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Publicidad política y psicología de masas, según pasan los tiempos10/08/2011- Por Sergio Rodríguez - Realizar Consulta
Sabemos desde “Psicología de las masas y análisis del yo”, la función clave que cumplen los líderes y los liderazgos, para promover identificaciones de los integrantes de la masa a ellos y cómo consecuencia entre sí, dando por resultado su agrupamiento. Dicha identificación les posibilita a esos líderes, sostener su hegemonía. ¿Pero, a qué precio? Al precio de adecuarse ellos, a un entrecruzamiento entre deseos y goces de los sectores con más peso en sus masas. Lo que les exige remodelar según los tiempos, el accionar de sus liderazgos, para no caer de ese lugar. Eso les exige, adecuar estética, semiótica, selección de enunciados y modalidades de enunciación, a la llanura media de las masas que quieren atraer. Remodelar según los tiempos, psíquicamente no es fácil, pues exige con agudeza y rapidez renunciar a antiguas formas de goce en modalidades de operar, trasmitir y hacer política. “Reconfigurar” el imaginario, para emitir mensajes con enunciados capaces de hacerse escuchar por las mayorías necesarias para sostener el peso numérico. Para lo que resulta imprescindible poder simbolizar la nueva realidad, de tal forma, de saber dar esa vuelta de timón.
Temblores en la llanura porteña
El 64.3 % de votos que Mauricio Macri recogió en el electorado porteño en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, frente al 36.7 % de Filmus produjo un tembladeral político, reforzado por las elecciones santafesinas y la ausencia kirchnerista en las cordobesas. Ya, en las legislativas del 2009, se había producido una sensible baja de votos para el kirchnerismo. Luego se hizo sentir una réplica en Santa Fe. Se efectivizó el vuelco de parte del electorado, a opciones que buscan retornar a modalidades neo liberales para manejar la economía, pero ahora con la piel de corderos no ideológicos. Modalidades centradas en asegurarle ganancias sin recortes a las grandes corporaciones financieras y productoras, tanto agrarias como industriales. El 28 de junio de 2009, Néstor Kirchner sintió el golpe. Recuerde el lector, sus reacciones en su centro de recuentos. Pero, no supo producir las modificaciones necesarias para cambiar los vientos electorales.
Sabemos desde “Psicología de las masas y análisis del yo”[1], la función clave que cumplen los líderes y los liderazgos, para promover identificaciones de los integrantes de la masa a ellos y cómo consecuencia entre sí, dando por resultado su agrupamiento. Dicha identificación les posibilita a esos líderes, sostener su hegemonía. ¿Pero, a qué precio? Al precio de adecuarse ellos, a un entrecruzamiento entre deseos y goces de los sectores con más peso en sus masas[2]. Lo que les exige remodelar según los tiempos, el accionar de sus liderazgos, para no caer de ese lugar. Eso les exige, adecuar estética, semiótica, selección de enunciados y modalidades de enunciación, a la llanura media de las masas que quieren atraer. Amado Boudou en su campaña electoral está explorando esas necesidades de adecuar el mensaje a los tiempos actuales (2011). En cambio la campaña electoral del kirchnerismo para las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires fue llevada adelante a grandes rasgos, con consignas, semiótica y estética de los ‘60/70.
Remodelar según los tiempos, psíquicamente no es fácil, pues exige con agudeza y rapidez renunciar a antiguas formas de goce en modalidades de operar, trasmitir y hacer política. “Reconfigurar” el imaginario, para enunciar los mensajes con enunciados capaces de hacerse escuchar por las mayorías necesarias para sostener el peso numérico. Para lo que resulta imprescindible poder simbolizar la nueva realidad, de tal forma, de saber dar esa vuelta de timón.
El Porvenir de una Ilusión
Muchos de quienes hemos llevado adelante nuestras vidas, buscando contribuir a lograr una sociedad más equitativa miramos al gobierno que asumió en el 2003, con pocas o nulas ilusiones. Su proveniencia de las filas que había conducido Carlos Saúl Menem y su unción por la bendición de Eduardo Duhalde, caudillos que impulsaron el desmantelamiento y entrega de la economía argentina más brutal de toda su historia, no nos daba lugar a ilusionarnos. Pero lo real de la vida nos enseñó una vez más, que hay que seguir los acontecimientos, según se van produciendo. Dejando en stand by todo pronóstico. Lo que Néstor Kirchner eligió cómo primero y principal para accionar, fue renegociar la deuda externa. Proceso que llevó adelante personalmente, flanqueado por el equipo de economistas heredado de Duhalde. Las quitas logradas, a cambio de promesas de pago en dimensiones temporales más lógicas, frenó el vaciamiento de nuestro mercado de capitales y generó condiciones para reinvertir. Durante los gobiernos de Menem la deuda externa creció un 123 % al mismo tiempo que se desindustrializó al país. La Alianza De La Rua - Chacho Alvarez la aumentó un 22 % sin agregar un ápice de capitales a la industria. Los gobiernos de los Kirchner la aumentaron un 20 %, pero retomando la senda de industrializar al país, y llevando adelante una mínima pero cierta, redistribución de la renta. Lo más importante, es que han logrado reducir sensiblemente la desocupación y la indigencia. Desde un 20 % en el 2003, la desocupación se ha reducido a un 7 %. Lo cual no es un dato menor, en tanto son épocas que en EE.UU y Europa, no baja e incluso aumenta.
