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La historia como palimpsesto

27/08/2023- Por Joaquín Cardoso -

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El siguiente texto son sólo trazos de una lectura posible, en un mundo convulso, orientado por textos que han inscripto el peligro como remembranza pero también como tendencias mundiales. Considera aspectos generales pero no universalistas, culturales pero no cosas dadas, volatilidades de la especie humana, y su goce. Nada más lejos de “responder” inquietudes u obturar de sentido lo que es un trabajo permanente de entendimiento… ¿Acaso el mundo da un respiro? El “mercado” invisibiliza sus mecanismos opresivos para dar la apariencia de “libre elección” del goce. No contempla la división subjetiva, menos aún parar la pelota.

 

 

                 

                     Palimpsestos y Retratos: historias reveladas de Rodrigo Abd*   

 

 

 

“La regresión es un mecanismo que potencia las formas del rechazo institucional”.

                                   Sigmund Freud

 

 

“A través del relato el sujeto forja esa cadena suturada de significantes que garantiza a su condición real de entidad dividida la cohesión imaginaria necesaria para actuar”.

                                  

                                   Terry Eagleton

 

 

  Catástrofe ambiental, guerras potencialmente mundiales (o locales, con implicancia de potencias mundiales como ONU y Rusia), post-pandemia y tecnologización de la vida cotidiana. Triunfos o porcentajes electorales altos en votos a líderes o pseudolíderes outsiders como Trump, Bolsonaro, Giorgia Meloni en Italia, Javier Milei en nuestras pampas.

 

  El siguiente texto son sólo trazos de una lectura posible, en un mundo convulso, orientado por textos que han inscripto el peligro como remembranza pero también como tendencias mundiales. Considera aspectos generales pero no universalistas, culturales pero no cosas dadas, volatilidades de la especie humana, y su goce, que va de la “cosquilla a la parrilla” como suele destacar Ernesto Sinatra en virtud de una lectura de Lacan (Seminario 17).

 

 

Esperanza sin optimismo

 

  En su libro Esperanza sin optimismo (2016) el pensador británico-irlandés Terry Eagleton navega sobre el término esperanza, que, como el deseo, “vuelve no-idéntico al presente” sembrando un hueco que “sólo se descubre cuando se cumple” (p84).

 

  Un camino orientado por Walter Benjamin, que rompiendo la cronología de la progresía bienpensante, la historia lineal y mecánica de la II internacional comunista, despliega citas y letras que remarcan que la revolución “no se hace por los nietos, sino por los abuelos”.

 

  Ese pasado siempre abierto, que con el ángel de la historia mira al futuro con los ojos en el pasado, resonando en esta escritura el tikkun: el tiempo puro que arrebata a la cronología la eternización temporal. El tikkun olam (reparación) viene de la Cábala, y tiene un equivalente cristiano: el amor mundi.

 

“No existe el progreso. No se trata de vulgares reediciones (…), como fueron los distintos ejemplares de los mundos pasados, han de ser en el futuro. Solo el capítulo de las bifurcaciones se mantiene abierto a la esperanza” (Libro de los pasajes de Benjamin)

 

  Las bifurcaciones, se nutren del vacío “(…) que abre para cada época el espacio de la trascendencia de sí misma” (Eagleton, ídem).

Por lo tanto, Eagleton, nutrido de Benjamin (y de Ernst Bloch), transita la herencia judeocristiana del vacío creador, donde la tapadura con imagen de ese espíritu primigenio, al mejor estilo de los místicos de la cábala, cumple las veces del fetiche tranquilizador.

 

  Manteniendo abierta la hendidura, no caemos en la estetización del presente, que como la utopía, no tiene lugar pero imaginariamente nos muestra que sí. Todas las metáforas bíblicas rodean el Nombre impronunciable que son causa del nombre, por esa misma indescifrabilidad (el Golem, la Torre de Babel, la posición del Sujeto Humano en el lugar de Dios[1]).

 

  Marx ampliaría ‒con otros medios y otros fines‒ esa lucha contra el fetiche, advirtiendo contra el socialismo utópico[2] (por expropiar las energías de la lucha presente en pos de una imagen que se forma de un futuro indecible ‒como cuando la obra de arte realiza en la obra, lo que no se puede en la vida‒).

