» Introducción al Psicoanálisis
El fenómeno del Unglauben16/07/2007- Por Marcela Bianchi - Realizar Consulta
Buscaré mostrar en el presente trabajo el modo en que son pensados los términos Versagen des Glaubens y Unglauben en las obras de S. Freud y de J. Lacan.
Buscaré mostrar en el presente trabajo el modo en que son pensados los términos Versagen des Glaubens y Unglauben en las obras de S. Freud y de J. Lacan.
Traducción y uso de los términos Versagen des Glaubens y Unglauben.
Versagen des Glaubens es traducido al castellano como “denegación de la creencia”, mientras que Unglauben (literalmente “no-creencia”) es traducido como incredulidad, descreimiento, descreencia o increencia.
El verbo versagen está compuesto por el prefijo "ver" que indica, según el caso: a) equivocar, desacertar, contravenir; b) deformar, estropear; c) gastar; d) intensificación del concepto expresado en el radical. e) cesar, sucumbir, acabarse; y el verbo "sagen": que significa decir. Las acepciones de versagen son: rehusar, negar, no conceder. No aceptar, recusar. Rehusar, negar una cosa a alguien. Fallar (un arma); fracasar (moralmente). La forma sustantivada de este verbo es Versagung.[1] La palabra castellana denegar sigue la misma línea: “No conceder lo que se pide o solicita”[2]. En su forma literal, “versagen” es un “decir no” y por ende, “versagen des glaubens” un “decir no” a la creencia.
En una breve cita de Lacan vemos que esto es coincidente con la lectura que él realiza del término. Dice:
“Así, la Versagung, el rechazo del que no puede desligarse, se convierte en lo que implica la estructura de la palabra versagen, rechazo referente al dicho[3], y -si quisiera equivocar para encontrar la mejor traducción- la perdición[4]. Todo lo que es condición se convierte en perdición[5]. Y por eso, en este caso, no decir se convierte en decir no.[6]”
Las significaciones castellanas de los términos que traducen Unglauben muestran que, además de existir una negación, se encuentra presente un rechazo y una carencia. Así vemos que: incredulidad significa: 1. Repugnancia o dificultad en creer una cosa. 2. Falta de fe y de creencia religiosa. Descreer significa: 1. Dejar de creer. 2. Negar crédito o confianza. En tanto que descreimiento significa: Falta, abandono de fe, de creencia, especialmente en lo referido a religión[7].
Desde aquí, iremos a las obras de S. Freud y J. Lacan a preguntarles por los ocasionamientos y las consecuencias de este rechazo, de esta carencia, o de este “decir no”, según el caso.
La concepción freudiana
Sigmund Freud utiliza la primera de estas expresiones (Versagen des Glaubens) en su “Manuscrito K”, dando cuenta así de un mecanismo particular en la neurosis obsesiva y en la paranoia; mientras que en su “Carta 46”, del 30 de Mayo de 1896, utiliza el segundo término (Unglauben), con relación a la paranoia exclusivamente.
Vayamos al primer texto. Exponiendo la trayectoria de la enfermedad en la neurosis obsesiva, parte de la vivencia sexual primaria que, pese a haber producido placer, al ser recordada produce un displacer que genera un reproche. Ambos (recuerdo y reproche), no son reprimidos sino con posterioridad y allí, en su lugar, se forma entonces un síntoma contrario, al que denomina escrupulosidad de la conciencia moral. Con el retorno de lo reprimido, se comprueba –indica Freud- que dicho reproche retorna inalterado pero “carente de contenido”. Y es en ese momento que anidan y se despliegan los síntomas de compromiso: representaciones obsesivas o afectos obsesivos.
Dice Freud:
“El yo conciente se contrapone a la representación obsesiva como a algo ajeno: según parece, le deniega creencia con ayuda de la representación contraria, formada largo tiempo antes, de la escrupulosidad de la conciencia moral.[8]”
Se produce entonces la lucha defensiva del yo contra la representación obsesiva, lo que apareja además nuevos síntomas: los de la defensa secundaria.
