» Literatura

La literatura gótica contra la psicología

11/05/2021- Por Tomás Bautista - Realizar Consulta

Imprimir Imprimir    Tamaño texto:

De la mano de dos cuentos de Edgar Allan Poe, el autor de este artículo nos conduce al auge de la literatura gótica y la psicología de aquel tiempo. Muestra cómo los cuentos de Poe se transforman en una crítica a la psicología positivista. Aquella, con la pretensión de explicarlo todo. Y cómo, el psicoanálisis, sigue siendo un aliado para aquellas disciplinas donde el relato, y el encuentro con lo no dicho, son un eje y hasta una brújula.

 

                   

                  Ilustración: “El gato negro” por Sonja Llamas*

 

 

  Para el presente trabajo se buscará analizar, a través de los cuentos El gato negro[1] y El caso del señor Valdemar[2] de Edgar Allan Poe, la confrontación entre la literatura gótica y la psicología de la época, lo cual permitirá distinguir esta psicología del psicoanálisis.

 

  Resulta importante aclarar en qué contexto surgen estos relatos de Poe. Surgen en el auge de la literatura gótica, que abarca aproximadamente el período de tiempo que va desde el año 1765 hasta el año 1820 y decae con el auge del positivismo en el siglo XIX, que promulgaba la posibilidad de una explicación científica para absolutamente todo.

 

  Esta literatura gótica, en la cual se enmarcan los cuentos que se utilizarán en este trabajo, tiene como elementos principales la magia, los fantasmas y el terror, a través de los cuales se buscaba poner en tela de juicio lo que es real y lo que no, es decir, se buscaba poner en duda la concepción positivista de la realidad.

 

  Resulta de vital importancia aclarar que se intentará analizar la confrontación entre la literatura gótica y la psicología de la época, dejando en claro que la psicología y el psicoanálisis son radicalmente contrarios, y pensando como principales corrientes de pensamiento en la psicología el cognitivismo y el conductismo, las cuales se encuentran en estrecha relación con el positivismo.

 

  A través de algunos fragmentos de los dos cuentos de Poe mencionados anteriormente se buscará mostrar la forma en que la literatura gótica confrontaba el pensamiento psicológico positivista de la época. En El gato negro Poe escribe:

 

“No espero, no quiero que se dé crédito a la historia más extraordinaria y, sin embargo, más familiar que voy a referir. Tratándose de un caso en el que mis sentidos se niegan a aceptar su propio testimonio yo habría de estar realmente loco si así lo creyera. No obstante, no estoy loco, y con toda seguridad, no sueño”[3].

 

  Este pasaje es el comienzo del cuento, entonces desde el inicio de su cuento se puede ver cómo Poe remite a lo onírico y a la locura y deja claro que, aunque el cuento pueda ser explicado desde esos lugares, los hechos narrados tienen que ser pensados como verídicos, esto lo ubica en una clara oposición con el pensamiento psicológico-positivista de la época.

 

  Además Poe, para dejar aún más clara esta oposición, dice dudar de sus sentidos, de sus percepciones, pero aun así no duda de la veracidad de los hechos que va a narrar.

En otro pasaje del mismo cuento Poe escribe:

 

“Este terror no era precisamente de un mal físico y, sin embargo, sería muy difícil definirlo de otro modo”[4].

 

  Aquí se puede ver que Poe plantea una imposibilidad de definir la causa del estado de terror del narrador. Es sabido que la psicología positivista se ha jactado de poder definir y describir los sentimientos y conductas de un sujeto de manera unívoca e inequívoca, basta para ver esto pensar en la psicología conductista que pretendía poder moldear la conducta de los sujetos a su gusto tal como lo demostraba a través de experimentos con animales o el D.S.M. pretendiendo psicopatologizar la mayor cantidad de conductas, sentimientos, etc.

 

  Esto a fin de que en algún momento todos los sujetos puedan encontrar una patología psiquiátrica en la cual ubicarse, y todo esto bajo el manto protector de la ciencia, del progreso, de la razón y de tantas otras palabras que suenan bien, pero no dicen nada, no hacen nada y en nombre de ellas se hace y se dice mucho, en nombre de esas palabras se domina, ¿qué se domina? el cuerpo.

 

  Entonces, volviendo al tema, Poe en ese pasaje ubica su discurso, enmarcado en el discurso de la literatura gótica, en clara oposición con la psicología positivista de su época.

