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La psicosis y Lacan

18/11/2001- Por Héctor Rúpolo - Realizar Consulta

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Untitled Document Así como el inconsciente es freudiano, la psicosis es lacaniana. ¿Qué mejor prueba de esto que el hecho de que Freud haya sido <<, y Lacan por los analistas de la Internacional?

En nuestro país, a principios de la década del 70, primeros tiempos del psicoanálisis lacaniano para nosotros, hacíamos lo que podíamos con esa enseñanza que no entendíamos muy bien, pero que -apreciábamos- nos permitía alguna salida de la represión ineludible a la cual había sido destinado Freud por los psicoanalistas oficiales.
Empero, su enseñanza recoge de lo real de la clínica lo que ocurre con lo que se expulsa de lo Simbólico: "vuelve desde lo Real". Así, Lacan fue expulsado de la Internacional, y con esto no nos referimos solo a una historia extranjera: nos consta que hubo analistas de la Internacional, argentinos ellos, que tuvieron oportunidad de escuchar a Lacan en la década del 60 y lo rechazaron.
Esto produjo una gran dificultad, pues Así como Freud era reprimido, en la Internacional Lacan, siendo expulsado, vuelve desde lo Real: un intelectual, no un analista, fue el que introdujo la enseñanza de Lacan en la Argentina.

La formación como analistas para muchos de nosotros tuvo esta marca de origen: se confundió la enseñanza psicoanalítica de Lacan con una corriente intelectual mas. Así fue como su enseñanza respecto de la psicosis fue distorsionada por ciertas formulas, repetidas como estribillos.
Algunos de nosotros repetíamos estribillos hasta el cansancio. Uno de estos estribillos era el de la relación de Lacan con sus fuentes estructuralistas. Surgió la necesidad de estudiar por ejemplo los desarrollos de Levi-Strauss, Saussure y Jakobson para "Comprender" a Lacan.
Pero de seguir la enseñanza del maestro era inevitable la pregunta: ¿Cómo comprender una enseñanza que ha sido estructurada para no ser comprendida? Lo que no excluye que se la entienda y se la explique.

Lejos esta de nuestro espíritu el desligar la producción de Lacan de los autores anteriormente mencionados. Pero es en absoluto diferente entender la enseñanza de Lacan a la luz de la clínica de la psicosis, de hacerlo como un desarrollo más del estructuralismo.
Mal podía designarse la teoría lacaniana como estructuralista, siendo que ningún estructuralismo compromete la estructura alrededor de un agujero.
Debido a esta marca de origen (la expulsión de la enseñanza de Lacan del campo institucional psicoanalítico) paso un tiempo antes que pudiéramos avanzar hacia las tesis de Lacan desde la práctica analítica.
Esta reconstitución de los hilos que unían la teoría del psicoanálisis con la clínica fue dirigida por los interrogantes que surgían de la practica. Es debido a esto que varios de nosotros nos vimos obligados a incursionar en el campo clínico de la psicosis.

La estrecha relación que Lacan mantiene con la psicosis a lo largo de su enseñanza, es anticipada en el primer caso de psicosis que Lacan publica: Aimée, su temprana tesis escrita a la edad de 31 años, y titulada: "De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad".
Allí encontramos, junto al trabajo que realiza Lacan sobre esa paciente a la cual estuvo escuchando durante un año y medio, una tesis de discusión teórica en la cual se propone un nuevo cuadro clínico: la paranoia de autocastigo.
Pudiendo dirigirnos al Seminario III titulado: "Las psicosis", en el cual nos encontramos con las primeras tesis que él plantea sobre la psicosis, quizás no se entienda la razón por la cual nos ocupamos de este caso clínico titulado: Aimée.
¿Es que pretendemos poner en juego una cronología tal como se hacia con Freud, en una incesante búsqueda del origen primero de las tesis? ¿Se trata de una simple cuestión bibliográfica?
¿Por que aseguramos que la psicosis es lacaniana? ¿Por que no freudiana? ¿No fue acaso Freud quien hizo el primer estudio psicoanalítico de una psicosis?

