» Introducción al Psicoanálisis
Un recorrido hasta el síntoma función29/12/2006- Por Rosa Apartin - Realizar Consulta
Podemos decir que en el dispositivo analítico, al inicio, el síntoma aparece como perturbación dada por la determinación del inconsciente, y al final del análisis, el síntoma como función, hace trabajar lo real hacia algo novedoso en la vida del sujeto.
El punto de partida freudiano de Lacan, en los comienzos de su enseñanza, planteaba un concepto de síntoma en tanto formación del inconsciente, susceptible de ser interpretado por el Otro.
Del lado del sujeto el aprisionamiento del sentido produce sufrimiento. El síntoma,en tanto sentido no liberado, reprimido, contenía en sí mismo la posibilidad de curación: la palabra clave era soltada para que apareciera la verdad oculta del síntoma. Así como se constituía el síntoma se suponía que podía resolverse, pero lo real continúa, el trastorno se desplazará a nuevos síntomas en los avatares de la vida del sujeto.
El síntoma aparece en este momento como disfunción, se opone al funcionamiento del campo de lo real, en contraposición con el síntoma goce, que es un medio de la pulsión. El hecho de que la interpretación del síntoma sea posible implica, por un lado desciframiento, pero también su límite dado por lo real como imposible. El síntoma está articulado a un proceso de escritura, que si bien Lacan lo menciona en los años 50 no lo retomará hasta el final de su enseñanza.
En los años 60, Lacan introduce la fórmula del fantasma, crucial en la dirección de la cura. Esto da cuenta del cuerpo mortificado del sujeto respecto de su objeto. El plus de gozar es resto de goce que permanece por fuera de la mortificación, pero que conserva la huella del significante. El objeto a conserva la huella del significante aunque más no fuera porque es un objeto. (1) El significante de la falta en el Otro S(A/) tiene que ver con la falta estructural dada por la inclusión del goce, se modifica el concepto de verdad que sólo se puede decir a medias. En la cura se tratará de cernir la dimensión del goce progresivamente provocando un vaciado hasta quedar reducido a lo imposible de decir.
El sujeto tachado quiere decir cuerpo mortificado. Si hay goce, incluso el goce residual del plus de goce, es necesario que haya un cuerpo viviente. Tenemos, por un lado el significante sobre el cuerpo que es la mortificación, el significante que mata al goce, pero por el otro, el efecto de plus de gozar que nos habla de un cuerpo viviente. ¿Cómo relacionar el objeto a causa del deseo y el significante del Otro como causa del goce? En los seminarios correspondientes a los años 70 cercanos a Aún privilegia el efecto de goce del significante, su incidencia de goce sobre el cuerpo, no su efecto de mortificación. En el seminario R.S.I. hablará del síntoma como función: ¿cuál es la función? Es función de goce de un Uno del inconsciente, letra gozada. El síntoma se vuelve función ante lo imposible de cifrar. Podemos decir que en el dispositivo analítico, al inicio, el síntoma aparece como perturbación dada por la determinación del inconsciente, y al final del análisis, como función, hace trabajar lo real, hacia algo novedoso en la vida del sujeto. En el seminario 24, Lacan hablará de la psicosis de Joyce y su modo de suplencia. Un defecto en el nudo borromeo, donde lo imaginario no se encuentra anudado a lo real y a lo simbólico. La escritura en Joyce es un uso de la letra desimaginarisada, letra gozada, que enlaza lalengua y no solamente a un Uno del inconsciente -a lo real del goce-. Joyce eleva la literatura a síntoma, trata la letra como cosas de las cuales goza. Definirá el sinthome a esa incidencia de goce sobre el cuerpo que tiene el significante, porque está más allá del fantasma(2), es el concepto mismo de la relación del inconsciente con el cuerpo.