En otro texto dice Eagleton:

 

El idealismo tiene una doble cara: nos espolea de manera productiva para seguir adelante mientras nos restriega en las narices nuestras insuficiencias” (2006: 358)

 

  En un texto llamado “La invención del mundo real”; la profesora uruguaya Lisa Block de Behar, toma a Borges junto a Bioy Casares, para también encontrar paralelos entre las máquinas fundadoras del lenguaje con la mecánica descripta por Walter Benjamin:

 

“Walter Benjamin identifica la eficiencia mecánica de los medios, y la tentación mediática con la totalitaria (…) en lugar de una persona, su imagen, en lugar de la obra, su reproducción, la tentación mecánica compromete a la memoria, y a la inmortalidad: a la vez que se aseguran, se impugnan”. (1994: 36).

 

  Tenemos entonces, a dos décadas de comenzado el siglo XXI, la potenciación de algunos de los peligros advertidos a principios de siglo XX, sobre la multidimensionalidad de la máquina como proceso inscripto en las leyes del capital (acumulación y sobreproducción) y como ambiente generador de imaginerías, fantasmagorías y sueños de memoria total (“Funes el memorioso”) junto a equivalencias literarias sobre el anhelo de inmortalidad y la ausencia de castración.

 

 

Arcaísmo posmoderno

 

“Nuestro porvenir de mercados comunes será balanceado por la expansión cada vez más dura de los procesos de segregación”.

 

                        Jacques Lacan, 1967.

 

  Otro libro que puede acompañar una lectura del momento, teniendo en cuenta que, a pesar tener varias décadas, habla de un mundo global como el de ahora, aunque los contextos de circulación significante (diría Jakobson), cambian y con él alguno de sus sentidos, es Arcaísmo posmoderno (1996). En este libro que reúne una serie de conferencias, el pensador francés coloca dos elementos en contradicción sobre la cual opera el mundo globalizado: la mundialización y la segregación.

  Para Debray, estas sociedades tecnificadas, de comunicación global, conviven y refuerzan su contrario:

 

“(…) es posible preguntarse si no es precisamente el carácter abierto y no totalizable de las comunidades virtuales lo que prohíbe hacer de ellas comunidades de pertenencia” (p.45) para terminar respondiendo: “(…) lo regional no se borra ante lo nacional que lo sucedería, ni tampoco se resuelve en lo mundial” (p.63).

 

  Luego de las operaciones ideológicas que acompañaron el Consenso de Washington de 1989, que dio inicio a las experiencias asumidas del denominado “neoliberalismo” en América Latina por medio de gobiernos electos por el voto democrático, se difundió la tesis triunfalista de “el fin de la historia” (Fukuyama parafraseando a Hegel).

 

  La idea, simple, consistía en creer que como había caído el Muro de Berlín y con él, las esperanzas de un mundo que expropió y estatizó al capital, como “cortina de hierro” que impedía el desenvolvimiento total del capital. No sólo un severo desmentís ocurre con la caída de las Torres Gemelas en 2001 y luego con la crisis global de 2007/2008 que muchos entienden como originada por la quiebra del Lehman Brothers.

 

  También, Debray muestra, combina una idea de liberalización total global con nuevas apuestas segregativas (dialécticamente) contradictorias con ese anhelo. A mayor globalidad, más fundamentalismos. El “mercado común” a medida que se expande, potencia la limitación al acceso global de mercancías, fomentando (por decir muy mecánicamente) una reacción de carácter nacional, segregativo, racista en muchos casos, etc.

Con todas las letras, Debray en el mencionado texto concluye:

 

“En el momento mismo en que la economía se convierte en planetaria, el planeta político se resquebraja (…) a la creciente fluidez de los flujos de mercancías e informaciones responde una neurosis territorial obsesiva (…) nuestra aldea, cada vez más planetaria y patriotera, vive la era de los nacionalismos, separatismos, irredentismos, tribalismos, cuya cara oscura lleva el nombre de la segregación, racismo, xenofobia” (destacado propio, p.64).

 

 

Palabras finales

 

  La desprolijidad de las líneas precedentes puede fomentar tomarlas por catárticas, siempre que se tenga a bien considerar estas palabras en el afán de eludir la significación explicativa, con el deseo de lanzar una experiencia lectora que persigue la convivencia con el mundo (convulsivo) actual. ¿Qué es este afán de “caos”? German García recordaba en sus Diversiones psicoanalíticas, que:

 

Lacan termina diciendo que en el capitalismo hay una forclusión generalizada de la castración. Es prácticamente lo mismo que dice Marx citando a Shakespeare: el dinero puede hacer que un cobarde se haga valiente, que el feo sea bello, etc.” (2014: 52).

