» Introducción al Psicoanálisis
Síntoma como formación del inconsciente. Parte 2: El síntoma y su diferencia con la inhibición.30/10/2008- Por Alejandra Crocinelli - Realizar Consulta

La primera diferenciación que surge en el texto de Inhibición, Síntoma y Angustia es que al síntoma, Freud lo ubica como un proceso patológico a diferencia de la inhibición, que la ubica como limitación normal de una función. Para que una inhibición pueda ser un síntoma, en tanto proceso patológico, es necesario que deje de ser una simple rebaja de la función y pase a ser una desacostumbrada variación de ella (función que varia, cambia se modifica) o de una nueva operación. La inhibición se liga siempre a la función, esta en relación al hacer, al movimiento y por lo tanto al yo. Freud escoge cuatro funciones del yo que tomara como ejemplos para mostrar como actúa la inhibición: función sexual, alimenticia, locomoción, y trabajo profesional. Sabemos que esta elección no es azarosa, ni casual, a elegido funciones que están relacionadas en su despliegue con satisfacciones pulsionales que involucran al yo en el hacer, y el movimiento. Es, dirá, la aparición de la angustia frente a dichas satisfacciones, lo que provocara la inhibición de la función.
La primera diferenciación que surge en el texto de Inhibición, Síntoma y Angustia es que al síntoma, Freud lo ubica como un proceso patológico a diferencia de la inhibición, que la ubica como limitación normal de una función.
Para que una inhibición pueda ser un síntoma, en tanto proceso patológico, es necesario que deje de ser una simple rebaja de la función y pase a ser una desacostumbrada variación de ella (función que varia, cambia se modifica) o de una nueva operación.
La inhibición se liga siempre a la función, esta en relación al hacer, al movimiento y por lo tanto al yo.
Freud escoge cuatro funciones del yo que tomara como ejemplos para mostrar como actúa la inhibición: función sexual, alimenticia, locomoción, y trabajo profesional.
Sabemos que esta elección no es azarosa, ni casual, a elegido funciones que están relacionadas en su despliegue con satisfacciones pulsionales que involucran al yo en el hacer, y el movimiento.
Es, dirá, la aparición de la angustia frente a dichas satisfacciones, lo que provocara la inhibición de la función.
La función sexual: es un proceso y la inhibición de esta función se relaciona con la impotencia psíquica. La mayoría de las perturbaciones en la función sexual presentan el carácter de inhibiciones simples.
La inhibición puede perturbar cualquier punto del desarrollo de la función y Freud señala que no será lo mismo una inhibición que provoque extrañamiento de la libido al comienzo del proceso, (displacer psíquico, o ausencia de la preparación física) que una inhibición que acorte el proceso ( ejaculacíon precoz), que interrumpa la función provocando la detención del acto ( falta de eyaculación) o que la función se realiza pero lo que esta inhibido es la consumación del efecto psíquico, ( ausencia del placer del orgasmo).
Además de la inhibición, otras perturbaciones de la función resultan del enlace de está a condiciones particulares como el fetichismo y la perversión, por un lado, u otros trastornos como ser: el menoscabo en la ejecución de la función, obstaculización y desvió de la función hacia otras metas, mecanismos de prevención por medidas de aseguramiento (rituales), angustia e interrupción del acto cada vez que no se pudo impedir su planteo y por último una reacción con posterioridad que protesta contra la realización del acto por ejemplo: síntoma del asco, característico de la histeria.
Es importante establecer aquí una diferencia, todas estas perturbaciones de la función sexual no son inhibiciones simples, como las detalladas inicialmente, porque su perturbación implica una modificación de la función y a su vez generan nuevas operaciones como pueden ser rituales obsesivos, síntomas fóbicos, histéricos, etc.
En relación a la función alimenticia, Freud dice que la inhibición más frecuente es el displacer frente al alimento por quite, por parte del yo, de la libido, otras perturbaciones de la función como puede ser: incremento del placer por comer, compulsión, y el vómito como síntoma histérico frente al acto de comer, no son inhibiciones ya que la función se realiza, lo patológico es la forma en que se desarrolla.
