» Columnas
El pañuelo no se mancha. Las madres de la plaza. Historia, memoria, transmisión y sublimación24/03/2023- Por Patricia Weigandt, Gabriel Pavelka y Mabel Luna - Realizar Consulta
A partir de lo inescribible de la desaparición, y del ordenamiento autoritario expresado en el “¡caminen, marchen…!” del comienzo, las Madres, caminaron y marcharon. Un quehacer de otro orden con el significante amo es una de las formas de la sublimación. Hacer con la terrible orden un bien hacer, acorde al deseo y generando deseo a partir de la desolación. Caminando fueron construyendo símbolos, dejando huellas y tejiendo lazos. Inscripciones que hacen memoria y transmisión. El lugar simbólico que las madres y abuelas inventan les permite enlazarse y extender esos lazos alojando a otros, no sólo alojando a sus hijos.
“Cuándo tengas miedo mira esta foto” – Argentina 2001
“[..]Todo está guardado en la memoria, sueños de la vida y de la historia”
León Gieco, 2001
El presente trabajo analiza hechos fácticos acaecidos en determinado momento cronológico, sin embargo, por el modo en que pensamos el tiempo y la memoria, entendemos que se trata de manifestaciones vivas en el presente.
En el contexto del debate tendiente a la votación de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) en diciembre de 2020, nos llamó la atención una práctica que luego advertimos como recurrente[i] por parte de un sector del movimiento denominado “Pro vida”, consistente en atentar contra los dibujos de los pañuelos que representan a las madres y abuelas de plaza de mayo y su lucha. Los atentados cobran el formato de tachaduras y otros modos variados que intentan eliminar, arrasar, esos símbolos. Los medios de comunicación aluden al término vandalización[ii].
¿Qué hace que un sector de aquel movimiento que se presenta como defensor de “las dos vidas”, destruya los simbolismos de las madres?
¿Acaso no son las madres quienes justamente se organizaron para luchar y lo siguen haciendo aún por las vidas?
Cabría preguntarnos ¿cuál es la lectura que realizan quienes en la actualidad se autodenominan “pro vida” y en sus modos de manifestación arrasan y eliminan un símbolo que ha sido representado en pañales/pañuelos y que tiene como horizonte los sueños y la dignidad de nuestros hijos?
Haciendo historia: aparición con vida
En el mes de marzo del corriente año se cumplen 47 años del golpe que instaló la dictadura cívico-militar y eclesiástica en la Argentina. La primera vez que las Madres se colocaron un pañuelo blanco sobre sus cabezas como una forma de protesta, fue para exigir la aparición con vida de sus hijos el 30 de abril de 1977.
[…] a pesar de que existen registros de desapariciones anteriores al golpe de Estado, durante el primer año de dictadura éstas comenzaron a multiplicarse.
Frente a ello, muchos de los familiares emprendieron su búsqueda por dependencias gubernamentales y religiosas, así como por partidos políticos y organismos de derechos humanos. Dentro de estos familiares, un grupo considerable eran madres que reclamaban mediante denuncias y habeas corpus por el paradero de sus hijos.
En este marco de trayectorias compartidas, comienzan a establecerse sentimientos de contención e igualdad entre estas madres hasta que luego de múltiples fracasos solitarios de búsqueda, el 30 de abril de 1977 deciden reunirse por primera vez en la Plaza de Mayo con el objetivo de ser vistas por las autoridades nacionales y redactar una carta al presidente de facto con la pregunta respecto de lo sucedido con sus hijos. Consideraron que si sólo “madres”, en su rol de madres, peticionaban información al gobierno recibirían respuesta. Como sólo eran madres, consideraron posible ejecutar actos que a los padres y fuerzas sociopolíticas no les estaban permitidos. (Morales, 2017, párr. 16)
Relevamos a través de diferentes fuentes que, en la tradicional peregrinación anual a la Basílica de Luján, las Madres querían manifestar su angustia por desconocer el paradero de sus hijos y visibilizar su reclamo. Una de ellas sugirió utilizar un pañal de tela de sus hijos, un valioso recuerdo que conservaba cada madre, para reconocerse durante la caminata. “El pañal se convertiría posteriormente en un pañuelo, símbolo mundial de amor y coraje”[iii]. Otra característica del pañuelo sería la de llevar inscripta una frase que alude a la aparición con vida de “nuestros” hijos desaparecidos.