Un cambio radical en la enseñanza
Entre 1953 y 1972 lo simbólico predominó en la enseñanza de Lacan, al extremo de reabsorber lo real y lo que indaga a partir de Aún y R.S.I es como extraer lo real de toda esa red de significantes, que no había cesado de construir para poder atraparlo, y, restablece su carácter insensato. Llevó muy lejos la simbolización del objeto a, que tuvo que constatar que si quería mantener la categoría de lo real, el objeto a no podría resistirlo. Por consiguiente, habla del fracaso del objeto a por no poder sostenerse en el abordaje a lo real. En Encore queda ubicado dentro de la categoría de semblante de ser. Un cambio radical hacia los años 70 se da en su enseñanza: la palabra ya no es un instrumento de comunicación sino un instrumento de goce. El sujeto goza al hablar. En Encore cuestiona el lenguaje que considera derivado y no originario con relación a lalengua que es la palabra antes de su ordenamiento gramatical y lexicográfico. El lenguaje es rebajado al estatuto de una elucubración de saber acerca de la lengua. El inconsciente es estructurado como lenguaje, pero en el cifrado que éste implica hay goce vinculado a la letra. La letra no tiene sentido a descifrar, es un significante considerado por fuera de producir significaciones, allí nos encontramos con el límite a la interpretación. Define al síntoma como una verdad que resiste al saber, o sea al desciframiento.
En el seminario 20, Lacan va precisar que hay un elemento incifrable: la relación sexual. El hecho de que la relación sexual sea rechazada de lo simbólico, que sea imposible de cifrar, que en su lugar se presente la cifra fálica, hace que el síntoma reaparezca en lo real (3). En este seminario habla de la disyunción del significante y del significado, del hombre y de la mujer, no hay relación sexual. Ubica el goce en el cuerpo viviente que habla, punto de partida que implica una disyunción entre el goce y el Otro. Define así al goce como el goce Uno prescindiendo del Otro, goce del propio cuerpo y al goce de la palabra, el sujeto que goza al hablar. Formula allí (donde ello habla, ello goza), este restablecer del ello y ligarlo al goce va a la par de una desvalorización de la palabra. Se trata de una vuelta de ciento ochenta grados donde Lacan pasa de elogiar la palabra a calificarla de palabrería, de blabla. El inconsciente saber, contemporáneo de la valoración en la enseñanza de Lacan del matema, no va tener que ver con el hablar sino con el escribir. Este escribir es un intento de Lacan de adopción del psicoanálisis de la forma lógica del saber científico. Por lo tanto, las fórmulas de la sexuación son el matema la escritura en fórmulas de la no hay relación sexual.
Esta forma es la verdad de la castración. Finaliza los matemas de la sexuación que se correlaciona con la escritura y la teoría de los nudos. Dicho anudamiento, es un desanudamiento de Freud al que había enlazado su pensamiento en la primera enseñanza. Este cambio en su reflexión lo conduce a Lacan a proponer un nuevo término (goce-sentido) (jouis-sens), lo que indica la relación que existe entre el efecto de significado y la producción de goce. De manera que el inconsciente sin análisis cede el paso al goce sobre el sentido, luego en el análisis se introduce un artificio en el inconsciente que consiste en tratar al goce por el sentido. En el seminario Aún y en la Tercera el goce fálico, es tomado en su vertiente real, goce fuera del cuerpo como tal es goce del Uno y en cuanto tal prescinde de él. Es por la castración del Uno, que hay apertura al Otro sexo. El título de Aún hay que entenderlo homófonamente como Lacan lo hace En- corps (en cuerpo). El cuerpo está ahí en discusión mucho más que la repetición que está presente en Aún. De la repetición hablará en las bodas del goce con el saber, en el seminario anterior, del Reverso, para pasar a hablar en el seminario 20, sobre lo que el goce pasa a funcionar sin el Otro.