En relación a la función de la locomoción, la inhibición se liga al displacer y flojera en la marcha, Freud dice que la traba histérica se sirve de la paralización del aparato del movimiento o le produce una cancelación especializada de esa sola función (abasia). Lo relaciona de esta manera con la conversión histérica, lo que genera una inhibición especializada de la función.
Otros obstáculos en relación a esta función son las condiciones en la locomoción que provoca la angustia (fobias) por ejemplo: no circular por determinados lugares. Diferenciamos de este modo esta inhibición respecto de la anterior, la función esta condicionada por el surgimiento de angustia, la función se debe desarrollar bajo condiciones de resguardo, pero el sujeto sabe que hay algo a lo que se le teme, es el caso de Juanito, descrito por Freud. Distinto es en la conversión histérica, la inhibición de la función genera una parálisis, una impotencia psíquica para ejercer la función, pero sin angustia.
Recordemos el caso de Isabel de R, trabajado por Freud, en sus Historiales Clínicos de 1895. Aquí se describe el mecanismo de la conversión, sosteniendo que hay una transformación,” en lugar de los sufrimientos anímicos, aparecen dolores físicos, de este modo la paciente elude un insoportable estado psíquico, angustia, a costa de una anomalía psíquica, la disociación de la conciencia y de un padecimiento físico, los dolores que constituyeron el punto de partida de una atasia - abasia.” (Freud Isabel de R Epicrisis Pág. 124 tomo I de Ballestero.)
¿Que es lo que se convierte en dolor físico?, algo que hubiera podido y debido llegar a ser dolor psíquico. Este complejo de representaciones que queda relegado en el inconsciente, posee un montante de afecto que es el objeto de la conversión. Dirá luego Freud, que este complejo de representaciones reprimidas, subsisten en el inconsciente como grupo psíquico separado.
En la inhibición simple de la función no hay sustitución, ni transformación, sino una simple rebaja de la misma, en el caso de la inhibición especializada, que Freud lo liga a la histeria en su punto de conversión somática, hay dice Freud transformación, lo que debería surgir como angustia, dando cuenta del conflicto psíquico, es desplazado por un dolor físico, eliminando a la angustia como emergente psíquico. Aquí se sustituye un efecto por otro, solo que en lugar de la representación angustiante, aparece el cuerpo como lugar de alojamiento del síntoma.
La histeria fuerza la inhibición mediante la conversión (parálisis de órgano y funcionales) y su propósito es eliminar de la conciencia la representación angustiante, producto del conflicto psíquico mediante la represión.
Continuando con el desarrollo de Freud, en relación a la inhibición de la función del trabajar, dice que suele aparecer en la consulta en calidad de síntoma aislado, tanto de la neurosis obsesiva como de la histeria. Sus manifestaciones las describe como placer disminuido, torpeza en la ejecución o manifestaciones reactivas como fatiga, vértigo, vómitos. Manifestaciones que comprometen el hacer, la motricidad, el cuerpo.
Cito: “La histeria fuerza la interrupción del trabajo produciendo parálisis de órgano y funcionales…La neurosis obsesiva lo perturba mediante una distracción continua y la perdida de tiempo que suponen las demoras y repeticiones interpolada.” (Pág. 85)
Pareciera que nos confunde, trata de establecer las diferencias, entre síntoma e inhibición, pero al tiempo llama con la palabra síntoma a cierta perturbación aislada que se relaciona con la inhibición y suele aparecer en las neurosis. En
Aclarémoslo, finalmente Freud define el concepto de inhibición, sostiene que es una limitación funcional del yo, lo circunscribe entonces a un mecanismo del yo, pero ¿Qué causa a la inhibición?
Es el avance de las exigencias pulsionales del ello sobre el terreno del yo, lo que provoca este retroceso del yo para que lo ocupe el ello, la satisfacción de la pulsión. Lo dice así: “…la función yoica de un órgano se deteriora cuándo aumenta su erogenidad, su significación sexual.” “…ambas acciones, la de escribir y la de caminar, se omitirán porque seria como si de hecho se ejecutase la acción sexual prohibida. El yo renuncia a estas funciones que le competen a fin de no verse precisado de emprender una nueva represión, a fin de evitar un conflicto con el ello.”