Es necesario que reflexionemos acerca de una diferencia entre la actividad de Freud y la de Lacan con respecto a la psicosis. Nos gustaría marcar esta diferencia como diversidad material, pues del material se trata: en el caso de Freud el apoyo material con el que cuenta su fabuloso análisis del presidente Schreber se limita a la lectura de las "Memorias de un neurópata".
Freud no escucha a un psicótico: analiza un texto. Lacan en cambio, con el handicap del texto freudiano sobre el presidente Schreber, escucha a pacientes psicóticos, escucha a la psicosis. Lacan escucha a Aimée.
Sitúa el comienzo de su relato en el acto cometido por Aimée: un intento de asesinato con repercusión social; trata de matar a una actriz parisina llamada Huguette Duflos. El hecho ocurre cuando la Duflos pretende entrar al teatro; Aimée -después de constatar la identidad de la artista- se abalanza con un cuchillo en la mano intentando matarla. Posteriormente, Aimée es encarcelada.
Lo curioso es que durante el corto periodo que Aimée pasa en la cárcel, el delirio que la acompañaba hacia mucho tiempo ya, desaparece. A Lacan le llama la atención que la certeza delirante haya remitido sin ningún acto terapéutico, y luego de examinar a Aimée durante largo tiempo concluye en su tesis que el acto terapéutico en el caso de esta paciente lo constituyo el encierro carcelario, es decir el castigo.

Pero además esta paciente muestra que su enfermedad psicótica no es susceptible de ser puesta en la cuenta de la enfermedad orgánica. La remisión de la enfermedad no habría sucedido si la base de la misma hubiera sido orgánica.
Lacan escucha a Aimée en Saint Anne, donde estaba internada. "Amada", hija de campesinos, es internada a la edad de 38 años. Es empleada de una empresa de ferrocarriles desde los 18 y se desempeña muy eficientemente en su trabajo.
Este buen desempeño de Aimée aparece probado por un hecho que acaece durante su segunda internación: recibe un ascenso de categoría en su trabajo.
Si tomamos en cuenta que Aimée había estado ya internada en un periodo anterior a este, y que de dicha internación se habían notificado en la empresa en la cual ella trabajaba, el hecho de recibir un ascenso durante su segunda internación hace que merezca alguna palabra de nuestra parte.
Pues si podemos sostener con Lacan que la normalidad esta mas cerca de la psicosis que de la neurosis, y que esta tesis tiene su base en el hecho de que la personalidad es paranoica, y que una persona de fuerte personalidad es mas normal que alguien sometido a los empellones de sus deseos reprimidos, podremos formular la siguiente pregunta:

¿Ese ascenso, promoviendo a Aimée a un puesto mas elevado en el momento cúlmine de su enfermedad, no nos enseña a los psicoanalistas los errores que podemos cometer al no apreciar cual es la escala de valores que promueve la burocracia, y que es lo que para la misma se encuentra en ascenso?
Así es como esperamos no apartarnos de lo que el mismo Lacan nos enseña, rebautizando su tesis "De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad", como "La psicosis, donde encontramos que la personalidad es lo mismo que la paranoia".
Merece toda nuestra atención que Aimée sea la nominación otorgada por Lacan a su paciente: "Amada". Sobre todo si reparamos en lo que aparece desplegado en su Seminario llamado "De la transferencia en su disparidad subjetiva" como la diferente posición entre amante y amado.(1)

Colocar a Aimée en lugar de eromenon ¿no es una innovación respecto a lo que nos plantea la neurosis tal como la entiende Freud? ¿Acaso no es esto mismo a lo que podemos llamar la novación 2)c lacaniana? Renovación del pacto, cancelación de la deuda, acto que se puede leer en este desplazamiento de la "proton pseudos i" del juego de la verdad a la consecuencia, a la consecuencia que implica que la "Amada" sea una psicótica.
Pues es de esta experiencia que podemos aprender lo que Lacan inventa -el concepto que no por no estar articulado en la teoría freudiana no estaría ya presente en la practica de Freud: el deseo del analista.
No esta demás que nos planteemos ¿de qué se sostiene el análisis en el caso de una psicosis? Respondernos con el deseo de curar, la bondad, la caridad, seria responder en función de las pretensiones que alimenta un medio social viciado de hipocresía (3) con respecto a lo que el mismo promueve.
"Amada" se presta a que Lacan intervenga escuchando lo que hasta ese momento ningún psicoanalista había escuchado en la psicosis. Y Lacan promueve una nominación que -entre otras cosas- producir que Aimée se sostenga sin volver a tener una crisis seria hasta el final de su vida. "Amada" no volver a cometer ningún acto de violencia mas, no volver a tener delirios persecutorios.