Tejiendo memoria
Reconstruimos que la primera vez que se reunieron fue el sábado 30 de abril de 1977. Eran sólo 14 en la Plaza de Mayo. Como no había casi nadie, decidieron volver el viernes siguiente. Posteriormente, una de las madres advirtió, como previniendo los malos augurios: “viernes es día de brujas”. A la semana siguiente empezaron a encontrarse los jueves, el día que nunca más abandonarían, para escaparle a las brujas[iv].
No sólo el jueves pasó a tener estatuto significante, a partir de la repetición y no sólo a partir de la repetición.
¿Has actuado conforme al deseo que te habita?
“¿Has actuado conforme al deseo que te habita?” (Lacan, 1959: 370) es el imperativo categórico de la ética en psicoanálisis. Consideramos que esa pregunta tiene eficacia en el proceder de esas mujeres que relanzan una y otra vez su apuesta desafiando el límite impuesto por la ilegitima ley imperante. Ellas le dan a partir de su lazo una inscripción potente al movimiento de las mujeres en nuestro país.
Los policías empezaron a merodear alrededor de esas mujeres que hablaban y tejían en los asientos de la plaza. Ordenaron: “¡Caminen, circulen, no se pueden quedar acá!”. Ellas comenzaron a caminar y a circular alrededor del monumento a Belgrano, en sentido contrario a las agujas del reloj, como rebelándose contra cada minuto sin sus hijos. Rebelándose contra un tiempo atravesado por la injusticia, el horror, el desamor, lo siniestro.
Marchaban, cada jueves, en las narices del gobierno dictatorial terrible y temible. La plaza ya era el territorio de las Madres. Es interesante ubicar como ese lugar fue redefinido a partir de ellas. A partir de lo adverso inescribible de la desaparición y del ordenamiento autoritario, saben hacer e inscribir malentendiendo desde la literalidad ese significante: la marcha. “¡caminen, marchen…!”
Caminaron y marcharon y seguirán marchando. Un quehacer de otro orden con el significante amo es una de las formas de la sublimación. Hacer con la terrible orden un bien hacer, acorde al deseo y generando deseo a partir de la desolación.
Transmisión mediante
El psicoanálisis y la lógica del inconsciente nos permiten pensar la historia entre transmisión y memoria. El inconsciente opera a partir de representaciones, marcas, que tal como Freud se planteara ya en 1896, generan novedad y pueden ser investidas en diferentes momentos cronológicos, y ordenadas en sistemas que se actualizarán acorde a necesidades lógicas. En términos de Lacan, de acuerdo con una economía deseante o gozosa.
Entendemos que es absolutamente pertinente considerar en estos términos también a las producciones de la cultura y en la cultura que, en un movimiento möebiano, determinarán al individuo que será a su vez sede de esas creaciones que volverán a impactar en nuestra cultura.
¡El pueblo abraza a las madres de la plaza! vendrá varias décadas después en un abrazo simbólico, abrazo amoroso en la perspectiva que consideramos, en momentos en que la democracia macrista intentara allanar su sede.[v]
En una lectura acerca del lugar que las madres toman en la sociedad dictatorial de 1977, podríamos pensar que ellas supieron capitalizar la encerrona. La dictadura ubicaba en el control familiar el pilar contra la denominada “subversión” y dejaba a las mujeres reducidas a un lugar de madre. En el recorte a continuación encontramos el rescate de una serie de significantes que se repetirán y se tramitarán o renegarán en nuestra actualidad.
El proceso de emergencia de las MPM estuvo significado por el modo en que se articularon tres categorías que formaban parte relevante de la matriz que estructuró al discurso dictatorial: “madre”, “vida” y “derechos humanos” (Morales, 2010, 2015b, párr. 12). Indagaremos brevemente en esta matriz a los efectos de detenernos en este proceso de articulación, y en especial, en la importancia que en ello adquirió la maternidad[vi] (2017) (El resaltado es nuestro).
Somos seres deseantes, destinados a la incompletud y es eso lo que nos hace caminar
“Somos seres deseantes, destinados a la incompletud y eso es lo que nos hace caminar” (Lacan, 1963 en Pallas 2016, párr. 19). Eso es lo que nos permite desear y amar y es lo que incomodaba a esas madres transgresoras de la definición de madre en la que la dictadura del momento intentaba encarcelarlas.
