» Introducción al Psicoanálisis
La negación: Su utilidad para el diagnóstico diferencial entre Neurosis y Psicosis13/10/2003- Por Eduardo García Dupont -
[Die verneinung]
En principio,
vamos a situar la enorme importancia teórica y clínica de este breve pero
sumamente complejo artículo.
Nos será útil
para conceptualizar cómo y por qué funciona la negación en la Neurosis y no en
la Psicosis.
Además es una
excelente vía de abordaje para pensar, en la constitución del sujeto, y el
funcionamiento de los juicios de atribución y de existencia, lo que estará en
el origen de la función intelectual del juicio y su relación con el
pensamiento.
Por otra
parte, será desde la lógica de este artículo que podremos dar cuenta de una
frase extraña de Freud, formulada en el “Caso
Schreber”, al dar cuenta del mecanismo específico de las psicosis:
“...En realidad no es correcto hablar de proyección, lo abolido en el
interior retorna desde el exterior”. (1)
Frase por cierto enigmática que nos
sugiere varios interrogantes:
1.
¿Cómo
algo abolido retorna?.
2.
¿Qué
significan las categorías de interior y exterior?.
3.
¿Cómo
se producirá el pasaje para que lo que no está en un nivel. (interior), retorne
desde otro nivel (exterior)?.
4.
¿Qué
es lo abolido?.
5.
¿De
qué forma retorna?.
Las
respuestas a los mismos podrán elucidarse a la luz de este recorrido. Por
último, daremos cuenta de la función del negativismo en la psicosis, como
manifestación clínica producida en el lugar de la negación imposible.
Para
concluir, a partir de la confirmación del valor de verdad de una interpretación
con una negación, en una reflexión acerca de la relación del Yo con el saber
Inconsciente, relación que podemos formular como de desconocimiento.
Pasemos al
texto. Freud comienza con una serie de ejemplos clínicos de negación (2):
a)“Ahora usted pensará que
quiero decir algo ofensivo, pero realmente no tengo ese propósito”.
b)“Usted pregunta quién es la
persona del sueño. Mi madre no es”.
A los que podemos sumar los
siguientes:
c) “Lo que voy a decir a
continuación no tiene nada que ver con lo anterior”.
d) “Hoy no sé de qué hablar...
no se me ocurre nada”; etc.
Freud agrega
respecto del neurótico obsesivo:
e)
“He tenido una nueva representación obsesiva. Al punto se me ocurrió qué podría
significar esto en particular. Pero no, no puede ser cierto, pues de lo
contrario no se me habría podido ocurrir”.
Por último,
utiliza la lógica de la negación en una instrumentación clínica; para acceder
al material Inconsciente pregunta:
f)“¿Qué
considera usted lo más inverosímil de todo en aquella situación?”
Al renglón siguiente de cada uno de estos ejemplos,
interpreta lo reprimido, positivizando lo negado:
a) Se trata de la proyección de ese pensamiento que tuvo el sujeto.
b) La persona del sueño es la madre.
c) Debemos escuchar allí la clave que, après- coup resignifica lo
anterior.
d) Se trata de las sesiones más importantes.
e) Escucha allí el sentido correcto de la nueva representación
obsesiva.
f) Si el paciente cae en la trampa, confiesa lo correcto.
Por lo tanto,
observamos que una representación reprimida pasa a la conciencia a condición de
ser negada. Sostiene Freud:
“La negación es un modo de tomar noticia de lo reprimido; en verdad,
es ya una cancelación de la represión, aunque no, claro está, una aceptación de
lo reprimido. Se ve como la función intelectual se separa aquí del proceso
afectivo”.
Si recordamos
que Freud, en su texto de 1915: “La
Represión” (3), había situado a ésta a mitad de camino entre la Fuga y el
Juicio de Condenación, podemos conjeturar que la negación sería un paso lógico
más que el de la represión, en tanto se produce la aparición en la conciencia
de lo reprimido, pero negado.
