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Reflexiones y aportes psico- jurídicos al concepto de sectas16/11/2010- Por Agustina Martínez - Realizar Consulta
Encuentro necesario comenzar dicho trabajo definiendo el concepto de Secta. La definición técnica del concepto secta comenzó con los trabajos del sociólogo Max Weber, el cual definió a la secta en oposición a la iglesia. Esta última acoge en su seno al santo y al pecador, al justo y al injusto, en contraste con la secta, que solo acepta adeptos comprometidos, es decir, seguidores fieles. En la actualidad, y en rigor, cuando nos referimos a una secta señalamos una organización con unas características propias claramente identificables, sin las cuales no cabría hablar de dicho fenómeno, sino de otra realidad.
Encuentro necesario comenzar dicho trabajo definiendo el concepto de Secta. La definición técnica del concepto secta comenzó con los trabajos del sociólogo Max Weber, el cual definió a la secta en oposición a la iglesia. Esta última acoge en su seno al santo y al pecador, al justo y al injusto, en contraste con la secta, que solo acepta adeptos comprometidos, es decir, seguidores fieles. En la actualidad, y en rigor, cuando nos referimos a una secta señalamos una organización con unas características propias claramente identificables, sin las cuales no cabría hablar de dicho fenómeno, sino de otra realidad.
Por extraño que resulte, el factor ideológico, teológico o filosófico no es determinante a la hora de su calificación como fenómeno u organización sectaria. La secta, por tanto, es un colectivo en el que se encuentran las siguientes características:
1. Estructura piramidal: Cuenta con una organización que podríamos dividir en cúspide absoluta, mandos intermedios y adeptos-tipo. Tratándose por tanto, de una estratificación simplificada, si bien la misma en la secta permite un control riguroso de escalones inferiores.
2. Sumisión incondicional a los dirigentes: Es norma absoluta de conducta la sumisión sin matices ni reservas. Y en no pocos casos, aquellos pretenden presentarse como instrumentos de Dios, objeto de su inspiración divina.
No cabe la menor posibilidad de romper el cerco de sometimiento mientras uno se encuentre en el seno de la secta.
3. Anulación de la crítica interna: En consonancia con lo anterior, la secta no permite ningún resquicio de crítica interna. La fidelidad ciega procede en línea recta de la incapacidad del adepto para leer fuentes ajenas a la secta o las pertenecientes a la misma críticamente.
4. Persecución de objetivos económicos y/o políticos enmascarados bajo una ideología de tipo filosófico o religioso. La secta persigue fundamentalmente la consecución de unas finalidades de tipo económico y en su caso político. No persigue finalidades espirituales, ni filosóficas de manera filantrópica. El afán de poder y de lucro subyacen en lo más hondo de sus motivaciones.
5. Instrumentalización de los adeptos en orden a obtener los fines de la secta. De tal manera que el adepto, sometido a un férreo control no deja de ser mero instrumento en manos de la secta.
La explotación económica suele ser generalizada en todas las sectas, en algunas de las cuales, a ello se une la utilización sexual de sus componentes. El adepto es un simple número que utilizar para sus fines, esencialmente de captación de fondos y de otros adeptos.
6. Ausencia de control de una autoridad superior sobre la secta. Lo que supone una ausencia de control sobre las actuaciones de la misma.
Expuestas las características básicas del fenómeno sectario, hemos de aclarar que hay que distinguir lo que es una secta propiamente, de lo que son comportamientos sectarios .De tal manera que en algunos grupos u organizaciones de tipo político, religioso, cultural o de otra índole pueden darse dichos comportamientos sectarios, sin que ello implique que dicha entidad sea en sí misma una secta.