Las lógicas del sujeto entre la ocupación y la desocupación
Para los economistas, el desempleo es un número en las estadísticas, y su evolución un signo de la marcha de la macro economía. Para los sociólogos, es una variable que indica la incidencia del desempleo en la sociedad y en sus diferentes estratos. Para los políticos, un número a favor o en contra de sí mismo o de los adversarios.
Para psicoanalistas influidos por las elaboraciones de Lacan y que no subestimamos sus producciones finales, mostradas con el nudo Borromeo y la función del “cuarto nudo” –“Nombre del Padre” y del “Nombre Propio”- sabemos que de estas funciones dependen las formas de subjetivación. El cuarto nudo, re-anudador de las estructura de subjetivación para enfrentar en mejores condiciones lo real de la vida, tiene dos soportes básicos. Uno es la pareja, otro, el trabajo. La fortaleza del cuarto nudo resulta proporcional a la cercanía entre deseo inconsciente y goce, en cada uno de estos soportes. En consecuencia, fomenta el vigor del anudamiento en que se sostiene la subjetivación. Esto puede hacernos evidente, que la cuestión del empleo y de su calidad, es lo más importante para medir cualquier política económica. De ahí que en lo alcanzado por el gobierno actual, éste sea su logro mayor. También, ha resultado muy importante la recuperación de los fondos de las AFJP, en lugar de seguir regalándole intereses al capital financiero y engordando a sus “CEO”[3].
Pero tienen que lograr modalidades de enunciación, que faciliten que los enunciados lleguen al cerebro y al corazón de la mayoría de quienes producen valor con su trabajo diario, pobres, capas medias, empresarios pyme, etc. De lo contrario, la oleada conservadora habitualmente seductora para los deseos de “no hagan olas” de las capas medias, puede terminar sosteniendo una tendencia que dé por tierra con la hasta ahora buena gestión kirchnerista. Distinto es el “look”, aunque este anglicismo suene antipático a algunos oídos, conque Amado Boudou está llevando adelante su campaña.
Entre cuerpo, sentimientos y razón
Fito Paez sintió asco por el electorado macrista. ¿Lo habrá sentido en el aparato deglutorio, habrá sido solamente un dicho metafórico, o ambas cosas? En cualquiera de las posibilidades, expresó la desazón[4] que le provocó que en la primera vuelta, un 47 % de los votantes de la ciudad de Buenos Aires, lo hicieran por Macri y sus globos.
“La supervivencia de un organismo depende de un conjunto de procesos biológicos que mantienen la integridad de las células y tejidos en toda su estructura. /…/ Entre otros muchos requisitos, los procesos biológicos deben tener un suministro adecuado de oxígeno y nutrientes, y este suministro, se basa en la respiración y la alimentación. /…/ En general, impulsos e instintos operan o bien directamente mediante la generación de un determinado comportamiento, o bien mediante la inducción de estados fisiológicos que llevan a los individuos a comportarse de una manera determinada, inconscientemente o no. /…/ Las emociones y los sentimientos, que son básicos para la idea de racionalidad que estoy proponiendo, son una poderosa manifestación de impulsos e instintos, parte esencial de su funcionamiento. [5]"
Estas afirmaciones, articulan lo que llaman impulsos e instintos, con sus efectos en comportamientos y estados fisiológicos. Los psicoanalistas diferenciamos a los impulsos, de los deseos inconscientes por estructura. Estos tienen como uno de sus rasgos, que no pasan a la acción, excepto fallidamente. Cuando logran pasar al acto, (siempre parcialmente) dejaron de ser deseos inconscientes, para transformarse en goces. Desde la neurobiología comparada Damasio llama instinto, a lo que los psicoanalistas freudianos llamamos pulsiones. Lo que le da lógica a la diferencia, está en que nosotros advertimos claramente debido a nuestra práctica de psicoanalizar, que los instintos son trabajados en la primera infancia por las relaciones corporales con los padres y otros adultos significativos, desde los tres registros de la experiencia. Son dichos, por significantes. Entender eso, nos permitió captar, cómo opera la Cultura sobre y desde, cuerpo y cerebro. Damasio agrega en un apartado sobre “Sentimientos”: “…/ algunos sentimientos están relacionados con las emociones, muchos no lo están: todas las emociones generan sentimientos si uno está despierto y alerta, pero no todos les sentimientos se originan en las emociones. Llamo sentimientos de fondo a los que se originan en las emociones/…/ Lo que confiere al paisaje corporal su carácter en un momento dado no es sólo una serie de señales neurales, sino también una serie de señales químicas que modifica el modo en que las señales neurales se procesan.”
Estas elecciones, produjeron en los que votaron a Filmus y Tomada, diferentes tipos de reacciones. Algunos como Fito Paez sintieron asco, otros enojo, decaimiento, tristeza, hasta angustia. En los que votaron a Macri, alegría, elación. En algunos, susto y arrepentimiento. En ambas franjas, la inmensa mayoría se sintió sorprendida ante la enormidad de la diferencia.
