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Desde la época del porvenir de una ilusión ...08/09/2005- Por Silvia Bermúdez - Realizar Consulta
Lacan sostuvo que ni la ciencia, ni el psicoanálisis acabarían con la religiones, plantea que "El religioso le deja a Dios el cargo de la causa pero con ello corta su propio acceso a la verdad. Así se ve arrastrado a remitir a Dios la causa de su deseo, lo cual es propiamente el objeto del sacrificio. Su demanda está sometida al deseo supuesto de un Dios al que entonces hay que seducir". Miller establece un paralelo muy interesante entre la posición del religioso, esto es el creyente y la posición del analizante y enfatiza que en la actualidad la "atmósfera que se impone en Europa y otros lugares, no se habla del retorno de la religión o de las religiones sino del retorno de lo religioso de una religión light, esto es sin poder institucional. Además presenta de un modo inédito y provocador al analista "el analista se constituye en pastor de lo real". Esta intertextualidad a la que nos invita Miller, evoca al da- sein como pastor del ser: Para el psicoanálisis la verdad es insensata y la orientación es hacia lo real, nuestro porvenir
"Dejemos los cielos a ángeles y gorriones"(1)
"...Y en este descubrimiento del psicoanálisis
de lo fundamentalmente insensato de la verdad, le quita a la ilusión religiosa
un porvenir"(2)
Entre la Primera Guerra Mundial y la Depresión del ’29, Freud escribe El
porvenir de una ilusión, texto revelador y
polémico de 1927. En aquella época luego de los estragos bélicos entre los
felices años 20 y la gran depresión económica, germina un nuevo clima, la
ilusión de la unidad y la paz; a su vez prolifera un fuerte expansionismo de la
ideología nazi.
Guerra, paz, crisis del pensamiento y, entre las marcas de las
esquirlas de la Primera Guerra, Freud sostiene que la "civilización
occidental poseía ya los medios suficientes para exterminar hasta el último
hombre"; y veía en ello "una buena parte de la agitación, infelicidad
y angustia de los hombres de su tiempo"; sobre este fondo con semblante
agorero su apuesta fue reforzada y no se amedrentó.
El mundo sigue andando, Martín Heidegger escribe Ser y tiempo,
André Malroux publica Los conquistadores.
En Austria, el cine mudo del expresionismo alemán lanza el film Metrópolis
de Fritz Lang que trata sobre una sociedad robótica subterránea, controlada por
un gran poder amo-industrial, donde los obreros están reducidos a la condición
de esclavos siendo parte de la misma maquinaria que nunca se detiene.
La productora Warner lanza El cantor de jazz de Alan Crosland,
la primera película hablada, protagonizada por el showman de origen ruso
Al Jolson, que alcanzó un éxito inmediato e inesperado. Su slogan, "aún no
has oído nada", extraído del texto de la película, recorrió el mundo
señalizando el final de la era muda.
Ana Freud en 1927 es nombrada secretaria de la Sociedad Psicoanalítica
en Viena.
Freud inaugura con El porvenir de una ilusión, lo que denominó la antología de 1927 con Fetichismo, El humor, Una vivencia
religiosa, Dostoievski y el parricidio, para coronarla en 1929 con El
malestar en la cultura. Escritos atravesados por ilusiones, creencias,
religiones, ateísmo, mitos, Edipo, asesinato del padre y el padre avenido
apersonal representado en las máscaras del superyó, interdictor y feroz. Se
puede extraer una orientación que pasa por Dios y el Padre. Freud atestigua de
su no creencia en Dios, pero no así del Padre. De esta antología hay una pieza
que es de 1907: las Acciones obsesivas y prácticas religiosas(3). Allí encuentra las semejanzas
entre las acciones obsesivas del neurótico y los ceremoniales religiosos, a
través de los cuales los creyentes testimonian de su fe; extrae conclusiones
reveladoras y ubica una diferencia crucial: la religión posee un estatuto público, compartido,
universal mientras que la religión del obsesivo es privada (aquí lo formula por
primera vez), es un asunto en soledad.