Esquematicémoslo:
Operaciones constitutivas de la subjetividad
Fuga Rechazo
Desmentida Represión Negación
Juicio de condenación
(huída) A CM → Y/O
A A
/ R(-) R+
Pulsión R Cast. +/- R (Adverso)
Freud afirma
que de un estímulo exterior podemos fugar; de lo que no podemos huir es de
nuestros estímulos internos: las pulsiones, en tanto suponen una energía constante
que pugna por obtener su meta: la satisfacción. Ahora bien, esto que en un
nivel es placentero, en otro plano, el del Yo, produce displacer, “angustia
ante un peligro que proviene del interior”. Todas las operaciones
defensivas son intentos fallidos de dominar esa exigencia pulsional,
articulable con el incesto. La Verwerfung
(rechazo) específica de la Psicosis, en la que no se inscriben ni el afecto ni
la representación (4), retornando lo no inscripto desde el exterior,
fundamentalmente a través de las alucinaciones, más cercano por lo energético y
eficaz al polo de la fuga, aunque como sostuvimos, lo rechazado retorna.
La Verleugnung (desmentida) que supone
una escisión del yo ante la castración en la madre, en una parte que acepta y
otra que rechaza dicha castración (5), predominando esta operación en la
Perversión, y retornando por ejemplo en la constitución de un fetiche (6), o en
una mise en scene perversa. La Verdrangung (represión), propia de la
Neurosis, en la que se establece un clivaje entre el afecto y la
representación, sufriendo ambos diversos destinos que nos permitirán entender
la formación de síntomas en la Neurosis de Transferencia (7); y ahora si la Verneinung, (negación) que tiene una
relación muy cercana con la represión, en tanto supone su levantamiento a
condición de que lo reprimido aflore en la conciencia negado. Por esto, Freud
señala que se trata de una aceptación intelectual de lo reprimido, pero
manteniéndose lo esencial de la represión, es decir la separación entre el
afecto y la representación. (8)
Por último,
el juicio adverso o de condenación sería
un paso lógico más, que supone una negación de la negación, por lo tanto una
positivización de lo reprimido, tomándose al respecto una decisión en el plano
conciente. (9)
Aquí Freud
dirá: condenación, lo que denota una tramitación completamente diferente que
las hasta ahora expuestas.
Continúa el
artículo señalando que:
“La función intelectual del juicio consiste
en afirmar o negar contenidos de pensamiento; negar algo en el juicio
quiere decir, en el fondo: Eso es algo que yo preferiría reprimir.
El
juicio adverso es el sustituto intelectual de la represión, su “no” es una
marca de ella, su certificado de origen; digamos, como el “made in Germany
(10). Por medio del símbolo de la negación, el pensar se libera de las
restricciones de la represión y se enriquece con contenidos indispensables para
su operación”.
Como
planteamos anteriormente, el juicio adverso supone, respecto de lo reprimido,
una decisión en un plano conciente diferente que lo que se produce en
cualquiera de las operaciones defensivas esbozadas con anterioridad. Por esto
hay una suerte de liberación, respecto de la represión, liberación en la que se
juega una cuestión ética, en tanto el sujeto será responsable de su decisión.
En los síntomas, en tanto retorno de lo reprimido, el sujeto se encuentra
alienado, a merced de “una fuerza superior”, por lo tanto no es fácil ubicar la
responsabilidad sobre el tapete, tema a trabajar en las entrevistas
preliminares de un análisis, como implicación subjetiva. Ya Freud sostuvo que
el primer contacto con la salud es la conciencia de enfermedad.
A
continuación, pasamos a establecer las dos funciones fundamentales del juicio,
lo que nos permitirá caracterizar dos clases de juicios:
a)
Juicio de Atribución:
Debe atribuir o desatribuir una
propiedad a una cosa.
“...La propiedad sobre la cual se debe decidir pudo haber sido
originariamente buena o mala, útil o dañina”.
Expresado en el lenguaje de las mociones pulsionales orales, las más antiguas: “Quiero comer o quiero
escupir esto”; y en una traducción más amplia: “quiero introducir esto en mí, o
quiero excluir esto de mí”; vale decir: “Eso debe estar en mí o fuera de mí”.
Continúa Freud:
“El Yo-Placer originario quiere...introyectarse todo lo bueno, arrojar
de sí todo lo malo. Al comienzo son para él idénticos lo malo, lo ajeno al Yo,
lo que se encuentra afuera”. (11)
Hasta aquí la
cita. Vamos a detenernos a pensar sobre este juicio de atribución. Nos
encontramos en un momento lógico constitutivo del sujeto.
