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Las tribus urbanas07/07/2009- Por Luis Tudanca - Realizar Consulta
Desde la etimología, se intenta pensar la disyunción que portan estos significantes, Juntar la palabra tribu con la palabra urbana es como mezclar agua con aceite. Es el intento de mezclar lo que no se puede mezclar. Hay algo valioso en hablar comunidades de goce ya que, a través de algunos semblantes como la ropa, la música, la ideología, se cumple la idea de comunidad que agrupa esas singularidades, todas muy diferentes, que inventan un común allí dónde no hay ningún común posible. El Psicoanálisis sostiene: estructuralmente no hay relación. Luego cada uno se las arregla para inventar los lazos que puede. Las tribus urbanas más que demostrar la disolución cada vez mayor de los lazos sociales tradicionales son una respuesta a eso.
Desde distintas perspectivas se le asignan a las tribus urbanas al menos tres características: que comparten una música, una ropa, una ideología.
Pero hay un problema anterior a la descripción, que hace a la definición: el nombre con que se las designa.
El nombre tribus urbanas no escapa a los significantes “nuevos” de la época como otros tantos.
De allí que sea importante aunque no definitivo recurrir a la etimología.
Juntar la palabra tribu con la palabra urbana es como mezclar agua con aceite. Es el intento de mezclar lo que no se puede mezclar.
Tribu proviene del latín y era el nombre que los senadores romanos daban al bajo pueblo, a la horda.
No sólo está la definición, hay que preguntarse quién define.
Primera advertencia: todos preocupados por las ideologías que sustentan las tribus urbanas pero sólo al llamarlas tribus urbanas ya se lo hace desde una ideología...de senador romano, el quién.
Con el término urbano no cambia mucho la cuestión. Viene del latín también, de urbanus, que significa: de la ciudad.
Se dice eso pero hay la necesidad de aclarar inmediatamente que urbanus indica: educado o también cortesano, de buen modo.
Sin saber qué es una tribu urbana, ni conocer en lo mas mínimo a alguna, ya sabemos que llamarla con ese nombre constituye un mensaje ideológico que revela desde dónde se la designa como tal, el quién define.
¿Cuál es ese mensaje ideológico? Desde una posición “superior culturalmente” juzgo, no analizo, que son medio “animalitos” pero, intentan ser urbanos, lo que da la chance de conseguirlos adiestrar...queremos decir educar.
Primera conclusión: algo que desde el Psicoanálisis llamamos angustia, y generalizada hoy en la sociedad contemporánea, en un momento en que la juventud peligrosamente es “dejada caer” por aquellos que antes le hubieran servido de sostén y que ahora se asustan de las tribus urbanas, obliga a esta juventud, la de siempre, a darse nuevas formas de lazo ante la mirada algo hipócrita de una sociedad que los tolera poco pero les vende mucho.
Lo que es seguro es que las tribus urbanas, al revés de lo que se privilegia de ellas en diversos análisis, se las arreglan con sus pocos recursos para hacer funcionar algún no entre ellos.
Paradoja: allí dónde en las generaciones que los preceden caduca cada vez más la posibilidad de decir que no, ellos lo reinventan como pueden, por otros medios: confusos, raros, nuevos, inventivos, todo lo que quieran, pero en eso están.
¿Comunidades de goce?.
¿Ganamos algo definiendo las tribus urbanas como comunidades de goce? Sí y no.
Los términos comunidad y goce son también como el agua y el aceite.
Comunidad remite a lo común que es “lo que no es propio, que empieza allí dónde lo propio termina”.[1]
El término comunidad, más que el de institución, más que el de sociedad, acentúa lo diferente como lo común y no lo parecido, lo igual, etc.
Aquí hay un problema porque, como ya hemos visto, lo que se privilegia en la descripción de las tribus urbanas es lo común como lo parecido: misma ropa, mismos gustos musicales, etc.
Ponerse en común es: mezclarse, juntarse.
Pero también el término comunidad remite al munus que indica lo social, un social muy especial ya que se trata de un social de don. Ese don es un don que se da, no es un don que se recibe.
Te debo algo pero no me debes algo.
M. Blanchot lo define así: ma presence a autri, mi presencia en el prójimo, es eso lo que hace comunidad.
Ahora bien, si se intenta nombrar a estos agrupamientos nuevos con el término comunidad ocurre lo que siempre: la nominación de un acontecimiento pierde un poco al acontecimiento tribus urbanas propiamente dicho, lo sutura, lo traiciona.
Como dice Eric Laurent: una de las versiones del nominalismo contemporáneo sería velar porque cada cosa tenga una etiqueta, la correcta, la que merezca ser utilizada.
Ahora bien, si con el término comunidad estamos teniendo problemas lo mismo nos va a ocurrir con el término goce.