"A hurtadillas como Melusina consagran algunas horas a su secreto
obrar".(4)
Queda así planteada la predominancia y valor de los rituales
calificando a la neurosis como una religiosidad individual y la religión como
una neurosis obsesiva universal. J.A.Miller nos dice que Freud psicoanaliza la
religión planteando que sus bases son la renuncia a la satisfacción pulsional,
en términos de Lacan es la renuncia al goce.(5)
Continuando el trazado de este hilo ordenador que va desde la
vertiente del ritual hacia la de las vivencias, en otro de los textos que hacen
serie con El porvenir...: Una vivencia religiosa ( I ) .( 6 ); dicha vivencia es interpretada por el sujeto
como una revelación divina, sin ritos ni ceremoniales, como un efecto que se
produce en el terreno de lo subjetivo y también de lo místico.
En una entrevista periodística Freud habla abiertamente de su ateísmo,
por esta razón un colega americano le escribe, un tanto alarmado por su
posición infiel a la religión, y le
testimonia una vivencia religiosa con intenciones conversas. El hecho es el siguiente: ve sobre
la cama de disección a una anciana señora
con rostro simpático y dulce, entonces el médico perturbado se dice:
"Dios no puede permitir esto", "soy escéptico no creo más en
Dios", y en la inmediatez de una
instantaneidad, escucha voces desde su interior, voces que lo hacen desistir de
la resistencia a Dios, y reafirmarlo en su creencia; así como a Freud en la suya: "Dios permitió
más atrocidades que esto". "Soy un judío infiel, si estoy esperando
tener una vivencia como la tuya, que Dios se apure porque ya estoy muy
viejo". Con esta certeza despliega una
interpretación: "esta nueva moción trasladada al plano religioso
repite la situación edípica, la voluntad de aniquilar al padre deviene
conciente como duda de la existencia de Dios y el conflicto se despliega al
modo de una psicosis alucinatoria.
Por lo tanto, no es del orden de la argumentación, esto es lo nodal,
no hay una argumentación de la creencia, sino ese efecto de instantaneidad de
esas voces, que posee el estatuto de una
alucinación (whan), de una
experiencia alucinatoria. Testimonio de efecto, dice J.A.Miller,
"generando en quien da cuenta de esa experiencia que produce un
sujeto"( 7 ).
Este correlato entre neurosis obsesiva, religión, vivencia,
construcción delirante es una ocasión para hacer la distinción en los usos
semánticos empleados por Freud, esto es cuando designa al delirio en el campo
de la neurosis obsesiva usa delirium,
obsesión de delirio; zwang vorstellung
para la representación y zwang para la obligación compulsiva. En
cambio, emplea whan en el campo de la
psicosis, la construcción del delirio, alucinaciones, psicosis alucinatorias o
paranoia .Señalo además que whansinn
en el alemán coloquial significa "extraordinario, algo alucinante".
Entonces, whan del lado de
alucinación, en el sentido de ilusorio, Miller lo aplica para la vivencia religiosa
whan, argumentando que Freud tenía la
idea que la revelación psicoanalítica de los fundamentos de la religión
terminaría por dar cuenta de esta y que podía reducirla a eso que designo como whan. Freud en El porvenir de una
ilusión utiliza del alemán illusion,
no whan.
Antes de introducir algunas articulaciones en relación a la obra
mencionada, y siguiendo con la línea de la vivencia, recorto una,
algo olvidada, esta vez de Freud a sus 48 años pero que recién hace pública,
tres años antes de su muerte en Una perturbación del recuerdo en la
Acrópolis (8), como tributo a Romain Rolland, Premio Nobel de literatura en
1915, cuando éste cumple 70 años, a quien admiraba fervientemente por su amor a
la verdad y coraje público (III). Es justamente, en El porvenir... donde
hace referencia a este acontecimiento que lo inscribe como vivencia y que
dejará años más tarde como valioso testimonio (9).
Hacia un tiempo, a Freud, ya en su vejez, se le imponía ese recuerdo
sin saber por qué, despertándole asombro. Nunca descreyó de la existencia de
Atenas, pero su increencia estaba puesta en el llegar tan lejos. Este llegar tan
lejos le evoca una expresión de Napoleón en el momento de su coronación,
que le dirige a uno de sus hermanos: " que diría nuestro padre si pudiera
estar presente"
Freud y su hermano habían pasado antes por Trieste, un amigo de la
familia les desaconsejo ese viaje a Atenas, una sensación de incomodidad
inexplicable se suscita entre los hermanos, sensación nunca hablada. Ellos
desoyen tal sugerencia y viajan a la Acrópolis.
Lo suscitado en aquel paisaje griego con la mirada perdida en el mar
azul, arrobado por un encantamiento estuporoso, cobra un valor de experiencia
(IV), conmueve el sentido y produce otro efecto, un efecto de verdad,
descifrada en el anochecer de su vida y comunicado en este homenaje a Rolland.
