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Bases filosóficas de la Modernidad

25/07/2005- Por Coriolano Fernández - Realizar Consulta

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Ante todo, una aclaración. Cuando decimos Filosofía Moderna no hay que pensar de acuerdo a la periodización histórica de las edades, donde la Edad Moderna va desde 1453 (o 1492) hasta la Revolución Francesa de 1789.
Los límites cronológicos de la Filosofía Moderna son diferentes. La mayoría de los estudiosos estima que el pensamiento moderno nace en el siglo XVII, concretamente con la publicación en 1537 del Discurso del Método, de René Descartes… ¿Y cuándo finaliza?: para algunos autores en el año de la muerte de Kant, 1804. Para otros autores, en cambio, la filosofía moderna llegaría hasta 1900; y al siglo XX y estos años del XXI prefieren llamar Filosofía Contemporánea. Y no olvidemos a los posmodernos, para quienes la modernidad habría llegado hasta bien entrado el siglo XX.

Pero corresponde una aclaración, cuando decimos Filosofía Moderna no hay que pensar en lo que se denomina Edad Moderna, según

 

 

I. Introducción.

 

Ante todo, una aclaración. Cuando decimos Filosofía Moderna no hay que pensar de acuerdo a la periodización histórica de las edades, donde la Edad Moderna va desde 1453 (o 1492) hasta la Revolución Francesa de 1789.

Los límites cronológicos de la Filosofía Moderna son diferentes. La mayoría de los estudiosos estima que el pensamiento moderno nace en el siglo XVII,  concretamente con la publicación en 1537 del Discurso del Método, de René Descartes ¿Y cuándo  finaliza?: para algunos autores en  el año de la muerte de Kant, 1804. Para otros autores, en cambio, la filosofía moderna llegaría  hasta 1900; y al siglo XX y estos años del XXI prefieren llamar Filosofía Contemporánea. Y no olvidemos a los posmodernos, para quienes la modernidad habría llegado hasta bien entrado el siglo XX. Dicho sea de paso,  el vocablo “posmoderno” dice poco: sólo dice que estamos en la época que viene después (post) de la moderna.

Sea como fuere, las fechas 1637 a 1804 son útiles para acotar un periodo en el cual ciertas posiciones filosóficas han llegado a su madurez, a la  plenitud de  sus desarrollos conceptuales; hoy siguen siendo valiosas y sería imposible filosofar con un mínimo de rigor sin ellas. Desempeñan  así una función análoga al pensamiento griego: son esenciales y en muchos casos, paradigmas que no morirán, modelos de filosofar. Veamos pues, algunos rasgos de la modernidad filosófica.

 

1. Mientras los medievales escribían en latín, en los modernos encontramos un uso creciente de los idiomas vernáculos. Pero  sería erróneo  suponer  que no se utilizó para nada el idioma heredado de Roma: Spinoza redactó sus obras en latín y Hobbes y Descartes alternaron el latín con sus propias lenguas:inglesa y francesa. Kant presentó  en latín la  disertación inaugural de su cátedra.

 

2. Hay una clara tendencia a hacer de la razón, por un lado el “tribunal supremo” de los problemas; y por otro lado, una propiedad esencial del ser humano. Mientras para el pensamiento antiguo la razón era una propiedad del Cosmos o de la Naturaleza y para el pensar medieval la razón era una luz otorgada por Dios para que el hombre hiciera un correcto uso de ella, para la filosofía moderna la razón se ha ido volviendo cada vez más autónoma. Autonomía viene del griego: autós, que significa “el mismo”, “el propio” y “uno mismo”; y nomos es “ley”, “norma”, “regla”.

 

3. Autonomía es, pues,  el hecho  de que algo o alguien esté regido por una ley propia, distinta de otras leyes, pero no incompatible con ellas. Se usa mucho en ética cuando se señala  que la ley moral humana es autónoma, o sea, tiene su fundamento en el hombre mismo. A medida que avanza la filosofía moderna, la razón, sin dejar de ser una facultad humana que se ejerce en el ámbito especulativo, se  convierte en una actividad, una fuerza mediante la cual se podrá dominar la naturaleza y reformar la sociedad.