El lenguaje
de las pulsiones orales nos evoca la idea de incorporación. Recordemos lo que plantea Freud respecto del concepto de identificación primaria
en “Psicología de las masas y análisis
del Yo” (12): Es oral, canibalística, anterior a toda elección de objeto,
es al padre. En una nota a pie de página de “El
Yo y el Ello” (13), dirá que es al padre y/o a la madre, en tanto en ese
tiempo no existe aún noción de diferenciación sexual.
A su vez, si
articulamos este tema con la cuestión del primer lugar simbólico que ocupará el
sujeto, advertimos que puede abordarse desde dos perspectivas:
1.
Los
avatares de la sexualidad de la madre que le permitan establecer la ecuación
simbólica pene-niño, adviniendo el hijo a ocupar el lugar lógico de falo
imaginario de la madre. (14)
2.
Cómo
se constituye el Yo en ese lugar lógico estructurante: “His majestic, the baby”
que vendrá con su narcisismo a concretar
los deseos incumplidos de ambos padres, en tanto el hijo actualizará el
narcisismo infantil de sus progenitores. (15)
Por lo tanto, el juicio de atribución nos
es útil para pensar la constitución del sujeto en el lugar lógico de falo, y la
constitución del Yo, “ese nuevo acto psíquico” que aludirá
Freud en “Introducción del Narcisismo”.
Se establece aquí un par de opuestos
entre la Behajung (Afirmación
Primordial) y la Ausstossung (Expulsión).
Un significante no es sin el otro, por lo que esta alternancia puede ser
pensada desde las dos perspectivas mencionadas.
·
Desde la lógica fálica: La premisa universal del pene.
Todos lo seres tienen pene es una Behajung
(Afirmación simbólica) que Ausstossung (expulsa)
por fuera del campo a lo no fálico, que tendrá el estatuto de “lo castrado”.
Esta lógica fálica rige al inconsciente, a la sexualidad, y a la cultura (16).
“Los unos y los otros”; “Los blancos y los negros”; “Los judíos y los goi”;
“Los psicoterapeutas y los psicoanalistas”; etc. Cada vez que afirmamos algo en
relación a nosotro, estarán en juego las identificaciones primarias y
secundarias.
·
Ejemplo:
Soy
B A
Argentino E F
Casado H I
Psicólogo A R
Psicoanalista J M
Blanco U A
Etc. N C
G I
Ó
N
En el acto de establecer estas
afirmaciones, expulsamos aquello del orden del no ser.
·
Ejemplo:
Ciudadano de otro país
A E
Con
otro estado civil U X
Otro título universitario
S P
Otra orientación terapéutica
S U
Otra raza T L
Etc. O S
S I
S Ó
U N
N
G
·
A
su vez, desde la perspectiva del
Narcisismo, se establece una primera diferenciación entre el Yo y el mundo exterior
(el no-Yo). Todo lo agradable y placentero pertenece al Yo (Yo de Placer
Purificado); lo desagradable o displacentero coincidirá con el mundo exterior.
Es decir que se trata de una diferenciación ficticia, ilusoria, pero
constitutiva entre lo interior que podemos llamar Yo o realidad psíquica, y lo
exterior. Si articulamos esto con los registros lacanianos (Ver el texto “Fundamentos de la Enseñanza de Jacques
Lacan”) (17), se produce aquí un clivaje entre realidad (nudo entre lo
simbólico y lo imaginario), coincidente con lo interior, y lo Real como aquello expulsado, coincidente
con lo exterior.
Bien, con estos elementos podemos pasar
a trabajar el motivo de la inclusión de este artículo en el recorrido de una
exhaustiva investigación sobre Psicosis.
Recordemos la definición freudiana del
mecanismo específico de la Psicosis:
“Lo abolido en el interior, retorna desde el
exterior”. (18)
Hemos desarrollado lo que podemos
entender por “lo interior” y “lo exterior”. ¿Qué ocurre en la Psicosis?
En el exacto lugar en el que debería
producirse la afirmación primordial (Behaujung),
opera el rechazo de este significante primordial que ordena la realidad
psíquica.
Es decir que no se produce la afirmación primordial que le otorgaría un
ser al sujeto, en términos fálicos (lugar de constitución del “Je”), lo que tendrá efectos sobre la
constitución del “moi”, ya sea por no
constituirse (Esquizofrenia), o sólo quedar a merced del “moi” (Estadio del Espejo),
Paranoia, sin referente simbólico. El paranoico está sometido a las vicisitudes
de la agresividad especular, es un defensor a ultranza del Yo, del Narcisismo,
del “fascin-odio”, o del “odio-enamoramiento”. (19)
Con estos elementos es posible dar
cuenta de la lógica de la frase freudiana:
“Lo abolido en el interior retorna desde el
exterior”.
