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Comentario al libro “La máquina des-escribir” de Natalia Neo Poblet y Guido Idiart09/11/2014- Por Gustavo Fernando Bertrán - Realizar Consulta
Tanto Natalia como Guido, han hecho una gran apuesta a su profesión y al psicoanálisis, se han desempeñado siempre con un gran compromiso ético y clínico y este libro es un acto que acompaña esa apuesta. La máquina des-escribir es un libro que reúne sus dos pasiones: la pasión por la literatura y la pasión por el psicoanálisis. Freud decía que tanto el arte como los artistas le llevan la delantera al psicoanálisis, entonces, ¿por qué no detenerse ahí? Si son ellos los que nos enseñan.
Editorial Letra Viva. Buenos Aires. 2014
Para empezar, La máquina des-escribir es un libro compilado por Natalia Neo Poblet y Guido Idiart, psicoanalistas y son parte del equipo, desde hace años, en el Hospital de Día Vespertino del Hospital Álvarez, dispositivo del que soy Coordinador General. Allí han trabajado en los diversos espacios clínicos y de supervisión con el resto de los autores del libro: Pablo Fridman, Leonardo Leibson, Elena Nicoletti, Nieves Soria Dafunchio, Elizabeth Barral, Claudia Lamovsky y Oscar Zack.
Tanto Natalia como Guido, han hecho una gran apuesta a su profesión y al psicoanálisis, se han desempeñado siempre con un gran compromiso ético y clínico y este libro es un acto que acompaña esa apuesta. La máquina des-escribir es un libro que reúne sus dos pasiones: la pasión por la literatura y la pasión por el psicoanálisis. Freud decía que tanto el arte como los artistas le llevan la delantera al psicoanálisis, entonces, ¿por qué no detenerse ahí? Si son ellos los que nos enseñan.
Este libro propone, citando su prólogo, un cruce entre la escritura, lo que se escribe, desde dónde se escribe, quién escribe cuando algo se escribe, qué escribe y la función de la escritura en, desde y hacia el psicoanálisis. Para esto se toma, entre otros, a Shakespeare, Schreber, Clarice Lispector, Marguerite Duras, Alejandra Pizarnik, Philip K. Dick y Michel Leiris.
Puede pensarse al aparato psíquico como la máquina des-escribir: escribe al tiempo que tacha, para volver a escribir y a la vez algo siempre queda por fuera, muerte y sexualidad.
En principio hay escritura cuando hay ruptura con el lenguaje, entendido éste como lo que representa, con lo que recibe y con lo que da, es decir, con el sentido. Llamamos escritura a eso que se escribe cuando se logra des-escribir aquello que está escrito. Algo se desarma para volverse a armar de otro modo. Des-escribirse de eso dado para volverse a escribir de otra manera. Cambio de escritura que trae aparejado un cambio de sentido. Esta nueva escritura puede hacer función de detención de locura (como es en el caso de Philip K. Dick), puede armar cuerpo (como le sucede a Schreber), puede dimensionar el lenguaje (como es en el caso de Clarice Lispector), puede crear un público allí donde no hay otro para alguien (como en Philip K. Dick), puede demarcar un síntoma, puede ser un sinthome (como en Joyce).
Editar una compilación implica poner en juego el deseo de uno y a la vez encausar el deseo en los demás, esto es algo que tanto Natalia como Guido han logrado en cada uno de nosotros.
Un libro es un objeto preciado porque conlleva lo que uno cree, lo que uno piensa, lo que uno imagina. El libro pasa a ser un lugar a habitar y a la vez posibilita que otros también lo puedan habitar con sus comentarios, con sus preguntas haciendo del libro un objeto que circule. Un libro no es un lugar donde hallar respuestas a esas inacabadas preguntas que solemos tener, un buen libro es otra cosa: lejos de cerrar una respuesta nos genera nuevas preguntas, redoblando el deseo, conduciéndonos a otros libros. Esto es lo que genera la lectura de La máquina des-escribir. Y es lo que se desprende del testimonio de sus lectores, testigos presenciales de ese descubrimiento y redescubrimiento de escritores y escritos.
Para finalizar, advierto a los lectores que, a pesar de la diversidad de autores compilados, encontrará en este libro una coherencia admirable, lectura disfrutable artículo por artículo. La máquina des-escribir es un libro “con todas las letras”.
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