» Lecturas
La pulsión es turbulenta como el lenguaje, de Roberto Harari07/05/2002- Por Gustavo de Leonardis -
El presente libro tiene
su raíz en una serie de ensayos que fueron presentados anteriormente en
distintos foros y publicaciones. En ellos, el autor aborda desde diversos
ángulos una cuestión central del psicoanálisis. Se trata del pasaje que se
produce a lo largo de la enseñanza de J. Lacan, que parte de afirmar la
primacía de lo simbólico y formaliza la estructura del inconsciente freudiano,
valiéndose de la dialéctica y la lingüística, si bien, es preciso acotar, sin
someterse en ningún momento a los postulados de estas doctrinas externas al
psicoanálisis.
El autor dirige su
trabajo teórico y clínico en la línea que, especialmente en el tramo más maduro
e independiente de la obra de Lacan, abandona el énfasis en la estructura de lo
inconsciente para acentuar en forma creciente el valor de la pulsión, el
registro de lo real, lo que hace agujero en el sentido. Línea de trabajo que
apunta, mas allá del fantasma, al objeto a, al goce irreductible, cuestión de
implicancia tanto teórica como clínica, dado que hace a lo que constituye el
eje de la dirección de la cura.
Al respecto, R. Harari
propone, orientado por referencias dispersas en los últimos seminarios del
analista francés, la pertinencia de reformular ciertos postulados de la
doctrina importando operadores conceptuales elaborados en el seno de la teoría
del caos. Su objetivo es aportar a un cuerpo de doctrina que pueda sostener una
práctica psicoanalítica eficaz en cuanto a llevar al sujeto a un “desabono” de lo inconsciente, a un
desligamiento de las huellas históricas tanatizantes, de la captura
fantasmática en la lógica fálico-edípica que no deja lugar al acto. Según su
exposición, la operatoria inconsciente participa de una lógica de
encadenamiento consistente, que llevaría al sujeto a alienarse en el sentido
unívoco de sus marcas fundantes.
El desarrollo teórico
articula conceptos propios del último Lacan, tales como el nudo borromeo y el sinthoma,
con las nociones de torbellino y clinamen, entre otras. De esta manera,
asimila la supuesta “estructura del lenguaje” a una lógica caótica, asimilable
al torbellino, combatiendo la noción
de un inconsciente cuya estructura fuera coherente y descifrable. “Toda lengua
es bífida, porque repta en ella la inventiva inherente al lenguaje”.
Desde esta posición, R. Harari
sostiene la propuesta de reemplazar el conocido “apotegma” analítico que reza
“lo inconsciente es estructurado como un lenguaje”, proponiendo en su lugar la
fórmula que da título al presente escrito: “La pulsión es turbulenta como el
lenguaje”.
Atento a la inteligibilidad de
estas formulaciones, el autor anuda el recorrido de su exposición con
puntuaciones clínicas en las que muestra el contraste entre una lectura
centrada en el desciframiento del sentido y los modos en que una intervención
se afirma en la letra para lograr la
inscripción de “significantes nuevos”. “Abrir al doble sentido implica en la
praxis, no descifrar, sino arrugar las palabras, torbellinar el significante
haciendo de la letra el fundamento de la invención”. Una intervención de este
tipo se inscribe produciendo un forzaje
del significante. Destaca, en ese orden, la validez y la importancia del
recorrido que hace Lacan de la obra de Joyce, en la que toma su lugar
preponderante el recurso del pun y la
creación de las palabras-valija,
ejemplos del trabajo del torbellino en el lenguaje. Asimismo, expone y
fundamenta la eficacia de la paradoja como herramienta de intervención que
apunta en la cura a no engordar el ideal con más sentido aún.
La segunda parte de “La
pulsión...” se orienta a delinear lo que sería el devenir de la posición del
analista. Para abrir el juego recurre a una ficción de corte futurista que,
haciendo gala de un humor lúcido y desacralizante, apuesta a desenmascarar el
impass que nace de un imaginario “psicoanálisis del mañana”.
Luego, apoyándose en el aporte
teórico antecedente, despliega un cuestionamiento de los discursos y saberes
constituidos que hacen resistencia al psicoanálisis desde la cultura actual,
así como de los deslizamientos conceptuales al interior del mismo
psicoanálisis.
El texto concluye con el homenaje
del autor a Raúl Sciarreta, quien fuera su “maestro de pensamiento”, rindiendo
tributo a su ética y su compromiso con un espíritu crítico, los que supo
transmitir de manera incansable. Etica y espíritu crítico que orientan una
praxis en la que el sujeto pueda tomar su lugar.
Para comunicarse con el autor del texto, puede hacerlo a: deleonardis_@yahoo.com.ar
© elSigma.com - Todos los derechos reservados



















