» Introducción al Psicoanálisis
Inicios y cortes en el tratamiento institucional05/03/2006- Por Eduardo García Dupont -
Existe, en el comienzo de un análisis, una relación complementaria entre síntoma y transferencia. El síntoma es una cifra, un enigma que llama a su desciframiento, por eso es importante que se instale la noción de causa. Algo del orden de “lo que no marcha” para el sujeto. De lo que lo hace “penar de más”, será lo que se complementará con el otro vector fundamental: la transferencia.
Si el síntoma es una cifra, llama al desciframiento, y ese saber sobre la cifra, ese saber descifrar, se supone al analista. Si está en juego la noción de causa, estarán dadas las condiciones que empujen a trabajar esa causa. Si el paciente sufre por lo que le pasa, está en una buena posición para solicitar nuestra ayuda. Por lo tanto podrá instalarse el Sujeto Supuesto Saber como instrumento que posibilite, por parte del analizante, la producción del saber inconsciente, con su correlato de “forma impura” que implica la ilusión imaginaria de suponer que el saber inconsciente lo detenta un sujeto: el analista.
Entonces, concluimos que si están en juego estas dos dimensiones: síntoma y transferencia, están dadas las condiciones para sancionar una entrada en análisis.
Freud comparó el devenir de una cura analítica con “el noble juego del ajedrez”, en el que se conocen los inicios y los finales, mas no lo que ocurrirá en el recorrido del mismo. Respecto de ambos vértices encontramos, en su obra, algunas referencias. Por ejemplo, en cuanto al inicio, le pareció de fundamental importancia por parte del paciente, “el apego a la persona del médico”, como así también un gradual proceso de implicación subjetiva, como deducimos de sus artículos “La Iniciación del Tratamiento” (1), y “Análisis fragmentario de una histeria (caso Dora)”(2), respectivamente; este último, como lo puntúa Lacan en su escrito “Intervención sobre la Transferencia”(3), con sus sucesivas inversiones dialécticas y desarrollos de verdad.
Respecto del fin de análisis,
encontramos el tope de “la roca viva de la castración” que se manifiesta como
“angustia de castración” en el hombre y “penis neid” en la mujer, como fórmulas
en su artículo “Análisis terminable e interminable”(4). También conjeturó la
importancia de la “liquidación” de la transferencia, (5) en el final de la cura
analítica.
A propósito de su concepción de
cura, encontramos a lo largo de su obra, diversas fórmulas, algunas explícitas
y otras que podemos deducir:
·
Hacer consciente lo inconsciente. (Punto de vista tópico).
·
Llenar las lagunas
mnésicas. (Punto de vista descriptivo).
·
Vencer las resistencias de la represión. (Punto de vista
dinámico).
·
Análisis de la resistencia en la transferencia. (Punto de
vista técnico).
·
Donde Ello era el Yo debe advenir. (Punto de vista
estructural).
Además:
·
Transformar la miseria neurótica en el infortunio de la
vida cotidiana.
·
Devolver la capacidad de amar y trabajar coartada por
fijaciones infantiles.
·
Acceder al Juicio de condenación.
·
Ir allende los límites del Padre.
·
Vencer el horror al incesto.
·
Prepararse para la muerte, para vivir la vida.
Desde la enseñanza de Lacan, en relación al inicio del tratamiento, se han considerado dos aspectos fundamentales que se han formalizado de la siguiente manera: Existe, en el comienzo de un análisis, una relación complementaria entre síntoma y transferencia. El síntoma es una cifra, un enigma que llama a su desciframiento, por eso es importante que se instale la noción de causa (6). Algo del orden de “lo que no marcha” para el sujeto. De lo que lo hace “penar de más” (7), será lo que se complementará con el otro vector fundamental: la transferencia.