Nos dice que el yo vía la inhibición evita una nueva represión y por lo tanto un nuevo conflicto entre las instancias psíquicas, aquí nombradas como el yo y el ello. Mediante la inhibición el yo evita un gasto energético que le depararía sostener la represión, la consecuencia de esta economía es el empobrecimiento del yo.
Sin embargo aclara, la inhibición no solo evita un conflicto con el ello, también esta al servicio de la auto punición, cito: “El yo no tiene permitido hacer esas cosas porque le proporcionarían provecho y éxito, que el severo superyó le a denegado. Entonces el yo renuncia a esas operaciones a fin de no entrar en conflicto con el superyó.” (Pág. de las citas 85 y 86)
Si la inhibición esta al servicio de la auto punición, en tanto tendencia masoquista del yo, su peligrosidad es que, esta tendencia desciende de la pulsion de muerte, pero al mismo tiempo tiene el valor psíquico (Bedentung) de un componente erótico, provocando la severidad del súper yo, en su vertiente sádica. (Freud “Problema económico del masoquismo”) La peligrosidad de la inhibición es su vinculación con el más allá del principio del placer.
Sabemos que el conflicto psíquico esta en relación a la tensión generada entre la pulsión y la represión, en tanto defensa ineficaz, el retorno de lo reprimido, produce la señal de angustia, un llamado de alarma para el yo. La situación de peligro esta enmarcada por la angustia, y el yo deberá defenderse de ella, no siendo lo mismo que el yo reprima, a que el yo se inhiba en su función. Si se reprime, el conflicto psíquico no se evita, ya que el retorno de lo reprimido pone en juego la formación de síntoma, en tanto formación de compromiso entre las instancias psíquicas, en el síntoma el conflicto se renueva y se sostiene, en tanto es un sustituto proveniente del inconsciente reprimido, en su representación y satisfacción, de la pulsión denegada por el yo o superyo. Como dice Freud, el síntoma no es un proceso que suceda dentro del yo o que le suceda al yo.
La formación de síntoma pone fin a la situación de peligro para el yo, enmarcada en señal de angustia, pero no elimina el conflicto intrapsíquico, lo que genera trabajo psíquico, trabajo económico del inconsciente.
En la inhibición la situación es diferente, el yo no entra en conflicto con las instancias del ello o superyó, no opone resistencia a la satisfacción pulsional, la que se realiza directamente. La inhibición, aplasta a la angustia, pero no cancela la situación de peligro para el yo, la pulsión no se modifica como en el síntoma, el peligro como lo describe Freud es la inhibición generalizada del yo, característica de los estados depresivo y del más grave de ellos, la melancolía.
La pulsión se satisface siempre en su recorrido, pero como vemos no es lo mismo que lo realice por medio del síntoma, o que lo haga por inhibición.
Freud es claro al decir que el interés de establecer la diferencia entre síntoma e inhibición se nos ofrece en la clínica.
La inhibición del yo queda al servicio del síntoma, como en el caso Juanito, cuando el yo se sustrae de la angustia (de castración) por medio de una evitación o de un síntoma-inhibición.
Es en su estatuto de defensa del yo frente a la angustia, que la inhibición es síntoma pero, su mecanismo de formación no se iguala al del síntoma, en ella, no hay trabajo del inconsciente reprimido, la pulsión no se modifica, su representación no metaforiza el sentido.
En la inhibición la restricción pulsional esta referida al yo y al hacer.
Si hay inhibición, no hay sentido a descifrar, no hay representaciones sustitutivas que desfiguren y modifiquen el avance del ello sobre el yo, la pulsion se satisface restringiendo al yo cada vez más en su función.
En
Nos esta diciendo que tales funciones simbolizan directamente, sin mediación, la satisfacción de la pulsión.
Este sustituto simbólico de la pulsión que acompaña a la inhibición del yo, no es igual que la representación sustitutiva del síntoma.
Freud establece desde un punto de vista tópico dos clases de representaciones, la representación cosa, del inconsciente, y la representación palabra, propia de lo preconsciente.
