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La herencia como factor etiológico en las neurosis: un recorrido en Freud29/11/2012- Por Jazmín Lucía Buchszraiber - Realizar Consulta
El valor de la herencia como factor etiológico en las neurosis, es un concepto que ha sido desarrollado de manera difusa en los escritos freudianos. En este texto nos proponemos hacer un recorrido del mismo a lo largo de la obra de Freud, con el fin de esclarecer cuál es la posición que toma el autor con respecto a la causa de las neurosis y específicamente con respecto a la herencia. Comenzando por el texto “Histeria” de 1888, donde la herencia es tomada como el único factor etiológico válido, atravesaremos escritos de 1893 hasta 1916 donde Freud irá abandonando, aunque no de forma certera, esta concepción.
Introducción
Según Elizabeth Roudinesco el término herencia-degeneración, invadió todos los ámbitos de saber en el siglo XIX, desde la psiquiatría hasta la biología. Es entonces que todos los fenómenos patológicos comenzaron a ser analizados a partir de la búsqueda de estigmas que revelen una tara hereditaria. Vale aclarar que lo que se entendía por herencia en esa época no es comparable a la concepción actual, dado que aún no se contaba con una teoría de transmisión de genes.
Cuando Freud desarrolló en 1896 su teoría de la seducción, creyó haber llegado a un gran descubrimiento “caput Nili”[1]. ¿Por qué es importante remarcar este momento en la obra de Freud, que no suele ser considerado como más que un error anterior a la teoría del Edipo? Fue una revolución, en relación a las causas de las neurosis que se consideraban en el momento. La herencia era el único y último factor etiológico para las enfermedades sin alteración física. Freud, propone realmente un cambio, pero ¿abandona de una vez y para siempre la herencia como causa?
En el presente informe me propongo elaborar un recorrido desde los comienzos de la obra de Freud hasta este gran descubrimiento de la seducción, para elucidar cómo se fue transformando la conceptualización de la herencia como factor etiológico de las neurosis.
En los comienzos
En 1888 en su escrito “Histeria” Freud define la enfermedad como una neurosis sin alteraciones anatómicas perceptibles. “La histeria descansa por completo en modificaciones fisiológicas del sistema nervioso” (Freud, 1888, p.45). En este escrito Freud describe la enfermedad en síntomas, sin poder describir en detalle la causa de la misma.
“…y su esencia debería expresarse mediante una fórmula que diera razón de las relaciones de excitabilidad (…). Pero esa formula fisiopatológica no se ha hallado todavía; entretanto será preciso conformarse con definir la neurosis en términos puramente nosográficos, por el conjunto de síntomas que en ella aparecen…”(Freud, 1888, p.45)
En este artículo Freud explica en detalle la sintomatología de la histeria. Pareciera que aún no puede dar cuenta de la etiología de la misma. A la hora de hacer mención a una explicación etiológica dice: “La etiología del status hystericus ha de buscarse por entero en la herencia” (Freud, 1888, p.55). Pero indagando más en este dicho nos enteramos por una nota del traductor, que el pasaje antes citado es simplemente una enunciación de las opiniones de Charcot. Esta noción de la causa de la enfermedad era la única conocida hasta el momento. Podríamos decir que al no poder dar cuenta de otro factor etiológico, Freud toma las ideas de su maestro. Los histéricos están predispuestos a enfermar por herencia, es decir, hay en la familia otros miembros enfermos. El estallido de la neurosis estaría dado por otros factores que ocupan un lugar secundario, “agentes provocadores” o “accidentales”. Estas causas ocasionales pueden ser hechos banales, que van desde traumas e intoxicaciones hasta preocupaciones o enfermedades.
Vale destacar que si bien queda demostrado que para esta época el factor etiológico de mayor importancia es la herencia, Freud comienza a darle importancia a las cuestiones de la vida sexual, aunque dice, las anormalidades sexuales no deben sobrestimarse.
En ese entonces el tratamiento de la predisposición a la neurosis, cuando todavía no ha estallado, se circunscribe a medidas “profilácticas” ya que no es posible cancelar la predisposición histérica (Freud, 1888, p.59)
Rebelión contra el maestro
En 1892-94 Freud traduce las Leçons du mardi de la Salpêtrière de Charcot, agregando un prólogo y varias notas al pie dando su opinión sobre ciertos aspectos con los que ya no concuerda. En una de las páginas en las que Charcot afirma que la causa efectiva del ataque histérico, del vértigo y de la agorafobia es la herencia, Freud lo contradice con su nota.