Si el síntoma es una cifra,
llama al desciframiento, y ese saber sobre la cifra, ese saber descifrar, se
supone al analista. Si está en juego la noción de causa, estarán dadas las
condiciones que empujen a trabajar esa causa. Si el paciente sufre por lo que
le pasa, está en una buena posición para solicitar nuestra ayuda. Por lo tanto,
podrá instalarse el Sujeto Supuesto Saber (8) como instrumento que posibilite,
por parte del analizante, la producción del saber inconsciente, con su
correlato de “forma impura” que implica la ilusión imaginaria de suponer que el
saber inconsciente lo detenta un sujeto: el analista.
Entonces, concluimos que si
están en juego estas dos dimensiones: síntoma y transferencia, están dadas las
condiciones para sancionar una entrada en análisis.
Otra herramienta para pensar el
inicio del análisis es la operación de alienación.
En el Seminario Libro 11 de Lacan, la alienación se efectúa a partir del
vel alienante: El ser o el sentido.
Siendo la elección forzada en la neurosis hacia el sentido, padeciendo de falta
en ser. En la psicosis hay una dirección hacia el ser, (un ser
petrificado), y es un insensato.(9)
En el Seminario Libro 15, del mismo autor, (10), el vel alienante es formulado en términos de o no pienso o no soy. La elección
forzada en un primer movimiento es hacia el no pienso, donde Lacan sitúa el ser, el Ello freudiano y
el objeto ‘a’ en su estatuto de plus de goce. Como segundo movimiento, tiene
que producirse un pasaje del no pienso
al no soy, concerniente al inconsciente freudiano y al –
φ es decir el objeto ‘a’ en su
estatuto de causa del deseo. Se produce entonces un efecto de falta del sujeto, fading o afánisis, alienándose, al perder
el ser, al S2, significante binario
caído bajo la represión primaria.
Esta operación de alienación, constitutiva de la subjetividad, se reproduce en el decurso de una cura analítica y nos sirve para pensar cierta lógica de los inicios, cierta lógica de la entrada en análisis. Como sostuviera Freud, la experiencia analítica es una suerte de “segundo nacimiento”.
Entonces, en toda entrada en
análisis tiene que producirse un pasaje del no pienso, donde se sitúa el ser,
al no soy concerniente al pensar inconsciente; del Ello al inconsciente; del objeto ‘a’ como plus de goce, al objeto ‘a’ como
causa del deseo; en fin, del goce al deseo. Este pasaje supone la presencia ineludible de dos factores
auxiliares de fundamental importancia:
·
La angustia.
·
La Transferencia.
Otro elemento teórico que nos
puede ser útil para pensar la entrada en análisis es la teoría de los Cuatro
Discursos. (11)
Recordemos los lugares y los
elementos:
Lugares: Elementos:
Agente -------------> Otro S1 - S2
- $ - a
Verdad Producción
Toda entrada en análisis es en
las coordenadas del Discurso Histérico:
$
-----------------> S1
a--------/
/------- S2
Impotencia
Del lado del analizante: $ la
división subjetiva, el síntoma. Se dirige a Otro que ubica en el lugar de un
Amo (S1), para que produzca el saber (S2) sobre su goce, o sobre la causa del
deseo (a). Si bien es la buena posición para comenzar un análisis, el Discurso
muestra la impotencia del Amo para producir ese saber. Por lo tanto, la
respuesta a ese Discurso del lado del analista no será el Discurso del Amo:
S1
----------------> S2
$ -------/ /------- a
Imposibilidad
No se trata de que desde su
posición de dominio de órdenes para que todo marche (sugestión), dirigiéndose a
un Otro en posición de esclavo para que produzca el saber (S2) sobre los
objetos de goce. Su verdad, la del Amo, es que es un sujeto dividido es decir
un Amo castrado, verdad que se preocupa por ocultar, y que la histeria sabe
denunciar.
Sino el Discurso Analítico:
a
------------------> $
S2 -------/ /-------- S1
Imposibilidad
Es decir, el analista semblanteando
el objeto ’a’ causará el deseo del analizante que en posición de sujeto
dividido ($) producirá los significantes de goce a los que está alienado (S1)
para vaciarlos de goce convirtiéndolos en saber (S2) en el lugar de la verdad.
