Cine y Psicoanálisis

Sección coordinada por Laura Kuschner
Sección coordinada por Juan Jorge Michel Fariña
Un artista en el campo de concentración. Acerca de Los falsificadores
por Hugo Dvoskin

Es el fin de un largo recorrido que Sally ha iniciado hace muchos años. El triunfo de un artista que ha encontrado en la falsificación una vía que le permite acceder al dinero y a la supervivencia. Sally tiene la certeza de que la voluntad de algunos artistas siempre tendrá cabida dentro de la estructura del poder y, al menos esta vez, no se equivoca.

Una historia costumbrista. Acerca de El capital humano
por Hugo Dvoskin

Dino, Carla, Serena y Luca coinciden en la Italia de principios del siglo XXI para formular una historia costumbrista de los tiempos que nos tocan vivir. No están todos los ingredientes de la época simplemente porque no podrían estarlo pero la ensalada es bastante completa: las burbujas financieras, el teatro clásico que no consigue hacer pie sin presupuesto estatal, el alcohol, los celulares que interrumpen, los accidentes de auto que transforman a un fatuo conductor en un potencial asesino, las estafas, los mails y un invitado de lujo que por lo general goza, a diferencia de los anteriores, de buena prensa, el ser “siempre activo”, que sería la versión aggiornada del american life, producto de exportación del infalible amigo americano.

Bravos muchachitos. Sobre la película “7 cajas”
por Alejandro Del Carril

Esta película paraguaya produjo un golpe de doble efecto: por venir de Paraguay y por lo que cuenta. Un joven fascinado por las imágenes que aparecen en la caja boba y la posibilidad de acceder a un teléfono celular con filmadora, en un país pauperizado y perteneciendo a un estrato social en el que sólo las actividades ilegales parecen reportar dinero a corto plazo.

Hiroshima mon amour. Palabra acallada/… “tu n’as rien vu”
por Silvia Beatriz Bolotin Kogan

Comienza esta narrativa con un día brumoso, seguramente llueve en Nagasaki en este día con el recuerdo de la bomba atómica. En homenaje, una campana resonó a las 8.15, hora en que el B-29 Enola Guy arrojó la bomba sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945.

Te doy mis ojos. Familia, violencia y fantasma
por Débora Levit

La película Te doy mis ojos, filmada en Toledo, España, en el año 2003 y escrita y dirigida por Icíar Bollaín, narra la historia de una pareja: Antonio y Pilar. El contexto de violencia es trasmitido a través de la historia, dibujando un fantasma con marcas indelebles de goce y sufrimiento.

Lo que el mayordomo nos enseña
por Hugo Dvoskin

Miss Kenton (Emma Thompsom) se acerca a Mr. Stevens (Anthony Hopkins) y le anuncia que se retirará del trabajo. Será el último fracaso en su vano intento de conmoverlo. Miss Kenton creyó que había generado en Stevens un amor sólo impedido por la inhibición. Pero él no ha puesto en palabras o actos nada que diga que se trata de algo que vaya más allá del amor a la función. Permanecemos en la duda. Hay quizás aquí un deseo que nos resulta inexplicable o quizás haya -es la apuesta de Miss Kenton- una notable inhibición. El enigma lo resolveremos acompañándolo en ese viaje a través de Inglaterra.

Atrapado en la burbuja. Sin retorno
por Hugo Dvoskin

Federico Samiego (Sbaraglia) maneja irresponsablemente. Habla por el celular. Acelera, fuma. Azarosamente no atropella a un transeúnte. El azar juega una carta favorable. Será la última. El ciclista no está herido, la bicicleta está destruida. Federico, que conducía el auto, no vacila en culpar al ciclista. Este, no satisfecho con su propia imprudencia que es parte pasiva y necesaria del choque, permanece en la calle sin mirar al tránsito. El otro auto, el de Matías Fustiniano (Slipak), conducido entre porros, encendedores y celulares, se encuentra con el mismo ciclista, con los mismos carteles, con menos tiempo para la frenada porque la bici está tirada. Le entra de lleno al ciclista que ahora recoge los restos del accidente anterior. El golpe es preciso.

El día de la marmota
por Gustavo Castillo

Cuando la realidad se vuelve sintomática y se empieza a padecerla podríamos decir, junto con el autor del texto, que algo se repite una y otra vez. Tomamos la pregunta introductoria de este trabajo: frente al problema de la repetición que produce síntoma y angustia ¿qué respuestas subjetivas, particulares, presenta el protagonista de este film que se ve atrapado en el tiempo y en el espacio?

Nunca llegué a Baviera. Hiroshima, mon amour
por Hugo Dvoskin

“En 1960 se estrenó Hiroshima, mon amour, de Alain Resnais, tuvo el efecto de una verdadera bomba cultural. Los jóvenes que seguían de cerca la actualidad cinematográfica se sabían de memoria los diálogos de la película, escritos por Marguerite Duras. La memoria de un amor, la guerra, la ocupación nazi, la explosión atómica, la traición y la carne, la humillación y el orgullo, todos eso se sucedía con la música de Georges Delarue y Giovanni Fosco”. Hugo Beccacece.

Tesis, antítesis y paralaje. Acerca de Tesis sobre un homicidio
por Elizabeth Ormart

La afirmación de la que parte el profesor Roberto Bermúdez (el protagonista) en su clase, es que no hay casualidad sino causalidad. En los detalles se encuentran los indicios que el intelecto anuda para llegar a la verdad. La lógica del investigador se remonta a Sherlock Holmes, Hércules Poirot, el Lönrot de Borges, entre otros, quienes hicieron gala de sus dotes deductivos.



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