Las sectas y el mundo contemporáneo:
En la actualidad nos encontramos inmersos en un mundo en donde los comportamientos sectarios y las sectas están a la orden del día. Es aquí donde me pregunto el vinculo entre secta-sujeto. El sujeto de hoy busca un otro que le cubra sus faltas, que lo llene, y es allí donde la secta aparece para completarlo. El líder lo invita a que este lo sigua y el así cubrirá todas sus faltas. Esto desde mi posición esta estrechamente relacionado con lo postulado por Gergen sobre el yo saturado de hoy. Este autor hace referencia a un yo saturado en las múltiples relaciones que establece con los otros; un yo troceado, multifacético, producto de la vertiginosa multiplicación de las comunicaciones de la época actual. Su concepto de multifrenia evoca la pluralidad de aspectos y la dificultad de concluir un proceso de unificación de la personalidad, o de elaborar una única autoimagen; más bien renunciamos a ella y nos aceptamos como personalidades plurales en distintos contextos. Frente a esta saturación y fragmentación, el sujeto busca en el comportamiento sectario encontrar una unificación, encontrar dentro de la secta un uno que calme la angustia que le provoca esta multiplicación vertiginosa. Dicho en otras palabras el sujeto y su relación con la secta genera como producto, personalidades plurales, en donde no hay reflexión, no hay contacto intimo con uno mismo, sino una gran masa que camina en persecución de aquella palabra divina del líder. Por lo tanto cada periodo cultural lleva a la construcción de un sujeto particular gobernado por las verdades estructurantes de dicha época. Hoy la verdad que nos rige es una falsa unidad personal en un mundo fragmentando que lleva por consiguiente a un yo en trozos. Uno de los mundos mas poderosos que lleva a los sujetos a un comportamiento sectario son los medios de comunicación, el sujeto es hablado por ellos, no es así un interlocutor valido de su propia experiencia subjetiva, sino que repite y actúa lo que le es hablado. Los medios de comunicación de hoy atentan sobre la individualidad, muestran grandes imagines del Ser ideal a donde todo sujeto debe caminar. El sujeto de hoy camina así hacia una falsa unidad que lo fragmenta y lo angustia. En esa mismísima búsqueda de su ser el sujeto queda tomado por la palabra del Otro sin reflexión posible.
Aspectos psico- dinámicos del vínculo sectario:
Retomando la relación secta-sujeto-masa aparece aquí una palabra que la identifica: la sugestión[1]. Tanto en las masas como en la sectas teniendo en cuenta lo postulado por Freud en ¨Piscología de las masas y análisis del yo¨ se caracterizan por un aumento de afecto y un decaimiento del pensamiento porque los individuos tiende a nivelarse en aquello que llamé anteriormente personalidades plurales. Le Bon sostiene que este aumento del afecto y decaimiento del pensamiento se debe a la sugestión entre los miembros de la misma y al prestigioso conductor. Es decir que esta influencia sugestiva de la masa lleva al sujeto a la imitación e induce el afecto. Cuando el individuo entramado en la masa o también dentro de la secta se deja así sugestionar por los otros y por el líder experimenta según Freud la necesidad de hallarse de acuerdo con ellos.
La secta presenta un fenómeno social particular, un mundo de maravillas. Desde el psicoanálisis, ponen en evidencia una forma paradójica de lazo social, en el sentido de que se puede organizar un grupo social desde el delirio de quien ocupa el lugar de líder. En principio, las diversas y tentadoras ofertas de la secta es la de un Padre no castrado, absoluto, completo y que borra toda angustia de falta. Entendiendo como postulamos anteriormente que lo que moviliza al sujeto a esta personalidad plural es la necesidad de tapar la falta que le genera angustia. Desde su discurso y su manera salvadora, el líder, es el garante de todas las respuestas, un padre omnipotente que asegura la huida frente a la falta, un mundo completo. En el discurso de este el privilegio se circunscribe alrededor de este centro, que encarna el lugar de completud que se asume como elegido, que promete la verdad y la salvación, llenar lo que está vacío.
Aspectos Criminológicos de la problemática:
Quisiera también incluir dentro de este trabajo el punto de vista criminológico en torno a las sectas. El tratado de Criminología postulado por Tieghi plantea que nadie puede ser responsabilizado criminalmente y caer bajo el régimen de ¨represión¨ o ¨sanción¨ sino bajo ciertas condiciones. Con lo cual el delito y la pena únicamente pueden ser puestas a cargo cuando este es penalmente responsable. Es necesario destacar que las reglas de imputabilidad o in imputabilidad varían en tiempo y espacio dentro de un marco significativo de referencia dogmático. Las sectas tanto en tiempos pasados como el la actualidad aparecen entre los múltiples factores etiológicos del delito y la criminalidad (suicidios, asesinatos colectivos, amenazas, etc) El aspecto de criminalidad que tiene una secta, es la admisión de un código de conducta que de ser llevado a la práctica coloca a sus miembros en la ilegalidad. El sujeto inmerso en la secta actúa en virtud de ilegalidades que el considera superiores que por ellos pueden atacarse la moral y a la legalidad. El elemento moral se centra en una ideología, secta, religiosa, cultural, social. La prédica constante del código respectivo es la que crea las condiciones requeridas para que la sugestión criminal halle el camino más fácil. Existe aquí se haya presente una especie de contagio que constituye una fuerza tan poderosa como para empujar al sujeto entrelazado en ella a cometer toda clase de conductas extremas. Es necesario destacar que toda secta no constituye en sí misma un delito, es decir, que es inimputable. Para que la misma sea penalmente juzgada debe ser analizada en el contexto y en el tiempo exacto extrayendo de ella las evidencias necesarias, si bien se tornará más difícil en ciertos casos si no hay dentro de la misma un hecho en si que la impute (como por ejemplo valores económicos).