“La satisfacción en ese llegar más lejos que el padre, se empañaba con un
sentimiento de culpabilidad, como si continuara prohibido superar al padre”.
"Mi
padre era un comerciante con algunas necesidades económicas, no habría
terminado la secundaria, tal vez a él no le significaría gran cosa
Atenas". Guiado por una haz de luz develador, interpreta “lo que nos empañaba el goce del viaje a
Atenas era entonces una moción de piedad”. Esta moción no es un detalle menor,
y concluye “ahora ya no le asombrará a usted que el recuerdo de la vivencia en
la Acrópolis me frecuentara desde que anciano yo mismo, me he vuelto
menesteroso de indulgencia”. Entonces, despojado de esa moción de piedad ya no puede
viajar.
Me resulta importante resaltar que
la piedad es una virtud que inspira por el amor a Dios tierna devoción a
las cosas santas; y por el amor al prójimo
actos de amor y compasión. y la indulgencia es la facilidad de perdonar las faltas cometidas,
alivianarlas, remisión que hace la Iglesia de las penas debidas por los pecados
-viernes de indulgencia-.
Considero pertinente ubicar aquí un aporte de Osvaldo Delgado(10) en relación a este texto: "Freud, sin
embargo se refiere a esa experiencia en Atenas, como de carácter alucinatorio.
Hay una conmoción de la realidad que se expresa tanto en la división subjetiva,
como en la manifestación de la mirada paterna. Se presenta el padre como figura
de censura sobre el goce de la imagen acompañando el sentimiento de
irrealidad"; o sea en la vertiente del whan.
Sostengo que esta experiencia en Freud y su interpretación, un tanto
olvidada por nosotros analistas, es de un valor incalculable. Sintiéndose más
libre de culpas no podía viajar por las limitaciones de su vejez, lo digno a
destacar es que con su propia pluma a cielo abierto escribe “llegar más lejos que el padre”, brújula que inicia, a mi entender, un
giro que va del padre prohibidor al padre deseante superar al padre a condición
de servirse de él.
Retomando, entonces, la orientación trazada del whan hacia la illusion del
porvenir, el texto es atravesado por
la tensión producida entre la causa de la razón o el logos, los dioses del logos
y la causa del psicoanálisis; como así también, la tensión entre lo religioso y
su posición atea o escéptica. Crea para ello un recurso literario, el del autor
y un contradictor, discuten, oponen posiciones; uno intenta argumentar los
estragos de la religión que sofocan no únicamente lo pulsional sino además
"el pensar"; y el otro, sus beneficios, recurso -a mi entender- que
mitiga sus autorreproches.
Se desprende de su lectura el intento de Freud en romper con el "temor- temblor" -
parafraseando a Sören Kierkegaard - a Dios Padre, el ideal paterno e intenta ir
más allá: la apuesta a su propia causa, fue más lejos de la moral sexual
"cultural" y la nerviosidad contemporánea de su época, argumentando
los efectos nocivos del discurso moral en los sujetos propiciando la enfermedad
de la neurosis.
La dirección de su investigación es una apuesta al más allá ,
el goce, y no al más allá divino. Su esperanza estaba jugada en la vida
terrenal laica. Sostenía que la religión en algún momento se reduciría a lo que
designó como ilusión (en el sentido de whan, valiéndose de la interpretación
psicoanalítica de la religión.). A diferencia de Lacan quien sostuvo que, ni la
ciencia, ni el psicoanálisis acabarían con la religiones.
Entonces, se crea una tensión
entre la vía pulsional y el primado del intelecto o la impotencia del intelecto,
pero a su vez en cuanto al intelecto, se pregunta "habría que ver si es tan frágil o
endeble, sostiene que "la voz del intelecto [razón], no descansa hasta ser
escuchada y al final lo consigue tras incontables y repetidos rechazos. Pero
siempre es esa voz que parece que no
tiene tal endeblez. Habla en sordina, insiste y es eficaz nada endeble ".(11)
El anhelo de Freud era apostar a la creencia en la ciencia, eso no era
una ilusión y descreer de los embates de la religión, la oposición entre el
poder divino y el poder de la razón, las consecuencias de la opresión de la
cultura y la religión que en este sentido siempre sofoca lo pulsional y la
capacidad de dicha en los sujetos.
