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La fuerza de trabajo y el goce: aproximaciones a una lectura en el siglo XXI11/08/2025- Por Joaquín Cardoso -
El autor nos propone un recorrido interesante tanto como plástico, de diferentes autores para pensar desde la actualidad y desde el psicoanálisis, conceptos como: trabajo, mercado, goce, saber, verdad, inconsciente, modos de producción, produc-ción de subjetividad, discursos, amo, capital, entre otros. Con humildad nos sugiere volver a identificar y problematizar en este nuevo siglo, el aporte de pensadores que apuestan por una ética de la lectura sin derivar por ello una búsqueda del sentido.
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Introducción
“La historia es lo que hiere (…) sus astucias se convierten en desoladoras e irónicas inversiones de su intención declarada”.
F. Jameson, 1991.
“(…) el fundamento de la historia marxista, a saber, la alienación introducida en el sujeto por la producción en cuanto tal, encuentra aquí un suplemento no menos materialista, en el sentido de que ninguna pura y simple intencionalidad, ninguna intención más o menos buena, es capaz de superar las volteretas de los efectos del inconsciente”.
J. Lacan, 1966.
Pasado un cuarto del siglo XXI, el mundo signado por la ferocidad inédita de liderazgos “de nuevo tipo”, consumo desmedido hasta consumarse y guerras, pandemias, etc., han dado una poderosa actualidad a la segregación de mercados mundiales anunciada por Lacan a mediados de los ‘60 del siglo pasado.
La disyunción entre saber y verdad, y la homología entre el lugar estructural del inconsciente con el lugar del “explotado” (genéricamente) estudiado por Marx en El Capital, sigue siendo una vía de interés en el estudio de las inagotables formas que el seudo-discurso del capitalista vienen a señalarnos la caída de aquellos discursos que ordenaban el pulso social en etapas previas del sistema social.
Tanto McGowan con el exceso carente (2024) como Rousselle y Murphy con la negatividad (2017, 2024), y Samo Tomsic referido al trabajo del goce (2024) manifiestan el interés de los autores por tramitar el goce en el siglo XXI, poder hacer con el excedente de los capitalismos tardíos en esta etapa de la historia.
La identificación de elementos sistémicos y estructurales en el capitalismo, por cuanto la explotación de la capacidad de producir riquezas por los sujetos del capital, en concordancia con una homología que coloca lo sintomal como arreglo precario con ese inherente malestar, lleva a los autores de los que aquí nos ocupamos a pensar transdisciplinariamente este mundo donde la caída de la autoridad y la pluralización de los goces contribuyen a un desembozo de lo mortificante.
Como señala Carmen González Taboas (2009, 2015, 2025), no podemos soslayar que en esta América nuestra (afro-indo-luso-hispana) las literaturas que indican un derribo en el Padre, y los grandes Relatos coinciden y se complementan con una arraigada lalengua donde creencias y aspiraciones míticas conviven conflictivamente con lo más avanzado de la ilustración.
Con ese matiz, consideramos que abordar la producción teórica de autores anglosajones o germánicos que, en este punto, manifiestan una preocupación fecunda por las derivas del capital en este primer cuarto de siglo, pueden indicar vías de trabajo donde por un lado, se perciban las mutaciones culturales del psicoanálisis allí donde se arraiga; y por otro, porque la multi-polarización de capitales y comunicaciones hacen imposible analizar fronteras adentro las estampidas del goce anudado al consumo voraz (que no conoce límites).
Abordaremos sucintamente dos trabajos del alemán Samo Tomsic (nos referimos a El inconsciente político de 2013 y El trabajo del goce del 2024) que intentará situar, como hemos hecho con anterioridad en estas páginas[1] la ruptura del lazo social a partir del derrumbe del discurso del Amo y por qué sus estelas se desenvuelven en nuestra contemporaneidad con una actualidad apabullante.
Luego, mencionaremos algunas conclusiones de la noción de psicoanálisis apofático, vinculado a una teología negativa, que con todas sus limitaciones, creemos que ofrece una reacción (por decir así) a la predominancia de la psicología del “ego” que predominó en Norteamérica desde que Freud dijo que iba a llevarles “la peste”.
