» Introducción al Psicoanálisis
La cosa lacaniana : el retorno a Freud29/08/2003- Por Amelia Haydée Imbriano - Realizar Consulta

Les agradezco
la audiencia, y a modo de apertura de este curso de trabajo 2002 me autorizo a
parafrasear a Jacques Lacan:
"Lo que
el psicoanálisis nos enseña, ¿Cómo enseñarlo? ¿Qué es ese algo que el análisis
nos enseña que le es propio, o lo más propio, propio verdaderamente,
verdaderamente lo más, lo más verdaderamente?"
Jacques
Lacan,1957. El psicoanálisis y su enseñanza
Esta alusión –
presentada por Lacan a la Sociedad Francesa de Filosofía en la sesión del 23 de
Febrero de 1957- es una propuesta de trabajo
que intencionalmente quiero traerles y espero poder causar sus resonancias
porque, en lo posible de nuestro encuentro, sostengo una apuesta: la producción
de efectos de enseñanza.
Nuevamente, y en forma deseada, tengo el
júbilo de presentar el Departamento de Psicoanálisis cuyo espíritu pergeniado
por Miguel Herrera Figueroa,
fundador y Rector de la Universidad, nos acompaña en un trabajo‑aventura
de renovar vez por vez, una pregunta: cómo impulsar el deseo en el estudiante?
Nos encontraremos semanalmente a través
de otro de sus pretextos: Una Psicología Profunda para estudiantes avanzados de
la Licenciatura en Psicología. Su nombre es una alusión directa al campo
abierto por el descubrimiento del inconsciente y la praxis consecuente que lleva
la marca de Sigmund Freud y su trabajo. Lugar
adecuado para que una pregunta no deje de resonar: Por qué el
Psicoanálisis no se transmite como cualquier otro saber?
La finalidad es ofrecer al cursante la
posibilidad de tomar conocimiento de los conceptos fundamentales del espacio
de configuración psicoanalítico según la obra de Jacques Lacan.
Revisaremos los
conceptos más importantes introducidos por la revisión de Jacques Marie Emile
Lacan (médico psiquiatra y psicoanalista francés, París 1901-1981), quién más
allá de sólidos estudios de psiquiatría y psicoanálisis, desarrolló un gran
interés por las letras y la filosofía. En sus obras hay referencias a los
presocráticos y Platón, Aristóteles, Descartes, Kant, Hegel (con Kojéve),
Heidegger, Marx, y Gilson; a Mauss y Levy Strauss (antropología), Marc Bloch
(historia), Ferdinand de Saussure
(lingüística) y B. Russel y Couturat (matemáticas). Su tesis de doctorado en
medicina “De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad” es un
estudio clínico del amor cuando es llevado al extremo: la cuchillada que dio
Aimée. Desde ese momento hasta su muerte (9 de Septiembre de 1981) su actividad
fue muy prolífera en la producción de escritos y dictados de seminarios y
conferencias. Pero siempre su nombre alude a un trabajo decidido por la
reconquista del campo freudiano.
El objetivo de este curso implica rever las condiciones de surgimiento del
discurso psicoanalítico como ruptura epistemológica, el cambio de
condiciones del sujeto de conocimiento cartesiano y la emergencia de una nueva
conceptualización. En este camino de revisión se investigará sobre la inserción
histórico cultural de la época de Freud, el empuje a la producción y las
limitaciones de los marcos epistémicos, las referencias vinculadas al modelo de
la termodinámica y al evolucionismo.
La
hipótesis a sostener es que el retorno a la obra freudiana y sus fundamentos, la revisión de sus conceptos, muestra en
forma ejemplar una metodología rigurosa de trabajo cuyos desarrollos se
sostienen lógicamente.
Como posible abordaje, el programa se
apoyará en tres báculos: 1.- Perfilar los instrumentos de conceptualización
epistemológica a utilizar; 2.- Resaltar las condiciones naturales y científicas
de la época de aparición del pensamiento psicoanalítico; 3.- Analizar la
semántica y sintaxis del Psicoanálisis.
Nos aproximaremos a las
formulaciones de quien supo interpretar los textos freudianos, devolviendo el
curso del psicoanálisis a su orientación
ética. La complejidad del pensamiento de Jacques Lacan, tanto por su estilo
como por la riqueza de los recursos tomados de otras disciplinas (lingüística,
lógica, antropología, topología, etc.) exige un estudio minucioso. La tesis al
respecto del inconsciente estructurado como un lenguaje, como tantas otras,
merece ser desmistificada y aclarada bajo el rigor disciplinar. Así también el
reordenamiento de las categorías freudianas a la luz de los tres registros:
lo real, lo simbólico y lo imaginario.