Frase coincidente con la definición de Lacan del
mecanismo de forclución:
“Lo no inscripto simbólicamente retorna
desde lo Real”. (20)
Hemos señalado una relación entre “lo
interior freudiano” como la realidad psíquica y “lo exterior freudiano” como lo
Real.
Al no establecerse una diferenciación por medio de la Behajung entre lo interior (Yo) y lo
exterior (Mundo externo), en la Psicosis es factible la confusión y el pasaje
entre ambos niveles en Freud, o entre registros en Lacan.
Esta lectura lógica del texto se la
debemos a Jean Hippolitte, en su puntuación sobre el texto “La Negación” de Freud, y a la
introducción y comentario de dicha puntuación a cargo de Jacques Lacan. (21),
(22), (23)
Como advertimos, vamos respondiendo a
algunos de los interrogantes originales que nos preocupaban.
2) ¿Qué significan las categorías de interior y de exterior?
3) ¿Cómo se producirá el pasaje
para que lo que no está en un nivel
(interior), retorne desde otro nivel (exterior)?
4)¿Qué es lo abolido?
Hasta ahora, tres de las preguntas
fueron desarrolladas. Podemos ampliar, respecto de esta última pregunta que
además de considerar que lo abolido en la Psicosis es el significante de la
afirmación primordial (Behaujung),
significante que relacionamos con el Falo Simbólico, que Lacan escribe así:
Φ, razón por la cual, sostiene:
“No hay significación fálica en la
Psicosis”.
Recuerdo aquí un ejemplo clínico muy
ilustrativo al respecto: Diálogo entre una analista (neurótica) y una paciente
(psicótica), al mirarle la primera las manos a la segunda:
Analista: -¡Te falta un dedo!
Paciente: -Tengo nueve.
El
neurótico organiza el mundo desde lo simbólico, viendo faltas en lo Real.
En lo Real no falta nada, es lo que es, “lo
que está siempre en el mismo lugar”.
El psicótico contesta desde lo Real.
Es decir, el psicótico no ha perdido la realidad, no puede perder lo
Real, no puede metaforizarlo.
Bien, desarrollando esta idea respecto
de lo abolido en el interior, es interesante preguntarnos a qué realidad se
refiere Freud cuando expresa que la realidad se pierde en Neurosis y Psicosis.
(24)
Es indispensable articular la realidad
con la Ley del Padre y la interdicción del incesto. Es decir, que la realidad
se construye por el movimiento del sujeto a buscar en otra parte que lo
interdicto (la madre o quien cumpla esa función). La Ley del Padre tiene la
doble función prohibidora y posibilitadora: Con tu madre no; con otras
(mujeres, cosas del mundo, realidad) sí.
Es aquí donde situamos la falla
estructural en la Psicosis, en la inscripción de la Ley del Padre (el Nombre del
Padre) dirá Lacan, que posibilite la circulación del deseo (25) y la
construcción de la realidad. La del sistema percepción-conciencia; esa realidad
la hemos perdido todos. (Freud, Carta 52
a Fliess) (26), se trata de no poder perderla, metaforizarla mediante la
Ley, o mediante el Falo como significante del deseo.
Con estas reflexiones, hemos intentado
desarrollar más a qué puede referirse Freud con lo “abolido en el interior”,
respecto de ¿Qué es lo abolido?.
Nos restan dos cuestiones:
1) ¿Cómo algo abolido retorna?
5) ¿De qué forma retorna?
Respecto de la primer cuestión, podemos
conjeturar que en Psicoanálisis siempre se trata de “fenómenos de retorno”:
“retorno de lo reprimido”, “retorno de lo abolido”, “retorno de lo desmentido”;
parece el “Eterno retorno de Niestzche”. (27)
¿Habrá alguna manera de ponerle límite
al retorno, de tramitarlo de otra forma? Estamos preguntando, ni más ni menos,
si es posible ponerle un límite a la compulsión de repetición, a la pulsión de
muerte. Nos referimos a la posibilidad de Cura mediante un análisis. Antes
sostuvimos que el juicio adverso sería una suerte de tramitación diferente,
respecto de lo pulsional en la que se jugaría una decisión del sujeto
responsable.
