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Las otras mujeres. La no-maternidad elegida como producción social y subjetiva

12/10/2022- Por María Agustina Capurro - Realizar Consulta

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En este artículo propongo un recorrido por el lugar social y subjetivo, que se constituye a partir de la decisión de no tener hijos para una mujer, pudiendo presentar la “no-maternidad” elegida como producción propia, al mismo tiempo que se habita de forma diversa y heterogénea: por esto de que “madre no hay una sola” y por ende “no-madre” tampoco. Abordaré también la importancia de nombrar y significar en esta experiencia, el lugar de los duelos, las representaciones sociales, los mandatos, el arrepentimiento y los estereotipos. Las ambivalencias de la elección y sus complejidades intra y extrapsíquicas.

 

              

                          Fotografía de Judith Romero*. “Fabiana”, San Pablo, Brasil, 2014.

 

 

  Si pensamos desde el entrecruzamiento entre el sistema patriarcal, que impera como política opresiva, el psicoanálisis clásico y la división sexual del trabajo, ubicamos a la mujer como aquella a la que por su supuesto saber-hacer biológico y el deseo de tener hijxs como prolongaciones narcisistas, la ubican en un rol social donde las tareas de reproducción y cuidado le son destinadas como innatas y también mandatorias.

 

  Desde una mirada psicoanalítica cabe entonces la pregunta de ¿Existe otra vía de restitución del narcisismo para la mujer que no sea la maternidad? (1) 

En esta línea Ana María Fernández (2) postula:

 

“La mujer como madre, como construcción histórica de una forma subjetiva que no es inherente al ser femenino, sino que constituye un lugar social.”

 

Habilita sumar la pregunta: ¿Qué lugar social entonces se constituye para las mujeres que eligen no ser madres, que construcción se posibilita allí?

 

A través de los tiempos y las diversas áreas de representación cultural y artística, las mujeres sin hijos han sido graficadas de formas estereotipadas, en general ligadas a la maldad, el egoísmo, la agresión, el desborde emocional.

 

  Desde el universo Disney que toma a las villanas de sus historias siendo la madrastra de Blancanieves el principal exponente incluso en sus reversiones, o también y mucho más acá en la serie “The Handmaid's Tale”, basada en la obra de mismo título de Margaret Atwood (3), donde las mujeres que no tienen hijos biológicos son las que se asumen un rol violento y extremo en la organización socio-religiosa y política en la República de Gilead.

 

  Por otro lado, Hollywood también ha representado a las mujeres no-madres como empresarias exitosas, médicas en ascenso, académicas inspiracionales. Poco lugar hay entonces para las diversidades no polarizadas y se conforma un imaginario social de que es lo que puede ser y hacer una mujer no-madre.

 

  Se conforma así un ideal compensatorio del no deseo de ahijar, o por el mandato patriarcal capitalista del éxito productivo profesional, o por la frustración y deterioro emocional que puede acarrear transitar una vida sin descendencia. Sin matices, sin posibilidades de habitar la decisión de forma propia, única, saludable y diversa.

Pero ser madre y maternar no son sinónimos y por ello no ser madre y no maternar podría no ser excluyentes.

 

  Para ser reconocida como madre es necesario tener un hijx, pero tenerlx no necesariamente convierte a una mujer en madre. Si pensamos a la maternidad como un constructo, un rol que deviene es desde aquí entonces que nos es posible pensar que muchas veces personas maternan sin tener hijxs, es decir, ejercen el rol de cuidados, invisten de amor, tienen responsabilidad sobre sujetos que no son sus hijos, por ejemplo, sobrinos, hermanos u otros vínculos.

 

  Brigitte Vasallo (4), problematiza y abre debate con relación a desocupar la categoría Madre: ¿se es madre? o ¿se es la madre de …?, pues la maternidad debería ser pensada en clave relacional en el marco de un vínculo privado.

 

  Para pensar en las no-maternidades elegidas y su construcción es muy difícil no pensarlo desde la lupa de la Maternidad como rol social el cuál se ubica en el engranaje del sistema político económico cultural de allí el lema “Maternar es Político” porque si continúa en la esfera de lo privado, no se ve, no se nombra, no se regula. Algo de lo que también ocurre con las elecciones en torno a no tener hijos y la dificultad de pronunciarlo aun públicamente como una decisión y no como una circunstancia.

  Con relación a ello Nuria Labari (5) dice:

 

“Vivimos en una sociedad del deber ser, donde la maternidad pesa sobre las que deciden ser madres en forma de mito y sobre las que no, en forma de reproche.”

 

  Lo que hoy aún se espera sobre y para las mujeres tiene tintes patriarcales. El plan para las mujeres se puede leer en los juicios hacia sus decisiones, en torno a sus cuerpos, sus destinos de vida, sus maneras de dar sentido a sus días. Se enjuicia la maternidad. Se enjuicia la no-maternidad. Pero en el caso de la segunda es aún más disruptiva su decisión pues se presenta como antisistema, como una rebeldía, un peligro, una amenaza pues si una mujer no está criando potencialmente puede volcarse a espacios públicos que históricamente han sido territorios masculinos.

 

  Analizar las miradas y evaluaciones que recaen sobre quienes deciden no tener hijxs, nos permite observar por un lado que ésta debe ser una decisión cabal sin matices para no ponerla en jaque y por otro lado que siempre es una lectura en clave femenina, aunque comience a tener impacto en los varones.