Poco o nada traducidos al castellano, el canadiense Duane Rousselle[2], el escocés Mark Gerard Murphy[3] y el estadounidense Todd McGowan[4], por caso, fomentan un interés en el anudado de lo social con la experiencia del discurso de la época, en la medida en que tiene congruencia con un mundo globalizado que actúa financiera e implacablemente horadando lazos, aún ya fluidos. Asimismo, ofrecen una lectura en detrimento del empuje al goce y la positividad tan típica de estos tiempos.
La autoayuda, la psicología del yo, la gestión de las emociones, tienen ya, todo un recorrido y una trayectoria –vinculada también a una la ideología medicalizante– que fue construyendo discursos propicios a la promoción de un individuo adaptado y una terapéutica de la normalización[5].
El exceso carente
Cuando se abordó la cuestión del marxismo y el psicoanálisis, por lo general, las orientaciones vinieron por el lado de un freudomarxismo (sobre todo a partir de la lectura de Wilhem Reich) que idealizó el discurso universitario –en la medida que puedan anudarse el saber y la verdad, dando al “obrero” de la producción capitalista el rol de la nueva subjetividad socialista, caracterizada como de “hombre nuevo” o bien, a través de los seguidores de Lacan de mayo del 68 impulsada en buena parte por Althusser, el reconocimiento de la invención del síntoma y del plus-de-goce por parte de Marx, pero al mismo tiempo y en esa operación de lectura, se descuidaban dos aspectos:
1- Como dice Gerard Pommier[6], la política entendida en términos socráticos, como una organización de la pulsión en una sociedad determinada, y su tendencia hacia el ideal que garantiza, en cualquier grupo, un empuje al Líder y con él, al discurso del amo.
2- Una lectura atenta de El Capital de Marx, que se valga de los inéditos aportes de este a la comprensión del funcionamiento profundo y general del sistema capitalista, pero que no se detenga solo en la impronta del “consumo” (Baudrillard, Debord, Zizek) sino que pueda avanzar en la comprensión del lugar que ocupa la extracción de valor en el régimen de explotación del obrero-productor, y pueda distinguir la fuerza de trabajo como algo diferente al trabajador propiamente dicho.
Con estas dos dimensiones, creemos, ganaríamos en la advertencia de que el capitalismo en su estadio actual promueve y se nutre del (+) de goce en una cultura del excedente que, como indica McGowan, ofrece una salida allí donde “el discurso del bien” solo pretende impedir la participación en el goce social.
Ya capturado el mundo por el significante (sin “más allá” territorial en el sentido territorial expansivo, y digitalizado allí donde el régimen de explotación no encuentra salida a sus sobreproducciones), el derribo de los discursos-amo que ordenaban y dejaban el “saber” del lado del esclavo, aquí tenemos un amo de nuevo tipo, sin barrera al goce, que se orienta por la pulsión de muerte, y cualquier barrera “humanista” a los “excesos” solo hacen más que reforzarlo, por tratarse de su estructura y no de efectos colaterales.
Hemos dicho aquí[7], con Terry Eagleton, que el aspecto nodal del capitalismo, de dividir al sujeto de la modernidad entre lo ilimitado de su afán y la limitación de la castración, produce todo tipo de malestares pero al mismo tiempo, la reproducción y la invención de un sistema que tiene múltiples salidas a esa mortificación.
A este aspecto de la inocua condición buenista de quienes pretenden “humanizar el capital”, Todd McGowan le superpone la noción de exceso carente. Según McGowan, es el excedente lo que constituye la operatoria fundamental del capital, y la perspectiva que se opone desde un humanismo liberal olvida que el populismo de derecha gana cuando, desde la vereda de enfrente, no se lucha por la conquista de ese excedente sino que se concluye de forma abstracta el daño que ese excedente realiza.
