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Un fantasma del pragmatismo liberal02/07/2003- Por Ernesto Sinatra - Realizar Consulta
Liberal: Término que al ser definido como aquellos que acuerdan en que los actos de crueldad es lo peor que se puede hacer , oculta y a la vez muestra una clave de su teorización: su defensa del liberalismo económico en y de los EEUU en nombre de las corrientes progresistas del medio intelectual.
UN
FANTASMA DEL PRAGMATISMO LIBERAL
— a propósito de “Contingencia, ironía,
solidaridad” [1] —
Ø
HIPOTESIS
I :
Ironía, contingencia, solidaridad » Filosofía del lenguaje ® filosofía moral ®
filosofía política
He de redistribuir
los conceptos que conforman el título del libro[2]
alterando el orden de su secuencia, para enfatizar un trayecto que va desde el
giro lingüístico hasta la política, trayecto que nos permitirá situar el uso
que hace Richard Rorty del concepto de filosofía:
IRONIA-CONTINGENCIA-SOLIDARIDAD, entonces.
Para Ironía: la herramienta es su Filosofía del lenguaje, a partir de la
cuál cifra la conversación del pacto ironista
En Contingencia se trata del fundamento
para su Filosofía moral cuya base es
el “yo” de Rorty,
sede contingente de la ‘creación de
sí’
Con su Solidaridad establece una Filosofía política centrada en la idea
de la comunidad, apellidada “ironista
liberal” guardián de la <solidaridad humana>.
Se
desprende que la referencia de su IRONIA —es decir de su filosofía del lenguaje—
es D. Davidson, de quien Rorty
toma los desarrollos acerca de la función de herramienta del lenguaje (quien, a
su vez, se autorizaba en L.Wittgenstein). El
referente de su CONTINGENCIA es S.Freud, para
lo que produce un sutil deslizamiento teórico desde el énfasis en la contingencia
hacia la ‘psicología del yo’ para
obtener la ‘creación de sí’. Y —last, but not least—
¿quién es el referente de su filosofía política, centrada en el concepto rortyano de SOLIDARIDAD?
Ya
podemos anticiparlo: Rorty mismo lo es. De
este modo inscribe —con este artificio— su nombre junto al de Davidson y al de Freud.
IRONÍA CONTINGENCIA SOLIDARIDAD
Filosofía
del lenguaje Filosofía moral
Filosofía política
Lenguaje yo comunidad
herramienta sede contingente
de la ‘creación de sí’ <ironista
liberal>: guardián de la
conversación
<solidaridad humana>
pacto ironista
DAVIDSON
FREUD RORTY
Ø
HIPOTESIS II :
<Contingencia, Ironía, Solidaridad> responde a
la inexistencia del Otro
Esta
construcción de R.Rorty es un modo de interpretar lo
que —para nosotros— constituye el 6º paradigma de Jacques-Alain
Miller: el que
ubica el momento en el que Jacques Lacan destaca el
predominio en la estructura de la <no relación> a partir de Encore.
Ø
HIPOTESIS III :
Contingencia, Ironía, Solidaridad...
Liberal
El 4º término que
complementa <Contingencia, Ironía, Solidaridad> es <liberal>, el
que verdaderamente determina la orientación de su filosofía política.
a) Liberal...ou pire
Liberal: Término que al
ser definido como “aquellos que acuerdan en que los actos de crueldad es lo peor que se
puede hacer” ,
oculta —y a la vez muestra— una clave de su teorización:
su defensa del liberalismo económico en —y de— los EEUU en nombre de las
corrientes progresistas del medio intelectual.
b) Un fundamento liberal
Además,
como se puede proseguir a lo largo del libro, esta definición de liberal deviene el fundamento del accionar pretendido de los
<ironistas liberales> y conlleva, por ende, un valor de máxima, de ideal,
de significante amo —a pesar del rechazo de Rorty en
teorizar principios que lleven un valor fundacional, absoluto—
Ø
HIPOTESIS
IV :
La conversación, forma lógica que anuda
al individuo con la comunidad
Rorty ubica en la intersección de los
individuos con la comunidad, la conversación
ironista liberal, aplicando la función de ”herramienta”
del lenguaje (Davidson)
El lenguaje es su
sede de la contingencia del yo y del mundo, y además el instrumento con el que Rorty toma partido por un nominalismo extremo:
“las revoluciones científicas son redescripciones
metafóricas” de la naturaleza antes que intelecciones de la naturaleza
intrínseca de la naturaleza” (pg.36).
Como destacó
Jacques-Alain Miller lo real no tiene lugar en su teorización, tan sólo se trataría de la existencia de juegos de redescripciones sucesivas que enriquecerían,
transformándose una ‘historia de la metáfora’, ficción a la que identifica con
una ‘historia del lenguaje’. Sobre estas bases entablará la conversación entre los ‘yoes’ privados
de los ironistas liberales en el centro público de la comunidad neo-liberal.
HIPOTESIS V :
En CIS, lo real
del ser humano es un fantasma de humillación
“¿No es esto lo que
supone propiamente la experiencia psicoanalítica?: la sustancia del cuerpo, a
condición de que se defina sólo por lo que se goza. Propiedad del cuerpo
viviente sin duda, pero no sabemos qué es estar vivo a no ser por esto, que un
cuerpo es algo que se goza.”
JACQUES LACAN, Seminario XX. Clase 2
a) La paradoja central del cuerpo teórico de Rorty
Rorty localiza la inexistencia del Todo, pero
concluye en un ideal: al afirmar que nada
es todo, pretende que nada tenga un valor real diferencial fuera del campo
del semblante (ergo: para él “todo vale lo mismo”, dirá Eric Laurent).
