» Educación
Anotaciones sobre la dislexia02/10/2021- Por María Martha Chaker - Realizar Consulta
La autora propone una aproximación a la dislexia en su complejidad y apertura. Desde el psicoanálisis, lejos de una habilidad o competencia, escribir pone en acto un trabajo de elaboración necesario en la infancia. La escritura es un terreno donde los conflictos, particularidades y síntomas se despliegan a nivel de la estructura. La dislexia nos invita, así, a leer al sujeto.
Diseño de imagen: Lisandro Outeda*
El llamado “síntoma disléxico” suele reconocerse en dos cuestiones: la forma de las letras, y el del enlace entre las letras.
Pero sucede que, en el establecimiento de toda escritura, el “síntoma disléxico”, constituye en verdad un estadio más. Corresponde, al igual que algunas fobias, al establecimiento de la estructura misma. Por definición, la letra es fobígena y ansiógena. El asunto, entonces, será cómo se realiza el camino de instalación de la represión, que pondrá “al derecho” las letras, tal como postula Gerard Pommier en su libro “Nacimiento y renacimiento de la escritura”.
Respecto de la forma de las letras, se observan fenómenos de vuelco, que afectan al eje de la simetría vertical. Por ejemplo: queja, en lugar de deja. O de inversión lateral, que afectan al eje horizontal. Por ejemplo: d9d9, en lugar de bebe.
En cuanto al enlace de las letras, no depende tanto de reglas gramaticales, como de la operatividad de la castración del Otro, y la consecuente castración del sujeto.
Entre la represión y la representación, existe un desfasaje temporal, pero la localización de esa diferencia, será espacial. Así, primero se ubicará en el Otro, en una lógica transitiva, y luego pasará al espejo.
Será necesaria la represión del valor sonoro y visual de cada letra aislada, en favor del enlace de las letras en sílabas, las sílabas en palabras, y el armado de las frases. Esta condición es la que vuelve impotente el hecho de enseñar a los niños el nombre de las letras por acrofonía (A de árbol, B de burro, etc.), ya que aún mantiene muy viva la relación entre la cosa y la palabra.
Una letra invertida lateralmente, va a tener dificultades para ligarse con otra que está “del derecho”. Especialmente en la escritura cursiva. A su vez, algunas letras pueden estar invertidas, aunque por su forma específica no se note inmediatamente. Por ejemplo, mientras que en el caso de la E o de la P puede ser evidente, en el caso de la I o de la H, no nos damos cuenta.
Al principio, los niños pequeños hablan, establecen distintas equivalencias simbólicas, y dibujan. Se ven y se cuentan desde el lugar del Otro. Las letras que aparecen “dadas vuelta” en este momento, lo están para ser leídas por el Otro, que se ubica imaginariamente enfrente de quien escribe. Es incorrecto decir “escritura en espejo”, porque eso aplicaría al caso de la inversión lateral. Aquí se trata más bien, de Otro que es él mismo el espejo, o que puede en ocasiones, ubicarse detrás del espejo.
El transitivismo del dibujo es total en ese momento. Todo lo que se dibuja está causado por la pulsión, que lidia todo el tiempo con lo que el Otro pueda querer. Así aparecen agujeros, bolas, tubos, círculos, caras solas, etc. Es común que los dibujos en esa época sean bastante repetitivos, y no por un déficit intelectual: no es que el niño no sepa cómo se ve un cuerpo, que la cabeza va unida al tronco, etc.
La figuración repetitiva de un mismo cuerpo, o la inducción de su forma a todas las representaciones gráficas, da cuenta del primer tiempo de la fobia, tal como plantea Pommier. Es el cuerpo torturado, tiranizado por la exigencia del Ideal, lo que aparece en la hoja. Aquello que lo causa, permanece afuera del papel: monstruos amorfos, animales devoradores. Así como el pequeño teme a la oscuridad, porque en cuanto la luz se apaga, o cuando se produce el silencio (porque “la luz” también es “la palabra de la madre” por ejemplo) se desdibujan los límites del cuerpo y la Nada amenaza con tragarlo.
En este momento, los monstruos no se dibujan, pero están cercando la hoja en blanco, amenazando al mundo de la representación misma. Pommier lo dice muy bien: “el papel es así una isla de salvación para ese cuerpo naufragado; un agujero en un mundo de objetos susceptibles de encarnarse en cada instante”.
Un acontecimiento psíquico similar al del destete, es el que permite a las letras “ponerse del derecho”. La separación del Otro permite cierto cierre del cuerpo, y así, los dibujos van perdiendo paulatinamente, su referencia antropomórfica. Del mismo modo que el destete, esa separación no la puede realizar el niño solo.
Si no encuentra entre los adultos de su entorno, un apoyo, y también un rival, se inventará uno, al que le atribuirá los rasgos de la potencia. La figura que salva, también castra, y por eso en ente momento pueden aparecer en los dibujos figuras en combate, superhéroes, guerras entre robots, etc. Como también, dibujos de familias, casas, corazones, hijitos, príncipes y princesas; depende cuál de las dos caras del padre se acentúen (rival u objeto de amor).
Aquí se produce un pasaje de la relación vertical con el Otro, a una vectorización horizontal. Por eso en este momento son preferidas las historias en donde, detrás del bueno, siempre puede acechar el malo (por ejemplo, el lobo surge bajo las vestimentas de la abuelita). La hoja es ahora, un plano de guerra, estratégico; a la vez que un plano en el sentido geométrico.
Para Pommier, lo que marca el final de la neurosis infantil, es el valor psíquico de un hecho variable, que retroactivamente permita simbolizar el parricidio necesario para toda escritura. La incapacidad de escribir, en alguien que hasta ese momento podía hacerlo, debe rastrearse en esas coordenadas. El tabú puede darse también respecto de la “firma”, de poner en juego el nombre propio, llevando al sujeto a escribir sólo en nombre de una “causa ideal”, o en el impersonal “se dice” del discurso universitario.
Arte*: Lisandro es un actor, dramaturgo & Ilustrador argentino
Bibliografía
Pommier, G. (1996). Nacimiento y renacimiento de la escritura. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina: Nueva Visión
© elSigma.com - Todos los derechos reservados




