Siendo una imposibilidad lógica la de identificarse al saber en el lugar de la
verdad. Es decir que lo que se produce es un proceso de des identificación con
esos (S1), significantes de goce.
Continuando con estas
herramientas teóricas para pensar los inicios, observamos que la clínica
actual, cada vez mas ligada al goce que al deseo, es efecto, en parte, de la
crisis de los grandes relatos y de los paradigmas del amor.
Los grandes
relatos.
A)
El relato cristiano, de la redención de la falta de Adán,
por amor.
B)
El relato iluminista de la emancipación de la ignorancia
por medio del igualitarismo del conocimiento.
C)
El relato marxista de la emancipación de la explotación y
la alienación por medio de la socialización de los medios de producción.
D)
El relato capitalista de la emancipación de la pobreza por
el desarrollo tecno – industrial.
Paradigmas de amor. (12)
A) El amor clásico antiguo, que
podemos asociar al Eros griego.
B) El amor divino, o sea el amor
a Dios.
C) El amor cortés, caracterizado
por la inaccesibilidad del objeto.
D) El amor de las Preciosas, con
características similares al amor cortés.
E) El amor homosexual, en muchos
casos ejemplificado por el vínculo de los efebos con los pederastas, en el que
se jugaba la trasmisión de un saber.
F) El matrimonio. (El Ágape Cristiano).
Decimos por efecto de ambas
decadencias, como referentes que acotaban el goce, recordemos las siguientes
afirmaciones de Lacan: “La castración
significa que es preciso que el goce sea rechazado para volver a alcanzarlo en
la escala invertida da la ley del deseo”, (13) o “Sólo el amor permite al goce
condescender al deseo”(14), nos encontramos con una clínica cada vez mas
compleja, con sujetos en posición de objeto, con una aguda sensación de
sinsentido y con ausencia de deseo.
A su vez, observamos una
sustitución del Discurso del Amo por el Discurso Universitario, en el que el
lugar de dominio lo ocupa el saber: S2 reduciendo al Otro a la posición de
objeto ‘a’. Esto produce síntomas $, y marca la impotencia de ocupar el lugar
de Amo a esos sujetos reducidos a objetos, siendo que la verdad del Discurso
Universitario es que detrás de quien se sitúa en el lugar del saber como
dominio, lo habita una voluntad de Amo.
Discurso Universitario:
S2
----------------> a
S1-------/ /-------- $
Impotencia
Entonces, ante la declinación
del “Nombre del Padre”, como vimos “crisis de los grandes relatos”, caducidad
del Amo antiguo, aparecen “Nombres del Padre” que al sujeto le otorgan un falso ser. Ejemplo. “Soy adicto,: alcohólico,
toxicómano, jugador, al trabajo, al amor”, etc. “Soy bulímico, anoréxico,
psicosomático, hipocondríaco, melancólico, en fin, abúlico, vago, solo”, etc.
El etcétera es estructural porque sería interminable la lista de suplencias del
Nombre del Padre que otorguen nominación. (15) No es lo mismo ser nombrado así,
que a partir del proceso de alienación y separación pasar del Nombre del Padre
a la Paternidad del Propio Nombre, esto es ni más ni menos que “hacerse un nombre”.
Por esta razón, me parece de
fundamental importancia que los analistas nos formemos seriamente en la
metapsicología, la lógica, la clínica y la ética de la Dirección de la Cura, en
las entrevistas preliminares de:
A)
Las Patologías del Acto:
·
Inhibición.
·
Acting out.
·
Pasaje al acto.
B)
Patologías de la oralidad (Trastornos de la alimentación):
·
Bulimia.
·
Anorexia.
C)
Patologías del consumo (Adicciones en general):
·
Alcoholismo.
·
Toxicomanía.
