hermanas. Se le dejaba hacer  lo que él quería, libre pulsión de dominio.

Comparte el cuarto con las hermanas, quienes son mucho más chicas que él. Estas son absolutamente defendidas por la madre, cuando éste desea algo de intimidad o requiere ser escuchado por ellas, al no serlo las maltrata. esto trae como consecuencia que recurran a los padres para quejarse de Emiliano y éstos sin escucharlo inmediatamente actúan en contra de él: le gritan, le dicen desaparecé, sos un boludo.

Alicia a repetición le pega y se queja de no encontrar un modo para que le haga caso. Al interrogar al padre que piensa de esto que hace su mujer, dice: "no sé" y termina relatando que él hace lo mismo, pero no logra que el hijo cambie de actitud.

Tiempos de un real que irrumpe inevitablemente, y debe ser anudado a la estructura y para ello es necesario el Otro Real que sancione vía ley significante ese real y así acotar los excesos pulsionales y gozosos.

Renegación de una ley que retorna en lo Real de una escena.

En el enunciado de los padres, si bien se escuchaba la preocupación por Emi, también, la renegación de una legalidad simbólica que ordenara en ellos un goce desenfrenado. Para que Emiliano pudiera inscribir ese real que irrumpe a la estructura era necesario que fuera sostenida, avalada en lo real de la escena por lo menos por uno de sus padres o un sustituto social de ellos, dicha ley. Al faltar esto decido al sostener mi función de analista brindar esta terceridad.

Después de entrevistar varias veces a Emiliano y al comprobar que su desenfreno es a causa de una falta de transmisión en acto de dicha legalidad, dejando su pulsión de dominio absolutamente desenfrenada en riesgo de quedar fijado a una posición anal de desecho denigrado, decido utilizar como estrategia trabajar primero durante varios meses con los padres, para los cuales ese espacio también funcionó como terceridad, y luego incluí a Emi en entrevistas individuales. A veces en forma paralela con sus padres, otras incluyendo al padre que consideré necesario en las entrevistas con el hijo.

El primer tiempo de trabajo con los padres fue dedicado a un minucioso, dificil y exhaustivo tiempo de preguntas, para confrontarlos al tener que responderme, que sus quejas de las actitudes de Emi: entradas al baño estando otros, escupidas, peleas, arrebatos, eran efecto de la falta de transmisión verbal sostenida por un accionar de ellos, en relación a normas sociales.

Estas sabemos son un modo de acotar las pulsiones desenfrenadas. Mal podían pedirle a Emi una socialización adecuada, cuando ellos mismos no se las habían transmitido previamente.

Fue necesario ir incluyendo discursivamente en ellos estas normas, para que en un segundo tiempo lógico en lo real de la escena cotidiana las transmitieran a su hijo. Movimiento de doble inscripción en los padres y en Emi.

Intervenciones que apuntaron a reinscribir el S1, marca significante del deseo. Significante que queda por fuera de la cadena del Otro Primordial, que permite ir delimitando los goces desenfrenados fantasmáticos de un modo sensible, amable, acotado. Así propiciarle un futuro, estilo propio, acotando la identificación al objeto anal, así como los continuos actings.

Se recurrió a Pelu, el padre, para que interviniera cuando Alicia arrasaba al hijo y se lo lleva a enfrentarse cómo comodamente dejaba las cosas en manos de su mujer, este comienza a darse cuenta que le faltaban palabras para hablar amablemente con su hijo. Él igual que su propio padre dejó la educación de sus hijos en manos de las mujeres. Fijado el goce de la fiaca y en posición de hijo esperaba que el otro dé. Falla de la cadena de significante del Nombre del Padre que retorna a modo de un goce mortífero del deseo.

Pelu gozaba de la fiaca pero pagaba con la pérdida de su potencia, de disfrutar de la paternidad, de una mujer.

Retorno de esta falla en Emi, en lo real de sus actings y angustia.

Alicia proviene de una familia donde los hombres eran burlados, desvalorizados, maltratados. Esto nunca fue cuestionado ni puesto en palabras, retorno en lo real del cuerpo hacia Emi.

En este tiempo de segundo despertar sexual para Emi, que su madre reniegue por momentos de él en el sentido de no ubicarlo el lugar del menos fi, pone en riesgo que el significante fálico que quede inscripto, en esta segunda vuelta, lo sea al modo de un sentido fijado de "degradación". De no ser así ella tendría que duelar por una madre que la abandonó en muy temprana infancia. Renegación de un duelo, que le hace portar a su hijo. Este vive estos excesos como goce del Otro. Cadenas de fallas en el Nombre del Padre en lo Simbólico.

El marido dice de Alicia, "en casa se hace lo que ella quiere, grita, pega, solo vale lo que ella quiere". Alicia de Emi, "grita, pega, solo vale lo que él quiere". Mi única intervención cuando ella relata esto fue, repetir a la letra su propia letra. Lo que le permitió escucharse y decir, "uy, es igual a mi".

Al recortar en el discurso de ambos padres los significantes que dan cuenta de sus fijaciones gozosas "la fiaca, el capricho, el pegar, gritar, etc.", se trabajó con cada uno en forma individual para preservar el recubrimiento imaginario necesario en el encuentro entre ellos.

Ubicaron como las escenas actuales con Emi, lo nombraban al modo de sus posiciones gozosas, corriéndose el peligro que el real que irrumpía inevitablemente quedase anudado en la estructura nombrado así, y no se ratificara la represión del goce incestuoso.

Pelu no solamente comenzó a analizarse, sino que comenzó a pagar por el análisis de su hijo de varias formas: en dinero, llevándolo y trayéndolo, comenzó a hablar con Emi de lo que quería y deseaba para él, y a escuchar los gustos y deseos del hijo.

Para finalizar: el análisis en esta partida sirvió por lo menos en un principio como S1. Ahí donde el discurso social, cultural y familiar, no daban lugar al Nombre del Padre en lo simbólico. Inauguró una nueva posibilidad subjetiva para Emi, barrando el discurso pos moderno.

Concluyo con un cuento de Candelaria Guzmán, una de mis hijas. "El muerto".

“3 de Abril. Murió sin dejar rastro alguno. Nadie se dió cuenta de su desaparición, nadie se puso a pensar, por un segundo, donde se encontraría él. Solo sabían que ya no estaba, y nada más. Que otro muerto yacía enterrado entre los escombros de una sociedad, una sociedad que poco a poco lo había matado.”

 

Bibliografía:

1.      Historia de la vida privada. La Alta Edad Media-2-Editorial Taurus

2.      Silvia Amigo "Clínica de los fracasos del fantasma". Editorial Homo Sapiens.

3.      Ficha "Taller La Adolescencia". María Cristina del Villar, Stella Maris Rivadero, Alba Flesler y Silvia Wainsztein de Fuks. Biblioteca EFBA

4.      Seminario XV "El Acto Psicoanalítico". Jacques Lacan

5.      Seminario VII "La Etica del Psicoanálisis". Jacuqes Lacan

6.      Seminario XXII "Real, Simbólico, Imaginario". Jacques Lacan.

7.      Seminario XXI "Los nombres del Padre". Jacques Lacan.

8.      Posmodernismo para principiantes, Richard Appignaesi Zlanddin y Patrick Curry. Editorial Era Naciente SRL.

9.      Descartes - Discurso del Método. Reglas para la Dirección de la Mente. Tomo 1. Ediciones Orbis S.A. Hypanamerica.

10.  Los Tonos de la Verdad. Ensayo Psicoanalítico. Rolando H. Karothy. Colección de la Campana


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