De este modo, interpretamos que Lacan pone una marca en Aimée, le pone un nombre, la nomina "Amada". Pero sabemos que esto no nos evita la pregunta: Aimée, que es Amada, ¿"Amada" por quién?
¿Por quién puede ser "Amada" mas que por Lacan? Lacan que pudo sacarse todos los ropajes de conveniencias sociales, tan necesarios en lo social.
¿No es desde allí acaso desde donde debemos leer la negativa de Lacan en casa de su padre Alfred Lacan, cuando por casualidad Aimée, encontrándose como cocinera de este, le pide que le devuelva lo que ha escrito?
Pero este acto de acoger lo que "Amada" había escrito ¿no es equiparable a aquel otro por el cual Lacan toma en análisis al hijo de "Amada" -futuro famoso psicoanalista-, el objeto del delirio de Aimée?
Cuando el hijo de "Amada", Ansiosamente (4) va a su análisis con la demanda explicita: ¿Por qué Ud. no me dijo que había atendido a mi madre en Saint Anne?, Lacan no se pone para nada ansioso pues le puede decir desde el lugar de un analista: es Ud. el que descubrió esa parte de su historia, y esto mismo es de su análisis.
¿Tendremos que remitirnos a cada uno de los actos de Freud y de Lacan para recordar a los analistas que el inconsciente es ético y no óntico? Es decir que el inconsciente se funda en la ley, y es de eso que depende el lugar de un analista.
Si el delirio de Aimée consiste en que le van a robar el hijo, ¿podemos pensar que cuando Lacan toma en análisis al hijo de Aimée y no le dice nada acerca de que él fue quien tuvo en tratamiento a su madre, simplemente no sabia el apellido de la misma? ¿O por el contrario el darle un lugar en análisis a este psicoanalista es hacerse cargo del objeto del delirio de Aimée?
Si esto fuera así, ¿no es acaso reduplicar el acto anterior por el cual Lacan da acogida a ese delirio, encontrando la lógica que este implica y logrando colocar en su centro lo que de Real estaba implicado en él?
Recordemos que el delirio de Aimée comienza diez años antes del atentado, cuando Aimée pierde su primer embarazo. Basta un llamado telefónico de una compañera de oficina preguntando como ha ido en el parto, para que quede incorporada al delirio de "Amada".

Es así como durante su segundo embarazo este cuadro se agrava. A partir de este hecho comienza a delirar. Empieza a percibir que sus compañeros de trabajo hablan mal de ella, que la critican, que los transeúntes cuchichean cosas contra ella, tiene escenas de celos con su marido, y se pregunta por que le hacen a ella todo esto. Su respuesta es que lo que ansían es la muerte de su hijo.
¿Qué es lo que descubre Lacan? Que hay un personaje en la vida de Aimée que es relevante. Pero no es solo que el hecho sea del orden de lo Real, sino que la relación que mantiene Aimée con este familiar es muy particular.
Se trata de la hermana mayor de "Amada". Esta cobra importancia a la luz de lo que Lacan va a descubrir. La hermana de Aimée se va de la casa de los padres a vivir con un tío para el cual trabaja de sirvienta; este tío, que tiene una posición económica mucho mas próspera que la de la familia de Aimée, se enamora de ella y se casan.
Aimée va a vivir con ellos, tiempo en el cual se enamora de un hombre del pueblo, enamoramiento que llega a tocar la erotomanía; posteriormente a este suceso Aimée se muda de pueblo y conoce a un compañero de oficina con el cual se casa. Es en este lapso que tiene su primer intento de concebir un hijo, pero recién se concreta el nacimiento de un hijo varón en el segundo embarazo. En este contexto el esposo de la hermana muere, y esta se va a vivir con la pareja y el hijo recién nacido.

La queja con que ingresa la hermana en el matrimonio de Aimée, de que su esposo no le dio un hijo, queda suplida por su actitud de ir tomando al hijo de "Amada" como su propio hijo, con el consiguiente desplazamiento de Aimée del lugar de madre.
Este desplazamiento, que se convierte en una expulsión de su lugar de madre, tiene su punto mas alto en el momento en el que "Amada" se retira de su propia casa y se va vivir a Paris, poco tiempo antes del atentado.
¿Qué es lo que encuentra Lacan de particular en esta historia que podría ser hasta trivial? Que lo que delira -que le van a robar el hijo-, tiene estricta relación con lo Real, pues efectivamente a su hijo ya se lo robaron, y ella contribuyó para a que este hecho se concrete. Así es como lo enuncia Lacan:

"En efecto, con respecto a la hermana mayor, de esa que estamos hablando, le saca el lugar a ella, la fuente de donde la hermana saca su principal fuerza contra I no son los elogios que de ella hacen los amigos y conocidos y la autoridad que le confieren, sino de la conciencia misma de I. I reconoce en todo su valor las cualidades, las virtudes y los esfuerzos de su hermana. La hermana representa para I bajo cierto ángulo, la imágen misma del ser que ella es incapaz de realizar."