·
Tabaquismo.
·
Ludopatía.
D)
Violencia:
·
Social.
·
Familiar.
E)
Fobias, Crisis de Angustia. Ataques de Pánico.
F)
Depresiones.
G)
Melancolías y Melancolizaciones.
H)
Lógicas del Duelo.
I)
Impulsiones.
J)
Compulsiones.
K)
Fenómenos psicosomáticos.
L)
Enfermedades autoinmunes.
Si bien siempre se trata del
sujeto, y desde el psicoanálisis no acuerdo con el criterio médico de “especialidad”,
no obstante, observamos que quienes trabajan con estas manifestaciones clínicas
estudian seriamente lo producido al respecto para pensar una lógica para la
Dirección de la Cura. De hecho, contamos con bastante material producto de la
clínica y de la investigación en cada una de estas afecciones, que nos ayuda a
la hora de enfrentar esa aventura, que supone el enigma de cada caso.
Respecto del otro polo en
discusión: el corte del tratamiento institucional, no lo haría coincidir con el
final de un análisis.
Recordemos para Freud: “La roca
viva de la castración”. Posición que evidencia que el sujeto aún sitúa la
castración de su lado para sostener al Otro: otro gozador o idealizado en la
obsesión, Otro del Otro, en la histeria del que aún se espera el falo. Si, por
otra parte, pensamos que desde la lógica significante el análisis es
interminable, ya que el saber jamás podrá colmar la verdad, concluimos también
que la división subjetiva, división entre el saber y la verdad, es incurable.
Esto nos invita a diferenciar cura de la neurosis de lo incurable de la
división subjetiva. (16)
La neurosis es una enfermedad de
la demanda y del saber:
·
Le demanda amor al Otro para ser.
·
Le supone al Otro el saber.
Esta posición inhibe al
neurótico para amar y para gozar de su trabajo. (17) Pero, a su vez, lo hace apto para un análisis, de ahí que la
denominación estructural de esta entidad clínica sea: ‘Neurosis de Transferencia’.
Sostengo que el fin del análisis se articula con la
operación de separación.
Consideremos algunos elementos
para entender esta operación: El modo como el sujeto compensa su falta en ser, su fading, su
afánisis es identificándose al objeto causa del deseo del Otro, esto le otorga
un pseudo ser o sea un falso self. Con esto estamos pensando en la
lógica del fantasma.
La operación de separación, si bien también es constitutiva de la subjetividad, se reedita en el transcurso de un análisis por lo general bastante avanzado, porque para ello hay que precisar los términos de la alienación, esto es cuál es el lugar que el sujeto ocupa como objeto causa del deseo del Otro. (18)
Aquí se juega una decisión ética,
de la que el analista deberá abstenerse. Decisión que le corresponderá sólo al
analizante, y que se decidirá en términos de “si quiere lo que desea”. Elección
que supone el único margen de libertad que le es posible. Si decide abandonar
esta posición de objeto causa del deseo del Otro, se producirá la pérdida de este lugar y como
correlato de esta pérdida, la causa del
deseo. (19)
Considero, para concluir, que
nuestro trabajo en las instituciones públicas se enmarca dentro de la lógica de
los inicios de análisis. Tiempos de rectificación subjetiva, como primer paso
del proceso de la cura, que seguirá por el desarrollo de la transferencia y
luego por la interpretación.(20)
Como sostiene Lacan, tiempo que
nada tiene que ver con adaptar al paciente a la realidad, sino con mostrarle lo
demasiado bien adaptado que está a “la realidad” (fantasmática) que él mismo se
construye. (21)
Considero, también, que para
acceder a la posibilidad de separación, el paciente, luego analizante, debe “pagar
su rescate” de las garras del deseo del Otro. (22) Debe advertir que eso tiene
un valor y un precio, y que cualquier precio contabilizador es un modo de
acotar lo inconmensurable del goce. Debe, por fin, comprender que “lo barato
siempre sale caro”, imaginemos entonces el precio de “lo gratuito”.
