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Michel Foucault. Los ejes del poder

25/10/2004- Por Sara Saponiskof -

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Desde mi pesquisa bibliográfica tomo fragmentos textuales del autor. Michel Foucault menciona los saberes sometidos, saberes históricos que estaban presentes y enmascarados dentro de conjuntos funcionales y sistemáticos. Saberes que estaban descalificados, ingenuos, jerárquicamente inferiores, el del psiquiatrizado, enfermo, enfermero, delincuente, saber de la gente que no es un saber común sino particular, regional, diferencial, incapaz de unanimidad y que sólo debe su fuerza al filo que opone al los que lo rodean. Se trataba del saber histórico de las luchas. Voy a acercarme a su concepción de saber: no es ciencia ni conocimiento. Nada hay previo al saber, es lo que un grupo de gente comparte y decide que es la verdad.

M

 

 

            El recorrido de Michel Foucault, en especial las cuestiones relativas a su lectura del campo histórico, nos ha acercado.

            Hemos tratado de rastrear, en textos y seminarios, aquello que para Foucault es el poder, la política, la verdad.

            Su producción es muy vasta y la concepción del poder transita toda su obra; en ella se producen discontinuidades, rupturas, no es lineal.

            Hemos decidido leerlo sin prisa y con respeto. No tenemos una lectura ingenua, pero por ahora no vamos a articularlo con el psicoanálisis. Sólo transmitiremos algo de su decir, que ya es bastante.

 

Desde mi pesquisa bibliográfica tomo fragmentos textuales del autor. Michel Foucault menciona los saberes sometidos, saberes históricos que estaban presentes y enmascarados dentro de conjuntos funcionales y sistemáticos. Saberes que estaban descalificados, ingenuos, jerárquicamente inferiores, el del psiquiatrizado, enfermo, enfermero, delincuente, saber de la gente que no es un saber común sino particular, regional, diferencial, incapaz de unanimidad y que sólo debe su fuerza al filo que opone al los que lo rodean. Se trataba del saber histórico de las luchas.

            Voy a acercarme a su concepción de saber: no es ciencia ni conocimiento. Nada hay previo al saber, es lo que un grupo de gente comparte y decide que es la verdad.

            Afirma que está disperso o desunido, no sería cuestión de acercar una certeza y no habría un interés por el saber en general sino por modos específicos de éste.

            Siguiendo a Nietzsche toma el concepto de genealogía, son anticiencias, no reivindica la ignorancia, se trata de la insurrección de los saberes contra los efectos centralizadores de poder que están ligados a la institución y al funcionamiento de un discurso científico organizado dentro de una sociedad como la nuestra. Tiende como táctica a romper el sometimiento de los saberes históricos y liberarlos, hacerlos capaces de oposición y lucha contra la coerción de un discurso teórico, unitario, formal, y científico.

            La arqueología sería el método propio del análisis de las discursividades locales.

            En “La verdad y las formas jurídicas” define como discurso prácticas que obedecen a reglas no hechas por los propios hombres o no concientemente.

 Existe en las universidades europeas una tendencia a tratar el discurso como un conjunto de aspectos lingüísticos ligados entre sí por reglas sintácticas de construcción. El carácter lingüístico de los hechos del lenguaje fue un descubrimiento que tuvo su importancia en determinada época. Había llegado el momento de considerar estos hechos de discurso como juegos estratégicos de acción y reacción, de preguntas y respuestas, de dominación y retracción y también de lucha.

           

Me arrimo ahora a sus concepciones del poder.

No hay una teoría general del poder.  El poder no se da ni se intercambia ni se retoma, sino que se ejerce y sólo existe en acto. Es una relación de fuerza en sí mismo. Es esencialmente lo que reprime: la naturaleza, los instintos, una clase, individuos. ¿No hay que analizar el poder en primer lugar y ante todo en términos de combate, enfrentamiento o guerra?.

El poder no es omnipotente, omnisciente, al contrario.

Si las relaciones de poder produjeron formas de investigación de análisis de los modelos de saber, fue precisamente porque el poder es ciego. Si hemos sido testigos del desarrollo de tantas relaciones de poder, de tantos sistemas de control, de tantas formas de vigilancia, fue porque el poder siempre era impotente.

¿Es el que siempre gana? Todo lo contrario, eso sería desconocer el carácter estrictamente relacional de las relaciones de poder. Estas sólo pueden existir en una función de multiplicidad de los puntos de resistencia, que desempeñan el papel del adversario.

Foucault invierte la proposición de Clausewitz quien dice que la guerra es la continuación de la política por otros medios. Karl von Clausewitz (1780-1831) General prusiano, teórico de la guerra, filósofo, historiador, no hace sólo un análisis del desarrollo bélico sino un esquema de las luchas entre las clases sociales.