En su Carta
“Tú sabes que trabajo con el supuesto de que nuestro mecanismo psíquico se ha generado por superposición de capas porque de tiempo en tiempo el material existente de huellas mnémicas experimenta un reordenamiento según nuevas concernencias, una inscripción.(…) Yo no sé cuántas de estas escrituras existen. Por lo menos tres, probablemente más. Para esto, el siguiente esquema, que supone que las diversas escrituras están separadas también según sus portadores neuronales (de una manera no necesariamente tópica).
W (P) son neuronas en las que se generan las percepciones a que se anuda la conciencia, pero que en si no conllevan huella alguna de lo acontecido. Es que conciencia y memoria se excluyen.
Wz (Ps) (signos de percepción) es la primera escritura de las percepciones, por completo insusceptible de conciencia y articulada según asociaciones por simultaneidad.
Ub (Ic) (inconciencia) es la segunda escritura, ordenada según otras concernencias, tal vez causales. Las huellas-Ic quizá correspondan a recuerdos de conceptos, inasequibles también a la conciencia.
Vb (Pre) (preconciencia) es la tercera inscripción, ligadas a representaciones-palabras, que corresponden a nuestro yo oficial. (…)
Quiero destacar que las escrituras consecutivas figuran la operación psíquica de épocas sucesivas de la vida .En la frontera de dos de estas épocas es preciso que se produzca la traducción del material psíquico. Me explico las peculiaridades de las psiconeurosis por cuanto esta traducción no se ha producido para ciertas materias, lo que trae ciertas consecuencias. (…)Cada reescritura posterior inhibe a la anterior y desvía de ella el proceso excitatorio. Siempre que la reescritura posterior falta, la excitación es tramitada según las leyes psicológicas vigentes para el período psíquico anterior y por los caminos entonces disponibles.” (Pág.218 a 220 Sigmun Freud Cartas a Wilhem Fliess.)
Entiendo que esta significación simbólica que acompaña a la inhibición, es una representación tomada del preconciente por el yo, solo si accede, este “material” a una nueva trascripción, es decir una reescritura por el inconsciente, esta inhibición se hará síntoma o como dice Freud se pondrá al servicio del síntoma.
La diferencia esencial entre la inhibición y el síntoma esta en anular o sostener el conflicto psíquico entre las instancias, ello, yo y súper yo, y por lo tanto el trabajo inconsciente que lleva, la aparente solución de compromiso, en la formación de síntoma. Digo aparente solución porque el síntoma en tanto sustituto de la satisfacción pulsional, renueva el conflicto psíquico con el yo.
Que el síntoma sostenga el conflicto psíquico, nos muestra que el principio del placer regula el trabajo inconsciente, su meta inmediata es la evitacion de displacer y la ganancia de placer. Si el displacer deja de ser una advertencia para el yo y se constituye ella misma en meta, el principio del placer, guardián de nuestra vida anímica, queda paralizado. (Cf. El problema económico del masoquismo Pág. 165 Sigmun Freud O. C. ED. Amorrortu)
La inhibición del yo, si no se sintomátiza, se pone al servicio de la pulsión de muerte o destructora del ello, es decir del mas allá del principio del placer.
El síntoma logra liga al trabajo inconsciente algo de la satisfacción sustitutiva de la pulsión, mientras que la inhibición, no.
Referencias Bibliográficas
Freud, S (1895) Estudios sobre
Freud, S (1924) Problema Económico del Masoquismo tomo III Obras Completas de Ballestero Biblioteca Nueva Madrid, 3ª edición.
Freud, S (1926) Inhibición Síntoma y Angustia XX Amorrortu Bs. As 2004.
Sigmun Freud Cartas a Wilhelm FlieB (1887-1904) Amorrortu Bs. As.1986.
El síntoma como ligadura de pulsión y trama psíquica.
Si la represión es un destino de pulsión, y es a su ves la defensa del yo que causa en el inconsciente reprimido la formación de síntoma, nos esta indicando el hilo lógico por el cual se puede llegar a decir que el síntoma liga la pulsión al trabajo psíquico del inconsciente y da su trama, el tejido de representaciones psíquicas.
Ya en 1895, en sus Estudios sobre
Postulados tales como “la histérica sufre de reminiscencias” o el síntoma histérico es un símbolo mnémico”, dan cuenta del estatuto representativo del recordar, como ejecución que responde a un ordenamiento simbólico.