La importancia de este trabajo guarda vinculación con lo postulado por Lacan en
su Seminario sobre la Etica del Psicoanálisis: “Si siempre volvemos a Freud es
porque él partió de una intuición inicial, central, que es de orden ético. Creo
esencial valorizarla para comprender nuestra experiencia, para animarla, para
no extraviarnos en ella, para no dejar que se degrade”.
Una de las finalidades es
retornar a la obra de Freud para entender el concepto de inconsciente en tanto
justamente eso: un concepto. Es decir, una construcción necesaria para explicar
bajo cierta lógica un sistema de fenómenos de la experiencia. Entonces, también
será necesario explicitar al inconsciente como una experiencia a juzgar.
Se destacará durante la cursada
el marco en el que se desenvuelven las ciencias del hombre, en tanto tratan con
símbolos cosa que ya son símbolos, a diferencia de las ciencias naturales que
tratan con símbolos de cosas que son objeto. Por lo tanto, al tratar con
símbolos cosa que ya son símbolos están sometidas a un orden, el de la función
simbólica, es decir, produce efectos de sentido. Acaso, no es parte esencial de
la lección que Freud nos legara, el hecho de haber estatuido que toda conducta
tiene un sentido?, sentido que solo puede hallarse morando el lenguaje, si se
entiende al hombre como parlante, no por el hecho que hable sino que es
habitado por el lenguaje en el cual se constituye como sujeto. Si todo sentido
mora en el lenguaje y el lenguaje define la cultura, el sentido es engendrado
desde la cultura, es decir, desde aquél lugar teórico que Lacan denomina el
Gran Otro.
Las temáticas centrales a
estudiar son:
UNIDAD I |
El retorno a Freud y la lógica del significante. El deseo. |
UNIDAD II |
El orden simbólico y el significante de la falta en el Otro. |
UNIDAD III |
Lo imaginario y el amor. |
UNIDAD IV |
De la angustia al fantasma. Lo real.
|
La propuesta de nuestro programa
de trabajo es el sentido del retorno a Freud en Psicoanálisis, y para ello nos
serviremos, en este primer encuentro, de una conferencia pronunciada por
Jacques Lacan en la clínica Neuro-psiquiátrica de Viena el 7 de noviembre de
1955, que luego devino en el escrito de 1957 titulado: “La cosa freudiana o sentido del retorno a Freud en psicoanálisis”.
Este se inicia con algunas alusiones que merecen ser destacadas:
·
Lacan se nombra a sí mismo “nuncio” (del latín nuntius, emisario) del retorno a Freud,
o sea, se hace cargo de ser el que lleva el mensaje de ese retorno y todo lo
que implica en tanto denuncias de las desviaciones; por ello es válido tomar, también, la acepción de la palabra
como representante diplomático o representante acreditado.
·
Recuerda que la placa memorial colocada en la puerta de
Bergasse 19 en Viena, no fue un acto llevado adelante por la Asociación
Internacional de Psicoanálisis (“los que viven de su padrinazgo”, p.384).
“Falla sintomática”, no de los vieneses
de cuya tierra Freud fue huésped, sino de aquellos a los que les dejó el
cuidado del campo del psicoanálisis, que traicionaron a Freud, y fueron
traicionados por la renegación, haciendo una “opereta” del complejo edipiano.
·
El retorno de la variante patética de la Opera en Viena:
Schoenberg, en desacuerdo con la modalidad de la “opereta” retoma las
presentaciones patéticas originarias de la ópera en la Semana de la Música,
reanudando la ópera expresionista, capaz de mover el ánimo de afección, dolor,
sufrimiento, melancolía, lugar de convergencia cultural de Europa postguerra.
Tengamos presente Austria es tomada por el III Reich en 1936, en 1945 es tomada
por las tropas soviéticas y en el año
1955, logra la independencia a través de un tratado con la Unión Soviética
comprometiéndose a no aliarse con Alemania.
·
No es en vano la mención a Copérnico, -el astrónomo polaco,
investigador de la Universidad de Cracovia-, pues su descubrimiento
heliocentrista marcó el fin de un período en que el hombre se creía centro de
un cosmos hecho a su medida (caída del geocentrismo; descubrimiento del Sol
como centro de Universo respecto del cual giran la Tierra y otros planetas;
descubrimiento de que la Tierra gira alrededor de su propio eje).