¿Por qué sentimientos tan diferentes?
La sorpresa, siempre dispara sentimientos. Si hay sorpresa, algo real, de lo que no sabemos nada mientras no encontramos alguna explicación, nos está afectando. Al triunfo de Macri la mayoría lo dábamos por descontado. Lo que resultó demasiado real incluso para él, fue la dimensión de la diferencia. Por lo tanto ante este dato, el sentimiento más compartido, fue muy real. Por bastante tiempo, analistas politólogos, sociólogos, economistas, psicólogos sociales, psicoanalistas, votantes de una u otra alternativa nos desvelaremos tratando de entender.
Para eso los caminos a recorrer son diversos y no tienen por qué, ser absolutos. Cómo en todo fenómeno humano, encontraremos que una serie de variables confluyeron a sobredeterminar dicho resultado. Del buen o mal análisis de lo ocurrido, devendrán planes para encarar el futuro. Tanto político económico, como de estrategias y tácticas publicitarias.
El asco sentido por Fito Paez y seguramente no sólo por él, cómo metáfora, no deja de tener relación con el origen corporal de dicho sentimiento. El asco surge en los niños, junto al comienzo del control de las funciones excretoras. De investigar llevándose cacas a la boca, reprendidos por sus padres o cuidadores, pasan a sentir asco por ellas. Durante un tiempo el sustantivo caca pasa a ser usado por los niños, imitando a los adultos, como adjetivo peyorativo. En un mismo rango que feo, sucio, malo.
En quienes sintieron asco por los votantes del macrismo, el disgusto removió sus experiencias más tempranas de reconversión infantil. Les resultó intragable la diferencia. Lo intragable se transformó en asco.
La Razón, desde cuerpo y subjetivación, debe pensar el futuro
Una colega [6]me comentaba que un habitante del edificio de departamentos en el cual vive, mandó un mail a los consorcistas argumentando contra la redistribución de la renta, porque era pagada con impuestos de su capa social. Subrayo, que es un consorcio en el que reside gente de capas medias y no altas. Se torna evidente que dicho comentario en periodo electoral buscaba inclinar votos a favor de Macri. La votación obtenida por éste y este tipo de comentarios, muestran que la codicia es algo que históricamente va y vuelve, no sólo en la Argentina sino en la humanidad en general. La codicia, no es privativa de algunos grandes capitalistas. Habita en mayor o menor medida a todos los sectores sociales. Para algunos consiste en acumular ganancias dinerarias, para otros, poder, para otros, pereza. Es lo que ha operado para que los proyectos socialistas –dictatoriales o democráticos– hayan fracasado sucesivamente. Los seres humanos estamos condenados irremediablemente, a las pugnas sociales. Lo mejor que se puede lograr es que esas pugnas no se desmadren hacia enfrentamientos armados y logren mejores funcionamientos sociales y redistribuciones de renta. Para ese anhelo, la democracia es una de las herramientas menos malas, pues resuelve por vía electoral cuales opiniones son mayoritarias y cuales minoritarias. Luego, deja abiertos los espacios parlamentarios, para debatir, intercambiar, negociar, convenir. Los grandes medios masivos de comunicación, están en poder y al servicio de las corporaciones capitalistas más poderosas, y por lo tanto, éstas disponen de una enorme ventaja para ganarse la opinión mayoritaria de los votantes. Pero tienen sus límites. Se hicieron evidentes en el mayo francés de 1968 y sus repercusiones, en Argentina 1969/74 y 2001/3, en el triunfo de Lula y Dilma en Brasil, de Chaves en Venezuela, de Evo Morales en Bolivia, de Correa en Ecuador. Son poderosas, pero no omnipotentes.
Si se conjetura sobre el futuro desde un derrotismo impotente, se da todo por perdido. Si se lo hace desde una renegación maníaca, se da la cabeza contra el piso en zambulléndose en piletas sin agua. Sólo el cálculo de correlaciones y potencialidades, produce conjeturas y actos posibles, de llevar adelante un país más justo, económicamente más libre y políticamente más soberano. La publicidad política debe estar acorde con esos cálculos, para lo cual la clave pasa por no ser diseñada desde un imaginario setentista, sino capaz de reubicarse en el 2011.
Notas
[2]Deseo, a lo que inconscientemente y según las experiencias de erogenización infantil, se aspira por no tenerlo. Goce, aquello de lo que se goza o en lo que se goza y se es gozado. Obviamente, porque se dispone de la posibilidad de acceder a ello.
[3]Ejecutivo Corporativo conocido con esa sigla en inglés, devenida de: Chief Executive Officer
[4]Desazón. 1. f. Malestar físico vago. 3. f. Disgusto, pesadumbre, inquietud interior. 4. f. Desabrimiento, insipidez, falta de sabor y gusto.
[5]Antonio Damasio en El error de Descartes capítulo 6, “Regulación biológica y supervivencia –Planes para la supervivencia”.
[6]La Licenciada Nilda Abalo
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