En cuanto al estatuto que le otorga a las representaciones
religiosas, en este texto cito: “Tales ideas que nos son presentadas como
dogmas, no son precipitados de la experiencia, ni conclusiones del pensamiento,
son ilusiones, realizaciones de los deseos
más antiguos intensos y apremiantes de la humanidad, el secreto de su fuerza
está en la fuerza de esos deseos”. “Lo
característico de la ilusión es que siempre deriva de deseos humanos”,
en este aspecto se aproxima a la idea delirante de la psiquiatría, que en esto
tiene como una contradicción con la realidad, la cosa de la ilusión en la
psicopatología. “En cambio, la ilusión no es falsa, vale decir irrealizable o
contradictoria con la realidad”. Lo más importante a destacar es este punto: la
característica de la ilusión es que tiene su germen en los deseos humanos.
Lacan
plantea que "El religioso le deja a Dios el cargo de la causa pero con
ello corta su propio acceso a la verdad. Así se ve arrastrado a remitir a Dios
la causa de su deseo, lo cual es propiamente el objeto del sacrificio. Su
demanda está sometida al deseo supuesto de un Dios al que entonces hay que
seducir".(12 ).
Miller
establece un paralelo muy interesante entre la posición del religioso, esto es el creyente y la posición
del analizante. ( 13
).
Del
primero expresa que " renuncia al nombre de la Revelación -a la Revelación
con mayúscula- la que puede provenir de: «Yo, la verdad, hablo».O sea la que va más allá de la alegoría
, a saber que la única verdad es que no hay metalenguaje".Entonces,
considero que el religioso rechazaría la
prosopopeya: yo, la verdad, hablo a medias.
El analizante no hace algo muy distinto,
también deja a Otro el cargo de la causa: al analista, este en posición de
objeto a, y al analizante la de
sujeto barrado, el analizante restableciendo el objeto a en el analista, encarnando el objeto a en el analista, administra su acceso a la verdad.
La verdad del lado del creyente es una verdad toda y el sacrificio del
objeto es por esa verdad toda, conserva el estatuto de culpabilidad, para el
lado analizante ese estatuto es de lo deseable y
de la responsabilidad subjetiva en el consentimiento, diciendo con Lacan que
cada uno, uno por uno de "nuestra posición de sujetos somos siempre responsables". (14)
Es así que del lado creyente ubicamos
un Uno preexistente, predeterminado, el sentido
es Uno y del lado analizante un Uno a producir en el trabajo del
análisis.
En la religión la verdad es una, respecto de lo real la verdad se
pluraliza como la mentira, el lapsus, son efectos variables del significante.
"Esto es lo que rompe la verdad como Una y única, y la sustitución de:
“yo, la verdad, hablo a medias” por "Soy la Verdad" (15). Y como
lo formula Freud en 1907 "una parte de esta
represión de lo pulsional es operada por las religiones que inducen al
individuo a sacrificar a la divinidad su placer pulsional. «La venganza es
potestad mía» ,dice el Señor". (16) Encontramos
en las creencias religiosas imperativos de sacrificios, renuncias y una
existencia para después de la muerte, a mi entender solidarias a un superyó,
que con su gula conmina al sujeto al calvario del sacrificio. El Dios padre
-amor a Dios, a quien confesarás los pecados, confesarás tus goces haciendo
consistir un Otro que existe, sin existencia. Creencia sostenida
imaginariamente que unifica, no particulariza.
En la religión del para
todos Uno, pagarás tus pecados, acto de contricción y arrepentimiento por
ofender a Dios. La creencia religiosa pone un velo a lo imposible, fantasmática
que da consistencia al ser. Vela por el bien a la manera de san Martín quien,
partiendo su capa, creyó saber lo que el mendigo necesitaba, como justa
distribución utilitaria de los bienes.
La culpa en las
religiones y en la neurosis, vía el fantasma obtura, la culpa en la cura sigue
otra vía que va de la culpa a la responsabilidad, no obediencia, y abre la
pregunta por lo real. El sujeto puede asumir esta singularidad si pasa por la
castración como asunción de lo real del sexo. Es lo que hace diferencia con las
religiones y otras psicoterapias al servicio de la globalización, que apuntan
al ideal armónico y a la supresión de síntomas, otorgándole curabilidad.
Ética articulada a lo
real y no a los ideales propuestos por las religiones, la ciencia y el mercado
conminando a los sujetos a un goce autista y a una apatía propiciada por la
declinación del nombre del padre y la irrupción siniestra de amos anónimos.