Una definición de madre que las dejaba por dentro de los muros de la casa, como en otras oportunidades, antes y después se ha intentado encarcelar a la mujer en la figura de la madre y más específicamente en la figura de “incubadora”. Grandes soliloquios destinados a limitar a la mujer a la maternidad y a la maternidad a una conveniencia para los intereses de turno. El excedente como casi siempre, será incluido en alguna categoría de exclusión moral o diagnóstica.
Algunos periodistas extranjeros descubrieron esas raras vueltas y vueltas. Consultaron a los militares. Les contestaron que eran unas “mujeres trastornadas”, unas “Madres Locas” que andaban buscando a gente que no estaba en ningún lado. Gran parte de la sociedad prefería no darse por enterada. La censura bloqueaba orejas, cerebros y corazones.
Las madres locas eran las únicas que parecían cuerdas, tejiendo y circulando al revés que las agujas del reloj de aquel Cronos que se come a sus hijos al nacer. Consideramos que ellas operaron y operan desde la función paterna para que la sociedad dictatorial no nos devore, ayer, hoy, y mañana.
Una serie de puntuaciones acerca de la transmisión efectuada, el interés por la polis y la dimensión de la política dan cuenta de esa operatoria y podemos anticipar nuestra lectura relativa a que aún hoy Cronos sigue intentando comerse a sus hijos bajo otros formatos. La reducción a la vida biológica es uno de ellos.
El colectivo
En diversas ocasiones las Madres eran detenidas o demoradas en las comisarías. Como modo de protegerse tuvieron la idea de estar unidas, enlazadas, cuando una de ellas iba presa, se presentaban todas y pedían ir presas ellas también. Los policías veían llegar a decenas y decenas de mujeres que exigían ser encarceladas junto a su compañera. Una vez fueron tantas las que exigieron ser detenidas, que tuvieron que llevarlas en un colectivo de la línea 60.
Cuando en la Plaza le pedían documentos a una, todas las demás se acercaban a la policía a entregar también los suyos. Cientos de documentos, cédulas y libretas cívicas, que la policía tenía que verificar. Y así, las madres se quedaban más tiempo en la plaza[vii].
La lucha como transmisión intergeneracional. La filiación como efecto
Consideramos sumamente necesario el reconocimiento y valoración de la lucha de las madres y abuelas y su sostén en el tiempo. Aspecto este último que como bien señala Freud en “El porqué de la guerra” (1932) es la característica prínceps para que las instituciones ‒ley mediante‒ puedan vencer sobre la tendencia a la destrucción en una sociedad.
Así, a través de los años, ampliando el escenario a diferentes áreas de la cultura han podido sostener su lucha desde una posición de apuesta a la dignidad del pueblo, inventando como uno de sus métodos por excelencia para hacer frente a los momentos más complejos, el lazo con otros. La causa de las madres es una causa colectiva y no de masa.
Freud (1920-1921) realizará un recorrido por la obra de Le Bon para dar cuenta del modo de funcionamiento de las masas, una de las características que recupera es la siguiente:
“En una multitud se borran las adquisiciones individuales, desapareciendo así la personalidad de cada uno de los que la integran. Lo inconsciente social surge en primer término y lo heterogéneo se funde en lo homogéneo. Diremos, pues, que la superestructura psíquica, tan diversamente desarrollada en cada individuo, queda destruida, apareciendo desnuda la uniforme base inconsciente común a todos”. (p. 2565)
Las madres aportan significantes con los que cada sujeto, institución o grupo puede habitar su singularidad, abriendo hacia nuevas inscripciones, no sólo en las nuevas luchas.
Freud analizará el modo de organización y funcionamiento de la iglesia y el ejército, considerándolas masas artificiales. Podríamos pensar que las madres y abuelas a partir de sus modos de organización y lucha trascienden el fenómeno de masa ubicando la diferencia y la causa.
Jorge Alemán (2018) plantea que:
“Mientras la causa es el lugar vacío desde el cual el Común puede eventualmente engendrarse de modo contingente y retroactivo, el ideal, en cambio, es siempre la aglutinación en masa que obtura la invención del acto político de enunciación” (p. 118).
Madres, Abuelas, H.I.J.O.S, Nietos, Nietes, son los nombres de las diferentes agrupaciones organizadas que fueron encadenándose en pos de la búsqueda de personas desaparecidas por la dictadura cívico militar que golpeó a nuestro país entre 1976 y 1983, pero que claramente excedía la búsqueda concreta de los hijos desaparecidos, ubicando su lucha en el sueño de sus hijos y de los hijos y de los hijos de los hijos.