Aquí tenemos un indicio para pensar la
Cura y su dimensión ética.
Desde Freud, metapsicológicamente: “Lo
abolido en el interior” alude a la no inscripción, ni de la representación ni del afecto; ya
desde “Las Neuropsicosis de Defensa” (29),
caracterizando por esta razón a “la Verwerfung como una defensa mucho más
enérgica y eficaz que la represión”. Allí señala que el Yo se comporta
como si nunca hubiera existido tal situación traumática. A su vez, este tema,
lo relaciona con el primer avance de la Psicosis: “La retracción de la libido
objetal al Yo”, que se produce silenciosamente, donde ubica el rechazo.
(30)
Desde Lacan, se trata de la no
inscripción del Nombre del Padre, o del Falo Simbólico, como significante de la
castración, que organizará la realidad psíquica (Behajung), diferenciándola de lo real (Ausstossung), Si algo no se inscribe, lo no inscripto retorna de
otras formas restitutivas, que llaman a una, por siempre fallida inscripción.
Por esto Lacan sostiene que todas las
estructuras clínicas son del orden de una pere-versión (versión hacia un
padre), llamado a un padre allí donde no se inscribió o falló en su función.
Respecto de la última pregunta:
¿De qué forma retorna?
Diremos que, desde Freud, retorna desde
el exterior, clínicamente, fundamentalmente a través de las alucinaciones (31),
para las cuales el delirio será un intento de interpretación. Para Lacan,
la no
inscripción del Nombre del Padre (Padre simbólico), retornará desde lo
Real a través de un “Padre Real”. (32)
Aquí tenemos que imaginarnos el estatuto
de un Padre Terrible, homólogo al Padre de la Horda Primitiva anterior a su
asesinato, por lo tanto, quien no da salida del incesto, sino que deja atrapado
allí igual que la madre, cuyo capricho es LEY.
Hemos dado cuenta de la razón
estructural por la que un psicótico no puede efectuar la operación de la
negación. Para ello es necesario que se haya inscripto una afirmación
primordial en el Inconsciente, para que aparezca en la conciencia negada.
Si no se establece esta afirmación
primordial, organizadora del mundo interno, respecto del mundo externo, acerca
del Yo-no Yo, de separación en relación con el Otro, no puede luego negar, es
decir, su juicio no tiene independencia.
Por esta razón, clínicamente aparece el
negativismo, como un intento restitutivo de lo que falló en la constitución,
como una tentativa de poner distancia, diciendo que no a toda iniciativa del
Otro, lo que no le da posibilidad de salida, sino que lo deja cada vez más a
merced del Otro.
Recordamos aquí la siguiente frase de
Lacan:
“Para quien todo es posible, nada es
posible”.
Pasemos ahora al examen del segundo juicio enunciado
por Freud:
b)
Juicio de existencia: “Debe admitir o impugnar la
existencia de una representación en la realidad”.
Se trata aquí, al decir de Freud, de un
interés del Yo-real definitivo, que se desarrolla desde el Yo-placer inicial, y
tiene que ver con el examen de realidad.
Textualmente:
“... Ahora ya no se trata de si algo
percibido (una cosa en el mundo) debe ser acogida o no en el interior del Yo,
sino de si algo presente como representación dentro del yo puede ser
reencontrado también en la percepción (realidad)”.
Continúa Freud:
“... De nuevo, como se ve, estamos frente a
una cuestión de afuera y adentro. Lo no real, lo meramente representado, lo
subjetivo, es sólo interior, lo otro, lo real, está presente también ahí
afuera”.
Se trata aquí no sólo del Principio de Placer (lo
bueno- lo malo), sino de la constatación en el exterior de lo representado como
bueno, de modo que sea posible apoderarse de ello si se lo necesita.
Es importante que continuemos
parafraseando a Freud:
“Para comprender este progreso, es preciso
recordar que todas las representaciones provienen de percepciones, son
repeticiones de éstas. Por lo tanto, originariamente, ya la existencia misma de
la representación, es una carta de ciudadanía que acredita la realidad de lo
representado”.
