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Angustia y alteridad

29/03/2005- Por Silvia Ons - Realizar Consulta

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La excomunión se localiza en un punto muy preciso de la enseñanza de Lacan, en el que trata de conducir al psicoanálisis más allá del falo, hacia el objeto “a”. No es casual que cuando ubicaba al analista en el lugar del Otro no fuera excluido de la IPA, ya que desde esta posición el analista entra en el campo del discurso universal. Pensarlo en cambio a partir del objeto “a”, equivale a transformarse en una pesadilla de la que hay que liberarse para seguir soñando. En el Seminario interrumpido sobre “Los nombres del padre” había dicho, “la transferencia es lo que no tiene nombre en el lugar del Otro”. De esta manera podemos decir que la IPA excluyendo a Lacan de la lista de nombres, excluye lo que hay del analista.

El Seminario La angustia ha sido ubicado por su autor como uno de sus seminarios más logrados

El Seminario N° 10,”1 La angustia” ha  sido ubicado por Lacan como uno de sus seminarios más logrados. Se puede decir que es el Seminario de mayor elaboración en  lo concerniente a la conceptualización del objeto “a”, y que ello ha tenido consecuencias clínicas y políticas. No es indiferente que al año siguiente su autor haya sido expulsado de la IPA como un objeto, según sus palabras.2

 La excomunión se localiza en un punto muy preciso de la enseñanza de Lacan, en el que trata de conducir al psicoanálisis más allá del falo, hacia el objeto “a”. No es casual que cuando ubicaba al analista en el lugar del Otro no fuera excluido de la IPA, ya que desde esta posición  el analista entra en el campo del discurso universal. Pensarlo en cambio a partir del objeto “a”, equivale a transformarse en una pesadilla de la que hay que liberarse para seguir soñando. En el Seminario interrumpido sobre “Los nombres del padre” había dicho, “la transferencia es lo que no tiene nombre en el lugar del Otro”. De esta manera podemos decir que la IPA excluyendo a Lacan de la lista de nombres, excluye lo que hay del analista.

Resulta digno de destacar que el Seminario de mayor elaboración en lo concerniente al objeto “a”, sea aquel dedicado a la angustia como su “única traducción subjetiva”.3 Importa acentuar el término “única” y ponerlo en relación con otra afirmación en la que también utiliza esa palabra aseverando  que el objeto “a” es la única prueba  y garantía de la alteridad del Otro4. Así, la angustia es  la única traducción subjetiva de la alteridad del Otro.

Hay acaso aprehensión de la  real  alteridad sin angustia? .Entonces  podemos decir que los programas sanitarios  tendientes a des-angustiar intentan indirectamente suprimir la alteridad captada sólo a partir de la angustia. Habría entonces una comunidad profunda entre ese des-angustiar y la problemática de la segregación contemporánea. El humanismo solidario que preconiza el reconocimiento del otro mediante la tolerancia peca de ser mera abstracción, reconocer la alteridad del otro supone el necesario pasaje por la angustia como traducción subjetiva del núcleo insondable, no reconocido. Kierkegaard –considerado por Lacan el más osado investigador del alma antes de Freud- dice que hay una educación por la angustia. Y Heidegger asevera que de la angustia el sujeto puede aprehender algo relativo a la nada, de ahí su carácter revelador.

Lacan arriba al estatuto del objeto “a”  en tanto resto, a partir de una operación aritmética , de la que surgen divididos el Sujeto y el Otro persistiendo el  “a” como no asimilable a los términos anteriores. El objeto es ese irracional que prueba la alteridad del Otro en la división indicando lo que de él persiste como alteridad.

Y desde lo imaginario el objeto es aquello que permanece velado en la imagen dándole brillo e investidura ( el color preferencial). No debe olvidarse que i (a) será ubicada en este seminario  en su estatuto de fantasma como equivalente del deseo del Otro, por lo que ella encierra: “a”.

La angustia conduce a Lacan a elaborar un imaginario no especular. La alteridad de este imaginario respecto a lo especular se destaca en la figura del doble cual expresión del yo como otro ,inquietante y extraño. Vale aquí recordar el valioso libro de Otto Rank acerca del doble, figura dibujada en  lo no especular del espejo como mancha. Por ejemplo, los zulúes no miran en un pantano sucio, ya que éste, al no proyectar reflejos, anuncia peligros. Si la imagen especular ya no se refleja en el espejo, éste sí puede albergar el alma Así, en Francia y Alemania y entre los judíos y luteranos, existe el hábito de cubrir los espejos cuando alguien muere ,ya que su alma puede permanecer en ellos. Este sesgo toma especial interés para nosotros si recordamos la relación que Lacan establece en el Seminario “Encore “entre el alma y el objeto “a”.

