Cine y Psicoanálisis

Sección coordinada por Laura Kuschner
Sección coordinada por Juan Jorge Michel Fariña
Te doy mis ojos. Familia, violencia y fantasma
por Débora Levit

La película Te doy mis ojos, filmada en Toledo, España, en el año 2003 y escrita y dirigida por Icíar Bollaín, narra la historia de una pareja: Antonio y Pilar. El contexto de violencia es trasmitido a través de la historia, dibujando un fantasma con marcas indelebles de goce y sufrimiento.

Lo que el mayordomo nos enseña
por Hugo Dvoskin

Miss Kenton (Emma Thompsom) se acerca a Mr. Stevens (Anthony Hopkins) y le anuncia que se retirará del trabajo. Será el último fracaso en su vano intento de conmoverlo. Miss Kenton creyó que había generado en Stevens un amor sólo impedido por la inhibición. Pero él no ha puesto en palabras o actos nada que diga que se trata de algo que vaya más allá del amor a la función. Permanecemos en la duda. Hay quizás aquí un deseo que nos resulta inexplicable o quizás haya -es la apuesta de Miss Kenton- una notable inhibición. El enigma lo resolveremos acompañándolo en ese viaje a través de Inglaterra.

Atrapado en la burbuja. Sin retorno
por Hugo Dvoskin

Federico Samiego (Sbaraglia) maneja irresponsablemente. Habla por el celular. Acelera, fuma. Azarosamente no atropella a un transeúnte. El azar juega una carta favorable. Será la última. El ciclista no está herido, la bicicleta está destruida. Federico, que conducía el auto, no vacila en culpar al ciclista. Este, no satisfecho con su propia imprudencia que es parte pasiva y necesaria del choque, permanece en la calle sin mirar al tránsito. El otro auto, el de Matías Fustiniano (Slipak), conducido entre porros, encendedores y celulares, se encuentra con el mismo ciclista, con los mismos carteles, con menos tiempo para la frenada porque la bici está tirada. Le entra de lleno al ciclista que ahora recoge los restos del accidente anterior. El golpe es preciso.

El día de la marmota
por Gustavo Castillo

Cuando la realidad se vuelve sintomática y se empieza a padecerla podríamos decir, junto con el autor del texto, que algo se repite una y otra vez. Tomamos la pregunta introductoria de este trabajo: frente al problema de la repetición que produce síntoma y angustia ¿qué respuestas subjetivas, particulares, presenta el protagonista de este film que se ve atrapado en el tiempo y en el espacio?

Nunca llegué a Baviera. Hiroshima, mon amour
por Hugo Dvoskin

“En 1960 se estrenó Hiroshima, mon amour, de Alain Resnais, tuvo el efecto de una verdadera bomba cultural. Los jóvenes que seguían de cerca la actualidad cinematográfica se sabían de memoria los diálogos de la película, escritos por Marguerite Duras. La memoria de un amor, la guerra, la ocupación nazi, la explosión atómica, la traición y la carne, la humillación y el orgullo, todos eso se sucedía con la música de Georges Delarue y Giovanni Fosco”. Hugo Beccacece.

Tesis, antítesis y paralaje. Acerca de Tesis sobre un homicidio
por Elizabeth Ormart

La afirmación de la que parte el profesor Roberto Bermúdez (el protagonista) en su clase, es que no hay casualidad sino causalidad. En los detalles se encuentran los indicios que el intelecto anuda para llegar a la verdad. La lógica del investigador se remonta a Sherlock Holmes, Hércules Poirot, el Lönrot de Borges, entre otros, quienes hicieron gala de sus dotes deductivos.

Una película de amor (última parte)
por Andrea Buscaldi

La película Amour de Michael Haneke pone en escena una serie de cuestiones de debate en la actualidad . El 9 de mayo de 2012 se promulgó de hecho en nuestro país la Ley 26.742, denominada comúnmente ley sobre la muerte digna . Los efectos de la ley son alentadores en varios sentidos. No sólo resguarda la dignidad de las personas, sino que por añadidura sanciona regulando los siempre posibles excesos de una economía de mercado .

Sin contemplaciones. Sonríe: la heroína y la tv te aman. Acerca de Réquiem para un sueño
por Hugo Dvoskin

Desde la perspectiva de la psicología general, Marion, Harry y su madre podrían entrar en el amplio campo de las adicciones bajo modalidades diversas (…) Los problemas son distintos, las adicciones no son las mismas y la psicología general pretende ponerlas en un cuadro común: adictos, como si la conducta fuese lo determinante del cuadro. Puede formularse que los tres protagonistas atraviesan una crisis, incertidumbre, proyectos difusos, algunos padecimientos. Nos referimos a los sufrimientos que dan lugar a las adicciones y no los que, por las adicciones, se irán produciendo. Dicho así, los objetos, heroína o anfetaminas serán respuestas posibles al sufrimiento.

Solas. Acerca de Sonata otoñal.
por Hugo Dvoskin

Una madre, diremos, es aquella que mira a sus hijos. Que los mire demasiado, que los mire entre-ojos, que los mire bien o que los mire mal, podrá definir o sobredeterminar diferentes destinos a esos hijos y el entramado que se hace con la madre.

Caramel o los usos de la mascarada
por Ana Cano

En un salón de belleza de Beirut, es donde convergen cinco mujeres y sus cinco historias (…) Mujeres que desvían su mirada en un imaginario que les impide acercarse a su deseo. Mujeres que sitúan su mirada en la Otra esperando encontrarse con la respuesta que pueda dilucidar algo de su femineidad.



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