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Recepción de Jacques Lacan en Argentina10/06/2002- Por Gilda Sabsay Foks -
Podría
decirles que como prehistoria, hasta donde va mi búsqueda, encuentro un
comentario de 1943, en el primer número de la Revista de Psicoanálisis de la
APA (Asociación Psicoanalítica Argentina); un comentario sobre el artículo de
Jacques Lacan “El estadío del espejo”, sin firmar. Este comentario no apunta si
sale de un libro, de una revista, pero sí es un muy buen comentario del estadío
del espejo. Es decir que el año 43, comienzo de la publicación de la Revista de
la APA, en el comienzo de la creación de la Asociación Psicoanalítica Argentina
aparece el nombre de Jacques Lacan en nuestra Revista.
A mi entender hasta bastantes años después, nuestro
medio no parece recepcionar las ideas lacanianas, que no llegan al Río de la
Plata. Lo que pude investigar, el que recibe este material es Oscar Masotta, de
manos de Enrique Pichon Rivére, que sí le entrega los “Ecrits” o partes del
libro, publicadas en la revista “Les Temps Modernes”. Es Masotta, hombre de la
sociología, de la filosofía, de la Universidad, el que se pone a investigar y
trabajar sobre el tema en pequeños grupos, muy alejados de los ambientes
llamados del “psicoanálisis oficial”. Yo recuerdo haber sido testigo del momento
en que Pichon Riviére le entrega los papeles a Masotta en un corredor de la
APA, posiblemente en 1967-68. Le dice: “Toma esto, a vos te va a interesar
mucho”. En nuestro medio Pichon era el hombre más inquieto, más audaz,
probablemente más original. Desconozco cómo le llega a él ese material, pero
recepciona en Masotta y esto tiene su desarrollo. Supe más tarde que Pichon en
1953-54 había tenido dos entrevistas personales con Lacan.
Los acontecimientos políticos internos y externos,
en el ámbito nacional, entre el 70-71-72, tuvieron influencia en el desarrollo
de las ideas lacanianas, siempre por fuera de las instituciones
psicoanalíticas, porque éstas se mantenían sumamente prejuiciosas y casi anti,
no directamente todavía, porque no había un frente en su contra, para ponerse
como enemigas.
Se van desarrollando pequeños grupos de estudios y
curiosamente, ésta es mi opinión, por conflictos internos de grupos ideológicos
dentro de la APA, más por cuestiones de poder y no científicas, como suele
pasar.
En 1972 es invitado Serge Leclaire. La venida de
Leclaire modificó mucho el pensamiento dentro de nuestro medio, porque trajo un
aporte original, personal. También obviamente comunicó las ideas de Jacques
Lacan y sobre todo impactó en las supervisiones clínicas, lo que estimuló a
muchos colegas a incorporarse posteriormente a muchos grupos de estudios sobre
lingüística y sobre el estudio de las ideas lacanianas, de las que teníamos
hasta entonces la versión castellana de los “Ecrits”. Se armaron muchos grupos
y en chiste decíamos que mucha gente vivía de Lacan, porque eran grupos cada
vez más numerosos y más requeridos. Sociólogos, filósofos, lingüistas armaban
grupos de estudios para sumergirse y comprender estas nuevas ideas que,
evidentemente, habían adquirido mucha importancia.
En 1978, yo presento en la APA un trabajo sobre
narcisismo y pulsión de muerte donde hago el desarrollo que yo entendía del
estadío del espejo. Con mucho interés vino gente que antes no frecuentaba la
APA, estimulado por esta nueva corriente. Esto traía como corolario una
disminución de la presión kleiniana y del “aquí y ahora conmigo”, alejado del
mundo externo, lo que era un poco la impronta del psicoanálisis kleiniano
argentino.
Vale la pena decir que toda recepción de autores hay
que considerarla según el medio al que llega. Yo no creo que la recepción de
Lacan sea igual en Argentina, Brasil, Venezuela, Perú, etc. Así como tampoco
creo que Klein fue recepcionada de la misma manera en distintos lugares. Esto
tiene que ver con un fenómeno relacionado con un proceso histórico, del pueblo,
de las ideas, de la sensibilidad y de su identidad nacional.
En el 74, viene Green a la Argentina, también
invitado con motivos científicos y políticos, para que haya otros aires de
pensamiento y si bien Green era opositor a Lacan, la mayor parte de su discurso
era explicar a Lacan para luego oponerse. De alguna manera nos enseñaba muchas
ideas lacanianas como el objeto a,
por ejemplo.