·
El escándalo simbólico, no de la tierra vienesa, sino un escándalo que
se sitúa:
·
1.- a nivel popular: la
sexualidad en general, y la sexualidad infantil en particular; 2.- a nivel
científico: puesta en interrogación del cógito cartesiano, cambio de marco
epistémico; 3.- a nivel clínico: clínica de la escucha; 4.- a nivel de la
filosofía: descentramiento del yo, producción de una ruptura con la teoría del
conocimiento; 5.- a nivel de la ética: caída de la idea del bien, instalación
de la ética del deseo.
·
Huésped de paso: el inconsciente no tiene nacionalidad, ni raza, ni
religión, etc.
·
Una hybris: 1ra.acep.:
injuria; 2da. acep.: dícese de un organismo que proviene de dos congéneres tan
distintos que no sirve para nada pues su conjugación es de mala calidad.
·
Antífrasis: topos que consiste en exponer una idea por otra
contraria con cierta ironía.
·
Némesis: diosa griega, hija de la noche, se transformó en
oca para huir de la pasión de Zeus, quien se unió a ella en forma de cisne.
Otras versiones: personificación de la venganza divina que castiga todo exceso.
·
La verdad: del latín Veritas:
conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente; juicio
que no puede negarse por asentarse en principios naturalmente conocidos, de
existencia en la realidad. Para Hegel existe la posibilidad de un saber
absoluta y verdadero, en cambio para Nietzche no existen criterios de verdad
(la verdad es parcial) y para Heidegger que propone no situarse en el eje de la
oposición verdadero-falso, es mejor recuperar el sentido griego de “alétheia”
(descubrimiento-desvelación)
Jacques Lacan puede ser
presentado bajo la fórmula de su tesis: el inconsciente está estructurado como
un lenguaje. Para él, el descubrimiento freudiano sólo encuentra su coherencia
a partir de esta tesis. Ella ha sido su interpretación de la obra freudiana,
pues ha encontrado al inconsciente isomorfo en su estructura con el lenguaje,
como ejemplarmente lo demuestran algunas de las obras que ya hemos estudiado:
el Proyecto de Psicología Científica, La
interpretación de los sueños, la Psicopatología de la vida cotidiana, Tótem y
tabú, y los trabajos clínicos sobre
Dora, el hombre de las ratas, el pequeño Juanito o el Presidente Schreber,
entre otras.
Lo propio del psicoanálisis, en
tanto tratamiento de lo real por lo simbólico,
Sigmund Freud lo construyó sobre la evidencia respecto que palabra y
síntoma están en relación.
La tarea freudiana es una
actividad de desciframiento del inconsciente, en donde condensación y
desplazamiento son las figuras principales en el cifrado del inconsciente
-estos tienen sus prototipos en esas figuras de la retórica: metáfora y
metonimia-. La tesis de Lacan demuestra que el hallazgo freudiano solo se
sostiene por demostrar ese artificio a partir del cual, desde el procedimiento
de la asociación libre y el dispositivo de la cura analítica, se puede afectar
lo real del síntoma.
Jacques Lacan es un analista que
penetra en el detalle de los fenómenos de la experiencia analítica,
desarrollando una argumentación que pretende ser demostrativa en un campo donde
el oscurantismo y el pensamiento mágico han causado las desviaciones de la
creación freudiana. Su escritura es a
menudo aforística y esconde la articulación del razonamiento, movilizando todos
los recursos retóricos de la lengua. Ilustra así, en la forma misma de su
discurso, la primacía del significante.
Es indiscutible que es difícil
seguir los escritos de Lacan, y creo que eso se debe al contraste que existe
entre la alta sistematicidad de su pensamiento que refundió todos los términos
sobre los cuales se apoya y su estilo de hallazgos.
Sus referencias teóricas son de
una gran amplitud y diversidad tanto en literatura, filosofía, lógica o
ciencias sociales como en ciencias duras como matemática, topología o física.
Existen esquemas, fórmulas, grafos. El cursante encontrará en el trabajo del
curso una aproximación a ellos a través de una didáctica de la enseñanza
específica que respeta la lógica de constitución de los conceptos.