Antes de concluir este punto Freud recalca:
“Los neuróticos obsesivos son personas que están en peligro de que toda la tensión sexual cotidianamente producida se les mude en reproche o en los síntomas que son sus consecuencias, aunque en el presente no presten nuevo reconocimiento a aquel reproche primario.[9]”
Delimitemos entonces este circuito: el reproche primario fue aceptado, tanto en el primer tiempo como al retornar “inalterado” desde lo reprimido. A lo que el yo le deniega creencia es al síntoma de compromiso y la marca de esa denegación es la ajenidad con la que el yo experimenta estas representaciones.
En cuanto a la paranoia, Freud dice ignorar si la vivencia primaria fue de placer o de displacer. La compara con la neurosis obsesiva hasta el punto en que el recuerdo produce displacer, y allí dice:
“Pero no se forma ningún reproche luego reprimido, sino que el displacer que se genera es atribuido al prójimo según el esquema psíquico de la proyección. Desconfianza (susceptibilidad hacia otros) es el síntoma primario formado. Así se deniega creencia a un eventual reproche.[10]”
Y es en las alucinaciones verbales donde Freud lee el retorno de este afecto, de este reproche primario. Con dos particularidades: -mudado en amenaza; -no referido a la vivencia primaria sino al síntoma primario: la desconfianza.
Ahora bien, a estas alucinaciones -señaladas por Freud como síntomas de compromiso y generadas por el reproche primario que, al haberle sido denegada la creencia, queda sin limitación para su producción-, el paranoico sí les cree. Dice Freud:
“El yo no los considera (a los síntomas de compromiso) algo ajeno, sino que es incitado por ellos a unos intentos de explicación que es lícito definir como delirio de asimilación.[11]”
Este delirio ya no puede, según Freud, ser interpretado como síntoma de la defensa, sino como el inicio de una alteración en el yo, concluyendo:
“El elemento que comanda la paranoia es el mecanismo proyectivo con desautorización de la creencia en el reproche.[12]”
O sea, a diferencia de la neurosis obsesiva, la paranoia le deniega creencia al reproche primario, pero le brinda creencia a su retorno alucinatorio, no viviéndolo el yo como algo ajeno, sino modificándose el yo mismo con su presencia.
Pero además, si ese retorno no tiene conexión con la vivencia primaria sino con el síntoma primario, podemos dejar planteada la pregunta: ¿Qué fue de esa vivencia?
Por último, en su Carta 46 Freud apela al término Unglauben al decir:
“(...) La defensa se exterioriza entonces en incredulidad. (...)[13]”
Luis Solano en su ponencia De la Unglaube a la Verwerfung dice en torno a este desarrollo de Freud:
“Cuando le es otorgada creencia, el Reproche primario tiene valor constitutivo del mundo simbólico del sujeto. Es lo que hará posible al sujeto su acceso al lazo social. Por el contrario, cuando no es acordada creencia alguna al Reproche primario, no hay construcción simbólica que pueda servir de armazón, de esqueleto capaz de poder sostener y encuadrar la realidad del sujeto. Ahí nos encontramos en el campo de la locura.[14]”
La lectura lacaniana
J. Lacan retoma estos términos freudianos en forma explícita en cuatro oportunidades: en los Seminarios 7, 11 y 17 y en sus Escritos, en “Variantes de la cura tipo”. Tomaré aquí solo algunas de estas referencias y de modo parcial.
En su Seminarios 7, Lacan señala:
“(...) En la paranoia, cosa curiosa, Freud nos aporta este término, que les ruego mediten en su surgimiento primordial; Versagen des Glaubens. En ese primer extraño, respecto al cual el sujeto debe ubicarse de entrada, el paranoico no cree”.