Por lo tanto, sostengo que lo
mejor que podría ocurrir es que prosiga el proceso de análisis con el
profesional que lo acompañó hasta el umbral de su compleja entrada en análisis.
Por consiguiente, así como la
teoría psicoanalítica nos da elementos para pensar una lógica sobre los inicios
y los finales de análisis, no contamos con una teoría del corte del tratamiento
institucional, tal vez porque excede al edificio conceptual inventado por
Freud, y por Lacan. Lo que sí podemos es, desde nuestra experiencia clínica y
nuestro recorrido teórico, dar cuenta
de algunas cuestiones que lo enmarquen:
1.
No se trata de un “alta” en el sentido médico del término.
Alta que se otorga cuando se considera reintegrado cierto equilibrio saludable.
2.
Tampoco es un fin de análisis, ya que, como sostuvimos, es
necesario un prolongado proceso de trabajo para profundizar los términos de la
alienación de un sujeto. Esto es el lugar que ocupa como objeto causa del deseo
del Otro, para que pueda luego producirse la operación de separación.
3.
El analista podrá acompañar a alguien que comenzó sin
recursos para hacerse cargo de su cura, hasta la posibilidad de que advenga un
sujeto con recursos para decidir responsablemente su apuesta. Sabemos de la
importancia del pago en el devenir de un análisis.
4.
Entre otros términos, hay que evaluar para el corte los
recursos económicos del sujeto para la eventual continuidad de su tratamiento. “Quien
no es independiente económicamente, no puede ser independiente en nada”.(23)
5.
La oferta de análisis tiene que estar presente como
enunciación mediante la función deseo
del analista puesto en acto en la Dirección de la Cura.
6.
La demanda de continuidad del tratamiento debe estar
formulada por el analizante.
7.
También el analista debe estar advertido de que no todo
sujeto decidirá la continuación de su análisis, y debe respetar hasta dónde
cada quien quiera llegar.
8.
Así como hay un corte entre las entrevistas preliminares y
el inicio del análisis, también lo habrá entre el tratamiento institucional y
el tratamiento privado. Cortes que no
deben coincidir necesariamente.
9.
El corte debe suponer la lógica de la singularidad de cada
caso, y de ningún modo criterios standards
universales. (Ni temporales: x cantidad de tiempo permitido institucionalmente
para los tratamientos; ni espaciales: hay que ceder el espacio a otros
pacientes en una institución pública; ni estadísticos: hay que cumplir con x
cantidad de admisiones en una institución pública, etc.)
10.
El corte supone el
acto del analista.
11.
El analista se
hará responsable de su acto.
12.
Ese acto deberá sostenerlo, autorizado de sí mismo y con
otros. (ateneos, supervisiones, etc.), en los que pueda trasmitir esa
experiencia singular e irrepetible que significó la Dirección de esa cura, lo
que tendrá valor de enseñanza.
13.
La Institución deberá respetar este acto garantizando, que
la palabra de ese analista tenga estatuto de palabra plena, es decir de “palabra
que hace acto”.
14.
La Institución deberá romper con el imaginario de que los
pacientes “le pertenecen” y que la privatización de los mismos es “un robo del
analista” del “paciente institucional”. El pasaje a privado, si está
fundamentado, es un acto de rescate del paciente-analizante de la alienación al
Otro, hacia el despliegue de su subjetividad y su libertad.
15.
El paciente no “pertenece a nadie”, bastante tiene con sus
alienaciones constitutivas para que ejerzamos la canallada de suponer que nos
pertenece.
16.