“La causa más frecuente de la agorafobia, así como de la mayoría de otras fobias, no reside en la herencia, sino en anormalidades de la vida sexual. (…). Estas neuropatías pueden ser adquiridas con cualquier intensidad, aunque (…) son más intensas si el afectado tiene lastre hereditario.” (Freud, 1892-94, p.173)
Podemos ver entonces cómo, si bien no niega la herencia, ya aparecen otros factores de mayor importancia y lo esencial es la posibilidad de que una enfermedad sea adquirida, es decir que la predisposición hereditaria deja de ser la única y última causa de las neurosis. En otra nota critica a Charcot por sobrestimar el factor hereditario y no tomar en cuenta el papel de las enfermedades adquiridas. Sin embargo, en el pasaje citado, Freud no menciona la neurosis más estudiada por ambos, la histeria. ¿Será que sigue considerando que le herencia juega un papel importante en su etiología?
En otra nota al pie de las lecciones de Charcot, Freud explica el núcleo del ataque histérico, diciendo que es un recuerdo inconsciente de una escena significativa. Esa escena es un trauma psíquico que puede provocar el estallido de la neurosis (Freud, 1892-94, p.171). Pareciera entonces que es el trauma, ese aumento de excitación, el factor etiológico de la histeria, ya que línea más abajo menciona que se descubre “…si prevalece el factor de la predisposición, unos recuerdos a menudo indiferentes en sí mismos, elevados a la condición de traumas.” (Freud, 1892-94, p. 171) Se puede interpretar entonces, que un trauma de gran intensidad puede suplantar a la predisposición hereditaria.
Más adelante, en otra de las notas, al mencionar Charcot la “cerebrastenia” Freud aclara:
“Todas estas elucidaciones etiológicas con respecto a la neurastenia son incompletas en la medida en que no se considera una nocividad sexual que, según mi experiencia, constituye el factor etiológico más importante y el único indispensable.” (Freud, 1892-94, p.176)
Se comienza a vislumbrar la teoría que Freud desarrolló en sus textos de 1896, que explicaremos más detalladamente en el próximo apartado, donde el factor etiológico más importante es de índole sexual.
Cuando el 16 de agosto de 1893 J.M. Charcot muere, Freud le escribe una nota necrológica elogiándolo. Sin embargo, no desaprovecha la oportunidad para criticar una vez más su teoría hereditaria. Dice Freud, que ésta fue el fundamento de todas las enfermedades nerviosas, al punto de impedirle diferenciar las afecciones nerviosas orgánicas de otras. Por ejemplo, consideraba a la sífilis simplemente como un “agente provocador”.(Freud, 1893, p. 24)
Ahora bien, hasta entonces vemos cómo Freud se diferencia de su maestro Charcot, objetándole sobrestimar demasiado el factor hereditario. Pero aún no queda claro cuál es el papel que juega este factor en la teoría freudiana. Continuaremos nuestro recorrido buscando esta elucidación.
Bosquejando una teoría
En 1894 escribe uno de sus ensayos más famosos. “Las neuropsicosis de defensa (Ensayo de una teoría psicológica de la histeria adquirida, de muchas fobias y representaciones obsesivas y de ciertas psicosis alucinatorias).” Como lo indica el subtítulo, el ensayo fue producto de un estudio de muchos neuróticos con fobias y representaciones obsesivas, lo cual aportó también a la teoría de la histeria. Me parece importante destacar que en el título Freud escribe “histeria adquirida”, quizás esto nos ayude a responder a nuestra anterior pregunta acerca de la relación entre la histeria y la herencia.