 

  Pienso interesante iluminar la heterogeneidad de experiencias que se abren cuando pensamos en aquellas mujeres sin hijos por decisión, es decir aquellas que se salen del relato “empoderado” donde el no deseo de hijx se suplanta por una profesión exitosa, pues ello refuerza una encrucijada repetitiva para las mujeres en general, donde es imperante desentramar que el deseo de maternidad no debería ser en desmedro, así como el deseo de la no-maternidad debería ser pensado en plus para otros aspectos de la vida.

 

  Nuevamente la lógica del mandato se presenta. En este caso lo que se espera para una mujer es que al no ser madre se habilite un “poder hacer” ligado a la libertad. Se debe desear viajar, tener aspiraciones profesionales, leer a cualquier hora, como algunos ejemplos. Un mandato de hacer en cantidad y calidad, todo aquello a lo que supuestamente las madres renuncian.

 

  Siguiendo la línea de pensamiento de la Socióloga Israelí Orna Donath en su libro “Madres arrepentidas” (6), éstas dan cuenta de las renuncias que ocasionaron ocupar un lugar de intensidad de cuidados.

¿Pero las no-madres dan cuenta de sus renuncias? Pareciera que eso no es posible porque entonces la decisión se vuelve cuestionable.

  

                

           Fotografía de Judith Romero. Muestra: Otras Mujeres. “Emilia”, Desierto de Sonora, México, 2015.

 

 

  Entre las falacias sociales que delinea Orna Donath se plantea la distinción entre arrepentirse de tener hijxs versus arrepentirse de ocupar el rol social de ser madre. En esta línea es posible introducir los duelos que pueden transitarse en la no-maternidad.

 

  El no arrepentimiento por la decisión de no ser madre, pero al mismo tiempo duelar la renuncia a haber tenido hijxs y por tanto a la experiencia subjetiva y al rol social, puede ser una posibilidad a transitar y es necesario habilitarla, pues toda elección conlleva duelos, que en cada historia se anudará y significará diferente, sin embargo, creo emancipador nombrar la posibilidad de  duelar el lugar de la descendencia y la ruptura de la cadena transgeneracional.

 

  La no-maternidad ha sido un lugar a defender y dar explicaciones, pero no deja de ser un lugar experiencial profundamente humano y por tanto con ambivalencias, con claroscuros como también lo es la maternidad.

En relación con ello la escritora y activista feminista colombiana, María del Mar Ramón (7) dice respecto a su propia elección:

 

“He pasado tanto tiempo tratando de explicar que no quiero ser madre (porque las mujeres siempre tenemos que justificar detalladamente nuestras decisiones) que me he obligado a suprimir cualquier inquietud o imaginario alrededor de serlo. Como si fantasear con el aspecto de unx hijx mío que no va a existir o con algo parecido fuera echar para atrás mi convicción y darles la razón.”

 

  A modo de conclusión y con la intención de desplegar sentidos para poder continuar alojando modalidades de constituirse subjetivamente, siendo la elección de la no-maternidad un aspecto identitario que aún hoy requiere de desandar tensiones entre deseo y mandato, así como atravesar tabúes públicos y desanudar estereotipos.

 

  Iluminar recorridos que no necesariamente se ubican en plus de otros proyectos, sino en relación al tránsito de la experiencia humana, con sus ambivalencias, reversos y duelos, teniendo presente que en las decisiones confluyen las dimensiones relacional, intrapsíquica, biográfica, contextual y corporal; así como los efectos que se producen a partir de estos movimientos ante la mirada de los otros y la creación de un propio lugar por fuera del imaginario alimentado por las representaciones funcionales al sistema patriarcal y a los estereotipos arraigados socioculturalmente.

 

 

Bibliografía:

 

1-Freud, S. (1924). “El sepultamiento del complejo de Edipo”, en Obras Completas, Amorrortu editores, Buenos Aires, 1979, tomo xix.

2-Fernández, Ana María. La Mujer de la ilusión. Pactos y Contratos entre hombres y mujeres, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1993.

3-Atwood, Margaret. El Cuento de la Criada, Editorial Salamandra, Buenos Aires, 2020.

4-Brigitte Vasallo. Conferencia Maternidades Subversivas. Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Barcelona, 2017. https://www.youtube.com/watch?v=i4aIRe1uaqM

5-Labari, Nuria. Nota «Vivimos un momento lleno de tensión en las parejas» Diario El Correo, Madrid, 24 de Febrero 2019. https://www.elcorreo.com/vivir/padres-hijos/labari-tension-parejas-20190224180606-ntrc.html

6-Donath, Orna. Madres Arrepentidas. Una mirada radical a la maternidad y sus falacias sociales. Barcelona: Penguin Random House, 2016.

7-Ramón, María del Mar, Nota «No quiero ser madre, pero no puedo dejar de preguntarme cómo serían mis hijxs», Vice, 7 de Abril de 2021.https://www.vice.com/es/article/y3dmm5/no-quiero-ser-madre-pero-no-puedo-dejar-de-preguntarme-como-serian-mis-hijxs

 

 

Arte*: https://museodemujeres.com/es/exposiciones/456-otras-mujeres

 

Otras mujeres es un proyecto fotográfico de Judith Romero, fotógrafa mexicana que surge de la necesidad de entender y visibilizar el hecho de que, aún hoy, sigue resultando difícil compartir los motivos que llevan a las mujeres a decidir, libremente, no ser madres. Mujeres procedentes de diversos contextos socioeconómicos, geográficos y de sexualidades diversas. Con ellas, y siguiendo un proceso de marcado carácter autoexploratorio, Romero se ha sumergido en el terreno íntimo de sus vidas y en las complejidades y la fuerza de sus decisiones.

  

 

 


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