Goce es un término que apunta a la parte más autista, singular, idiota, individualista de cada uno, es decir, lo que de ninguna manera hace comunidad.
Sin embargo hay algo valioso en hablar de comunidades de goce ya que, a través de algunos semblantes como la ropa, la música, la ideología, se cumple la idea de comunidad que agrupa esas singularidades, todas muy diferentes, que inventa un común allí dónde no hay ningún común posible.
Debemos aceptar una paradoja: si hay un rasgo que caracteriza a las tribus urbanas es que no hay un rasgo que caracterize a las tribus urbanas.
La prensa y
¿Por qué se elige esa línea, se privilegia ese análisis, se muestra eso solamente?
Mientras tanto una nueva tribu urbana llamada FOX tiene como lema esencial: “basta de violencia multitribal”. Compila y junta detalles de las otras que incorpora a su vestimenta, etc.
¿Será que la tribu urbana FOX se hace cargo parcialmente del munus anteriormente descripto, del te debo algo pero no me debes nada?[2]
El síntoma.
Tribus urbanas es un nombre que, intentando clasificar lo inclasificable, no llega a nombrar.
Es allí dónde cobra valor la dimensión del síntoma para interrogar las creencias cuasi clasificatorias de la sociedad contemporánea.
Si se lee el nombre que no es del todo un nombre tribus urbanas como síntoma, como indicativo de algo que no funciona en lo social, se entienden un poco mejor algunos fenómenos interpretativos que lo acompañan, a saber:
a) La proliferación y yuxtaposición de sentidos para traducir algo que no tiene traducción.
b) Esto lleva a los modos de lo múltiple: interdisciplina, multiculturalismo, etc.
¿Qué se logra con tanta opinión especializada? Calmar la angustia. ¿De quienes? De los que observan, analizan, discuten y juzgan el fenómeno tribus urbanas...y de los que consumen esos análisis.
c) Cuando aparecen los excesos todas las opiniones divergentes, los múltiples sentidos dichos, convergen: más seguridad, más orden, más aplicación de la ley.
d) Síntoma actual: la báscula entre las buenas intenciones (comprenderlos, ayudarlos, escucharlos, etc.) y el odio mas exacerbado, irracional...racista.
¿Puede el Psicoanálisis indicar algo sin caer en la tentación de aportar un nuevo sentido, ni tapar la angustia, y por fuera de la dialéctica de báscula que hemos sugerido?
El síntoma insiste.
Tanto los jóvenes que adhieren a alguna de las tribus urbanas como los que no, el diario Clarín también descubre que: “para su debut sexual ahora los chicos consumen viagra”.
Y agrega: “lo usan para rendir mas y lo compran sin receta”.
¿Qué querrá decir que lo usan para rendir más si se trata de un “debut”?
Dejemos de lado esa cuestión que sería interesante en sí misma para subrayar que con la aparición del viagra tenemos otro ejemplo a partir del cual se pueden desplegar múltiples sentidos.
Pero: ¿por qué surge esa droga en ésta época más allá de que la ciencia lo permita ahora y no antes?
Apliquemos nuestro humilde método: leerlo como síntoma, como algo que no funciona en lo social.
Ahí sí el Psicoanálisis tiene algo que decir desde su práctica.
¿De qué empiezan a quejarse las mujeres que se analizan hoy en día? Se nota un desplazamiento del clásico “todos los hombres son iguales” al “ya no hay más hombres”.
En ese desplazamiento hay una verdad dicha a medias: algo empieza a fallar - ¡no del todo! – en los hombres en el encuentro con el Otro sexo, que requieren de ayuda química desde muy jóvenes.
Les dejo una pregunta al respecto: ¿es un nuevo síntoma o el fracaso del viejo síntoma del hombre?
Conclusiones.
Las tribus urbanas intentan un lazo sobre el trasfondo de la inexistencia de lazo, de relación.
Es lo que descubre el Psicoanálisis: estructuralmente no hay relación. Luego cada uno se las arregla para inventar los lazos que puede.
Las tribus urbanas más que demostrar la disolución cada vez mayor de los lazos sociales tradicionales son una respuesta a eso.
Nada que decir de los distintos ropajes, imaginarios, que vayan adoptando. No es un punto estructural.
A través de esos semblantes lo que se revela es el desencuentro, la no relación, aún dentro de la misma tribu urbana, el desarreglo estructural entre los sexos y los síntomas que se derivan de ello; no muy diferente a lo que ocurre fuera de las tribus urbanas.
Que las formas o estilos de goce sorprendan no debe engañar del agujero de la estructura: una falla en el goce imposible de suturar que el Psicoanálisis llama: No hay relación sexual.
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