“La oposición entre subjetivo y objetivo
no se da desde el comienzo. Sólo se establece porque el pensar posee la
capacidad de volver a hacer presente, reproduciéndolo en la representación,
algo que una vez fue percibido, para lo cual no hace falta que el objeto siga
estando ahí afuera. El fin primero y más inmediato del examen de realidad (de
objetividad) no es, hallar en la
percepción objetiva (real) un objeto que corresponda a lo representado, sino
reencontrarlo, convencerse de que todavía está ahí”. (33)
Ya Freud había planteado lo siguiente en sus “Tres
Ensayos sobre una Teoría Sexual”:
“El encuentro de objeto es propiamente un reencuentro”. (34)
Más adelante sostendrá, luego de dar cuenta de las
distorsiones en la reproducción de lo percibido, una frase clave:
“Ahora bien, discernimos una
condición para que se instituya el
examen de realidad: Tienen que haberse perdido objetos que antaño procuraron
una satisfacción objetiva (real)”. (35)
Hasta aquí Freud. Podemos pensar que desde esta
perspectiva, la mentada realidad, el “Principio de Realidad”, no se relaciona
en absoluto con el sistema percepción-conciencia. La realidad material,
objetiva, en tanto tal está perdida, está tramitada por el aparato psíquico por
las huellas mnémicas. Como planteamos con anterioridad, esto ya lo estableció
Freud en su Carta 52 a Fliess en 1896
(36), acuñando más adelante el concepto de “realidad
psíquica”, lo que trasciende el debate
filosófico entre Idealismo y Materialismo.
Desde la perspectiva del Psicoanálisis,
encontramos una homología estructural entre la realidad y el deseo. La realidad
se construye por el movimiento del deseo, por la tendencia a colmar una falta.
Es decir, que la realidad es deseante. Nunca vi en mi cuadra el video club que
hace tiempo está, hasta que me compré una video-cassetera, y sin embargo estaba
allí. Desde la perspectiva fálica el mundo es falocéntrico, lo que nos impide acceder a la diferencia (Borges
afirmaba que el día que los blancos adviertan que son diferentes que los
negros, se acabarían los problemas raciales), quizás una utopía, decimos falocéntrico, y desde el narcisismo, egomórfico (lo que está por fuera del Yo
es in-mundo).
El párrafo de Freud que nos autoriza a
concebir la realidad como homóloga al deseo, es este último, en el cual plantea
que la condición para que se establezca el examen de realidad es la pérdida de
objetos que antaño procuraron satisfacción.
Es decir, que el Principio de Realidad
es Principio de Placer diferido porque ha operado la LEY, la castración,
posibilitando la circulación del deseo, en un intento de recuperación del
objeto perdido. (37)
En este sentido, la ley no se opone al
deseo, lo posibilita en su función de interdicción del incesto.
Esquematizando al Edipo freudiano de
manera reducida y estructural, podemos formularlo así:
DESEO – LEY
INCESTO
¿Qué ocurre en la Psicosis? Como
expusimos con anterioridad, al no inscribirse, desde la perspectiva de Freud,
la contrainvestidura vinculada a la represión primaria, contrainvestidura que
podemos articular con la cara de Ley del Padre como interdicción del incesto,
que posibilite la circulación del deseo, el psicótico va a tener problemas con
este último, y por ende con la construcción de una realidad desiderativa. Es en
este nivel que señalamos que ha perdido la realidad, realidad deseante y no
psicológica, ligada al sistema percepción-conciencia. Por esto, Lacan sostendrá
que el estatuto del deseo en la Psicosis es muerto. (38)
De todas maneras, en este punto es
válido que nos interroguemos sobre cómo se mueve en la vida un psicótico, qué
es lo que lo mueve, cómo es que Schreber llegó a ser presidente de la Corte de
Dresden, cómo la historia ha producido psicóticos estabilizados y brillantes.
Pareciera que la Ley del Padre o el falo
como significante del deseo que rige la mentada significación fálica
(dialéctica del Ser y del Tener), es constitutiva por un lado de la posibilidad
del deseo y su circulación, pero también inhibitoria, por ejemplo en la
Neurosis. Pero, abandonaremos aquí este debate porque excede los límites de
este trabajo.
Volvamos al texto. Freud va a plantear
lo siguiente:
“El juzgar es la acción intelectual que
elige la acción motriz que pone fin a la dilación que significa el pensamiento
mismo, y conduce del pensar al actuar”.
Se trata de una acción tentativa
aplicada al proceso del pensamiento, cuyo origen data del extremo sensorial del
aparato anímico a raiz de las percepciones de los sentidos. La percepción no es
un proceso sólo pasivo.