Lo que el Psicoanálisis nos enseña, cómo
enseñarlo?. Pregunta
re-editada, que cada vez vuelve a inventarse nueva; pregunta que nos anuda y
nos relanza "una y otra vez" al trabajo, no sin antes pasar "una
y otra vez" por el instante de perplejidad: dura, incertidumbre,
indeterminación nos atraviesan. Cómo atravesar esa hiancia entre, el
psicoanálisis en tanto que un saber determinado por la estructura de la
experiencia analítica, y en tanto que saber expuesto?
Nos preguntamos
por aquello que enseña el Psicoanálisis, o si "quizás", hay alguna enseñanza
en él, o, si "acaso", deja alguna. Pues pienso que nos orientaría
propiamente tener presenta la labor de Freud. La clínica psicoanalítica queda
constituida como tal por ser una clínica bajo transferencia. Esto implica un
saber determinado plenamente por las condiciones que hacen a su elaboración, o
sea, por la estructura de la experiencia analítica. Hablando estrictamente, el
saber psicoanalítico solo puede ser el saber de la transferencia, es decir, el
"saber supuesto" que en el curso de la experiencia analítica se
vuelve transmisible por otras vías y por otros efectos. La transferencia es
donde se constituye la clínica analítica y el psicoanalista. El trabajo del
analítico lo implica y su máxima implicancia será: explicitar su saber des‑suponiendolo, o
sea, desprendiéndolo del lugar que el tocó en la experiencia. Es obvio, por
ende, que la Universidad no forma
analistas; éste se efectúa en un análisis, en la medida que allí se
engendra el deseo del analista. La Escuela es el lugar en donde ese deseo se
verifica retroactivamente. Así mismo, es el marco adecuado para pensar el lazo
de la transmisión de lo que es devenir analista, y de la enseñanza como medio
para contribuir a una elaboración del saber destituido en la experiencia.
Qué hacer en la Universidad? es una de nuestras preguntas, no sin
consecuencias: el Departamento de Psicoanálisis es la generación de un ámbito
en donde ella encuentra su punto de hervor, de máxima ebullición y revolución
pues se manifiesta una suerte de incompatibilidad entre la transmisión
universitaria del saber y la producción del psicoanalista, la propia
experiencia del psicoanálisis. La Universidad es, por lo tanto, un lugar adecuado para que una pregunta
trabaje: por qué el psicoanálisis no se transmite como cualquier otro saber?”.
No hay transmisión verdadera si se reduce a
quienes comparten una misma experiencia. Sólo hay una buena transmisión cuando
una experiencia puede transferirse a otros sin la complicidad que da el hecho
de compartirla. (J.A. Miller, Conferencia de la Madraza).
Nos proponemos
un retorno a Freud y ello implica una reflexión sobre la clínica, reivindicando
su lugar como soberana encontramos una vía para renovar su honor como clínica del sujeto. Reflexionar sobre
este campo no es un lugar que nos permita arribar a conclusiones absolutas. Por
ello muchos se han confundido, convirtiéndolo en "tierra de nadie" y
entonces "de todos", degradando el trabajo analítico a una mántica.
La inexistencia de un nomenclador técnico de maniobras de transferencia no
significa que se trate de cualquier práctica, justamente, todo lo contrario. La
rigurosidad: un lugar de excelencia. Solo desde ella es posible esta clínica de
lo particular, de lo singular.
¡Qué mejor que
recordar que la creación freudiana, sus virajes, está gobernada por la
preocupación inflexible de mantener su rigor científico!.
Se trata de una
clínica del "pathos", del
sufrimiento humano, y ¿cómo no entender los matemas lacanianos sino como
fórmulas de ese sufrimiento?. Como “pathemas” será entonces como tendrá sentido
pensar la oposición significante y la relación entre el sujeto en tanto
castrado y su objeto en tanto que perdido. Ellos ya están enunciados al
comienzo de la obra, en escritos tales como el Proyecto de psicología para
neurólogos, en donde ya el objeto aparece en su estatuto.
Nos encontramos
con una prioridad: la exigencia de
fundamentación de nuestra praxis. La formación del analista es uno de los
fundamentos del Psicoanálisis; inconsciente, pulsión, repetición y
transferencia serán los otros.
¿Qué es eso que el Psicoanálisis nos
enseña?
Allí, en sus
fundamentos, en el inconsciente que, es menos profundo que inaccesible a la
profundización consciente, eso habla: un sujeto en el sujeto,
trascendente al sujeto, plantea su pregunta desde la ciencia de los sueños. (J.
