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¿Es posible la práctica del psicoanálisis en adultos mayores?

30/11/2004- Por María Claudia Biancotti - Realizar Consulta

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¿Es posible la práctica del psicoanálisis en adultos mayores

 

Sigmund Freud planteó la imposibilidad de psicoanalizar a personas de cierta edad, debido a la rigidez de sus aparatos psíquicos. Sin embargo no tuvo en cuenta   que el inconciente no tiene edad según lo propuesto en sus escritos. Asimismo el se auto psicoanalizó, e interpretó sus propios sueños hasta su muerte, acaecida a una edad muy avanzada.

Es notable como muchos psicoanalistas plantean los obstáculos que se les imponen a la hora de tratar psicoanalíticamente a viejos, pues coinciden con el hecho de que a los adultos mayores se les dificulta el asociar libremente, así como también acostarse en un diván y otras cuestiones relacionadas con el encuadre  psicoanalítico. Sin embargo los profesionales que nos dedicamos a la tercera edad hemos notado que todas estas cuestiones relacionadas con la práctica del “psicoanálisis sí” o el “psicoanálisis no” en pacientes viejos, no están fundadas teóricamente., y muy probablemente tengan que ver con otro tema: aquel prejuicio llamado “viejismo”. Este prejuicio asocia a la vejez con enfermedad, rigidez, aislamiento, mal humor, y con todas aquellas adjetivaciones peyorativas que marginan al viejo. El “viejismo” está basado en el horror que puede producir a ciertos sujetos su propio envejecimiento, así como también en la ignorancia acerca de lo que significa e implica el envejecer. Este prejuicio tiene la categoría de creencia, que puede ser conciente o inconciente, pero sólo el hecho de hacerlo conciente puede hacer que se erradique. Es el peor de los prejuicios, pues a viejos llegaremos todos, si la vida nos deja, y porque el que ha sido viejista de joven, lo será de viejo y se comportará como supuso en qué se convertían los sujetos al envejecer: rígidos, enfermos , malhumorados, aislados, etc.

El pensar de este modo hace que muchos profesionales de la salud mental, hayan decidido utilizar otras herramientas y abordajes en el tratamiento de adultos mayores, dejando el psicoanálisis de lado por las razones expuestas precedentemente.

Los que nos dedicamos al tratamiento de viejos pudimos dejar estas creencias de lado al trabajar arduamente con nuestros propios prejuicios y al poder dejar de lado consignas y afirmaciones de afamados psicoanalistas,  y hemos comprobado que el psicoanálisis es posible de implementar en toda su magnitud en pacientes de todas las edades,  inclusive en aquellos de edades avanzadas. Los viejos sueñan, los viejos producen lapsus y actos fallidos, es decir los viejos siguen produciendo formaciones inconcientes, y nosotros como analistas deberíamos interpretarlas. Es cierto que a los viejos se le debe explicar (como a todos los pacientes) cómo funciona el psicoanálisis, en qué consiste la asociación libre y su relevancia, así como también la importancia y necesidad de que comenten sus sueños en sus tratamientos.  También podríamos decir que muchos adultos mayores se resisten a usar el diván, pues necesitan controlar situaciones, más que otros pacientes, en especial las actitudes y gestos del analista, pero esto no implica que muchos otros viejos disfruten y se relajen hablando de sus problemas acostados y sin sentir constantemente la mirada de sus analistas. Los sujetos pertencecientes a la mal llamada “clase pasiva”, pues constantemente nos demuestran que son mucho más activos que muchos jóvenes, lamentablemente en muchas ocasiones son olvidados, marginados, y tratados como objetos Es importante destacar que los viejos muchas veces necesitan “más presencia del analista”, pues la atención prestada por el terapeuta, las preguntas, el interés demostrado, hasta a veces la mirada dirigida a ellos, producen constantemente efectos de subjetivación en los pacientes, los que los alejaría del lugar de objetalización en que la sociedad los coloca. Por otro lado se debería tener en cuenta la importancia de la transmisión por vía de la palabra que los tratamientos analíticos permiten desplegar por parte de los viejos. En otros tiempos los viejos eran los transmisores de la cultura, la tradición, los orígenes y las pautas culturales de toda sociedad. Actualmente esta posición del viejo contador de historias  ha cambiado, debido a los numerosos cambios sociales a los que han sido expuestos. Por esa razón los tratamientos terapéuticos en los viejos serían altamente beneficiosos en relación al arte de transmitir tan necesarios en los adultos mayores, pues les permitiría colocarse en un lugar de “generatividad”, término acuñado por Erickson y que significa, la posibilidad de “crear herederos sociales” más allá de lo biológico. Como diría el Dr. Leopoldo Salvareza, la generatividad tiene que ver con la “posibilidad de entregar la antorcha a la generación siguiente”

Por último sería importante destacar que afamados psicoanalistas y pioneros en la enseñanza y transmisión de temas relacionados con la tercera edad, como el Dr. Leopoldo Salvarezza, el Dr. Edgardo Rolla, el Dr. E. Bodin  el Dr. Strejilevich,y tantos otros, son  y han sido defensores de la práctica del psicoanálisis en viejos y lo han llevado a cabo con todo éxito.

 

Lic. MARIA CLAUDIA BIANCOTTI

Psicóloga

Integrante de la Cátedra Tercera Edad y Vejez de la Facultad de Psicología de la U.B.A.

mbiancotti@psi.uba.ar


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