 

  Hace poco Carmen González Taboas[3] recordaba la frase de Lacan sobre las paradojas del mundo contemporáneo, trágicas, pero que luego del dormir “(…) habían perdido un poco de su pregnancia (…) siempre estamos en el plano de la farsa” (La presencia real, Seminario 8, 1960-61).

 

  Nada más lejos de “responder” inquietudes u obturar de sentido lo que es un trabajo permanente de entendimiento ‒¿acaso el mundo da un respiro? Ningún cambio es gratuito, como no lo es la remoción de categorías que vinculaban el mundo a través de valores más o menos establecidos.

 

  El “mercado” no es una mano invisible, pero invisibiliza sus mecanismos opresivos para dar la apariencia de “libre elección” del goce. En su sueño no está contemplada la división subjetiva, menos aún parar la pelota.

 

  Para terminar por ahora, me acompaña la siguiente cita, también del mencionado Benjamin:

 

“El recuerdo no debe proceder a la manera del relato y menos aún del informe, sino que en la manera más estrictamente épica y rapsódica, debe probar con su pala en lugares siempre nuevos y escarbar hasta niveles cada vez más profundos en los viejos” (Destacado propio, 2010: 350).

 

 

Bibliografía

 

Benjamin, W. (2013) Libro de los pasajes. Recuperado de: https://cbamadrid.es/benjamin/termino.php?id=208

__________ (2010) “Excavar y recordar” en Imágenes que piensan, Obras, libro IV, vol. 1, Abada: Madrid.

Block de Behar, L (1994). Una palabra propiamente dicha, Siglo XXI: México.

Debray, R. (1996). Arcaísmo posmoderno, Manantial: Buenos Aires.

Eagleton, T. (2006). La estética como ideología, Trotta: Madrid.

_________ (2016). Esperanza sin optimismo, Taurus: Buenos Aires.

García, G. (2014). Diversiones psicoanalíticas, Otium ediciones: Buenos Aires.

Lacan, J. (1960-61). Seminario 8. La transferencia en su disparidad subjetiva, su pretendida situación, sus excursiones técnicas. Establecido por Ricardo Rodríguez Ponte. En línea: https://e-diccionesjustine-elp.net/wp-content/uploads/2020/02/La-transferencia-en-su-disparidad.pdf

_________(2008). Seminario 17: El reverso del psicoanálisis, Paidós: Buenos Aires.

_________(2012) “Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela”. Otros escritos, Paidos.

Rosa, N (1996). “El lenguaje de un ausente: las razones de un fracaso”, en Orbis Tertius, año 1, nro 2-3. Disponible en: https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.2480/pr.2480.pdf  

Rubin de Goldman, B (1995). La mujer, el analista, el poeta. Los no-Nombres del Padre en la Biblia, Ricardo Vergara: Buenos Aires.

_________(1999). Borges con Lacan. Un pase discursivo, Estudio psicoanalítico: Buenos Aires.

 

 

Arte*: Rodrigo Abd (1976) es fotoperiodista argentino. Sus itinerarios y exposiciones tras las fronteras le valieron numerosos premios en fotografía a nivel mundial.

De la presente obra: El palimpsesto como forma de escritura superpuesta hacía aflorar un nuevo texto, con la particularidad de no poder ocultar del todo los rastros de la escritura anterior. Abd ensambla fotos por superposición en la serie de fotografías de la muestra Palimpsestos sugiriendo sentidos e imágenes múltiples. http://rodrigoabd.com/

 

 

 

 

 



[1] Del mismo modo, la traducción correcta de la frase pronunciada por Dios a Moisés “Seré el que seré”, equivale a la puesta en práctica de la no correspondencia identitaria con un Ser, que ya establecido, equivale también al fetiche (si ya soy, llegué). En cambio lo abierto, “hace del sujeto la promesa de su causa”, un advenir (Bejla Rubin de Goldman, 1995: 82).

 

[3] Lacan está parafraseando a Marx en el 18 Brumario de Luis Bonaparte, referido a la repetición de la historia “primero como tragedia, después como farsa”. La clase de seminario de Taboas se puede ver aquí: https://www.youtube.com/watch?v=-mqqETfYuuA

 


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