En este escrito Freud comienza hablando sobre la escisión de la conciencia como mecanismo de defensa sobre el cual se funda la enfermedad. No voy a detenerme en la explicación de este mecanismo, simplemente remarcar el hecho de que esto posibilita pensar la enfermedad a partir de un conflicto psíquico que sucede en un momento de la vida del sujeto. “esos pacientes por mi analizados gozaron de salud psíquica hasta el momento en que sobrevino un caso de inconciliabilidad en su vida de representaciones” (Freud, 1894, p.49)
Unas líneas más adelante dice el autor que en esos estados de escisión de conciencia “…ha de verse la expresión de una predisposición patológica, que, empero, no necesariamente es idéntico a una <degeneración> personal o hereditaria” (Freud, 1894, p.50)
Hasta aquí se puede colegir que existe entonces la posibilidad de una neurosis adquirida que no necesariamente implica una predisposición hereditaria. ¿Pero significa esto que Freud desestime la herencia como factor etiológica? ¿Cuál es la predisposición patológica de la que habla? ¿Es el mecanismo de defensa? ¿La predisposición a ese mecanismo es realmente adquirido? Siguen quedando lagunas en relación a las causas de la enfermedad. Continuemos nuestro recorrido.
En el escrito “Sobre la justificación de separar de la neurastenia un determinado síndrome en calidad de <<neurosis de angustia>>” de 1895 encontramos un párrafo que quizás nos ayude a dilucidar un poco más la cuestión.
En este texto Freud enseña que es preciso separar la neurosis de angustia de la neurastenia debido a la diversidad de las condiciones etiológicas en cada caso. En el apartado sobre la etiológica de las neurosis de angustia dice:
“En algunos casos de neurosis de angustia no se discierne etiología alguna cosa notable, en ellos no es nada difícil comprobar una grave tara hereditaria. Ahora bien, toda vez que haya razones para considerar adquirida la neurosis (…) uno halla como factores de eficiencia etiológica (…) influjos que parten de la vida sexual.” (Freud, 1895 [1894], p. 99)
Este pasaje vuelve a ser aclarado en otro escrito del mismo año, en el cual responde a las críticas de Löwenfeld. En este caso la crítica refiere a que Freud considera “adquirida” la neurosis siempre que se encuentren unas causas ocasionales. Freud declara que este no fue su pensamiento y reformula el párrafo antes citado intercalando una frase, de la siguiente forma: “Ahora bien, toda vez que haya razones para considerar adquirida la neurosis, porque no se consigue demostrar la tara hereditaria…” (Freud, 1895, p.134)
Es decir que Freud está separando dos categorías. No habría que presuponer una condición hereditaria en todo caso, cuando esta no se comprueba la enfermedad pasaría a la categoría de neurosis adquiridas. (Freud, 1895, p.134)
Acto seguido comienza a explicar detalladamente la “ecuación etiológica” donde varias causas juegan roles diferentes. Por un lado están las condiciones. Son aquellos factores que de estar ausentes no se produciría la enfermedad, pero tampoco pueden causarla ellos solos. Necesitan de una causa específica.
Las causas específicas son los factores que por tener una gran intensidad provocan el estallido de la neurosis, solo si están dadas las condiciones. Mientras que las condiciones están dadas de antiguo, las causas específicas son factores recientes.
Por otro lado las causas concurrentes son factores que cooperan con la ecuación etiológica pero no son indispensables y tampoco pueden causar ellos sólos el estallido de la enfermedad. (Freud, 1895, p.135)
La condición sería normalmente la herencia, mas en las neurosis de angustia, dice Freud, no es indispensable comprobar este factor, inclinándose a pensar que en muchas personas basta con acrecentamiento cuantitativo del factor específico sexual, que se comprueba en la mayoría de los casos. Agrega también que en una serie de casos éste no se separa de la condición hereditaria, es decir que los enfermos traen congénita esa particularidad de la vida sexual. Entonces “La predisposición hereditaria es la condición más importante de la neurosis de angustia, pero no es indispensable, pues está ausente en una serie de casos límites.” (Freud, 1895, p.136). La mayoría de las veces la herencia se conjuga con el factor sexual específico que funciona como eficiente, puesto que la herencia por sí sola no puede producir el estallido de la neurosis. (Freud, 1895, p.137). Ahora bien, queda explicitado entonces que el factor clave para que la afección se produzca es el cuantitativo, una tensión que supere el umbral, que puede ser combinado con el factor hereditario o no. “La herencia opera como un multiplicador interpolado en el circuito de la corriente, que aumenta en el múltiplo la desviación de la aguja” (Freud, 1895, p.138) aumentando así el alcance de la neurosis. Mientras que la forma que cobra la neurosis la determina el factor específico.
Una teoría seductora.
Comienza 1896 y Freud escribe “La herencia y la etiología de las neurosis” donde dice dirigirse a los discípulos de Charcot para objetar la teoría etiológica basada en la herencia.