Continúa Freud:
“... El estudio del juicio nos abre acaso
por primera vez, la intelección de la génesis de una función intelectual, a
partir del juego de las mociones pulsionales primarias”.
“El juzgar es el ulterior desarrollo,
acorde a fines de la inclusión (Einbeziehung) dentro del Yo o la expulsión de
él, que originariamente se rigieron por el Principio de Placer”. (39)
Establece entonces una relación entre esta polaridad
y la polaridad de su segunda teoría pulsional: (40)
AFIRMACIÓN EXPULSIÓN
↓
↓
UNIÓN
NEGACIÓN
↓ ↓
EROS
PULSIÓN DE DESTRUCCIÓN
Es aquí donde menciona lo siguiente:
“El negativismo de muchos psicóticos
debe comprenderse probablemente como indicio de la desmezcla de pulsiones por
débito de los componentes libidinosos”. (41)
Relacionando este párrafo con lo desarrollado
precedentemente, sostenemos que el psicótico intenta restituir aquello que no
se constituyó. Si no operó la Behajung (afirmación),
con su concomitante Ausstossung (expulsión),
como antecesora de la posibilidad de la negación, necesita afirmarse en un
perpetuo negativismo para diferenciarse del otro, para no quedar como objeto a
su merced.
Así entendemos la desmezcla pulsional,
predominando la pulsión de muerte sobre los componentes libidinosos.
Si efectuamos una traducción desde las
categorías lacanianas, pulsión de muerte será articulado con el concepto de
goce, en tanto incesto; y pulsión de vida con deseo. (42)
Como ya lo hemos expuesto, la ley
posibilita el deseo, produciendo una interdicción del incesto (goce).
DESEO-LEY PULSIÓN DE VIDA
GOCE PULSIÓN DE MUERTE
Al no haberse inscripto esta dimensión
de Ley que posibilite el deseo, el psicótico, en su negativismo, intenta por
estar a merced del Otro, del incesto, del goce, decimos mediante el
negativismo, intenta restitutivamente acotarlo, en una suerte de ficción de
Padre, allí donde no se inscribió la Ley del Padre.
Seguimos con Freud:
“... La función del juicio se posibilita por
esta vía: Que la creación del símbolo de la negación haya permitido al pensar
un primer grado de independencia respecto de las consecuencias de la represión
y, por tanto, de la compulsión del Principio de Placer”. (43)
Con respecto a la primer parte del
párrafo, ya hemos desarrollado por qué la negación supone un primer grado de
independencia respecto de la represión, en tanto sostuvimos que se trata de un
paso lógico más que esta última, hacia el juicio adverso o de condenación. Por
la misma razón podemos entender la segunda parte del párrafo: La independencia
también se obtiene respecto de la compulsión del Principio de Placer, es decir
del Inconsciente gobernado por el Principio de Placer. No será lo mismo que lo
pulsional traumático retorne a la manera del retorno de lo reprimido en el
síntoma que, sobre ello se ejerza un juicio adverso o condenatorio.
El Inconsciente gobernado por el
Principio de Placer tramita mediante sus formaciones (chistes, lapsus, sueños,
síntomas), lo pulsional traumático (Más
allá del Principio de Placer), ésta es su compulsión.
En este sentido, si sobre una moción
pulsional se toma una decisión conciente, esta tramitación supone un grado de
independencia respecto de la compulsión del Principio de Placer y sus eternos
retornos.
Finaliza Freud el artículo, manifestando
su acuerdo con esta concepción de la negación, por el hecho de no encontrarse
el “NO” en el inconsciente, y conviniendo que “el reconocimiento del
Inconsciente por parte del Yo se expresa en una fórmula negativa”. Por ejemplo,
a través de esta frase del analizante: “No me parece; o no, (nunca) se me ha
pasado por la cabeza”, como reacción que evidencia el descubrimiento del
Inconsciente. (44)
Respecto de este último párrafo, sólo
podemos observar el descentramiento del Yo con relación al saber Inconsciente,
revelando su función de desconocimiento, contraria al cojito cartesiano:
“COGITO ERGO SUM”, “PIENSO, LUEGO EXISTO”. (45)
Concluimos entonces con la siguiente
interrogación: Si lo más verdadero con relación al Inconsciente aparece en el
Yo o en la conciencia bajo la forma de una negación, ¿Qué relación con la
verdad tendremos cuando afirmamos cosas?.