En “Estudios sobre la histeria” elabora un diseño, una verdadera topografía de la memoria que entiende como un complejo sistema de archivo de recuerdos estratificados, cuyo ordenamiento supone diversas modalidades.
El interés clínico de Freud por el funcionamiento de la memoria, es precisamente, por su valor representativo y sus articulaciones con el síntoma como ejecución representativa desfigurada del trauma.
En el apartado titulado “Sobre psicoterapia de la histeria”, establece un sistema estratificado de conexiones entre recuerdos que conducen a un núcleo patógeno, estrechamente vinculado con la formación de síntoma.
Este modelo de ramificaciones puede entenderse como la estructura del discurso inconsciente, sostenido en un núcleo como punto de convergencia de conexiones que presentan el carácter de una red articulada en un espacio virtual.
Este nódulo o núcleo esta compuesto por sucesos o procesos mentales, dice Freud, en los que ha culminado el factor traumático, hallando la idea patógena su más puro desarrollo. Alrededor de él se acumulará material mnémico, frecuentemente de extensa amplitud, en el que penetraremos a través del análisis, siguiendo un orden de estratificación diferente.
Siguiendo a Freud, observamos que este reordenamiento del material psíquico, posee un triple orden: un ordenamiento cronológico lineal, que tiene lugar dentro de cada tema singular.”Inventarios de recuerdos” , los llamó Freud, con un orden cronológico tan certero como la serie de los días de la semana. Este primer ordenamiento corresponde a una convención simbólica y en él, se encuentra un modo de resistencia ejercida en la dimensión temporal.
Dichos temas muestran también un segundo ordenamiento, ubicándose en rededor del núcleo patógeno de forma conséntricamente estratificado. Este ordenamiento tiene su causa en relación al aumento o disminución de la magnitud (cantidad). Cito:”Son estratos de la misma resistencia, creciente en dirección al nódulo y con ello, zonas de la misma modificación de la conciencia, a las cuales se extienden los demás temas dados.” (Pág.158)
En la superficie se encontraran aquellos recuerdos o inventarios de recuerdos que el sujeto podrá recordar con facilidad, habiendo sido siempre concientes.
Cuando más se profundiza, más difícil será para él reconocer los recuerdos emergentes como propios, hasta negarlos, al reproducirlos.
Es un ordenamiento radial en torno al núcleo, el que es irreducible e indecible. Aquí los recuerdos se ordenan en temas como puntos de convergencia de un sistema estratificado.
La tercera ordenación estará conformada por el contenido ideológica, hilos lógicos que llegaran hasta el nódulo por caminos especiales, irregulares y con múltiples cambios de dirección.
Cito:”…el enlace lógico constituiría un sistema de líneas convergentes y presentaría focos en los que irían a reunirse dos o más hilos, que a partir de ello continuarían unidos, desembocando en el nódulo varios hilos independientes unos de otros o unidos por caminos laterales. Resulta así el hecho singular de que cada síntoma aparece con gran frecuencia múltiplemente determinado o sobredeterminado.” (Pág.159).
Este tercer orden posee su lógica según el hilo del contenido del pensamiento.
En esa red articulada la represión se extiende y se propaga a partir del núcleo, el que se halla múltiplemente conectado con el síntoma por medio de una red articulada, una organización múltiple de recuerdos representativos de aquello que por estar reprimido insiste como núcleo de la repetición. (Mabel Levato La noción de representación en la obra freudiana; un planteo general)
Este entramado de representaciones psíquicas, conforman la malla, la trama que morigera los efectos del trauma pulsional. Es por esto que Freud puede decir en 1926 que el síntoma, en tanto formación del inconsciente, cancela la situación de peligro para el yo, es decir, su destrucción.
Referencias Bibliográficas.
Freud, S (1895) Estudios sobre
Levato Mabel La noción de representación en la obra freudiana; un planteo general. Publicación por Internet pág. Web…
Caso clínico: Inhibición del saber.
¿Es posible como plantea Freud, encontrarnos en la clínica solo con inhibiciones y ningún síntoma?
Tomare a modo de ejemplo el tratamiento un niño de 9 años que llega a mi consulta.