 

4. Es muy grande la atención que el pensador moderno presta al conocimiento de la Naturaleza, según lo marca la ciencia moderna, a cuyo desarrollo contribuyen por igual científicos y filósofos, si bien es difícil  establecer una línea divisoria entre ambos. Por ejemplo, el físico Galileo también filosofa, el filósofo Descartes hace disecciones por su gran interés en la medicina; y el filósofo Pascal, un hombre de intensa fe religiosa, es un físico eminente. En la coronación  de este interés por la ciencia está la obra magna de Isaac Newton, autor de Principios Matemáticos de Filosofía Natural (1687). Aclaremos que por entonces a la Física se la llamaba Filosofía Natural.

 

5. En el firmamento  filosófico moderno, cuya savia pensante  es, obviamente, europea, tenemos dos líneas o corrientes.  La  línea de  los pensadores “continentales” -franceses, alemanes, holandeses, italianos-  que en sentido amplio están en una actitud racionalista; y la  línea llamada de los “insulares”, británicos, que adhieren a las tesis empiristas.

Pero,  en el fondo, dice José Ferrater Mora, unos y otros intentan llevar a buen término el mismo programa, que es el siguiente: encajar los datos de la experiencia dentro de construcciones racionales. La mencionada expresión “tribunal supremo” para referirse a la razón, fue acuñada por el  empirista Locke y podría haber sido suscripta por un racionalista. Si esto es así, ¿dónde reside la diferencia filosófica entre racionalistas y empiristas? Los primeros son innatistas, en tanto los segundos son antiinnatistas.

 

6. Hay un predominio de la subjetividad,  al punto que se señala con frecuencia que la filosofía  moderna es la “filosofía del sujeto”. Esto debe entenderse no en el sentido de afirmar la importancia del sujeto humano  frente a las cosas, sino en que para alcanzar verdades universales es menester analizar el conocimiento humano y por lo tanto la estructura de la subjetividad, lo que los ingleses llaman el entendimiento humano (human  understanding).Por eso se dice que en tanto  la filosofía antigua y medieval adhieren al  Realismo, la moderna se encamina más bien al Idealismo, esto es , mientras en las anteriores filosofías el tema central es el ser, para los modernos  lo fundamental es el problema del  conocer. Pero, y hay que subrayar bien esto, se trata de analizar el conocer  para poder llegar a una captación más segura del ser.

 

7. Crece la importancia  de lo cismundano frente a los trasmundano.

¿Qué significa esto? El prefijo cis significa en latín “del lado de acá”; y cismundano alude a la vida terrenal, a la vida en el mundo. En cambio el prefijo tras o trans, quiere decir “al otro lado”, “más allá de”, y se refiere a la existencia de Dios y de valores que están más allá del mundo. En el Renacimiento, prólogo de la modernidad, la   apetencia de placeres mundanos, de ostentación,  otorga un fuerte colorido  a la vida. En literatura se alcanzan límites extremos de descripciones sexuales, impensables en los siglos anteriores. El centro de esta  floración vital, renacentista, fue Italia. Por eso la  preponderancia cismundana podría denominarse también profana o secular,  o sea, que no ha sido establecida  por Dios,  no es sagrada ni sirve para lo sagrado.

 

8. Simplificando bastante  las cosas, podemos decir que hay en  la filosofía moderna una especie de trilogía: el Racionalismo, cuya  figura primordial  es el francés  René Descartes, y donde  cabe incluir al holandés   Baruch o Benedictus de  Spinoza y al alemán Gottfried Wilhelm Leibniz.  Luego el Empirismo, y aquí militan tres pensadores británicos, John Locke, George Berkeley y David Hume. Y finalmente el Criticismo o Idealismo Trascendental, que es la filosofía del alemán  Immanuel Kant. 

Esta trilogía  comenzaremos a tratarla  a partir de la próxima nota.

-coriofer@dd.com.ar

 


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