Lacan dijo  que el objeto “a” había sido su única invención. Creo que esta invención es deudora de haber percibido los atolladeros freudianos relativos a la angustia  y de haberlos puesto en relación con la conceptualización de la angustia que hicieron los existencialistas

 

Partir de Freud

 

Tomaré algunos puntos entre los muchos que se encuentran dignos de destacar:

1.                 Por un lado Freud afirma que la angustia es sin objeto. Por otro lado también afirma que la angustia es “ante algo”.  La elaboración del objeto “a” en Lacan, parte de haber profundizado cual es el estatuto de ese “ algo”.

2.                 Para Freud, el genuino núcleo del peligro, el asunto de angustia, es la magnitud de excitación que convierte una impresión en factor traumático y este es su fundamento real. En Addenda dice:

“En la medida en que esta exigencia pulsional es algo real [ Real] puede reconocerse  también a la angustia neurótica un fundamento real”

El inconsciente había sido pensado por Freud ( carta 69 ) como estructura de ficción más el fundamente real de la angustia apunta a algo que lo excede. Ella daría cuenta, también en Freud, de lo que no engaña.

El genuino núcleo del peligro es entonces el aumento de tensión frente a la cual se es impotente, la perturbación económica por el incremento de un estímulo que no puede ser tramitado. Pero si Freud afirma que la angustia es ante la falta de objeto, es porque la ausencia del objeto amado deviene un peligro, ya que la  condición de angustia se desplaza, del temor al incremento del estímulo, a su condición, la pérdida del objeto. Sin embargo en el apartado Angustia, dolor y duelo de Inhibición, síntoma y angustia,  la primer condición de angustia es la de la pérdida de la percepción equiparable a la pérdida del objeto, más esta pérdida surge estando el objeto presente, ya que Freud dice que éste puede ponerse “malo” para el niño. Se infiere pues, que la angustia no surge ante la ausencia del objeto, sino porque este objeto ha cambiado de signo. Es recién entonces que la pérdida de amor se convierte en un nuevo peligro y una nueva condición de angustia, más permanente. El amor se perfila como aquello que podría recubrir ese punto de extrañeza en lo imaginario.

Si, para Lacan, “la angustia es señal en el yo, de ese punto de llamada a un goce que traspasa nuestro límites”, el genuino núcleo del peligro freudiano es uno de los nombres de la alteridad como señal en el yo de lo que lo sobrepasa.

 

Lo ominoso

 

El cambio de signo en el objeto, nos retrotrae a Lo ominoso”, texto capital en la elucidación lacaniana de la angustia. Freud no consagra su escrito a la conceptualización de la angustia, sin embargo dice que lo ominoso es aquello que “excita angustia y horror”. No habrá que olvidar que el texto fue producido después de la segunda guerra mundial. La inquietante extrañeza surge en el cuadro de lo que había sido familiar. Importa dar relevancia a aquello que Freud destaca cuando dice que a lo nuevo y no familiar tiene que agregársele algo que lo torne ominoso. Encuentra en una frase de Shelling aquello que mejor ilustra el fenómeno: “Se llama unheimlich a todo lo que estando destinado a permanecer en el secreto, en lo oculto...ha salido a la luz”.

La angustia da cuenta que el sujeto no es un Uno unificado, de ahí su carácter revelador de la alteridad. No es azaroso que la más adecuada definición de lo ominoso parta del filósofo que ha hablado de una parte inconsciente en el mismo Dios, como parte oscura, como principio no luminoso. Todo ser tiene que tener un fundamento de su existencia fuera de él, pero Dios como absoluto sólo puede tener  su fundamento en sí mismo ,hay una naturaleza distinta en él, más inseparable en él. Esta idea difiere de  la clásica causa sui teológica, ya que postula que si las cosas tienen un fundamento en Dios, este fundamento reside en lo que en Dios no es él mismo. Este fundamento  es el anhelo, la oscura voluntad, el residuo jamás agotado en la razón, la insondable irregularidad. En este fundamento en Dios de lo que en Dios no es el mismo, se enraiza el mal. Es que también de Dios debemos decir: “ lo oscuro le precede, la claridad brota por primera vez desde la noche de su esencia”.