Caso Gonzalo: Su madre consulta, esta separada del padre del niño, no hay buena relación entre ellos, Gonzalo tiene dificultades en el aprendizaje y serias diferencias y maltrato con su padre.
En relación al aprendizaje, el niño se olvida lo estudiado, no entiende a la maestra, requiere siempre de apoyo extra escolar. Ha pasado ya por tres escuelas distintas, dichos cambios fueron decisiones de la madre motivadas por malestares en relación a la directora, demasiada exigencia del colegio, compañeros agresivos, etc.
Gonzalo, no le gusta cambiarse de escuela, pero no se queja, obedece a su mamá, que es “muy buena” y se lleva bien con ella.
No tiene amigos, no hace deportes, no pertenece a ningún club. Sale con su bicicleta y da vueltas a la manzana, tiene conocidos pero ningún amigo al que invite a jugar o lo inviten a él.
Sus padres se separaron cuando él tenia 6 años, Mariela (su madre) revela su verdad, se enamoro de una mujer, Oscar (su papá) entro en cólera y no ha podido salir aun de ella. Después de algunos intentos fallidos de persuadirla a que regresara con él, cerró todo diálogo con esta mujer a la que considera una “loca sin cura”.Gonzalo, no sabe nada de esta verdad, no entiende el enojo del padre y se justifica diciendo, “mi mamá tampoco entiende por que mi papá no quiere hablar con ella.”
Lo más sorprendente de este “no saber” es que desde sus 6 años, vive con su mamá y Liza (la mujer de la que Mariela se enamoro), una amiga de su mamá para Gonzalo. Ellos no solo viven en la misma casa, sino que duermen juntas, se van de vacaciones los tres, proyectan ambas el futuro, el niño le lleva mate a la cama, se recuesta entre ellas a ver la tele.
Gonzalo dice: “mi papá también esta enojado con Liza, pero no se porque”
Interrogo y responde: “ella no tiene nada que ver en la separación de mis padres”.
Para el padre, este niño es su motín de guerra, su odio con esta mujer no quedan por fuera de Gonzalo.
Dichos como “tu madre te ara un estúpido” y patadas en el trasero, son los métodos que utiliza para canalizar su impotencia.
Gonzalo no quiere saber, el “no se” respuesta que acompaña su decir, le permiten seguir adelante sin cuestionarse nada, sin angustia pero tampoco sin deseo, todo le da lo mismo, ir o venir, ganar o perder, para él todo es igual.
Su inhibición es doblemente efectiva, por un lado esta inhibida la posibilidad de cuestionar los dichos maternos, no hay separación entre la madre y él, no hay “cuestión”, por eso no “comprende”, lo que le explican, se lo olvida, no lo entiende. Efecto de esta separación no lograda, el niño inhibe todo deseo de aprender, su investigación es nula, la inhibición a triunfado, solo se “satisface” en este no saber nada de la castración. En Gonzalo no hay síntoma, en tanto formación de compromiso, en tanto formación sustitutiva de ese “no querer saber”.
Esto que sus padres han convertido en “el secreto” que Gonzalo no sabe, lo deja inhibido en su deseo de aprender, porque saber es peligroso. No saber, no aprender, son efectos de la impotencia psíquica provocada por la inhibición de la función de la comprensión, su capacidad intelectual esta afectada, disminuida, debilitada.
El “no saber” le evita a este niño confrontarse con la castración, con este deseo materno, repudiado por el padre y con la impotencia de este. Al mismo tiempo sostiene la ilusión de que su mamá sabe que es lo mejor para él, satisfaciéndose en este ser cuidado, mimado y protegido por su madre.
La inhibición del niño esta simbolizada, representada psíquicamente por este “no se” de su discurso, representación serrada, que no abre a asociaciones, representación palabra del preconciente.
Es en transferencia que obligo a Gonzalo a elegir entre todos los juegos de mesa expuesto, uno, para jugar.
No acepto su “no se” y apelo a un más allá de su inhibición. Gonzalo, elige jugar al juego de
Acepto este juego, y al tiempo de su repetición, introduzco una variación, propongo jugar con dos ocas cada uno, la estrategia introduce el impas, debe pensar que le conviene, cual mover como sortear el escollo, y así ganar o perder. Ya no queda atado
solo a la suerte de los dados.