  En el cuento El caso del señor Valdemar Poe escribe:

 

“… un relato incompleto o exagerado se abrió paso entre la gente y se ha convertido en la fuente de muchas interpretaciones falsas y desagradables y, naturalmente, de gran escepticismo.

Ahora se ha hecho necesario que yo dé cuenta de los hechos tal y como los entiendo”[5].

 

  Desde el comienzo del cuento, como se puede ver en la cita, Poe aclara que la realidad será cuestionada, que los hechos que serán narrados, a pesar del escepticismo que puedan suscitar, el narrador los entiende así y por lo tanto no habría posibilidad de que la psicología de la época, por más cientificista positivista y muchos más “istas” que sea, fuese capaz de darles una explicación a estos hechos.

 

  Poe, de nuevo, confronta la psicología positivista de la época, le dice que a pesar de su pretendida posibilidad de explicar todo desde la ciencia hay algo que se le escapa, hay algo que no puede explicar.

En el mismo relato Poe también escribe:

 

“Debo decir que ahora llego al punto de mi narración en el que cada lector puede alarmarse hasta llegar a sentir, quizá, una positiva incredulidad”[6].

 

  Aquí Poe advierte de nuevo al lector sobre la incredulidad que puede suscitar su relato, pero nunca pone en discusión la veracidad de los hechos que está narrando y, como si fuera poco, parece burlarse en la cara de la psicología positivista de su época cuando escribe que el lector podría sentir una positiva incredulidad.

 

  Como se ha visto a través del análisis de algunos de los pasajes de los relatos de Poe la confrontación entre el discurso de la literatura gótica y el discurso de la psicología positivista de su época, que consumaría la decadencia de la literatura gótica, pero no su desaparición, es claro.

 

  La literatura gótica confronta a la psicología positivista de su época, la pone en duda, pone en duda su concepción imperante, objetiva e inobjetable de la realidad. Lo cual no sucede con el psicoanálisis, que en más de una ocasión ha tomado como referencia y punto de partida para la elaboración teórica este discurso de la literatura gótica, lo cual se puede ver en el texto de Freud “Lo ominoso”[7], en el cual se sirve del cuento El hombre de arena de E.T.A. Hoffman, un cuento gótico.

 

  Y así mismo se puede ver cómo Lacan toma el discurso de esta literatura gótica en su texto El seminario sobre la carta robada[8], en el cual se sirve del cuento La carta robada de Poe. Por lo tanto, teniendo en cuenta todo lo dicho anteriormente, se concluye que en el discurso de la literatura gótica el psicoanálisis, y no así la psicología, encuentra un valioso aliado que le ha permitido, y le podrá permitir aún, importantes desarrollos teóricos.

 

 

Arte*: https://www.isliada.org/ilustradores/sonja-llamas/

www.sonjallamasbaños.com/



[1] Poe, Edgar Allan. “El gato negro” en Poe, Edgar Allan Historias extraordinarias. Editorial Bruguera. Buenos Aires. 1974. Pp. 169-179.

[2] Poe, Edgar Allan. “El caso del señor Valdemar” en Poe, Edgar Allan Historias extraordinarias. Editorial Bruguera. Buenos Aires. 1974. Pp. 423-432.

[3] Poe, Edgar Allan. “El gato negro”. Op. cit. P. 169.

[4] Ibíd., p. 175.

[5] Poe, Edgar Allan. “El caso del señor Valdemar”. Op. cit. P. 423.

[6] Ibíd., p. 429.

[7] Freud, Sigmund. “Lo ominoso”. Obras Completas. Vol. XVII. Amorrortu Editores. Buenos Aires. 1975. Pp. 215-251.

[8] Lacan, Jacques. “El seminario sobre ‘La carta robada’. Escritos 1. Buenos Aires. Editorial siglo XXI. 2014. Pp. 23-69.

 

 


© elSigma.com - Todos los derechos reservados


Recibí los newsletters de elSigma

Completá este formulario

Actividades Destacadas

La Tercera: Asistencia y Docencia en Psicoanálisis

SEMINARIOS

Modalidad online. Sábados de 11 hs.

Leer más
Realizar consulta

Del mismo autor

» La importancia de la ESI. Una lectura de Silvina Ocampo
» Enseñanza y no-saber

Búsquedas relacionadas

» Edgar Allan Poe
» literatura gótica
» psicología positivista
» psicoanálisis