BIBLIOGRAFÍA
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de paranoia autobiográficamente descripto” (Caso Schreber)”. O.C.,
T II. Biblioteca
Nueva. Madrid. 1973.
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Sigmund “la Negación”. O.C. T III. Biblioteca
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6.
Freud,
S ”Fetichismo”. O.C. T. III. Biblioteca
Nueva. Madrid. 1977.
7.
Freud,
S “La Represión”. Obra citada.
8.
Freud,
S “La Negación”. Obra citada.
9.
Hippolitte,
Jean “Comentario hablado sobre la Verneinung
de Freud”. Escritos I de Lacan. Ed. Siglo XXI. 1980.
10. Freud, S. “La Negación”. Obra citada.
11. Idem anterior.
12. Freud, S. “Psicología de las masas y análisis del Yo”. O.C.
T. III. Biblioteca Nueva. Madrid. 1977.
13. Freud, S. “El Yo y el Ello”. O.C. T. III. Biblioteca Nueva. Madrid. 1977.
14. Freud, S. “Sobre la sexualidad
femenina”. O.C. T. III. Biblioteca Nueva. Madrid. 1977.
15. Freud, S. “Introducción al
Narcisismo”. O.C. T. II. Biblioteca Nueva. Madrid. 1973.
16. Lacan, J “La significación del falo. Escritos II. Ed.
Siglo XXI. 1980
17. García Dupont, E “Fundamentos de la Enseñanza de Jacques
Lacan”. Ed. El Otro. 1995.
18. Freud, S. “Caso Schreber”. Obra citada.
19. Lacan, J “Las Psicosis”. Seminario III. Ed. Paidós.
1974.
20. Lacan, J. “De una cuestión
preliminar a todo tratamiento posible de la Psicosis”. Escritos II. Ed. Siglo
XXI. 1980.
21. Lacan, J. ”Introducción al
comentario de Jean Hippolitte sobre la Verneinung de Freud”. Escritos I. Ed.
Siglo XXI. 1980.
22. Hippolitte, J “Comentario hablado sobre la Verneinung de Freud”. Obra citada.
23. Lacan, J. “Respuesta al comentario de Jean Hippolitte
sobre la Verneinung de Freud”. Escritos I. Ed. Siglo XXI. 1980.
24. Freud, S. “La pérdida de realidad
en la Neurosis y Psicosis”. O.C. T. III. Biblioteca Nueva. Madrid. 1977.
25. Lacan, J. “De una cuestión preliminar...”. Obra citada.
26. Freud, S “Los orígenes del Psicoanálisis”. Carta 52.
O. C. T. III. Biblioteca Nueva. Madrid. 1977
27. Niestzche, F. “El eterno retorno”. O.C. Ed. Aguilar. 1972.
28. Lacan, J. “La Ética”. Seminario VII.. Ed. Paidós. 1988.
29. Freud, S. “ Las Neuropsicosis de Defensa”. Obra
citada.
30. Freud, S. “ Neurosis y Psicosis”. O.C. T. III. Biblioteca
Nueva. Madrid. 1977.
31. Freud, S. “Caso Schreber”. Obra citada.
32. Lacan, J. “Las Psicosis”. Seminario III. Ed. Paidós.
1981.
33. Freud, S. “La Negación”. Obra citada.
34. Freud, S. “Tres ensayos para una teoría sexual”. O.C.
T. II. Biblioteca Nueva. Madrid. 1977.
35. Freud, S. “La negación”. Obra citada.
36. Freud, S. “Los orígenes del Psicoanálisis”. Obra
citada.
37. Freud, S. “Más allá del Principio del Placer”. O.C.
Tomo III. Biblioteca Nueva. Madrid. 1977.
38. Lacan, J. “Las Psicosis”. Obra citada.
39. Freud, S. “La negación”. Obra citada.
40. Freud, S. “Más allá del Principio de Placer”. Obra
citada.
41. Freud; S. “La negación”. Obra citada.
42. García Dupont, E. “Fundamentos de la enseñanza de Jacques
Lacan”. Obra citada.
43. Freud, S. “La negación”. Obra citada.
44. Idem anterior.
45. Lacan, J. “El estadio del espejo como formador de la
función del Yo (je) tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica”.
Escritos I. Ed. Siglo XXI. 1980.
Correo del autor: egarciadupont@yahoo.com.ar
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