“La utilización del término creencia me parece acentuada en un sentido menos psicológico[15] de lo que parecería de entrada. La actitud radical del paranoico, tal como Freud la designa, involucra el modo más profundo de la relación del hombre con la realidad, a saber lo que se articula como la fe[16]. (...) el mecanismo de la paranoia es esencialmente rechazo de cierto apoyo en el orden simbólico (...)”[17].
Este “sentido menos psicológico” del que habla Lacan y al que contrapone la “fe”, subraya que no se trata de un hecho de conciencia, de aceptación o no aceptación, sino de una posición que involucra de modo “radical” la constitución de un sujeto, allí donde éste rechaza al Otro.
Señala más adelante al Unglauben como la relación de la paranoia con su propia realidad psíquica[18] y concluye diciendo:
“En lo referente al descreimiento, hay allí, desde nuestra perspectiva, una posición del discurso que se concibe muy precisamente en relación con la Cosa -la Cosa es allí rechazada en el sentido propio de la Verwerfung[19].”[20]
Luego de lo cual, especifica su definición de Verwerfung: lo rechazado de lo simbólico reapareciendo en lo real. O como lo indica en su “Respuesta al comentario de Jean Hyppolite”:
“(...) es exactamente lo que se opone a la Bejahung[21] primaria y constituye como tal lo que es expulsado.[22]”
¿Y qué es expulsado, rechazado? Dice Solano:
“El sujeto psicótico no forcluye la Cosa, no forcluye el goce. Es un hecho de observación corriente en la clínica. El sujeto psicótico se halla invadido por el goce, invadido, desbordado, y rebasado por eso ante lo cual sólo el significante es capaz de temporizar, de «domesticar». Pero ese significante, capaz de operar ese freno ordenado, en la psicosis falta.[23]”
Ya en su Seminario 11 y hablando de la solidificación significante, Lacan dirá:
“En la psicosis, con toda seguridad, se trata de algo del mismo orden. Esta solidez, esta captación masiva de la cadena significante primitiva, impide la apertura dialéctica que se manifiesta en el fenómeno de la creencia.
“En el fondo de la propia paranoia tan animada, en apariencia, por la creencia, reina este fenómeno del Unglauben. No el no creer, sino la ausencia de uno de los términos de la creencia, el término donde se designa la división del sujeto. En efecto, si no hay creencia que sea plena y entera es porque no hay creencia que no suponga en su raíz que la dimensión última que tiene que revelar es estrictamente correlativa al momento en que su sentido va a desvanecerse.[24]”
Esta carencia que le impide al sujeto ser representado por un significante para otro significante, carencia que es el resultado de esa expulsión primera, de esa Ausstossung, de esa “decisión insondable” de no tomar apoyo en el orden simbólico, de no producir esa afirmación primera, esa creencia primera, transforma al paranoico en un incrédulo “estructural” del Otro.
Y bien, Lacan también dice en su “Respuesta al comentario de Jean Hyppolite”:
“Pero ¿qué sucede pues con lo que no es dejado ser en esa Bejahung? Freud nos lo ha dicho previamente, lo que el sujeto ha cercenado (verworfen) así, decíamos, de la abertura al ser no volverá a encontrarse en su historia, si se designa con ese nombre el lugar donde lo reprimido viene a reaparecer. Porque, les ruego observar cuán impresionante es la fórmula por carecer de toda ambigüedad, el sujeto no querrá «saber nada de ello en el sentido de la represión».[25]”
Esto, por un lado, nos muestra que ese “reproche primario” del que hablaba Freud y al cual la paranoia no da cabida, -con la consecuencia de que esta “decisión” es a su vez lo que no le permite ser afirmado-, ya no lo volveremos a encontrar.
Ese término, que en el funcionamiento de la neurosis lo vemos actuar en par con el recuerdo y llamar a una primerísima represión, en la psicosis ya no está. Y esto inicia la cascada de efectos ya conocidos.
Pero por otro lado esta cita, en línea con la siguiente, nos muestra que el pensamiento de Lacan continúa -ante esta problemática- en el mismo sentido años después.
