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Marie Trinite: transferencia y un fantasma aniquilador

09/08/2022- Por Olga Cuadra - Realizar Consulta

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Cuando leí el libro “De la angustia a la Paz” ‒testimonio de una religiosa paciente de Jacques Lacan, Marie de la Trinité‒, me impactó la escucha del mismo y su disponibilidad a ofrecerse a ser tomado por el discurso de su paciente, sin retroceder ante la gravedad de ésta. Lo que Lacan le posibilitó con su escucha fue desanudarse allí donde ubicó su verdadero nudo, a mi entender su posición fantasmática, vía el efecto de la transferencia analítica. Efecto transferencial que permitió pasar de la angustia a saber arreglárselas con el síntoma.

 

                 

 

                                                  Marie de la Trinité

 

 

                                                                          

                                       “el arte de escuchar casi equivale al del bien decir”[i]

 

                                                                        Jacques Lacan

 

  

  Cuando leí el libro “De la angustia a la Paz”[ii] testimonio de una religiosa paciente de Jacques Lacan, Marie de la Trinité, me impactó la escucha del mismo y su disponibilidad a ofrecerse a ser tomado por el discurso de su paciente, sin retroceder ante la gravedad de ésta. Escucha que marcó una amplia diferencia con otros colegas que la atendieron y se toparon con sus propios prejuicios o se extraviaron con su furor curandi.

 

  Lo que Lacan le posibilitó con su escucha fue desanudarse allí donde ubicó su verdadero nudo, a mi entender su posición fantasmática, vía el efecto de la transferencia analítica. Efecto transferencial que permitió pasar de la angustia a saber arreglárselas con el síntoma.

 

  Sabemos que de Marie de la Trinité se cuenta con una gran cantidad de escritos, carnets, (cuadernos de 5 vólumenes) cartas archivos de la congregación Dominicas rurales. Su correspondencia por cierto es muy voluminosa. Entre ellos se encuentra el diario que llevaba de su propio análisis con Lacan. Sólo una parte está publicada por instrucción testamentaria de ella misma.

 

  Es un caso que le deriva Daniel Lagache y su primer contacto es vía una correspondencia que envía la religiosa, Lacan se ocupa de responder la carta y de llevársela personalmente a su domicilio. Podemos pensar en una primera intervención ya en el encabezado, se refiere a ella como “Mi querida hermana”, y su otra intervención o apuesta es de “no dejarla sola en el desamparo”. Le propone trabajar en las sesiones ¿Cuál es su dependencia para liberarse de sus pensamientos ruinosos y tormentos? Además le solicita que confíe en él para resolverlos juntos “venga, pues, a verme cuanto antes”.

 

  Como podemos apreciar Lacan ofrece disponibilidad, pero con ciertas condiciones, no es en cualquier momento, le señala cierta prisa ‒la angustia era sin límites‒. Le indica un horario para que lo llame y que no responda a esa carta porque sería tiempo perdido. La angustia necesita cierto encuadre. La función de la prisa como lo afirma en Encore es ya el objeto a.

 

  Sabemos que antes de consultar a Lacan recibió tratamientos de cura de sueño y electroshock, lo que le provocó dolor en la columna vertebral. Estuvo internada en el hospital psiquiátrico de Bonneval. Durante la cura de sueño su cuerpo bajo los efectos de productos químicos desprendía un olor a cadáver que impregnaba el colchón y su almohada. Se refugió en su enfermedad (escribía en dos colores rojo y azul) y en el simbolismo. Sufría de insomnios.

 

  Sintió que rozaba la locura sus dedos de las manos eran insensibles, bajó 13 kilos tenía una obsesión por la comida y no podía comer con otros. Cuando vió su rostro le causó espanto, le atormentaba la idea de la muerte. Angustia que no dejaba de aumentar. Llevaba 9 años de angustia. Deseaba no moverse, no pensar, eliminar su vida. Hablaba de obsesiones que no le permitían rezar. Era muy desconfiada. Vivía gran parte del día apartada de los demás. Recordemos que es Lacan quien se moviliza hasta su domicilio.

 

  Ataque de ira, cólera como descarga, cuando era niña su madre la dejaba tres días en cama como castigo luego volvía tranquila. No fue una niña típica: tenía rabietas frecuentes, las hermanas le decían tonta, tenía vergüenza y se liberaba rezando.

 

  El deseo de sus padres era que fuera varón y llamarlo Paul, es la más pequeña de siete hermanos y la llaman Paule, a los 12 años ya está en un convento de moralidad. Paule refiere tener rasgos femeninos y masculinos, se ordena en las dominicas misioneras destinada al trabajo rural, realiza trabajos forzados en la fundación. Sentimiento de culpa y tiranías del superyó.