Lacan, El psicoanálisis y su enseñanza)
"Eso"
habla: “de una historia de una vida vivida como historia”.
"Eso"
revela: “la sujeción a las leyes del lenguaje, al juego intersignificante por
donde la verdad entra en lo real”.
A lo que nos remite el descubrimiento de
Freud es a la dimensión de ese orden en que hemos entrado, en el que si puede
decirse, hemos nacido por segunda vez, saliendo del estado nombrado con
justicia "infans" [sin palabra], alojándonos en el orden simbólico
constituido por el lenguaje: allí se constituye el “atolondradicho”.
El sentido del retorno a Freud en
Psicoanálisis es retornar a la experiencia: “la cosa habla por sí misma”, destaca Lacan haciendo alusión a Hegel
en la conferencia pronunciada a propósito de los cien años del nacimiento de
Freud. Cito: "Soy pues para vosotros el enigma de aquella que se escabulle
apenas aparecida, hombres que sois tan duchos en disimularme bajo los oropeles
de vuestras conveniencias... Fantasmas,
que eso es lo que sois. A dónde voy pues
cuando he pasado a vosotros, dónde estaba antes de ese paso?. Os lo diré acaso
algún día?. Pero para que me encontréis donde estoy, voy a enseñaros por qué
signo se me reconoce... Hombres,
escuchad, os doy el secreto. Yo, la verdad, hablo.... Ya hayáis de mi en el
engaño o ya penséis alcanzarme en el error, yo os lo alcanzo en la equivocación
contra la cual no tenéis refugio. Allí donde la palabra más cautelosa muestra un
ligero tropiezo, es a su perfidia quien falla, lo publico ahora, y desde ese
momento será un poco más complicado hacer como si nada... la intención más
inocente se desconcierta de no poder ya callar que sus actos fallidos son los
más logrados y que su fracaso recompensa su voto más secreto... yo, la verdad,
seré contra vosotros la gran embustera, puesto que no sólo por la falsedad
pasan mis caminos... Buscad, perros, que en eso os habéis convertido
escuchándome, sabuesos que Sófocles prefirió lanzar tras el rastro hermético
del ladrón de Apolo antes que en pos de los sangrantes talones de Edipo seguro
como estaba de encontrar con El en la cita de Colona la hora de la verdad.
Entrad en lid a mi llamada y aullad a mis voces. Estáis ya perdidos, me desmiento,
os desafío, me destejo: decís que me defiendo... Hombres, escuchad, os doy el
secreto. Yo, la verdad, hablo". (Lacan,J. 1957. La cosa freudiana o el
sentido del retorno a Freud en Psicoanálisis). Ningún lenguaje podría decir lo verdadero
sobre lo verdadero, puesto que la verdad se funda por el hecho de que habla, y
puesto que no tiene otro medio para hacerlo (Lacan,J. 1965. Ciencia y verdad).
El
psicoanálisis, en su praxis, detecta al sujeto en una estructura que da cuenta
de su estado de hendija, de Spaltung.
Esta hendija la detecta de manera en cierto modo cotidiana. La admite en la base, puesto que ya el solo
reconocimiento del inconsciente basta para motivarla, y puesto que también lo
sumerge, si puedo decirlo así, con su constante manifestación. Esto posiciona
al psicoanálisis en un lugar, en aquél que se define tomando al sujeto en su
división constituyente.
Volveremos a
realizar la pregunta de marras y daremos una respuesta lacaniana:
Qué es el Psicoanálisis?
El tratamiento
suministrado por un psicoanalista.
Esto nos pone bajo la pista que
se trata de una clínica bajo transferencia y, entonces, que la formación de los analistas es uno de
los fundamentos del psicoanálisis. El psicoanálisis implica, y esta implicancia
se encuentra en los principios de la interrogación sobre la praxis
psicoanalítica. De este modo, preguntar
por aquello que funda al psicoanálisis
es preguntar por sus fundamentos. La pregunta se especifica: Qué enseña el Psicoanálisis?
Aquello que lo funda como praxis.
Cuando decimos "praxis" hablamos
de una acción concertada por el hombre que le pone en condiciones de tratar lo
real por lo simbólico. Esta praxis delimita un campo: el campo de la
experiencia del psicoanálisis y la cuestión central allí es la que se encierra
en otra pregunta: cuál es el
deseo del analista?