Aquí propone seis objeciones frente a la herencia. Pasaré a describir las más relevantes. Una de ellas esta en relación a que para discriminar una tara nerviosa familiar se toman en cuenta todas las afecciones nerviosas sin importar su frecuencia y gravedad. Lo que separaría aquellas familias indemnes de toda enfermedad de aquellas sujetas a ésta. Por otro lado, dice que la herencia deja lagunas. Dado que las enfermedades en una misma familia son diversas, no existe una ley que explique la sustitución de una enfermedad a otra de otro tipo ni la sucesión a través de generaciones.
Freud propone una respuesta a esta última objeción y es aquella que antes ya explicamos. Que el tipo de la neuropatía a desarrollar lo determina el factor etológico específico. “Sin la existencia de ese factor etológico especial, la herencia no habría podido nada.”(Freud,1896a, p.145)
Es así que a partir de esta etiológica específica Freud desarrolla una nosografía, donde separa en un grupo la histeria y las neurosis de obsesiones como el grupo de las neurosis de defensa y por otro lado la neurastenia y la neurosis de angustia. Entonces explica que cada una de estas neurosis se reconduce a una etiología particular. Pero todas ellas tienen un punto en común “reconocen como fuente común la vida sexual del individuo” (Freud, 1896a, p.145). Freud toma entonces estos factores sexuales como causas específicas y dependiendo del tipo de influjo sexual será el tipo de neurosis.
En este texto se aclara quizás un poco la cuestión del factor hereditario para ambos grupos de neurosis. Nuevamente se explica que en la neurastenia y neurosis de angustia puede faltar la predisposición hereditaria, pero si está el desarrollo de la neurosis será mayor. Tal como se había dicho en el escrito que anteriormente mencionamos.
Para la histeria y la neurosis de obsesiones da otra explicación. La causa específica es un recuerdo de la vida sexual que debe ser inconsciente. Se trata de “una experiencia precoz de relaciones sexuales con irritación efectiva en las partes genitales, resultante de un abuso sexual practicado por otra persona, y el período de la vida que encierra este acontecimiento funesto es la niñez temprana” (Freud, 1896a, p.151)
Esta es la que se conocerá como la teoría de la seducción. Un atentado cometido por un adulto o una relación entre dos niños, uno de los cuales antes debe haber sido seducido por un adulto.
Esta escena de seducción, de irritación sexual, funciona como una huella, que no tiene efecto en ese momento pero se reactivará luego de la pubertad y allí el recuerdo actuará como si fuese actual. Entonces todos esos recuerdos posteriores a la pubertad que funcionan como activadores del recuerdo, son las famosas causas concurrentes, esos “agentes provocadores” según Charcot. Dice Freud entonces que el lugar que la herencia nerviosa ocupaba para Charcot es el lugar que él da a la experiencia sexual. (Freud, 1896a, p.154).
Se nos plantea aquí una confusión. Si la experiencia sexual ocupa el lugar de la herencia ¿Acaso la herencia deja de tener influjo en la etiología? Pero por otro lado, el recuerdo sexual funciona como factor específico, ¿Cuál es entonces la condición?
Pues bien, en el último párrafo dice:
“En cuanto a la herencia nerviosa, estoy lejos de saber evaluar con justeza su influjo en la etiología de las psiconeurosis. Concedo que su presencia es indispensable en los casos graves, dudo que sea necesaria en los casos leves, pero estoy convencido de que la herencia por sí sola no puede producir las psiconeurosis si está ausente la etiología específica de éstas, la irritación sexual precoz…” (Freud, 1896a, p.155-156)
Podríamos decir entonces que Freud abandona y critica la teoría hereditaria tal como la concebía Charcot, pero le resulta imposible desprenderse totalmente del influjo hereditario, puesto que este explica lo que Freud no puede explicar. No obstante la teoría de la seducción, ha sido un gran descubrimiento, justamente porque permitió establecer una etiología específica.
En “Nuevas puntualizaciones sobre las neuropsicosis de defensa” de 1896 toma nuevamente el efecto traumático de la vivencia sexual prematura reactivada en la pubertad, aclarando que lo traumático no es la vivencia en sí, sino su reanimación como recuerdo.