Es así como el descubrimiento de Lacan con respecto a la psicosis, es que esta tiene sus raíces en lo Real y lo Imaginario, pues lo Simbólico no ha hecho de medio posible para que el sujeto no se vea invadido por ese goce al cual esta sometido sin ninguna posibilidad de la palabra mediadora.
Es por ello que la amiga de la oficina adquiere tal importancia como para quedar incorporada a su delirio; es por la misma razón que la actriz Huguette Duflos es tomada como perseguidora, pues todas son figuras fundadas en un yo ideal que está en la misma línea que esa hermana con la cual mantiene una sorda lucha en la cual queda humillada sin su lugar de esposa y madre.
Es así como a Lacan le llama la atención que prácticamente no haya referencias de I a esta hermana, y que aparezca tal contraste entre las fórmulas hiperbólicas que emplea para rendir homenaje a lo buena que es su hermana y el tono helado con que lo expresa.
Solo en algunas oportunidades estalla la confesión: "mi hermana era demasiado autoritaria, no estaba de mi parte, siempre ha estado del lado de mi marido, siempre contra mi". Pero generalmente "Amada" no quiere hablar de su hermana.
Y es en este punto que se produce la diferencia entre el análisis que hace Lacan del de Freud de la psicosis. Esta relación con lo Real en el delirio de "I" no se articula tan claramente en el caso freudiano del Presidente Schreber, y esto se debe a que Freud analiza un texto; al no tener contacto directo con el discurso del paciente, no puede escuchar eso que escucha Lacan, la diferencia entre enunciado y enunciación cuando I se refiere a su hermana.
Freud no escucha la palabra de Schreber. Lacan operando en lo Real del paciente, por ejemplo al entrevistar a la hermana, y en ese contacto directo, al oír el reiterado pedido de que quede internada y de lo perjudicial que sería para todos que I saliera del asilo, no tiene mas remedio que enfrentarse con el interés que tiene la hermana en que la enfermedad prosiga su camino para que no vuelva a disputarle el lugar de madre que ella ha usurpado. Es en este sentido que la enfermedad de I preserva a la hermana.
Pero Lacan, lejos de hacer causa común con la hermana de I, o de colocarse en una posición mesiánica tratando de reformar el mundo circundante de I, descubre que en los periodos en los cuales "Amada" vuelve a hacerse cargo de su hijo, las creencias delirantes se reducen, se reducen a simples ideas obsesivas.
Es así como, escuchando la psicosis, produce una novación con respecto a la enseñanza freudiana: la psicosis, al ser producida por una falla en lo Simbólico, esta mucho mas a expensas de lo Real y lo Imaginario, y es desde allí donde en principio debe operar un analista.

Respecto a las operaciones que realizo Lacan con esta paciente solo nos han llegado en forma indirecta. Pero estas operaciones nos dan una muestra de que él escucho la psicosis, en lo que nosotros podemos caracterizar como operaciones de suplencia que nos ha llegado de este caso.
Podemos nombrar varias de esas operaciones como el acto de nominarla "Amada", el hecho de tomar a su hijo -objeto de su delirio- en análisis, finalmente el no devolverle sus escritos.
Es así como Lacan le "presta" a I un Simbólico que ella no posee: un acto de nominación, analizar el objeto de su delirio, y no reintegrarle su producto (los escritos).
Pero esos significantes que Lacan le aporta a I, son en lo Real, pues no son a nivel interpretativo que se los provee, de haber sido así I tendría que haber tenido un Simbólico que pudiera responder por esos significantes: nombre, hijo, y producto.
Decir que estos significantes hacen una suplencia en el punto en el cual hay una falla del nudo, significa que en lo Real, ni en lo Imaginario ni en lo Simbólico, Lacan escribe el nombre I en su tesis, en lo Real acoge a su hijo en un análisis y también en lo Real no le reintegra sus escritos.

El mail del autor es:rupolo@interserver.com.ar

Citas

(1) Nos referimos a lo que Lacan desarrolla de estos dos términos griegos en relación a la posición de objeto, amado o eromenon y por otro lado a la posición de sujeto, amante erastes.
(2) Respecto a este término hay un trabajo publicado en "Cuadernos Sigmund Freud" N° 13.
(3) No podemos dejar de mencionar que no nos estamos refiriendo a un medio en particular, sino que siempre ha sido así.
(4) Roudinesco, Elisabeth. "La bataille de cent ans", Histoire de la psychanalyse en France. 2 Pág. 135, Ed. Seuil.
(5) Lacan, Jacques. "De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad", Editorial Siglo XXI.

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