La experiencia psicoanalítica debe
comprenderse desarrollada enteramente en la relación del significante al
significante. En un psicoanálisis el sujeto se constituye por un discurso donde
la presencia del psicoanalista aporta la dimensión de otredad.
En la coextensidad del desarrollo del
síntoma y de su resolución curativa se muestra la neurosis: es una cuestión que
el ser se plantea para el sujeto "desde allí donde estaba antes de que el
sujeto viniese al mundo".
Se trata aquí de ese ser que no aparece
sino durante el instante de un relámpago en el vacío del verbo ser. Cuando el
sujeto se interroga por su ser, el lugar de la pregunta está planteado en el
lugar del sujeto, que en tanto formula esta pregunta se constituye como
enunciador de esa interrogación.
El enunciado: quién soy yo?, el sujeto de la
enunciación: el "je", que trata esta pregunta como un espejo sobre el
cual puede mirarse. Pero ya no hay nada del "soy", del ser, en la
misma, en tanto que la aprehensión del ser sería la aprehensión de lo óntico, y
lo único que puede formularse y responderse se despliega en la ontología
posible para cada sujeto. Pero “yo” puede preguntar el por qué de la pregunta y
esto torna necesario la inclusión de aquél Otro que lleva al sujeto a
preguntarse: quién soy?. Y ese Otro cortado en relación al yo es el Otro
inconsciente.
Así el yo hablará por las figuras de estilo
de la retórica, en donde uno se acostumbra a ellas, puesto que no hay otra,
pero a la verdad se la reprime.
Llegamos entonces a que lo único que
conocemos, lejos de dar con lo inconsciente, son los elementos del
significante. (Al decir de Freud: “ciencia, arte, y paciencia requiere la
obra”, buscando el pez sólo encontramos el pescado). Estos no son únicamente
constituyentes en la neurosis para cada uno de sus síntomas, sino que son los
únicos que permiten envolver la temática del curso de la neurosis y de su
resolución. Fue este abismo abierto al pensamiento, de que un pensamiento se
deje entender en la cortadura del
discurso, lo que provocó la resistencia al psicoanálisis, y no la promoción de
la sexualidad. Se trata de una “revolución
del conocimiento a la medida del nombre de Copérnico: entiéndase el lugar
eterno del descubrimiento de Freud, si se puede decir que gracias a él el
centro verdadero del ser humano no está ya en el mismo lugar que le asignaba
toda una tradición humanística”(Lacan,J. La cosa freudiana…p.384).
Como el
descubrimiento copérnicano, el descubrimiento freudiano no deja las cosas en el
mismo lugar. La tradición humanista cartesiana centralizada alrededor del
“pienso-soy” es invertida por la experiencia freudiana: “soy donde no pienso;
pienso donde no soy”.
Lo
que piensa allí, en mí,
es pues otro?
Propone Freud en su descubrimiento: “Donde
estuvo ello, tengo que advenir”. Cuál es pues ese otro con el cual estoy más
ligado que conmigo mismo, puesto que en el seno más asentido de mi identidad
conmigo mismo es él quién me agita?. La
presencia de ese otro solo puede ser comprendida en un grado segundo de
otredad: Otro. Si se dice
que el inconsciente es el discurso
del Otro, es para indicar el más
allá donde se anuda el reconocimiento del deseo con el deseo de reconocimiento.
Lacan en el escrito La cosa freudiana dice:
"Ese otro es el Otro que invoca incluso mi mentira como fiador de la
verdad en la cual él subsiste". Y es en la aparición del lenguaje como
emerge la dimensión de la verdad.
Freud por su descubrimiento hizo entrar dentro
del círculo de la ciencia esa frontera entre el objeto y el ser que parecía
señalar su límite.
Pues bien, Lacan en el Seminario XI nos
señala que no se trata de una falta, que el deseo no busca lo que falta, sino
que busca aquello de lo que carecemos y se articula desde allí, o sea, en tanto
carentes en el orden del ser, deseantes. En todo caso de lo que se trata es de
búsqueda de ser.
Pareciera que este planteo de la carencia‑de‑ser,
no es casual, sino que nos va marcando un camino en torno a la ontología
heideggeriana en donde es señalada la cuestión de la carencia y es abordado el
problema del ser a través del "ser‑en" y el "ser‑con".