Miller enfatiza que en la actualidad la "atmósfera que se impone
en Europa y otros lugares, no se habla del retorno de la religión o de las
religiones sino del retorno de lo
religioso de una religión light,
esto es sin poder institucional, como estipendio institucional y el relevo que
toma la cohorte, en fin, de interlocutores, chupatintas, los medios".Esta
es otra diferencia fundamental .
Es así que para abrir aún más la brecha entre lo religioso y lo analítico
Lacan pluralizó los nombres del padre y los
discursos, y es "con el concepto de lazo social que hace estallar la
unidad, el Uno de la sociedad, lazo social no equivale a sociedad, rompe con la
fascinación del todo social" (17).
El discurso analítico cuestiona el consentimiento del sujeto a la
identificación, "la voluntad del
amo sólo puede actuar y ser eficaz con el consentimiento del
sujeto". ( 18 )
Es en esta vía del consentimiento donde podemos encontrar otra
orientación y una respuesta a nuestro debate.
De esta diferencia, en este interesante paralelo que Miller plantea,
también nos ilumina en un punto común
entre creyente y analizante que es la cuestión de la fe, del acto de fe. El
analizante es un creyente, para que haya discurso analítico tiene que haber
algo del orden de la creencia, y del lado analizante un consentimiento a creer.
Cuestión que articulo con lo que él mismo sostiene al final del seminario Los signos del goce:
"Por eso puede parecer que hay una impostura del acto analítico
que sólo se limita si el analista no se ubica allí como sujeto. Sin ello
tenemos la impostura que Nietzsche reprobaba en Sócrates. Pero fundamentalmente
el acto analítico, en sí mismo infundado, sólo se compensa (ya que estamos en
el tener) por sus consecuencias para un sujeto. En este sentido, hay un riesgo
para la responsabilidad del analista cada vez que acepta comprometer a un
sujeto. Y del otro lado, sin duda no hace falta un saber, sino confianza, por
qué no, fe. Después, en la experiencia el saber depositado tiende a limitar la
fe, que es lo inverso de una celebre fórmula kantiana".(19).
Se establecen surcos bien demarcados.
También
encuentro una resonancia con el
subtítulo de nuestro seminario: "¿Dios ha muerto? Ciencia, religión y
psicoanálisis" con otra orientación más para nuestro debate apuntada en lo
que Miller plantea sobre el giro de la ciencia en relación a la época, la
ciencia que respetó a la naturaleza y la ciencia actual que la violenta
"lo real nuevo que produce el discurso de la ciencia, el esfuerzo
narcótico de la religión por ahogar lo real en el sentido".
Orientación que enlazo con otra enunciación, a mi entender provocadora
e inédita de Miller, y -para ponerla al trabajo- es el nuevo modo de ubicar al
analista, que es el siguiente: "El
analista se constituye en pastor de lo real"(20).
Esta intertextualidad a la que nos invita Miller, evoca al da- sein como pastor del ser:
"Es su no ser en su propio surgimiento, por eso el ser nunca está
en su posición de su ser más propio. Su ser no le pertenece pero lo tiene,
pastor del ser que con su mirada siderada cuida del rebaño, que no le pertenece
pero lo tiene, por eso le va el ser y somos hablados por la palabra".(21).
Este inédito planteo me suscita e inspira un enlace con un fragmento de
un diálogo epistolar mantenido entre Freud y Oskar Pfister -pastor
protestante-, aquel escribe: "no sé si ha adivinado usted la relación
oculta entre el análisis laico y el porvenir de una ilusión. En el primero
quiero proteger al análisis frente a los médicos y en el otro frente a los
sacerdotes, quisiera entregarlo a un grupo profesional que no existe aún, al de
pastores de almas profanos, que no necesitan ser médicos y no deben ser
sacerdotes".(25-11-1928). En otra carta fechada el 16-2-1929, responde a
los argumentos del pastor expresando: "reconozco que mi observación de que
los psicoanalistas de mi fantasía del futuro no deben ser sacerdotes no suena
muy tolerante. Pero considere que hablé de un futuro lejano. En la actualidad
me parecen bien también los médicos, ¿por qué no los sacerdotes?"(22).