En el número 11 de la prestigiosa revista Crisis & Critique[8] del año 2024, McGowan escribió un artículo “Lo que la derecha consigue hacer bien: excediendo lo bueno” donde critique la posición del “alma bella” que define la situación del extremismo de la derecha contraponiendo una posición del “bien” –que para nuestro autor, solo refuerza la posición sobre el goce por parte de los liderazgos de derecha actuales–.
Es por eso que plantea:
“La contrapartida eficaz al puro exceso del populismo de derechas no es la insistencia en el bien, sino la insistencia en la impureza del exceso, la insistencia en que solo existe un exceso carente. En lugar de actuar como una barrera al exceso, es nuestra condición de seres carentes lo que nos permite ser excesivos. Debido a nuestra carencia, actuamos excesivamente en respuesta. Este reconocimiento es la clave para cambiar nuestra relación con el exceso y, por lo tanto, nuestro terreno político” (2024: 67).
Recuerda la situación en la que Lacan, en Televisión, decía que criticando solo reforzaba la perspectiva del destinatario de la crítica:
“Solo indico que no puedo hacerlo seriamente (denunciar el capitalismo), porque al denunciarlo, lo refuerzo – dándole normas, esto es perfeccionándolo” (aclarado propio, 1974, en 2012: 544).
Por ello, como salida, señala la posición leninista del “aprender, aprender, aprender” pero, en vez de contribuir a la idea de que el estudio permitiría un objetivo –es decir, estudiar como medio para un fin– la reivindicación del estudio como goce (indica McGowan) sabe-hacer con el excedente inherente no solo al ser hablante sino también a la explotación de él por parte del capital. En ese sentido, llama a recuperar la lectura de Adorno y Horkheimer, toda vez que la reacción “(…) es un elemento inherente al progreso” y no su contrario (ídem: 65).
Samo Tomsic y el trabajo del goce
El primer libro de Samo Tomsic traducido al español es El trabajo del goce (un libro de 2019, en castellano en 2024). Provocativamente allí plantea la “cura política”; por medio de la reorganización del goce en favor de una crítica política del capital. Para ello, se vale de Freud y Lacan para contribuir a una comprensión de la posición subjetiva contemporánea y sus malestares.
Considera el comunismo “una cura” siempre actual por ser la contraparte del capital, pero se trata de una cura imposible en los términos en que Freud asignaba lo imposible a gobernar, curar y enseñar. Esa imposibilidad es el punto de partida de la invención.
Ya en El inconsciente capitalista (2020), Tomsic asemejaba la concreción de la autonomía lingüística por parte del ser hablante y la imposibilidad de eliminar la presencia del cuerpo, a la condición estructural del obrero en el capital, allí donde la subjetividad y la producción de goce es, también, el lugar que ocupa el sujeto en la producción de discurso.
Entonces, el inconsciente y la encarnación abstracta del trabajo en el capital –explotación de la fuerza de trabajo, se implican materialmente y se alienan por estructura.
Para Tomsic:
“¿Es Lacan, entonces, un liberal que predica el progreso universal? No lo creo, pero tampoco creo que sea comunista. Aquí es donde entra (…) lo que Freud llamaba “trabajar a fondo” (Durcharbeiten) (…) una alianza, cuyo objetivo es producir un “excedente”. Este excedente es el cambio en el “modo” o “organización” del goce del sujeto” (julio 2025).
Advertido de la problemática equiparación con los aspectos de la vida social, lo que tiene que ver con aspectos de la clínica, Tomsic recupera las nociones de trabajo, exceso y también: imposibilidad en Freud para aliarlas a la idea de un “Marx maduro” que no hace imágenes de una sociedad futura, se contenta con señalar las contradicciones insalvables del momento presente:
“En Freud, y esto es lo que Foucault no entendió bien cuando criticó la llamada ‘hipótesis represiva’, la represión no significa opresión. En todo caso, la represión sienta las bases para la opresión, pero para Freud también representa una organización específica del goce y un “destino” de la pulsión.” (ídem).
La no-identidad estructural por los órdenes simbólicos que operan más allá de la conciencia, además de la pérdida (de fuerza de trabajo a trabajo; de encarnadura del goce en una rueda libidinal de (in)satisfacción) conviven en la literatura de Tomsic para, como dijimos al principio, inventar una salida.