Para nuestro autor la política es la continuación de la guerra por otros medios.

El poder político no está ausente del saber, está tramado con éste.

Dice que hay dos grandes sistemas de análisis de poder.

1-El viejo sistema en los filósofos del siglo XVIII se articularía en torno del poder como derecho originario que se cede, constitutivo de la soberanía y con el contrato como matriz del poder político. Este poder corre el riesgo al desbordar los términos del contrato, de convertirse en opresión.

2-El otro sistema que analizaría el poder político es el esquema guerra-represión (relación de dominación).

Deleuze dice que el poder carece de esencia. Es operatorio, no es atributo sino relación, la relación de poder es el conjunto del las relaciones de fuerza que pasa tanto por las fuerzas dominadas como por la dominante. No se debe considerar el poder como un fenómeno macizo y homogéneo, debe analizarse como algo que circula. Aunque no es la mejor cosa repartida del mundo, los individuos están siempre en situación de ejercerlo y sufrirlo.

 

Foucault menciona dos discursos: el discurso de la filosofía jurídica y el discurso del historicismo político.

 

Discurso filosófico jurídico

 

El padre de este discurso es Thomas Hobbes (1588-1679), filósofo inglés. La parte más importante e influyente de su sistema es la teoría política gestada en la confusa situación de su país (Revolución inglesa). Para Hobbes la característica dominante en el hombre es el instinto de conservación. Para él, al ser todos los hombres iguales y tener unas mismas apetencias, cada hombre entra en conflicto con los demás al establecer los límites de lo que es propio. La solución será que los hombres establezcan racionalmente un contrato negándose la satisfacción total de este instinto a cambio de una convivencia satisfactoria.

El depositario de todo aquello a lo que los hombres han renunciado es el Estado, que se concibe como una monarquía absoluta y autoritaria. El Leviathan (1651) trata la materia, forma y poder de la sociedad eclesiástica y civil. El Leviathan, (monstruo marino, descrito en el Libro de Job en el Antiguo Testamento) está constituido por un cuerpo –los individuos- y un alma, -la soberanía-.

Para este discurso, más vale conceder demasiado al Estado que no darle lo suficiente.

El discurso enemigo de Hobbes es el que se escuchaba en las luchas civiles que desgarraban el Estado inglés.

Hobbes intentó reubicar el contrato por detrás de cualquier guerra y cualquier conquista y salvar así la teoría del Estado. Para Foucault, hay que deshacerse del modelo del Leviathan, hombre artificial a la vez autómata fabricado y unitario que presuntamente engloba a todos los individuos. El Leviathan fue el gran instrumento de la lucha política y teórica alrededor de los sistemas de poder de los siglos XVI y XVII. El enemigo de Hobbes es la conquista.

 

Discurso histórico político

 

Se constituyó con Boulainvilliers.

La constitución de un campo histórico político se traduce en el hecho de pasar de una historia que hasta allí tenía la función de expresar el derecho con el relato de las hazañas de los héroes o de los reyes, sus batallas, sus guerras; de una historia que decía el derecho contando la guerra, a una historia que ahora hace la guerra descifrando la guerra y la lucha que atraviesan todas las instituciones del derecho y la paz. Por consiguiente la historia se convierte en un saber de luchas que se autodespliega, en lo sucesivo, combate político y saber histórico están ligados unos a otros.

El historicismo es ese nudo, esa pertenencia insoslayable de la guerra a la historia y de la historia a la guerra. La historia no puede eludir la guerra porque la guerra sostiene ese saber, pasa por ese saber, lo atraviesa y lo determina. Este discurso sobre la sociedad aparece al final de las guerras civiles y religiosas del siglo XVI.

 

Historia de los mecanismos del poder

 

En la Edad Media la elaboración del pensamiento jurídico se hace en torno del poder real, monárquico, autoritario, administrativo y absoluto.

En el siglo XVIII, con Rousseau y sus contemporáneos, se trata de construir un modelo alternativo, democracias parlamentarias. En los siglos XVII y XVIII surge una nueva mecánica del poder que recae sobre los cuerpos y se ejerce con la vigilancia, este poder es una de las grandes invenciones de la sociedad burguesa. Es uno de los instrumentos fundamentales del capitalismo industrial y del tipo de sociedad que es correlativa; se trata del poder disciplinario.

La teoría de la soberanía continuó organizando los códigos de Europa del siglo XIX.

Desde el siglo XIX hasta nuestros días el ejercicio del poder se juega entre un derecho de soberanía y una mecánica de disciplina.

Las disciplinas tienen su propio discurso, son creadoras de aparatos de saberes y de campos múltiples de conocimientos.

El proyecto de Foucault es considerar las estructuras de poder como estrategias globales que atraviesan y utilizan tácticas locales de dominación.