Intenta esclarecer una comunicación de su texto de 1894 “Las neuropsicosis de defensa”. ¿Cómo una persona sana que había olvidado aquella vivencia traumática infantil desencadenaba una neurosis? Dice Freud que no puede deberse a la naturaleza de la vivencia dado que otras personas que pasaron por lo mismo nunca enfermaron. Era entonces que debía admitirse que la aptitud para la reacción histérica ya existía. Aclara en este texto que “…tal predisposición histérica indeterminada puede reemplazarse enteramente o en parte por el efecto póstumo del trauma infantil sexual.” (Freud, 1896b, p.167). Es decir que aquellas personas que reprimen un recuerdo sexual penoso de la vida adulta por ponerlo en conexión con el trauma infantil son las predispuestas a enfermar.
En “La etiología de la histeria”(1896c) explica como esas vivencias sexuales infantiles son la causa eficiente de la histeria. Se desarrolla la idea de que se deben cumplir dos condiciones para que esa vivencia tenga efecto: la idoneidad determinadora y la fuerza traumática. Es decir que en el recorrido que va de un síntoma histérico a su etiología se deben encontrar estas dos condiciones que pueden ser cumplidas en una misma escena o en dos o varias. De aquí se llega a esa famosa conclusión: el síntoma está sobredeterminado.
Sin ahondar demasiado en este tema, podemos ver como la teoría etiológica de Freud se va complejizando, va tomando más sentido, dejando menos lagunas. Sin embargo la duda sobre el factor hereditario continúa sin esclarecerse.
Ahora bien, el autor dice luego que las vivencias sexuales infantiles esclarecen el hecho de que la predisposición que hasta entonces se consideraba hereditaria, es ahora adquirida. Aquí se desarrolla nuevamente y con mayor detalle la teoría de la seducción, llegando Freud a la conclusión: “… el fundamento para la neurosis sería establecido en la infancia siempre por adultos, y los niños mismos se transferirían entre sí la predisposición a contraer luego una histeria.” (Freud, 1896c, p.207) Este es un punto clave en el que Freud sugiere que lo que se suponía como una predisposición hereditaria es en verdad una seudoherencia, ya que si un niño es abusado en la infancia, éste lo trasmitirá a sus primos y hermanos y quizás en la adultez seduzca a un nuevo niño, y así se transfiere, pero no se hereda la infección. (Freud, 1896c, p.208)
Pues bien, pareciera quedar esclarecido entonces el tema. Ya no existe la predisposición hereditaria, aquella es en verdad una predisposición adquirida por esas vivencias sexuales infantiles que se reactivan en la pubertad. Sin embargo propongo continuar un poco más el recorrido.
De 1896 en adelante.
Según el diccionario freudiano de Jose Luis Walls la predisposición esta marcada por el periodo infantil y al agregarse un factor desencadenante se desarrolla la neurosis. Pero no solo está compuesta por los puntos de fijación de la sexualidad infantil que se formaron a partir de los traumas, sino también por lo heredado filogenético. Esto conforma las series complementarias que se juegan en la causación de las neurosis. En la conferencia 23: Los caminos de la formación de síntomas Freud lo explica y expone un esquema.
Causación de = Predisposición por + Vivenciar accidental
la neurosis fijación libidinal (traumático) [del adulto]
Constitución sexual Vivenciar infantil
(Vivenciar prehistórico)
(Freud, 1916-17, p.330)
Es entonces que tanto la predisposición adquirida en la primera infancia como la disposición heredada juegan un papel en la etiología de las neurosis.
Por otro lado Freud habla de fantasías primordiales que son heredadas y universales. Es decir, que se hereda una subjetividad, que tiene que ver con la especie y con la historia de la humanidad. Entonces estas fantasías que todos los niños tienen se dan porque alguna vez en la historia de la humanidad fueron míticas o reales, como por ejemplo la visualización del acto sexual entre los padres, la amenaza de castración, la de seducción, el mito del asesinato del padre, entre otras.
Pues bien, claramente la herencia sigue teniendo influjo en la etiología de las neurosis. Propongo aquí pensarlo de la siguiente forma. Freud decidió separarse del concepto de Herencia tal y como lo había planteado Charcot en su época, quien sostenía como el factor de mayor importancia en una etiología muy sencilla que dejaba de lado tantos otros factores. De modo que Freud reformuló la herencia, adaptándolo a su teoría, donde nunca deja de jugar un papel, pero no tan importante como lo era en el comienzo.