Vida en el horizonte de la dignidad
Las madres se calzan los sueños de sus hijos que se transforman en el sueño de nuestros hijos, engendrando nietes.
La transmisión se produce
La transmisión se produce desde el vacío inescribible del significante desaparecido hacia otro vacío que se inscribirá como causa de deseo. Sublimación.
Aunque pueda parecer una verdad de perogrullo a estas alturas, entendemos que es imprescindible tener en cuenta que la vida biológica no es condición suficiente para ser humano. Hay diferencia entre el hijo y el embrión, entre el hijo y el feto.
“El amor se distingue del deseo, considerado como la relación límite que se establece entre todo organismo y el objeto que lo satisface. Pues su objetivo no es la satisfacción, sino ser. Por eso, sólo podemos hablar de amor allí donde existe relación simbólica como tal”. (Lacan, 1953: 401)
Hijo desde la perspectiva del psicoanálisis implicará un lugar en el deseo, que es de carácter inconsciente. Un lugar en el deseo del Otro. Para ello debe haber un espacio vacante en el “adulto” (falta) en donde será albergado simbólicamente ese niño, el cual tendrá que ser nombrado. Feto no es un nombre posible en las coordenadas del deseo. La vida propia es excedida en el deseo amoroso que envuelve la lucha de las Madres de la Plaza. Dar lo que no se tiene a aquel que no lo es (Lacan, 1972).
El lugar simbólico que las madres y abuelas inventan les permite enlazarse y extender esos lazos alojando a otros, no sólo alojando a sus hijos.
La diversidad que aparece considerada en el crecimiento del movimiento de las madres desde los Derechos Humanos llega a abarcar zonas sensibles para nuestra sociedad y nuestra cultura, tales como la situación de vida de los presos políticos pero también de los comunes. La situación de los destinatarios de medidas de internación en salud mental hasta las producciones culturales de los colifatos[viii], de los pibes de la villa, los artistas, los derechos de los pueblos originarios, entre otros, dan cuenta de una posición deseante renovada una y otra vez. La universidad de las madres es un exponente claro de esa implicancia social, cultural, que por ende es política. Sublimación.
Profundizamos en nuestros interrogantes iniciales. “Pro” es una palabra que presenta varias acepciones en función de su uso. Si retornamos al movimiento autodenominado “Pro vida” diremos que pro significa “continuidad de acción, impulso o movimiento hacia delante (como en procrear, propasar)” (Océano, 2014: 614).
Podríamos traducir Pro vida como Pulsar hacia la vida, dirigirse o actuar en favor de la vida. ¿Por qué quienes se proclaman en favor de la vida, arrasan y eliminan con un símbolo que ha sido representado en pañuelos y que tiene como horizonte los sueños y la dignidad de nuestros hijos?
Actos que taponan lo revolucionario ‒en el sentido político y ético‒ de la lucha de las madres. Intentos propulsados por sectores que más allá de la genuina convicción individual de algunos de sus integrantes acerca de la equiparación entre el embrión/feto y el lugar de hijo, en muchos de esos casos constatable desde su singularidad, pretenden la reducción y el límite de ese lugar de hijo. El término hijo no aparece con un lugar central desde ese movimiento de masa. El lugar central queda ubicado en la biología muda.
No es la primera vez que en la historia de la humanidad un ideal basado en una certera biología despoja del elemento simbólico que el amor y el deseo involucran. Las madres y abuelas de plaza de mayo en ese sentido, a pesar del mutismo que intentó imponer la dictadura “el silencio es salud[ix]”, no cesan de aportar palabras que producen efectos subjetivantes y los pañuelos no cesan de inscribirse.
Reinvención
Pandemia mediante, las madres y abuelas demuestran una vez más su fortaleza y perseverancia como institución que se reinventa y aún en tiempos de confinamiento continuaron en marcha, ofreciendo una mirada crítica y generando espacios de intercambio y apuesta a interpelar las desigualdades y el discurso del odio, manteniendo viva la memoria del pueblo.
Los atentados contra los símbolos son en este caso atentados contra lo simbólico.
Las Madres, caminando fueron construyendo símbolos, dejando huellas y tejiendo lazos. Inscripciones que hacen memoria y transmisión.
