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Toxicomanías y Psicoanálisis. Las narcosis del deseo, de Sylvie Le Poulichet24/04/2002- Por Gustavo de Leonardis -
¿Es posible una
clínica psicoanalítica de las toxicomanías?
¿Cómo pensar un sujeto de la
toxicomanía?
Un análisis crítico de este concepto
saca a la luz el postulado implícito de una reversibilidad entre el ser y la
substancia, que está en el núcleo de la moderna teoría farmacológica,
consagrada al tratamiento del "órgano psíquico". Asimismo, que este
núcleo es el mismo que sostiene las representaciones sobre la toxicomanía,
presentes en el propio discurso de los pacientes toxicómanos.
El uso de una sustancia no define la
patología, esta manera de pensar tiene su origen en la creencia en un
"espíritu del tóxico".
De ahí que para fundar una clínica
posible con estos pacientes sea preciso, como punto de partida, interrogar
"la toxicomanía" como teoría que participa de una "tentativa
retratista".
El recorrido del texto empieza por
caracterizar la así llamada "operación del farmakon", como un montaje
particular que aporta a un borramiento del sujeto frente a un intolerable.
Entra a jugar el estatuto del dolor, y cierta analogía con el fenómeno del
"miembro fantasma" alucinado sirve como base a la autora para pensar
el aspecto metapsicológico de la puesta en juego de dicho montaje.
El recurso al modelo del
"miembro fantasma", en su analogía con la droga tal como aparece en
los dichos del paciente, constituye de por sí un hallazgo clínico, que orienta
a la autora a separar el estatuto del tóxico y de la droga, y a postular la
"operación del farmakon" como un recurso real que se puede inscribir
en una lógica particular dentro de un cierto montaje de toxicomanía.
En Freud el lugar del tóxico sigue
una deriva desde el "Proyecto...", pasando por los trabajos sobre las
neurosis actuales, la hipnosis, el sueño y el narcisismo. Reaparece toda vez
que se toca el límite de lo indecible: "La
sexualidad es un tóxico cuando la carne deja de estar vestida de sueño",
de ahí la pregunta ¿cuál es el cuerpo que se pone en juego en la
"operación de famakon"?
A partir de una clínica que toma
como fundamento los actos y los decires de los pacientes, la autora delinea la
forma en que la "operación del farmakon" se puede montar en una
toxicomanía según se trate de una operación de suplencia, o bien de un
suplemento narcisista.
Las toxicomanías de la suplencia dan
testimonio de una insuficiente inscripción del cuerpo en el lenguaje. Donde no
se dispone de un Nombre que garantice un saber supuesto a una instancia de
terceridad, el toxicómano vela por el funcionamiento de "la máquina".
La operación le presta un cuerpo alucinado que se organiza como una tentativa
de escapar al goce de Otro que amenaza aniquilarlo. Una parcial apertura al
goce queda posibilitada donde el sujeto no pudo constituirse en los
significantes de un Otro faltante.
Se trata de una hipótesis de trabajo
(que no se limita al campo de las psicosis): aquí el montaje de la toxicomanía
crea una nueva función de órgano, que intenta efectuar una separación precaria,
un cerramiento de los bordes del cuerpo.
En otros casos, la "operación
del farmakon" es llamada a cumplir una función de suplemento narcisista,
que vendría a completar fálicamente al sujeto en su imagen ideal. Una
suspensión del deseo es así posible, ahorrando al sujeto interrogarse sobre su
posición respecto de la falta. También puede encontrarse esta formación en un
contexto depresivo o como estrategia para amortiguar el dolor de un duelo imposible.
Tanto la toxicomanía como la depresión resultan formas paradójicas de
autoconservación, y en ocasiones la primera puede tomar el relevo de la
segunda.
La propuesta de la autora es abrir
una reflexión sobre el trabajo clínico posible con pacientes toxicómanos, a
partir de entender cómo este montaje puede operar en formaciones clínicas
diferentes. Apostando en última instancia a la especificidad de la escucha
analítica, con la mira puesta en los ejes de la transferencia y la abstinencia.
La demanda se presenta cuando la
"operación del farmakon" desfallece, cuando fracasa la anestesia o la
"prótesis" se vuelve insuficiente. Dicho desfallecimiento es
condición de la aparición de un llamado.
Pero la toxicomanía parece
encontrarse con el dispositivo analítico siempre en impasse: anudan en la
bibliografía las referencias a la impotencia del analista frente al poder de la
droga o de su proveedor. La confusión entre la droga y el tóxico es lo que
estaría en la base de este impasse, lo que hay que cuestionar aquí es el deseo
y la posición del analista, tentado fuertemente
a responder a la demanda de "curar la toxicomanía" engendrando
una alianza imaginaria que puede llegar a convertir el cuerpo del paciente en
campo de una batalla entre el alquimista y el terapeuta.
Atender a la instalación de una
escena implica dificultades particulares con estos pacientes. El acting out es
característico de las patologías de suplemento, como una puesta a prueba del
vínculo y del encuadre, figura un intento de abolir la demanda. A su vez puede
constituir el primer paso en el surgimiento de la transferencia, si el analista
puede evitar caer en un enfrentamiento dual.
Otro es el trabajo a realizar cuando
se trata de una lógica de suplencia. En este caso el sujeto puede desaparecer
en un pasaje al acto. Es preciso un trabajo previo de simbolización de la
ausencia, a través de un ir y venir que recuerda el juego del niño con el
carretel en su dimensión de inaugural.
Las formaciones transgresivas, que
ponen en jaque el encuadre proporcionan, paradójicamente, momentos
privilegiados para anudar una transferencia, al constituir apelaciones al Otro
pueden introducir un relanzamiento pulsional.
Lejos de postular un interior del
tratamiento aséptico en oposición a un exterior poblado de objetos y
actuaciones, es entre analista y paciente donde debe advenir un objeto que
aparecerá en un primer momento como un "cuerpo extraño", dimensión de
tóxico ahora referida a un decir.
La preocupación no es hacer
desaparecer un "ojeto-droga", sino transformar la "operación del
farmakon" en un síntoma, en palabras de la autora: "que un recurso
real se aliene en sus determinaciones imaginarias y simbólicas".
Para comunicarse con el autor del texto, puede hacerlo a: deleonardis_@yahoo.com.ar
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