Por último, para el analista es importante que recuerde en
su práctica las siguientes palabras que conciernen a su ética. Palabras del
final del Estadío del Espejo, de Jacques Lacan: “ …El análisis puede llevar al
sujeto hasta el límite estático del «tu eres eso», en el que se le revela la
cifra de su destino mortal, pero no está en nuestro mero poder de practicantes
el conducirlo hasta allí, donde comienza el verdadero viaje”.(24)
*Eduardo
García Dupont[1] correo del
autor: egarciadupont@yahoo.com.ar
BIBLIOGRAFÍA
1)
Freud Sigmund – “La Iniciación del tratamiento” en O.C. Biblioteca Nueva. Madrid 1973.
2)
Freud Sigmund – “Análisis fragmentario de una histeria
(caso Dora)” en O.C. Biblioteca Nueva. Madrid 1973
3)
Lacan Jacques - Intervención
sobre la Transferencia. Escritos. Editorial Siglo XXI.
4)
Freud Sigmund – “Análisis terminable e interminable” en O.C.. Biblioteca Nueva. Madrid 1973
5)
Freud Sigmund – “Lec. Introductorias al Psicoanálisis. La
Transferencia” en O.C. Biblioteca
Nueva. Madrid 1973
6)
Lacan Jacques – Seminario Libro 10: La Angustia. Inédito.
7)
Lacan Jacques – Seminario
Libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis.
Editorial Paidós.
8)
Ibidem.
9)
Ibidem.
10)
Lacan Jacques – Sem.
Libro 15: El acto analítico. Inédito.
11)
Lacan Jacques – Sem.
Libro 17: El envés del Psicoanálisis. Paidós.
12)
Soler Colette – La
Maldición del sexo. Editorial Manantial.
13)
Lacan Jacques – La
Subversión del sujeto. Escritos. Editorial Siglo XXI.
14)
Lacan Jacques – Seminario
Libro 10: La Angustia. Inédito.
15)
Indart Juan Carlos – Seminario:
Clínica del Discurso Universitario. EOL Inédito.
16)
Soler Colette – Finales
de análisis. Editorial Manantial.
17)
García Dupont. Eduardo -
“El trabajo y el amor: dos paradigmas de la clínica psicoanalítica”. Revista Stylus Brasil y www.psipolis.com.ar www.sexovida.com www.jungba.com.ar
18)
Rabinovich Diana – El
deseo del analista. Determinación y libertad. Editorial Manantial.
19)
Ibidem.
20)
Lacan Jacques – La
Dirección de la Cura. Escritos. Editorial Siglo XXI.
21)
Ibidem.
22)
García Dupont Eduardo – “¿Qué valor tiene su rescate?” Imago Agenda. Abril 2005 y www.psipolis.com.ar
23)
Rey Pierre – Una
temporada con Lacan. Editorial Seix Barral.
24)
Lacan Jacques – El
estadío del espejo. Escritos. Editorial Siglo XXI.
[1] Psicólogo. Psicoanalista.
Escritor y Profesor.
Ex
Prof. Adjunto del Departamento de Psicología Clínica. Universidad John F. Kennedy.
Fue Director de Postgrados en Psicoanálisis
en diversas Instituciones Psicoanalíticas y Universidades.
Profesor en el Centro Cultural San Martín. -
Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Profesor en la Mutual de Psicólogos
Municipales.
Profesor en el Museo Roca. - Secretaría de Cultura de Presidencia de la Nación.
Supervisor de Concurrentes y Residentes
en numerosos Centros de Salud Mental y
Hospitales Generales.
Publicó el libro ‘Fundamentos de la Enseñanza
de Jacques Lacan’ (Primera y segunda
edición agotadas)
Publicó como autor y compilador el libro:
‘Encrucijadas clínicas I: Transferencia y Fantasma’.(Edición agotada).
Publicó artículos de la especialidad, en numerosos libros, revistas y periódicos del
país y del exterior.
Fue co-conductor del programa radial: ‘El Pico y la Palabra’ en F.M. Palermo.
Invitado en diversos programas de Radio y
Televisión.
Director de la Red Psicoanalítica ‘ … Del Puente …’ .Creador y Director del sitio web: www.psipolis.com.ar donde figuran la mayoría de sus trabajos.
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