Joan Manuel Serrat, cantautor y músico español, en su canción “Cantares” (1969) nos dice:
“Caminante, son tus huellas
El camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
Se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
Y al volver la vista atrás
Se ve la senda que nunca
Se ha de volver a pisar”.
Referencias
Alemán, J. (2008) Capitalismo. Crimen perfecto o Emancipación. Buenos Aires, Argentina. NED Ediciones.
Diccionario de la lengua Española. (2014) “Océano Práctico”. MMXII EDITORIAL OCEANO. México.
Freud, S. (1920-1921) Psicología de las masas y análisis del yo. Tomo III. Obras completas. Madrid, España: Biblioteca Nueva.
Freud, S. (1932) El Porqué de la Guerra. Tomo III. Obras completas. Madrid. España. Biblioteca Nueva.
Gieco, L. (2001) Canción “La memoria”. Álbum “Bandidos Rurales”. Argentina. Sello EMI.
Lacan, J. (1953) El Seminario. Libro I. Los escritos técnicos de Freud. Buenos Aires. Argentina. Paidós.
Lacan, J. (1959) El Seminario. Libro VII. La ética del psicoanálisis. Buenos Aires, Argentina. Editorial Paidós.
Lacan, J. (1972). Seminario 20, Aun. España, Paidós. 1985
Morales, M. (2017) “Escisión y dos modos de ser Madres de Plaza de Mayo: tensión y complejidad en la socialización de la maternidad”. Revista Interdisciplinaria de estudios de Género. Ciudad de México. Vol. 3, N° 6.
Pallas, F. (2016) “La angustia y sus objetos hoy”. Portal de información Hoy un click. Localidad de Buñol y La Hoya.
Serrat, J. (1969) Canción “Cantares”. Álbum “Dedicado a Antonio Machado, poeta”. España. Discográfica Zafiro/Novola.
Weigandt, P. (2012) Pariré Centauros. De la sublimación Freudiana al sinthome Lacaniano: un punto de suspensión. Buenos Aires, Argentina: Letra Viva.
Weigandt, P. et al (2017) “Universidad, Psicoanálisis y Posicionamiento Comunitario”. Revista digital: El Hormiguero. Psicoanálisis ◊ Infancia/s y Adolescencia/s. N°1.
Nota: Trabajo elaborado en el marco de los Proyectos de investigación: PI V 121-CURZA-UNCo “Adolescencias en los bordes de la actualidad. Psicoanálisis, institución y pandemia” dirigido por la Lic. y Prof. Marina La Vecchia y Co dirigido por el Dr. Gabriel Pavelka. Y PIV123 CURZA-UNco “Las figuraciones del horror en los usos y desvíos del policial” dirigido por la Dra. Adriana Goicochea.
[i] 14/07/2020 Trabajadores de ATE se encargaron de repintar en la Plaza de Mayo los pañuelos de las Madres que habían sido atacados en la manifestación del 9 de julio. Ver https://www.telam.com.ar/notas/202007/489423-madres-panuelos-vandalismo.html
[ii] Sugerimos ingresar a https://www.pagina12.com.ar/309031-bariloche-vandalizaron-panuelos-de-las-madres-en-la-marcha-p
[iii] Sugerimos ingresar a https://www.telesurtv.net/news/40-anos-del-simbolico-panuelo-blanco-de-Madres-de-Plaza-de-Mayo-20171006-0059.html
[iv] El 11 de febrero de 2021 se realizó la marcha nro. 2235 bajo un dispositivo virtual. Hebe dirá: “la plaza es la cocina y la cocina es la plaza”. “La plaza son mis hijos”. Recuperado de https://madres.org/index.php/marcha-de-los-jueves/.
[v] Varios medios reportan el intento de confiscación de los archivos de las madres. Ver https://www.pagina12.com.ar/187563-repudio-al-allanamiento-a-madres-de-plaza-de-mayo
[vii] Recuperado de https://www.lavaca.org/notas/la-historia-de-las-madres-de-plaza-de-mayo-erase-una-vez-catorce-mujeres/
[viii] Autodenominado movimiento cultural de pacientes internados en el Htal. Borda de Buenos Aires, que se inicia con el establecimiento de un proyecto de radio, “La Colifata”, que abarcará luego muchas otras aristas.
© elSigma.com - Todos los derechos reservados



