“La línea de pensamiento
común a Blumenberg, Nietzsche,
Freud y Davidson, sugiere
que intentamos llegar al punto en el que ya no veneramos nada, en el que
a nada tratamos como a una cuasidivinidad, en
el que tratamos a todo —nuestro lenguaje, nuestra conciencia, nuestra
comunidad— como productos del tiempo y del azar.” (pg.42)
Pero su
teorización misma lo desmiente:
“el ironista considera que la definición decisiva de la persona, del
sujeto moral, es la de ser “algo que puede ser humillado”.
Su sentido de la solidaridad humana se
basa en el sentimiento de un peligro común, no en la posesión común o en un poder
que se comparte” (pg.109)
Este
axioma fantasmático es el verdadero punto de fijeza
teórica: (la defensa contra) la crueldad
en la humillación del otro. Esta es la verdadera máxima rortyana,
el “léxico último“ del ironista liberal, a pesar de su
expresa desmentida por Rorty:
“El ironista no estima que su capacidad de considerar, y su deseo de
impedir, la humillación real y posible de otros -a pesar de las diferencias de
sexo, raza, tribu y léxico último- sean una parte de sí mismo más real, más
central o más “esencialmente humana” que cualquier otra” (pg.111)
De esta
manera vemos alojarse una paradoja en el centro de su teorización:
una máxima se erige como fundamento del accionar de los ironistas liberales
(abstenerse de ejercer la crueldad y la humillación sobre el otro —el inferior,
el no ironista), allí donde el saber de la contingencia del yo y del mundo
harían imposible cualquier formulación universalista.
Surge
una máxima con valor absoluto, universal, causa y fundamento del agrupamiento
de los ironistas, allí donde sólo habría lugar para descripciones y redescripciones
del mundo, formuladas en léxicos transitorios, intercambiables según las
conveniencias históricas los unos por los otros.
b)
Rorty con Sade
“Digamos que el nervio del factum está dado en
la máxima que propone su regla al goce, insólita en tomar su derecho a la moda
de Kant, por plantearse como regla universal.
Enunciemos la máxima:
"Tengo derecho a gozar de tu
cuerpo, puede decirme quienquiera, y ese derecho lo ejerceré, sin que ningún límite
me detenga en el capricho de las exacciones que me venga en gana saciar en
él."
Tal es la regla a la que se
pretende someter la voluntad de todos, si una sociedad le da mínimamente efecto por su obligatoriedad. Humor negro en el
mejor de los casos, para todo ser razonable, si se distribuye la máxima en el
consentimiento que se le supone”.
JACQUES LACAN - “Kant con Sade”
La
máxima sadiana —recortada por Jacques Lacan— encuentra su resonancia en la máxima rortyana, que funda su filosofía moral de los “yoes” ironistas como base de su filosofía política liberal.
Rorty parte de una definición del “sujeto moral” que
—como decíamos— pregona:
“el ironista considera que la definición decisiva de la persona, del
sujeto moral, es la de ser “algo que puede ser humillado”.
Su sentido de la solidaridad humana se
basa en el sentimiento de un peligro común, no en la posesión común o en un
poder que se comparte” (pg.109)
Sutil
definición del ser humano: ser algo que
puede ser humillado. Si se aceptase este principio ontológico —es decir, fantasmático— como fundamento de lo humano, la posterior teorización de Rorty se
sostendría en algo así como una ontología negativa neo-correspondentista
cristiana: abstenerse de gozar de eso.
Precisamente
de este axioma extrae Rorty el “ser” del ironista
liberal: evitar que ese “algo pueda ser humillado”, para erigir a continuación
la solidaridad como el anudamiento
entre la mirada ironista del liberal
sobre el mundo, y la sin razón de lo que es como es (‘su’ contingencia).
Se
evidencia cómo Rorty —con su definición de liberal—
reniega teóricamente de sus ‘redescripciones’ contingentes del mundo, ya que
hace aparecer un punto de fijeza erigido como barrera contra el goce, y que
deviene el centro de su teorización. Se trata de mantener a la máxima distancia el
goce de la humillación; y ello se lograría con el pacto liberal de abstenerse
de ejercer la crueldad sobre el otro (la solidaridad
rortyana sostenida por la conversación).
“El piensa (el ironista liberal) que
lo que le une con el resto de la especie no es un lenguaje común sino sólo el ser susceptible de padecer dolor, y, en
particular, esa forma especial de dolor que los brutos no comparten con los humanos:
la humillación ”
(pg. 110)
Ergo,
la verdad de la conversación que pretende establecer la solidaridad de los
ironistas liberales está sostenida en un fantasma de humillación, el que
constituye el centro no reconocido de su teorización
en carácter de máxima, aunque siempre presente en sus formulaciones.
YO COMUNIDAD
¯
solidaridad—conversación
($ à a) humillación
Rorty muestra lo que no puede decir, pero no
por ser imposible de ser dicho, “a lo Wittgenstein”
sino porque -de hacerlo- no se sostendría su nominalismo pos-moderno que
pretende como única máxima (tampoco reconocida como tal, hay que situarlo) la
ausencia de máximas, de fundamentos últimos.
Aquí,
además, Rorty constituye el envés de Wittgenstein: allí dónde éste ubicó el límite del lenguaje
en el acto de mostración “Lo que no se puede decir se
muestra” (complicando el final —que
suele recitarse— de su última proposición: hay
que callar lo que no se puede decir), en Rorty se
constata, al revés, que “lo muestra porque no lo puede decir”
.
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