Veremos, finalmente y de forma muy somera, como en Rousselle y Murphy, con su trabajo sobre lo apofático y lo negativo, hay una reacción a la positividad de los discursos epocales de la subjetividad de la autoayuda y el emprendedorismo, para construir un vínculo con el misterio y el vacío. Pese a las críticas (por ejemplo, la muy atinada de Pierre Bruno[9]), no dejan de resonar los intentos de maniobrar en el presente con algunos elementos de la letra de Lacan, con torsiones éticas de una lectura inventada.
Apofática, psicoanálisis negativo y cierre
“El discurso capitalista (…) una vez vaciado el S1 de sus efectos semánticos, y reducido a su valor contable, no limita la explotación del objeto a plus de gozar”.
Carmen González Taboas, 2015.
Por motivos de espacio, nos queda simplemente una mención a la obra de Duane Rousselle en sí y también en conjunto con el escocés Mark Gerard Murphy. Ambos construyen una apofática[10] y una negatividad que se opone al empuje al goce ilimitado de la actualidad.
Esta compensación teórica a la “ego pshicology” brindada por la lógica del vacío y la apofática, tiene una larga elaboración y mantiene abierto el misterio, en la medida que construye una teoría que se permite tomar las ultimas enseñanzas de Lacan respecto de lo Real pero no como una orientación clínica sino como un discurso hacia el vacío.
Por caso, Duane Rousselle publicó Realismo lacaniano. Política y clínica del psicoanálisis (2017) donde resuena el Realismo capitalista de Mark Fisher (2009), y se promueve una vinculación entre sociología y psicoanálisis en una transdisciplina que involucra discursos como el de las reflexiones sociales, el psicoanálisis, la filosofía y la teología.
En esta curiosa y atrevida lectura, solo el análisis apofático, que vaya hacia el vacío, permite liberarse de la dependencia por lo positivo, restableciendo coordenadas, que Lacan recupera, y que solo el goce místico puede brindar.
Otro de los libros de Murphy La Dirección del deseo: Juan de la Cruz, Jacques Lacan y la comprensión contemporánea de la dirección espiritual (2023) va en la misma dirección, toda vez que la pura positividad del presente (que autores como Byung Chul Han, por ejemplo, contrarrestan con una ética de la contemplación o la reparación de los rituales) debe ser diluido por una confrontación con el abismo y la disolución de atributos de la sociedad positiva en favor de un goce ascético.
La apofática proviene de un legado teológico en donde abrevan Mister Eckhart o San Juan de la Cruz, y donde Dios se retira de la creación para dejar paso a la creación humana. Tiene sus puntos de contacto con el Tzimtzum proveniente de la mística judía que designa la autocontracción o retiro de Dios para permitir la creación. Considera el desasimiento como uno de los puntos donde el Ser deja el “ente” (en palabras de Heidegger) para “volver al Uno del cual el alma emanó” (Brugger, en Eckhart, 2013: 79).
Podemos tener en cuenta también que, a pesar de algunas diferencias[11], el hecho de que Zizek dirigiera algunas investigaciones de las que forma parte Duane Rousselle, contribuye a la noción de “vacío” como equivalente a “Real” en la no sustancialización del ser y un acercamiento a la teología desde el punto de vista más protestante[12].
En el texto que comenta sobre “El psicoanálisis en contacto estrecho con lo social” de Jaques Alain Miller[13], Duane Rousselle sintetiza la temática que lo convoca para pensar la época:
“Se ha producido un desplazamiento de los lazos sociales anclados en las prohibiciones universales del goce hacia la pere-stricción del síntoma expresado en (…) lógicas particulares del goce” (2021)[14].
Esto conjuga por momentos, y en otras se distancia, de la tesis de la pulverización del Nombre-del-Padre tan recurrido como tópico en los escritos del psicoanálisis (y también filosóficos y sociológicos), en la medida en que transita el pasaje (el desplazamiento de Rousselle) del tabú de la sociedad victoriana –con sus manifestaciones sintomáticas propias del inicio de la práctica de Freud– con las comunidades de goce actuales donde el “+” del goce no encuentra –en un principio– posibilidad de interdictarlo para posibilitar el deseo[15].