Encuentro necesario exponer tres variables que nos permiten pensar a la secta como posibilitadora de diversos delitos:
a) en su dinámica de captación y o adoctrinamiento utiliza técnicas de persuasión que propician la desestructuración de la personalidad del adepto o la dañan severamente
b) ocasiona la destrucción total o grave de los lazos afectivos y de comunicación efectiva del sectario con su entorno social habitual y consigo mismo
c) lleva a destruir, a conculcar, derechos jurídicos inalienables en un Estado de Derecho
Con lo cual si el sujeto pierde sus derechos jurídicos, civiles y se encuentra persuadido y adoctrinado por el líder. Esto nos lleva a interrogarnos si aquel adepto que comete el delito es el culpable o si esta recae en su líder. Entendiendo que un sujeto que se somete a otro nos solo da cuenta de características particulares de ese individuo, sino de la relación psicopatológica que se gesta.
Ahora bien, ¿El simple diagnostico psiquiátrico puede con llevar a una declaración de una imputabilidad? ¿Con que criterios uno puede evaluar que ese delito cometido puede ser declarado imputable o inimputable? Con lo cual la in imputabilidad surge de un trastorno mental, con el sujeto carente, de conciencia de sus actos. Nuestro Código Penal adopta el sistema Psiquátrico-psicológico-jurídico, que no solo requiere de una causalidad psiquiátrica, sino que, además, exige las consecuencias psicológicas que anulen la comprensión y la voluntad. El art. 34 dispone: ¨ No son punibles: el que no haya podido en el momento del hecho, ya sea por insuficiencia de sus facultades, por alteraciones morbosas de las mismas o por un estado de inconsciencia, error o ignorancia de hecho no imputable, comprender la criminalidad del acto o dirigir sus acciones¨.
Consecuencias Éticas deontológicas, Psicojurídicas:
Lo anteriormente postulado lleva a un conflicto deontológico ya que se pone en juego cuando una conducta es éticamente aceptable o no. Es decir, hay ciertas conductas que en si mismas no son ética pero que se encuentran muy lejos de ser un delito ya que no están contempladas dentro del código penal. Al mismo tiempo es necesario no caer en reduccionismos y concluir planteando que el líder es culpable y sus adeptos no o viceversa. Debemos entender a cada hecho desde el contexto y los factores que han intervenido en el mismo. Desde allí, realizando una investigación psiquiátrico-psicológica y jurídica nos permitirá discernir la culpabilidad o no de una secta.
Es aquí donde busco reflexionar sobre el rol del psicólogo. Ya que como planteé anteriormente nos encontramos en un mundo fragmentado donde el rol del psicólogo no queda por fuera de él. Es decir, deberíamos realizar un giro no solo deontológico sino total acerca de la concepción del sujeto, entendiéndolo a este dentro de un marco socio-histórico en particular que lo lleva a determinados comportamientos, como así también lo lleva al profesional de la psicología. Es necesario dentro de nuestro campo tener una mirada integradora del sujeto en donde el futuro profesional o el profesional puedan poner en juego todos estos elementos y ejercer su rol de manera adecuada a la profesión que ejerce. Ya que dentro de unos años el psicólogo podría ser juzgado por sugestionar al paciente, es por esto necesario volver a las raíces del concepto de neutralidad, [2]postulado por Freud que muchas veces es mal interpretado. Este apunta a que el terapeuta no busque hacer que el paciente diga lo que quiere escuchar o guiarlo al camino que le parece correcto a fin de así tapar nuestra propia angustia.
Bibliografía:
- GERGEN, K (1992) ¨El yo saturado, los dilemas de la identidad en la vida contemporánea¨, Barcelona, Paidós.
FREUD, S (1994) ¨Psicología de las masas y análisis del yo¨, Madrid, Alianza Editorial.
- CABELLO, V (2000). ¨Psiquiatría forense en el derecho penal¨, Buenos Aires, Editorial Hammurabi.
- TIEGHI, O (1989). ¨Tratado de criminología¨ , Editorial Universidad, Buenos Aires, Argentina.
- FLEURY, L (2001). ¨Max Weber¨, París: PUF.
Paginas Web consultadas:
- http://www.papelesdelpsicologo.es/vernumero.asp?id=837
- http://gentemediterranea.foroactivo.net/general-f1/que-es-una-secta-t3699.htm
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