Cito al autor:
“Yo no me sitúo, por cierto en el punto de vista según el cual la única etiología de la histeria sería la herencia. Pero justamente por referencia a anteriores publicaciones mías, como “La herencia y la etiología de las neurosis” (1896) donde combatí la mencionada tesis, no querría dar la impresión de que subestimo la herencia en la etiología de la histeria o la juzgo totalmente prescindible” (Freud, 1905a, p. 20)
Por otra parte, en sus tres ensayos sobre una teoría sexual, al trabajar el término degeneración que desvincula de los invertidos (ser invertido no implica degeneramiento), Freud nos advierte que es preciso considerar que en los pueblos antiguos la inversión fue un fenómeno frecuente, casi una institución y en altas civilizaciones se podía observar fenómenos de degeneración. (Freud, 1905b ,126)
Vemos la insistencia freudiana en no deslindar por completo la implicancia tanto de la herencia paterna como de la herencia filogenética en el destino de las neurosis.
Cierre
Nos propusimos hacer un recorrido sobre el concepto de Herencia en la obra de Freud. Comenzamos viendo que al principio de su obra éste estaba ligado a la conceptualización que Charcot había desarrollado y que rápidamente Freud se separó de ella objetando la teoría de su maestro. De este modo fue construyendo su propia teoría etiológica, que con ciertos baches al principio, se fue complejizando poco a poco. Así llegó a la famosa teoría de la seducción, que muchas veces es pensada como una teoría errónea, previa a la conceptualización del Complejo de Edipo. En este espacio la pensamos de manera inversa, como una teoría que le permitió separarse aún más de la teoría hereditaria de los pensadores que lo antecedieron. Sin embargo, a lo largo de todo el recorrido, vimos que nunca Freud dejó de pensar en la herencia como factor influyente en la causación de las neurosis.
Bibliografía primaria
· Freud, S. (1888). Histeria. En Obras Completas, Volumen I (pp. 43-63). Buenos Aires: Amorrortu editores; 1991
· Freud, S. (1892-94). Prólogo y notas de la traducción de J.-M. Charcot, Leçons du mardi de la Salpêtrière (1887-88). En Obras Completas, Volumen I (pp. 165-177). Buenos Aires: Amorrortu editores; 1991
· Freud, S. (1893). Charcot. En Obras Completas, Volumen III (pp. 9-24). Buenos Aires: Amorrortu editores; 2008
· Freud, S. (1895 [1894]). Sobre la justificación de separar de la neurastenia un determinado síndrome en calidad de <<neurosis de angustia>>. En Obras Completas, Volumen III (pp. 87-115). Buenos Aires: Amorrortu editores; 2008
· Freud, S. (1895). A propósito de las críticas a la <<neurosis de angustia>>. En Obras Completas, Volumen III (pp. 119-137). Buenos Aires: Amorrortu editores; 2008
· Freud, S. (1896a) La herencia y la etiología de las neurosis. En Obras Completas, Volumen III (pp. 139-156). Buenos Aires: Amorrortu editores; 2008.
· Freud, S. (1896b). Nuevas puntualizaciones sobre las neuropsicosis de defensa. En Obras Completas, Volumen III (pp. 157-184). Buenos Aires: Amorrortu editores; 2008.
· Freud, S. (1896c). La etiología de la histeria. En Obras Completas, Volumen III (pp. 185-218). Buenos Aires: Amorrortu editores; 2008.
· Freud, S. (1905a [1901]). Fragmento de análisis de un caso de histeria. En Obras Completas, Volumen VII (pp. 3-56). Buenos Aires: Amorrortu editores; 2010.
· Freud, S. (1905b). Tres ensayos de teoría sexual. En Obras Completas, Volumen VII (pp. 111- 156)). Buenos Aires: Amorrortu editores; 2010.
· Freud, S. (1916-17). Conferencia 23: Los caminos de la formación de síntoma. En Obras Completas, Volumen XVI (pp. 326-343). Buenos Aires: Amorrortu editores; 2009
Bibliografía secundaria
· Roudinesco, E. y Plon, M. Diccionario de psicoanálisis. Argentina: Ediciones Paidós; 1998
· Valls, J.L. Diccionario freudiano: Diccionario conceptual sobre temas de la obra teórica y clínica de Sigmund Freud. Bueno Aires, Gaby Ediciones; 2008
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