Identificar y problematizar el trazo de pensadores que en otras latitudes apuestan por una ética de la lectura sin derivar por ello una búsqueda del sentido (tan combatido por Lacan), implica también reconocer las implicancias teóricas y prácticas de desembarazarse de las “tradiciones” sin pasar por un atravesamiento conclusivo y concluyente.
Los desafíos al pensamiento que supone la actualidad global y las reiteradas crisis permiten traer al presente debates pretéritos no con finalidades autosuficientes sino para darles sustento histórico a las necesarias discusiones categoriales.
Bibliografía
Bruno, P. (2012). Lacan, pasador de Marx. La invención del síntoma. Barcelona: S&P.
Fernández-Savater, A. (2025). “Entrevista con Samo Tomsic: la importancia política del psicoanálisis”. 12 de julio, recuperado de: https://ctxt.es/es/20250701/Politica/49678/Amador-Fernandez-Savater-entrevista-Samo-Tomsic-Marx-Freud-psicoanalisis-politica.htm
González Taboas, C. (2009). Semblantes de Occidente. La apuesta lacaniana por el síntoma. Buenos Aires: Tres Haches.
________________ (2015). Un amor menos tonto. Una lectura del seminario XXI de Lacan. Buenos Aires: Grama.
________________ (2025). La cita fallida 4. El país del psicoanálisis y la erótica más ignorada. Buenos Aires: Grama.
Jameson, F. (1991). El posmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado Vol.1 Buenos Aires: La marca.
Lacan, J. (2012). Otros escritos. Buenos Aires: Paidós.
McGowan, T. (2016). Capitalism and Desire: The Psychic Cost of Free Markets. New York: Columbia University.
___________(2024). “What the Right Gets Right: Exceeding the Good”. En Crisis & critique, nro 11.
Murphy, M. (2023). The Direction of Desire: John of the Cross, Jacques Lacan and the Contemporary Understanding of Spiritual Direction .Switzerland: Palgrave.
Papalini, V. (2006) “Literatura de autoayuda: una subjetividad del Sí-Mismo enajenado”. La Trama de la Comunicación, Volumen 11, Rosario: Editorial UNR.
Pohl, L. y Tomsic, S. (2021). “The catastrophic drive”, en Harper, Specht (2021) Imagining apocalyptic politics in the anthropocene. London: Routledge.
Pommier, G. (1987). Freud ¿Apolítico? Buenos Aires: Nueva Visión.
Reshe, J. (2024). Negative psychoanalysis for the living dead. Philosophical pesimism and the death drive. Switzerland: Palgrave.
Rousselle, D. (2017). Lacanian realism: political and clinical pshycoanalysis. UK: Bloomsbury.
__________ (2021). “A Quick Reading of Jacques-Alain Miller’s “Psychoanalysis in Close Touch with the Social”. En línea: https://duanerousselle.medium.com/a-quick-reading-of-jacques-alain-millers-psychoanalysis-in-close-touch-with-the-social-48e4a1bd3be7 ___________
_______ (2022). “La profunda positividad de la falsa negatividad en siete significantes saturados: o el psicoanálisis y el «nuevo amor»”. En línea: https://www.journal-psychoanalysis.eu/articles/the-deep-positivity-of-false- negativity-in-seven-saturated-signifiers-or-psychoanalysis-and-new-love/
__________ (2022). “You are not having milk!”. En línea: https://www.thephilosophicalsalon.com/you-are-not-having-milk/
__________ (2025). “Existential Threat”: Freud, Lacan, and Existence”. En línea: https://duanerousselle.medium.com/existential-threat-freud-lacan-and-existence-b15fbd1d7242
Rousselle D. y Murphy, M. (2024). Negativity in psychoanalysis. Theory and clinic. UK: Routledge.