En tanto "en" y "con" podemos responder a la pregunta por
el ser. Heidegger a modo de introducción a su obra "El ser y el
tiempo" nos recuerda un pasaje del Sofista de Platón que se refiere a su
quedarse perplejo ante la pregunta por el ente, por el ser del ente. A su vez
inicia su discurso diciendo: "ser es el más universal y vacío de los conceptos".
Reflexionar sobre la estructura del campo
de la experiencia del Psicoanálisis implica recorrer un camino a través del
cual se cuestione por los fundamentos y por aquello que lo funda como praxis,
en tanto ésta es la que delimita el campo de la experiencia. La pregunta por los fundamentos nos lleva a
cuatro conceptos: inconsciente, repetición, transferencia y pulsión, que
quedan englobados en la función significante.
Todos los conceptos se ordenan en función
de una estructura subordinada a la función significante. Lo que introduce la
función significante en el hombre es la dimensión de lo perdido. Pero de tal
modo introduce esta cortadura que, lo perdido es lo que abre la posibilidad de
búsqueda, la búsqueda del deseo, lo que el deseo busca. Deseo que en la imposibilidad
de realizarse, es decir, de capturar su objeto, arroja al hombre a la
repetición, al volver a pedir por el objeto. Objeto que es puesto en acto en la
construcción de la transferencia.
De este modo el movimiento del deseo en su
relación estructurante con la repetición, pone en evidencia que la
transferencia como acto resistencial, como cierre de la apertura ‑béance‑
de lo inconsciente, se encuentra reflejando el movimiento reberberante de la
pulsación pulsional. Claro está que bajo esta óptica el significante de la
pulsión siempre es una figura en movimiento, movimiento del deseo, movimiento
de la repetición, movimiento del acto transferrencial. Pero a su vez este
espacio puede leerse como deseo de movimiento, repetición de movimiento, transferencia
de movimiento. Y cuál es este movimiento?. El movimiento de búsqueda de una
falta simbólica que recubre la carencia-en-ser. De qué carencia se trata? .
Carencia de significante.
A su vez,
también es un movimiento de pérdida en tanto que el sujeto no se constituye
como sujeto en tanto que habla sino que el lenguaje lo constituye más allá de
que hable.
El hombre habita en el lenguaje no en el sentido de ser parlante sino
en el sentido de que el lenguaje lo constituye como hombre, lenguaje no como
palabras sino como función simbólica. La posición del sujeto como morador en el
lenguaje lo ordena en la función significante que podríamos definir como la
función de encuentro‑pérdida‑reencuentro, pero jamás captura. El
deseo no captura su objeto, la repetición no alcanza su meta, la pulsión no
logra su descarga y la transferencia solo es un logro mancado. Y esta es la
función significante. Y así concebimos la indestructibilidad del deseo
inconsciente, que no se resquebraja, y donde reside esa cadena que insiste en
reproducirse en la transferencia.
Es la verdad de lo que ese deseo fue en su
historia lo que el sujeto grita por medio de su síntoma. Esta es también la
razón que sólo el psicoanálisis permita diferenciar en la memoria, la función
de rememoración. Arraigado en el significante, resuelve, por el ascendiente de
la historia en el hombre, las aporías platónicas de la reminiscencia.
Jacques Lacan en su escrito "La
instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud", destaca
que el lugar de la letra, en el
inconsciente, es el lugar del deseo, en tanto movimiento. Es decir, deseo
que se define como deseo de otro o como deseo de deseo. Entonces, la
articulación de la letra en lo inconsciente, en tanto deseo, implica
constituirse en la palabra recibiendo el sentido desde el Otro. Esto nos
llevaría al plateo de la inserción de la letra‑deseo en el pretexto
cultural, en tanto que si la cultura define al hombre y la cultura es definida
por el lenguaje, el deseo del hombre en tanto sujeto deseante se constituye en
virtud de un lenguaje, de la letra en tanto movimiento capturable en la
actualización del discurso efectivo. Resumiendo: la instancia de la letra o el
lugar del deseo. Dónde? En
el inconsciente estructurado como
un lenguaje, o, en la razón
desde Freud.
El psicoanálisis nos enseña que hay un ser
de deseo y que el bien no es exterior al deseo que lo determina.
Jacques Lacan elige como medida de la ética
del psicoanálisis la relación del deseo con la acción que lo habita, por ello
el psicoanálisis no es una terapéutica como las demás, la diferencia radica en
cierto modo ético, fuera del cual toda cura, incluso atiborrada de
conocimientos psicoanalíticos, no sería sino una psicoterapia. Ya en sus
inicios, la labor freudiana, trata de hacer emergerlo particular en cada cura,
porque no es una ética universalizadora. Freud introduce la dimensión ética sin
explicitarla como tal, pero señalándola rigurosamente desde el reconocimiento
del sujeto en relación al deseo.