A partir de la venida de Leclaire, Baranger armó un
grupo de estudios de Lacan crítico, al que yo pertenecí durante 20 años. Si
bien era un grupo crítico, se leía directamente los “Seminarios”. Leímos
íntegramente “Los cuatro conceptos”, “La transferencia”, “La angustia”, “La
ética”, “Psicosis”. Quedó pendiente, porque falleció Baranger, “Relaciones de
objeto” (curiosamente su tema).
Volviendo al desarrollo de las ideas lacanianas, se
crearon muchos grupos lacanianos, tales como la Escuela Freudiana de Buenos
Aires, la Escuela Freudiana de Argentina, etc. no tengo presente todos los
nombres, pero hubo varios importantes. ¿Cuál es el momento en que culmina la
disgregación de estos grupos? Con la llegada de Lacan a Caracas, Venezuela, se
produce la ruptura de varios grupos. De todas maneras en el 83, vuelve la
democracia y en el 84 se renuevan todas las cátedras de la Facultad de
Psicología y esto significa que muchas cátedras fueron ganadas por concurso por
profesores con ideas lacanianas. Implica un número muy grande de jóvenes
formados a través de un discurso lacaniano que antes no existía.
A todo esto se produce la separación de APA y
APDEBA. Sería todo un tema a desarrollar por separado. En esa separación
empiezan a aparecer varias personas con ideas lacanianas dentro de esas
instituciones y seminarios con afinidades lacanianas. Por ejemplo, yo misma
dicté “El chiste y su relación con el inconsciente”, “Psicopatología de la vida
cotidiana”, “Pegan a un niño”, “El pequeño Hans”, un seminario dedicado al caso
Signorelli. Nada de esto era ingenuo. Juntaba artículos de Freud con la iluminación
lacaniana que le daba una perspectiva diferente. El concepto de “aprés-coup” en
el “Hombre de los lobos, se ve de otra manera con las ideas lacanianas, cuando
Lacan destaca la importancia del “aprés-coup”, (Nachträglichkat).
Esto fue un semillero y cada vez aumentó más el
interés por iluminar de otra manera la teoría freudiana.
Vuelve Leclaire en el 75 y en el 78. Nos visita
Rosolato. Hablo de los que tenían un pensamiento lacaniano.
A partir del 80-82, fuera de las instituciones
psicoanalíticas oficiales argentinas, vienen a dar conferencias y seminarios
numerosos lacanianos, desde Moustapha Safouan y Piera Aulagnier hasta
lacanianos más jóvenes.
Ya en APA se van configurando grupos lacanianos muy
definidos y posteriormente en APDEBA también. Actualmente en las comisiones
directivas de ambas instituciones hay lacanianos definidos. Sin desmedro de
todo el desarrollo fuera de las instituciones de la IPA, para suavizar al
lacanismo lo refieren como que “está en la cultura”. Es decir, ya hay posibilidades
de citarlo, se puede hablar libremente de él. Se ganó la batalla de situarlo
dentro de lo que llamaríamos el psicoanálisis oficial.
Fuera de esto, uno percibe grandes problemas dentro
de los grupos lacanianos, a los que yo no pertenezco, pero tengo noticias de
ello. Así como en la actualidad hay mucho interés de acercamiento recíproco. No
sé si de un interés genuino, pero a través de Etchegoyen, ex presidente de la
IPA, se produce, no diría un acercamiento pero sí la posibilidad de hablar o
como está más de moda, conversaciones, hasta supervisiones y jornadas
compartidas por analistas de la IPA y lacanianos, sobre todo millerianos.
La contribución cultural que significa el sumergirse
en Lacan es innegable. El estímulo a la lectura literaria, al interés plástico
resulta como un disparador de intereses muy amplios.
¿Cuál sería en mi opinión personal los aportes que
más me conmovieron profundamente? Por empezar, recuperar la primera tópica, sin
abandonar la segunda; comprender lo imaginario y lo real, de una manera que si
bien es freudiana, amplía el campo visual de los mecanismos psíquicos y muestra
que un hombre que en el año 32 ya está trabajando, culmina sus ideas con
expresiones psicoanalíticas enriquecedoras.
¿Cuál sería mi crítica? El discurso único. Este es
un tema que raya entre lo científico y lo político. Por lo menos en el medio
argentino, los lacanianos millerianos no niegan la propuesta del discurso
único. Otros también, aunque no sean millerianos. Yo sostengo que el analista
se forma con sus maestros, pero cada analista es singular y un discurso único
indicaría Iglesia y Papa. Y esto trae patologías severas. Como siempre está la
ventaja de lo compacto de un grupo y la desventaja del sometimiento.
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