Sigurdson, O. (2012). Theology and marxism in Eagleton and Zizek: A conspiracy of hope. Switzerland: Palgrave
Tomsic, S. (2019). “Risa y capitalismo”. Teoría y crítica de la psicología, vol. 13.
Imagen*: Recuperada de… https://www.ucl.ac.uk/institute-of-advanced-studies/events/2024/feb/antisocial-feelings-capitalism-and-ressentiment-adam-smith-present
[2] Rousselle, que reside en Ontario (Canadá), está orientado por la denominada Nueva Escuela Lacaniana y por la Asociación Mundial del Psicoanálisis (AMP), fundada en 1992 por Jacques Alain Miller.
[3] En cuanto a Mark Murphy, escribió “Psicoanálisis apofático. La plenitud de lo negativo” dentro del libro de 2024 Negativity in psychoanalysis. Theory and clinic editado con Rousselle, y se dedicó a investigar el síntoma como inefable (a la manera de Dios) y el método analítico como apofático, centrado en la negatividad, opuesto a los falsos negativos.
Otro de los libros de Murphy La Dirección del deseo: Juan de la Cruz, Jacques Lacan y la comprensión contemporánea de la dirección espiritual (2023).
[4] Todd McGowan elabora nociones como las que aquí nos interesan, en vínculo con la subjetividad de la época, sobre todo en Capitalismo y deseo. El costo psíquico del libre mercado (2016).
[5] Ver, por ejemplo, la obra de Valeria Papalini, una investigadora de Córdoba que se especializa en el estudio de los libros de autoayuda, sus orígenes y actualidades.
[6] En Sommier, G (1987).
[7]Nos referimos a “La historia como palimpsesto”. En línea: https://www.elsigma.com/columnas/la-historia-como-palimpsesto/14328
[8] La revista dirigida por Agon Hamza y Frank Ruda tiene entre su comité editorial figuras como Alain Badiou, Etienne Balibar, Slavoj Zizek, entre otros, y se propone “orientar el pensamiento” desde el psicoanálisis, la política y la filosofía en el marco de la crisis contemporánea. Ver más: https://www.crisiscritique.org/about-us
[9] Bruno se centra para su crítica en dos puntos, fundamentalmente: 1. La precipitación de Zizek de hacer equivaler sujeto a vacío. 2. La ausencia en su obra de una teoría del síntoma.
[10] La apofasia es lo contrario a la catafasis. Designa en teología la negación de lo que Dios no es, se mantiene en lo negativo, por contraposición a lo que serían sus cualidades positivas. Proviene del griego apophasis.
[11] Hay un texto de Rousselle de 2022 donde se puede apreciar el debate que sostiene con Zizek y donde se pueden apreciar algunas de sus diferencias. Se llama “El capitalismo es la alternativa dogmática…o peor. Un debate con Slavoj Zizek”. En línea: https://www.thephilosophicalsalon.com/capitalism-is-the-alternative-dogmatic-marxism-or-worse-a-debate-with-slavoj-zizek/
[12] Esto fue duramente criticado por Pierre Bruno en su libro Lacan pasador de Marx (S&P: 2012). Se puede ampliar sobre la concepción protestante en Zizek en el trabajo de 2012 de Ola Sigurdson denominado “Theology and marxism in Eagleton and Zizek”. En línea: https://link.springer.com/book/10.1057/9781137103116
[13] Se puede leer en: https://duanerousselle.medium.com/a-quick-reading-of-jacques-alain-millers-psychoanalysis-in-close-touch-with-the-social-48e4a1bd3be7
[14] “Pere-stricción” es un neologismo que juega con las palabras Padre y par. Al mencionar las lógicas particulares del goce, suponen una restricción por parte de los pares.
[15] La caída del Padre simbólico puede ceder paso a la recuperación de un Padre feroz y real, pero el desarrollo de esto excedería con creces la nota que aquí presentamos. Por otro lado, la insistencia en la caída del NdP muchas veces oblitera que… el Padre estaba muerto desde siempre. Se pueden ver derivas de esta caída parcial en Ombligos, de Gerardo Arenas (2019, Buenos Aires: Grama).
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