Así, en su Seminario 17 dice:
“¿Cómo definió Freud la posición psicótica en una carta -que yo he citado infinidad de veces-? Precisamente con esto que el llama unglauben: no querer saber nada de ese rincón donde se trata de la verdad.[26]”
Nos queda, claro, una cuestión por contestar ¿Y cómo pensar ahora la creencia y la denegación de creencia en la clínica de la neurosis?
CITAS Y REFERENCIAS.
[1] Tomadas de las notas de los traductores de la versión inédita.
[2] Salvat Editores, S.A. 1999
[3] Los subrayados son nuestros.
[4] Perdition. [N. del T.]
[5] Perdición f. 1 Acción y efecto de perder. 2 fig. Grave daño en lo temporal o espiritual. 3 fig. Causa o sujeto que lo ocasiona. 4 fig. Pasión amorosa desenfrenada. 5 fig. Condenación eterna. 6 fig. Desarreglo, inmoralidad. © Salvat Editores, S.A. 1999
[6] Lacan, J. El Seminario, Libro 8 La Transferencia (1960-61) Ediciones Paidós. Bs. As. 2003. Clase XXI. 17-05-61. Punto 1. Pág. 339. El párrafo completo dice: “Observemos bien qué está en juego para Sygne de Coûfontaine. Lo que se le impone no es simplemente del orden de la fuerza y de la coacción. Se le impone que se comprometa -y libremente- en la ley del matrimonio, con aquel a quien ella llama el hijo de la sirvienta y del brujo Quiriace. Lo que se le impone no puede estar vinculado para ella a nada que no sea maldito. Así, la Versagung, el rechazo del que no puede desligarse, se convierte en lo que implica la estructura de la palabra, versagen, rechazo referente al dicho, y -si quisiera equivocar para encontrar la mejor traducción- la perdición. Todo lo que es condición se convierte en perdición. Y por eso, en este caso, no decir se convierte en decir no.”
[7] Salvat Editores, S.A. 1999
[8] Freud, S. Obras Completas. Amorrortu Editores. Volumen. I. Manuscrito K. Las neurosis de defensa. (un cuento de Navidad) 1º de Enero de 1896. Pág. 264.
[9] Ibid. Pág. 266.
[10] Ibid. Págs. 266-67.
[11] Ibid. Pág. 267.
[12] Ibid. Pág. 267.
[13] Freud, S. Obras Completas. Amorrortu Editores. Volumen. I. Fragmentos De La Correspondencia Con Fliess. Carta 46. Pág. 271.
[14] Solano, Luis. “Clínica Freudiana de la Psicosis De la Unglaube a la Verwerfung”. Cuadernos del Colegio Freudiano de Córdoba. Seminario de Textos. 1994.
[15] Psicología f. Ciencia que estudia el comportamiento y los estados de conciencia. (...) © Salvat Editores, S.A. 1999
[16] Fe f. 1 Adhesión, personal y sobrenatural, a la Palabra de Dios. Para el cristianismo, adhesión del entendimiento, bajo el influjo de la gracia, a una verdad revelada por Dios, por lo que no se funda en la comprensión del objeto, sino en la autoridad de Dios. 2 Experiencia y adhesión personal a lo sagrado, expresadas en un sistema religioso. 3 Conjunto de creencias de una religión, partido, etc. 4 Confianza, buen concepto que se tiene de una persona o cosa. 5 Creencia que se da a las cosas por la autoridad del que las dice o por fama pública. 6 Aseveración de que una cosa es cierta. 7 Documento que certifica la verdad de algo. 8 Fidelidad, lealtad.
Teología. Para el cristianismo, la fe es una adhesión personal, gozosa y libre del creyente, movido e iluminado por la gracia, a la Palabra de Dios, es decir, a la verdad revelada por Dios a los hombres para enseñarles el camino de la salvación.