 El abismo de Dios es lo inacabado, el ser oscuro y cerrado que aún no ha entrado en su propia transparencia,. El abismo de Dios es también su potencia, y la potencia es lo posibilitante, pero ésta se mantiene a la vez como amenaza. Así, la definición más certera sobre lo ominoso fue dada por quien habló de un resto, que al no poder disolverse en la razón contradice la idea hegeliana de que todo lo real sea racional.

Tiene importancia tener en cuenta que Shelling fue maestro de Kierkegaard, es decir del primer filósofo que habló sobre la angustia ,dando comienzo al existencialismo.

 

Los existencialistas

 

Fueron los existencialistas quienes mayor importancia dieron dentro del campo de la filosofía a la angustia. Heidegger dijo que ella hace patente la nada. El “ante qué” de la angustia es el ser, ya que hay una relación profunda entre el ser y la nada. En “Ser y tiempo afirma : “El ante qué de la angustia es el ser en el mundo en cuanto tal”. En “ Qué es metafísica” precisa que el “ante qué” de la angustia es la nada, pero que la nada no es un mero vacío.¿ Acaso en el objeto “a” no resuena el “ ante algo” de la angustia en Freud con la nada heideggeriana?. Si Freud pudo afirmar ella  surge ante la ausencia del objeto es porque ese “ ante algo” no pertenece al campo de los objetos comunes. Heidegger dice que el  “ ante qué” de la angustia no es ningún ente intrahumano ya que es el ser mismo en lo que tiene de posibilidad más propia.

 La angustia es un encontrarse en el que se hace patente lo inhóspito, Heidegger utiliza el término alemán unheimlich ubicando el quiebre hasta las entrañas de la cotidiana familiaridad. La angustia nos pone ante la inhospitalidad propia del ser ahí en cuanto yecto, arrojado como estructura fundamental del ser ahí. En clara alusión a Heidegger Lacan vincula el unheimlich con la casa del hombre esa casa en la que hace su aparición el huésped como el elemento heterogéneo en lo familiar, alteridad que indica la no autonomía del sujeto. Dice Lacan: “ El hombre encuentra su casa en un punto situado en  el Otro, más allá de la imagen de la que estamos hechos y ese lugar representa la ausencia en la que nos encontramos”

Sin embargo, la existencia heideggeriana no estaría marcada por los embrollos de la diferencia sexual. Su carácter neutral, hace a su potencia. El ser auténtico está protegido de su alteración sexual, ha sido depurado, se han suprimido las huellas de la pulsión en el cuerpo  . Quizás por esto dice Lacan que a la verdad de la angustia la trae Kierkegaard, tal vez por haberla pensado en su relación con la sexualidad. Cobra relevancia su afirmación que los ángeles no se angustian porque no tienen sexo.  Una sexualidad  considerada por  Kierkeaard siempre éxtima que lo llevó a pensar que incluso hay un dejo de angustia en todo goce erótico. “ Una cosa , sin embargo, hay del todo cierta, y es la de que los poetas, al describir el amor-por muy puro e inocente que nos lo representen-nunca dejan de hacerlo sin que la angustia entre también en juego. Analizar esto con más detalle es asunto de un “esteta”. Nosotros nos contentamos con preguntar: ¿ Y porqué esa angustia?. Porqué el espíritu no puede estar presente en el momento culminante de lo erótico. “

Para terminar quisiera poner en cuestión que el objeto”a” sea la única prueba de la alteridad del Otro. ¿Acaso ese objeto no es ya un acotamiento de ese “ punto de llamada a un goce que nos sobrepasa”? En “ Encore “, Lacan dice que el Otro es el Otro sexo mientras que el objeto “a” es asexuado, de esta manera podemos concluir que el objeto no agota la temática de la alteridad.

mail: sons@ciudad.com.ar

 



1 Lacan, J; El Seminario de Jacques Lacan, Libro 10 “ La angustia”, inédito, clase 21-11-62

2 Lacan, J; El Seminario de Jacques Lacan, Libro 11 “ Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis “, Paidós, Bs As,1993, p13

3 Lacan, J; El Seminario de Jacques Lacan, Libro 10 “ La angustia”, inédito, clase 16-2-63

4  Lacan, J; El Seminario de Jacques Lacan, Libro 10 “ La angustia”, inédito, clase 16-2-63


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