 

  Antes de conocer a Lacan visitó a otros dos analistas: el primero estaba muy preocupado de que el psicoanálisis iba afectar su fe religiosa y al segundo le preocupaba su castidad. Se analizó con Lacan durante tres años, varios días a la semana, ella busca “del verbo encarnado, el del vacío”. Lacan capta cual es el nudo, no es el voto de castidad sino la obediencia. No olvidemos la formación católica que recibió Lacan en su escuela de elite y de la que se sirve en varios momentos a lo largo de su obra.

 

  Marie refiere que Lacan le da seguridad, vive en París, conoce gente, retoma sus estudios de hebreo y griego. Interrumpe varias veces su tratamiento para someterse a una cura de sueño en el hospital psiquiátrico Bonneval. Si bien la transferencia estaba instalada muchas veces el objeto resiste a entrar en el discurso, depende de la inventiva y del saber hacer del analista más allá de la estructura del analizante.

 

  Vuelve con Lacan se queja de las sesiones breves se hace psicoanalista de religiosas y escribe su propia obra De la angustia a la paz. Vive apartada en relación con Dios. Arrojarse a los brazos de otro todopoderoso, a una entrega definitiva. Se consideraba muchos menos femenina que sus hermanas.

 

  A los 7 años toma la comunión. Su relación con Dios no es la aspiración a ser amada sino la certeza de haber sido elegida como objeto de amor. Por supuesto que este amor va a incluir renuncias. A los 16 años revela su deseo de estar sola con Dios. Preocupación de los padres frente dicha decisión orden religiosa conlleva penitencia y ayunos excesivos.

 

  Su hermana mayor había sido internada por grave crisis.

 

  Escribe en una carta lo que sentía cuando era niña frente a su madre “Búsqueda de perfección de mamá tenía un aspecto admirable algo extremadamente y no la dejaba vivir… crear nidos de angustia y ambivalencias paralizantes”. Recordemos que es Lacan que se moviliza hasta su domicilio.

 

  Marie de la Trinite nombre (nombre con el que se ordena) después de su experiencia mística ya no puede obedecer ni seguir el reglamento. Aparece su depresión, tristeza, anorexia está fuera de control, pone en peligro su vida.

 

  Consulta a 20 psiquiatras y psicoanalistas. Lacan considera que ella se encuentra frente a todo aquel que se sitúa en un lugar de un Amo y respondiendo con el fantasma de ser pisoteada (ella refiere ser sometida y maltratada) transforma obediencia sin límite en angustia ¿vacilación de su fantasma? Lacan escuchó y leyó cuál era su goce, su posición fantasmática. En “Pegan a un niño” Freud devela los enigmas del masoquismo como una cicatriz del Complejo de Edipo. De ahí que el fantasma del neurótico es masoquista.

 

  Lacan, como así también nos enseñó el maestro vienés, nos marcó una lógica a seguir en una dirección de la cura. Por empezar la implicación del sujeto:

 

Hay que ver de qué modo se ha prestado Ud.” “algo ha puesto de su parte para que ello ocurra”.

 

  Interrumpe con Lacan, vuelve a la cura insulínica y de sueño, muy desaconsejado por el mismo Lacan, el mismo lo considera un acting out, como así también un pasaje al acto, donde puso en peligro su vida en un accidente de coche.

 

  Otra vez se somete a un Amo. El goce es de lo Real y lo Real vuelve siempre al mismo lugar vía la repetición. El problema es que se ofrece siendo un objeto que completa al Otro. Requiere de una pérdida: dejar de ser la pisoteada para emerger como falta en ser. No soy el objeto ubicado en donde el Otro me demanda.

 

  Sueño y muerte ‒castigos severos de su madre‒ dormir confinada en su habitación por tres días.

 

  Es necesaria la implicación subjetiva para la rectificación del sujeto. Vuelve con Lacan, pero este objeta no tener horarios disponibles, pero no la deja sola, le encarga la redacción de su memoria, sobre su estado psiquiátrico. Lejos de sentirse abandonada, Marie dirá que Lacan fue excelente con una escucha atenta.

 

  Hace otro tratamiento, pero sigue supervisando con Lacan hasta que se niega a pagar los honorarios igual a las sesiones. Ella buscaba del verbo encarnado al vacío que encontró luego del no que Lacan le enuncia. Él tiene su límite y con ese límite le señala el de ella. Su escritura efecto de la transferencia mantiene a Marie en un silencio en el que ya no es una experiencia mística ni una angustia sin límites, articulada siempre a lo espiritual, la acompañará hasta su muerte.

 

“El vacío tiene una representación concreta. Es hueco y aparentemente vacío, pero hace creer y nutre todas las cosas en su seno, y las contiene sin dejarse nunca desbordar ni extinguir”.[iii]

 



[i] Jacques Lacan: Seminario XI Editorial Paidós clase X.

[ii] Marie de la Trinité: De la angustia a la paz, Testimonio de una religiosa, paciente de Jacques Lacan,   Edit. Ned.

[iii] Francoise Cheng: Vacío y Plenitud. Editorial Siruela.

 


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