La guerra no está conjurada. La ley no nace de la naturaleza, nace de las batallas reales, las victorias, las masacres, las conquistas que tienen su fecha y sus héroes de horror.

Hay que descifrar la guerra debajo de la paz, aquella es cifra de ésta. No hay sujeto neutral, siempre es forzosamente adversario de alguien.

Una estructura binaria atraviesa la sociedad. Hay dos grupos, dos categorías de individuos, dos ejércitos enfrentados. No es un discurso de la totalidad.

Se trata de recuperar la sangre que se secó en los códigos. Este discurso comenzó su carrera en occidente en relación con la doble impugnación popular y aristocrática del poder real. La guerra que socava nuestra sociedad y la divide de un modo binario, es en el fondo la guerra de razas, no en un sentido biológico; diferencias étnicas de idioma, de fuerza, de violencia, del salvajismo y la barbarie, conquista y sojuzgamiento de una raza por otra. Esto produce que dentro del cuerpo social van a hacer funcionar el discurso de la lucha de razas como principio de segregación, eliminación y finalmente normalización de la sociedad.  Ese discurso funcionó primero como una contrahistoria, el desciframiento de una verdad sellada. Hay dos razas cuando hay dos grupos que pese a su cohabitación no están mezclados a causa de diferencias, disimetrías debidas a los privilegios, las costumbres, los derechos, la distribución de las fortunas y el modo de ejercicio del poder.

Hubo reinscripción nazi del racismo de Estado en la guerra de razas.

Marx, al final de su vida en 1882, escribía en una carta a Engels: “Creo saber muy bien dónde encontramos nuestra lucha de clases, en los historiadores franceses cuando relataban la lucha de razas”.

Para Foucault la relación antagónica entre el capital y el trabajo sólo había sido posible gracias a los sometimientos, adiestramientos, las vigilancias producidas y administradas previamente por las disciplinas, sometimiento de los cuerpos, regulaciones sanitarias. Al parecer no era el trabajo el que introdujo la disciplina sino éstas y las normas las que hicieron posible el trabajo tal como se organiza en la economía capitalista. Dice Foucault “lo que me gustaría discutir a partir de Marx no es el problema de la sociología de las clases sino el método concerniente a la lucha.”

El interés de Foucault por el poder tiene su origen en la vigilancia, la atención y el interés por el ascenso de los fascismos en el mundo, las guerras civiles, la instauración de las dictaduras militares, los objetivos geopolíticos de opresión de las grandes potencias y sobre todo tiene sus raíces en su práctica política de la década del 70´ que le había permitido captar al natural, sobre el terreno, el funcionamiento del sistema carcelario, observar la suerte corrida por los detenidos, estudiar sus condiciones materiales de vida, denunciar las prácticas de la administración y apoyar los conflictos y las revueltas en todos los lugares que estallaban.

Los críticos de Foucault sostienen que su análisis del poder es simplemente un callejón sin salida que impide cualquier posibilidad de acción política, pero el repetía siempre que la resistencia política era no sólo posible sino una parte necesaria de la ecuación. Sino hubiera resistencia no habría relación de poder porque sólo existiría un modelo de obediencia. La resistencia está desde un comienzo y se mantiene en un nivel superior al de las fuerzas del proceso, las relaciones de poder son obligadas a variar debido a la resistencia.

 

 

Sara Saponiskof.

                                                                       E.mail: llegosara@yahoo.com.ar

                                                                       Tel : 4894-1652

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

 

Foucault, Michel:       " Las palabras y las cosas"

                                       Siglo XXI Editores - México - 1997

 

 

Foucault, Michel:        " La verdad y las formas jurídicas"

                                       ( Conferencias pronunciadas en Rio de Janeiro - 21/23 de Mayo -1973)

                                        Gedisa Editorial - Barcelona - España- 2001

 

Foucault, Michel:         " Defender la sociedad"

                                         Editorial Fondo de Cultura Económica Argentina - 1997

 

Foucault, Michel:          " Microfísica del Poder"

                                          Editorial De La Piqueta - Madrid - España - 1992

 

Foucault, Michel:          " Historia de la Sexualidad"

                                          I - La voluntad de saber - 

                                          Siglo XXI Editores - Argentina - 1991

 

Deleuze, Gilles:             " Foucault"

                                          Editorial Paidós- Studio - México - 1991

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía

 

 

Deleuze, Gilles; Foucault. 1986.-

Foucault, Michel; Las Palabras y las Cosas.-

Foucault, Michel; Defender la Sociedad (Curso en el Collège de France 1975-76)

Foucault, Michel; La verdad y las formas jurídicas (Conferencias pronunciadas en Río de Janeiro. Año 1973).

Foucault, Michel; Verdad y poder. (Entrevista en publicación L´Arc Nro 70)

Foucault, Michel; La voluntad de saber. Historia de la Sexualidad I.-

 

 

 


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