No hay sujeto del psicoanálisis si no es por el anudamiento de por lo menos las tres dimensiones de lo real, lo simbólico y lo imaginario, en tanto anudamiento borromeo, que lo planteará al final de Encore, R.S.I, y Joyce ¿Por qué R.S.I.? Para restituir la categoría de lo real y para inventar términos que podrán sostenerse en su abordaje. Lo que homogeneiza las tres dimensiones es el anudamiento que les da consistencia porque con el corte de una de las cuerdas se desanudan las otras dos. El nudo como tal es real, es decir existe, se trata de la existencia definida como lo que está por fuera de lo simbólico. Lacan pasará a hablar del parletre, que es el sujeto más la sustancia gozante diferenciándose del sujeto que habla, como lo venía definiendo hasta ese momento.
Al final de R.S.I, y al comienzo del seminario el Sinthome, Lacan habla del padre como cuarto nudo: una función suplementaria más, como el síntoma ambos cumplen una función de anudamiento. Se abre paso a una clínica del nudo borromeo, en la articulación con lo real.
Esta clínica se fundamenta en que puede haber o no anudamiento y cuando lo hay puede no ser borromeo.
Momento teórico que toma un carácter abierto y se presenta como con un imposible de concluir, esta exploración resulta soportada por una práctica que aparece tanto más real.(4) El sinthome lo define como la relación del inconsciente con el cuerpo. Se trata de que el sujeto haga funcionar su síntoma más allá del determinismo inconsciente, dando lugar al advenimiento de algo nuevo. De ahí que Lacan tome a Joyce para hablar de la creación del artista.
Dar un lugar a lo real del síntoma
En la Tercera, Lacan define al síntoma como lo que viene de lo real, en tanto se pone en cruz para impedir que las cosas no anden de manera satisfactoria. Podemos decir que confrontar con lo real implica hacer frente al síntoma al menos de entrada. Las psicoterapias también enfrentan a los síntomas ¿dónde está la diferencia? Podemos decir que las psicoterapias hacen frente al síntoma pero evitan ya sea por parte del sujeto o del terapeuta darle un lugar a lo real, en los intentos terapéuticos de objetivar y domesticar al goce del síntoma y de adaptar al sujeto a lo social. Se elimina así la dimensión subjetiva del síntoma al hacer del mismo el signo de que el sujeto es sólo víctima de lo que es como objeto de una determinada enfermedad.
En las TCC el objetivo es modificar el trastorno lo mas directa y eficazmente posible, donde los cambios sobrevienen por la exploración de temas emergentes, de los esquemas y creencias inconscientes. Por otro lado, la denuncia del malestar subjetivo como signo de lo que no obedece a lo socialmente preestablecido lleva al sujeto a desentenderse de su particularidad, para cargar al Otro social la responsabilidad de lo que le aflige La verdad del síntoma queda así olvidada. Sólo el sujeto podrá alcanzar el valor de una verdad inolvidable si ésta está articulada a un fragmento de lo real. Es en ese confrontar con lo real del síntoma que implica la ética propia de un psicoanálisis donde estriba la diferencia en la forma de concebir la dirección de la cura respecto de las demás psicoterapias. Desde la pregunta por el mensaje del síntoma donde el sujeto tiene la ocasión de aislar lo más particular de sí, en esa respuesta que le imponía el síntoma al saber cómo el síntoma es la respuesta con la que, como sujetos, nos arreglamos frente a lo real del goce. El final del análisis tendrá que ver con la identificación con el síntoma y un saber hacer (savoir faire). Esto quiere decir que con el síntoma tenemos que vivir, no lo podemos hacer caer como las identificaciones a lo largo del análisis. La identificación al síntoma significa: el yo soy tal como gozo (5). Lo que se pone en juego es una modificación de la satisfacción suscitada por el síntoma .
Bibliografía
(1) Lacan : Lección Nº 17, CURSO 1997-98 –La orientación lacaniana II
(2) Lacan : Conferencia –Joyce el síntoma
(3) Idem
(4) Los signos del goce . Los cursos psicoanalíticos de Jacques Allain Miller - editorial Paidós
(5) Miller: Seminario –Piezas de repuesto, piezas sueltas- 2005 .Inédito
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