En su vida comienzan a pasarle cosas que puede contar, relatar, se pelea con algún compañero del colegio, se queja que tiene que estudiar, quiere aprender karate.
En transferencia elige otros juegos, la oca quedó atrás, su favorito ahora es ¿quien es quien?, juego de preguntas y respuestas que van marcando el hilo lógico por el que se puede llegar a saber quien es el otro que tiene el contrincante.
Su meta es ahora ganarme, arriesga, a veces gana y otras pierde, pero se expresa y hasta se enoja, cree que hago trampas.
En el colegio ya no le va tan mal, algunas notas superan el “desaprobado”, Gonzalo empieza a tener miedo, la oscuridad lo perturba, debe dejar una luz prendida, su temor “que por la ventana del lavadero se meta alguien” “un hombre” “que me haga algo”…
Miedos que dan cuenta de su angustia de castración, un síntoma que lo molesta, pero no lo inhibe en su saber inconsciente, un síntoma que da cuenta del trabajo del inconsciente en tanto reprimido y dinámico.
Su análisis en transferencia, ha demostrado que algo de su impotencia queda cuestionada y es a través del surgimiento de un síntoma fóbico, miedo a la oscuridad, que Gonzalo comienza ha hablar de los “monstruos” de sus pesadillas recurrentes.
A modo de conclusión, puedo decir que no toda inhibición deviene síntoma, en tanto formación de compromiso, puesto que se requiere de una organización diferente, además de un sujeto que se cuestione y se reconozca padeciendo.
Conclusiones Generales.
Que el síntoma sea una formación del inconsciente, tiene una importancia estructurante para la neurosis. La represión del yo, crea en el inconsciente reprimido y dinámico la posibilidad de representación de pulsión para el síntoma, abriéndose a múltiples significaciones inconsciente que entramadas con el deseo tejerán los diferentes caminos de la neurosis.
La representación sustitutiva del síntoma será siempre inconsciente, los eslabones de conexión del preconsciente permitirán al sujeto en cuestión anoticiarse en algo de ella, pero tal representación no desaparecerá del inconsciente en tanto reprimido, solo podrá perder intensidad, carga o el monto de afecto que la impulsaba.
Este monto de afecto, carga energética de pulsión que por represión se separa de su representación inconciliable para el yo o super yo, no requiere necesariamente de representaciones para llegar a la conciencia, se puede manifestar como estado de angustia sin representación, o como conversión somática.
En ella, la porción de cuerpo afectada, representa el síntoma para la histeria, si bien la angustia psíquica queda anulada, hay significación a descifrar, hay representaciones reprimidas que se enlazan a esa conversión somática.
La importancia de este capitulo se centra en poder diferenciar, como lo hace Freud, el síntoma de la inhibición, ya que ella puede ubicarse como síntoma en la neurosis, pero el mecanismo de formación no es el mismo, la inhibición es del yo, el síntoma del inconsciente.
Para que una inhibición sea síntoma, es necesario que pase por una trascripción del inconsciente.
A diferencia de la represión, el yo al optar por la inhibición, no expulsa la moción pulsional al inconsciente, no la reprime, sino por el contrario permite una erotización de la función y por tal motivo se inhibida, al tiempo que simboliza la satisfacción de la pulsión.
El Ello (agencia psíquica de pulsión) invade al yo sin mediación del inconsciente reprimido y dinámico (agencia psíquica de representación-cosa de pulsión)
La simbolización que nombra a la inhibición, este “no se” del caso Gonzalo es una representación-palabra tomada por el yo del preconsciente, representación cerrada, de simbolización unívoca, que solo remite a la inhibición de su saber inconsciente.
De esta manera la inhibición no es un síntoma, aunque haya síntomas que generan inhibiciones, como en el caso de la fobia del pequeño Hans, o la conversión de Isabel de R.
El caso de Gonzalo ejemplifica la importancia que en su texto de 1926 Freud le otorga al poder discernir en la clínica una inhibición, de un síntoma.
El análisis vía la transferencia posibilita una nueva reinscripción del “no se” por el inconsciente el que logra expresar vía el proceso primario un síntoma que lo molesta y que pone en juego de otra manera la angustia de castración.
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