Es, con la esperanza y la caridad, una de las tres virtudes teologales, y un misterio que sólo se explica por el Amor inconmensurable de Dios; obsequio gratuito de Dios al hombre, la fe exige de éste una respuesta de fidelidad a Dios y a su Palabra.
Tener fe es afirmar y vivir humildemente la realidad de Dios, proclamar y manifestar, por medio del acto de fe y de una vida de fe, que Dios existe, se preocupa de nosotros, nos habla y está presente entre nosotros.
La fe implica, pues, un encuentro y un diálogo entre Dios y el hombre, en el que Aquél respeta la libertad de éste en cuanto ser racional; no hay oposición entre fe y razón, porque la fe del cristiano se basa en unos motivos de credibilidad racionales a partir de la presencia real de Dios en la historia de los hombres; la plenitud de la fe no choca con la razón humana, sino que la ilumina, la eleva y la integra en una perspectiva más rica: el designio de salvación de Dios. © Salvat Editores, S.A. 1999
[17] Lacan, J. El Seminario, Libro 7 La ética del psicoanálisis. Ediciones Paidós. Bs. As. (2000) Clase IV. 9-12-59. Punto 3. Pág. 70.
[18] La cita a la que refiero dice: “Para el tercer término, a saber el discurso de la ciencia, en tanto se origina en nuestra tradición en el discurso de la sabiduría, en el discurso de la filosofía, adquiere su pleno valor el término empleado por Freud respecto de la paranoia y de su relación con la realidad psíquica: Unglauben.
“Se los subrayé al pasar en uno de mis últimos seminarios -el Unglauben no es la negación de la fenomenología del Glauben, de la creencia. Freud no volvió a ella de manera englobante y definitiva, pero sin embargo esto recorre toda su obra y le da una extrema importancia a esta función en el Entwurf. La fenomenología de la creencia siguió siendo para él, hasta el final, una obsesión -asimismo Moisés y el monoteísmo está enteramente construido para explicar los fenómenos fundamentales de la creencia.
“Para nosotros es más profundo, más significativo dinámicamente, el fenómenos del descreimiento, que no es la supresión de la creencia – (que) es un modo propio de la relación del hombre con este mundo y, a decir verdad, aquel en el cual subsiste.” Lacan, J. Ibid. Clase X. 3-02-60. Punto 1. Págs. 160 a 161.
[19] “Desestimación” en la traducción de Etcheverry.
[20] Lacan, J. Ibid. Clase X. 3-02-60. Punto 1. Págs. 162.
[21] Afirmación.
[22] Lacan, J. “Respuesta al comentario de Jean Hyppolite sobre la Verneinung de Freud.” Escritos 1. Buenos Aires, Siglo XXI Editores Argentina, 2003.
[23] Solano, Luis. Ob. Cit. Págs. 103-104.
[24] Lacan, J. El Seminario, Libro 11 Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. (1964-65) Ediciones Paidós. Bs. As. (2003) Clase XVIII. 10-06-64. Punto 2. Págs. 245-246.
[25] Lacan, J. “Respuesta al comentario de Jean Hyppolite sobre la Verneinung de Freud.” Escritos 1. Buenos Aires, Siglo XXI Editores Argentina, 2003.
[26] Lacan, J. El Seminario. Libro 17. El reverso del psicoanálisis (1969-70). Ediciones Paidós. Bs. As. (1ª Edición 1992) Clase VI. Punto 3. Pág. 67.
BIBLIOGRAFÍA
Freud, S. Las neurosis de defensa (un cuento de navidad) 1º de Enero de 1896. Manuscrito K en Obras Completas. Amorrortu Editores. Volumen. I..
Freud, S. “Fragmentos De La Correspondencia Con Fliess”. Carta 46. en Obras Completas. Amorrortu Editores. Volumen. I.
Lacan, J. El Seminario, Libro 7 La ética del psicoanálisis. Ediciones Paidós. Bs. As. (2000).
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