En este ocurrente enlace que me inspiran Freud y Miller digo entonces: ¿y por qué no los
pastores ( Hirte) de lo real ?.(23)
Para el psicoanálisis la verdad es insensata y la orientación es hacia
lo real, nuestro porvenir.
silviaanabermudez@ciudad.com.ar
Notas
(I)
Los
editores de Amorrortu traducen Erlebniss
por vivencia en lugar de “experiencia” como lo encontramos en la traducción de Ballesteros. "La
vivencia indica que algo es vivido; el término no decide por sí, si eso vivido
fue un acontecimiento real. Cuando Freud quiere señalar esto último dice Geschehen “acontecimiento".
Amorrortu Editores. Sobre la versión castellana, Bs. As., 1978
(II)
Sabido
es que el amor a la verdad fue un hilo de Ariadna en Freud desde sus primeros
historiales. "(...)Esta que nos tocaba conocer
era una mujer sobresaliente (...) su elevada cultura y su amor por la
verdad". Freud,S., Obras Completas,"Historiales Clínicos". "Emmy von
N", TII, A.E,Bs.As.,1993, p121. O ( ...)"El vínculo analítico se funda por el amor a la
verdad, es decir el reconocimiento de la realidad objetiva (diferencia con la
verdad histórica, vivencia) y excluye toda ilusión y todo engaño") Freud,
S.,op. cit., "Esquema de
psicoanálisis" T. XXIII, A.E.,Bs.As.,1.997, p.
249.
(III)
Utilizo
el término “experiencia” en vez de “vivencia” por el efecto que ésta produce en
Freud como efecto analítico, implica la emergencia de una verdad que lo lleva a
un más allá del embeleso.
Bibliografía
(1)
Freud,
S. “El porvenir de una ilusión”, tomado del poema de Heine, Deutschland
(sección I) en Obras Completas, Tomo XXI, Amorrortu Editores, Bs.As., 1990, p.49
(2)
Badiou,
A., Debates contemporáneos.Psicoanálisis
y filosofía, Ed. EOL, Buenos Aires,
2004, p. 61.
(3)
Freud,
S., “Acciones obsesivas y prácticas religiosas”, op.cit., Tomo IX, en Obras Completas. Buenos Aires, 1996.
(4)
Ibid,
p. 103.
(5)
Miller,
J. A., Seminario Un esfuerzo de poesía, Inédito, clase del 14 de mayo de 2003.
(6)
Freud,
S.,"Una vivencia religiosa", op.
cit., TXXI, Bs.As., 1990
(7)
Miller,
J. A., Seminario Un esfuerzo de poesía, Inédito, clase del 14-5-2003,
(8) Freud, S., “Una perturbación del recuerdo
en la Acrópolis”, op.cit.,Tomo XXII en Obras
Completas Buenos Aires,1996, p. 211.
(9)Freud,
S. “El porvenir de una ilusión”, op. cit., Tomo XXI, cap. V, en Obras Completas. Buenos
Aires. 1991, p. 25.
(10) Delgado, O., El caldero 35,
Dossier, Un regalo, E.O.L.1995. p. 15.
(11) Freud,
S., Ibid.
(12) Lacan,J., "La ciencia y la verdad". en Escritos II, Siglo XXI, Buenos Aires,1987, p.851.
(13)
Miller, J. A., Seminario Un esfuerzo de poesía, Inédito,clase 26 de marzo de 2003.
(14)
Lacan, J. "La ciencia y la verdad" en Escritos II,, Siglo XXI, Buenos Aires,1987, p. 837
(15)Miller, J. A., Seminario Un esfuerzo de poesía, Inédito, clase del 26 de marzo de 2003
(16)Freud,
S.,"Acciones obsesivas y prácticas religiosas", op. cit., TIX, en Obras Completas, Buenos Aires,1996, p.109.
(17)
Miller,
J. A., Seminario Un esfuerzo de poesía, Inédito, clase del 5 de marzo de 2003.
(18)
Miller,
J. A., Seminario Un esfuerzo de poesía, Inédito, clase del 26 de marzo de 2003
(19)
Miller,
J.A., "Saber sin sujeto" en
Seminario Los signos del goce, Cap XXV, Paidos,1998,
p.444.
(20)
Miller,
J. A., Seminario Un esfuerzo de poesía, Inédito, clase del 4 de junio de 2003.
( 21
)Heidegger, M. "El ser y el
tiempo", Fondo de Cultura Económica, México.
(22
Nicolás Caparroz, Correpondencia de Freud, Tomo V, B.N. Madrid, 2002.
(23) (Hirte) pastores.Diccionario Español-Alemám, Océano, Barcelona,
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