Qué
nos enseña el psicoanálisis? Un psicoanálisis deja enseñanza?
Es la enseñanza efecto del trabajo de la
transferencia y la generación de la transferencia de trabajo. Freud delimitó un campo de trabajo que podemos
enunciar como "recordar y no actuar", en donde en la experiencia
analítica se trata de hacer trabajar al sujeto del inconsciente.
En un psicoanálisis lo que está en
tratamiento es el sujeto de goce, aquél atrapado por la maquinaria del inconsciente,
sumergido en una dormidera inercial,
atrapado en las redes de los significantes amos de su constitución. De lo que se trata es de una destitución
subjetiva en términos de este sujeto de goce. Entonces, no se trata de
instituir un sujeto como si se tratara del sujeto del derecho. El sujeto
del inconsciente es fundamentalmente
sujeto de una destitución. Ya la asociación libre da pruebas de la
destitución del sujeto, de la subversión de su posición, en tanto que en la
experiencia analítica, un sujeto debe consentir ser solamente el punto de
pasaje de las palabras. Entonces, la destitución del sujeto en tanto que goce,
savoir‑faire, y el advenimiento del sujeto en tanto que en relación a un deseo‑decidido, a un
deseo advertido para no desear lo imposible.
Cabe preguntar: Cuáles son las consecuencias éticas que entraña la
relación con el inconsciente
tal como lo descubrió Freud?
Tal relación es transmisible?
La ética del psicoanálisis es relativa a lo
que en el deseo es irreductible a toda acción común. La extraterritorialidad
del psicoanálisis al discurso de la ciencia no quiere decir adaptación ni
marginación social. El psicoanálisis no se sostiene por sí solo, ni la
dificultad para la verificación social del acto analítico lo ubica en la
dimensión de la mística. Hacer de la dificultad culto es complacencia y no
problema teórico o ético. No hay
universal del analista, justamente por ello Lacan constituye la Escuela en
donde los analistas pueden dar sus testimonios y sostener la pregunta al
respecto de qué es un analista.
Si el inconsciente es pulsátil, su
manifestación -su verdad- es sorpresiva e inintegrable al discurso intencional.
Las formaciones del inconsciente atestiguan de eso. “Verdad no dicha pero sí
sufrida”. Incluir el inconsciente en ese asunto de la verdad es sostener que la
verdad es inseparable de los efectos de lenguaje, o sea, que es su efecto, lo
que supone distinguir el enunciado de la enunciación.
El análisis
comenzaría bajo la exhortación de un “vere-dictu”: “que la verdad sea dicha,
que la verdad enuncia su veredicto”. Entonces, el inconsciente: un saber; el sujeto: lo que falta a ese saber. Pero,
el inconsciente es un “saber a construir”. Eso fue lo que las histéricas le
enseñaron a Freud y le demostraron el “shibolet” (El yo y el ello, 1923) entre
la teoría del conocimiento y el psicoanálisis respecto de la consideración por
la conciencia. Eso constituyó la experiencia freudiana: el
sujeto hablando constituye su deseo.
DRA. AMELIA
HAYDEE IMBRIANO
PROFESORA
TITULAR
DECANA DEL
DEPARTAMENTO DE PSICOANALISIS – DIRECTORA DEL MASTER EN PSICOANÁLISIS.
UNIVERSIDAD KENNEDY
Bibliografía
Lacan, Jacques.
Escritos.
Sigloveitiuno editores.
1953. Función y
campo de la palabra en psicoanálisis.
1955. La cosa
freudiana o sentido del retorno a Freud en Psicoanálisis
Imbriano,
Amelia y Broca, Roland. 1988.El sujeto de la clínica. “Espacio de configuración
psicoanalítico”. Leuka.
Imbriano;
Amelia. 1993. Testimonios de trabajo. “Un posible homenaje a Freud”, “Acerca de
la circulación del psicoanálisis en la Universidad”.
Imbriano,
Amelia. 1996. Debate sobre las enseñanzas del Psicoanálisis. Revista
Universidad, N°2/96.
Imbriano,
Amelia. 2000. La enseñanza del psicoanálisis y la Universidad. Revista
Documenta Laboris N° 2.
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