Hospitales

Sección coordinada por Gabriel Belucci
Finales y desenlaces. El enlace de “lo grave”
por Mirta Golduberg

Este texto retoma el tema de los finales y desenlaces de los tratamientos en la institución pública. Quienes practicamos el psicoanálisis también en instituciones sanitarias públicas, donde la normativización de la asistencia se rige por éticas de otro orden, hemos podido hacer lugar a la nuestra, más allá de las premisas universales de la salud. Una de las reglas de la asistencia pública es la gratuidad. A partir de las consideraciones de Freud sobre este tema, y sobre quienes denomina “los pobres”, la autora propone algunas distinciones para pensar los tratamientos en el ámbito hospitalario, y sus desenlaces.

Sobre una estructura habituada a lalengua
por Ana Wiener

Este texto parte de una pregunta: si es posible sostener que el autismo supone en su estructura una forclusión del agujero. Reconociendo que se trata de una pregunta abierta, la autora toma posición en el debate sobre el autismo, tanto en el nivel de lo que llamamos la estructura como respecto de sus consecuencias clínicas: ¿debemos suponer en el autismo un cuerpo-máquina, o por el contrario una respuesta particular que involucra al sujeto, y que nos lleva a los practicantes del psicoanálisis a inventar allí una posición?

Cuando las cosas no marchan
por Lucila Carbón y Carolina Rico

La clínica de las psicosis, no pocas veces, lleva al analista a tomar posición en los puntos de irrupción de un goce suelto, desanudado y sin medida, que se impone más allá del bienestar del sujeto y que lo puede llevar incluso a su fin. ¿Qué posición tomar cuando el sentido está puesto en jaque, los fenómenos de mortificación y goce desenfrenados ocupan el primer plano, o bien las tentativas de solución que el sujeto produce al mismo tiempo lo condenan? La pregunta por la finalidad del “tratamiento posible” resulta insoslayable. En la respuesta a esa pregunta, la posición del analista será siempre fundamento de cualquier quehacer.

El objeto de la angustia
por Luciano Lutereau

Cuando Jacques Lacan propuso introducir la categoría de objeto a, fue para dar cuenta de una suerte de contradicción. El objeto "a" no es un objeto objetivo u objetivable, es decir, no puede ser constituido como fenómeno y, por lo tanto, no puede “aparecer”. Ésta la fuente de una importante modificación en el modo de plantear el acto: no se neurotiza cualquiera, sino quien se encontró con las coordenadas del acto y actuó. No se trata, entonces, de la angustia como fenómeno universal, sino de la encrucijada que pone en acto la división del sujeto.

¿Por qué dice Lacan que la pulsión no es la perversión?
por Alma Barrera

Podemos pensar que lo fundamental de la pulsión es que el sujeto no está aún colocado en ella, mientras que lo que define al perverso como sujeto es su localización como objeto “a” a nivel del fantasma. Desmiente así, a la vez que reconoce, el valor de la castración. Es así como Lacan propone que “la pulsión no es la perversión”. En esta diferencia conceptual, de enormes consecuencias para la clínica, se propone avanzar este trabajo.

Creencia y convicción
por Claudio Di Pinto

En todo pedido de consulta se halla presente la dimensión de la creencia. Esta creencia o bien dimensión religiosa se pone en juego cuando suponemos que hay un otro que sabe acerca de uno, que nos va a decir que nos pasa, y que como consecuencia de esto va a disminuir, aliviarse o bien desaparecer nuestro sufrimiento. Sin esta creencia no habría ningún pedido de consulta… En cuánto al análisis, la convicción efecto de la experiencia requiere que pensemos el inconsciente…

La transmisión del psicoanálisis: un bien-decir de lo maldito
por Mirta Golduberg

La transmisión de la experiencia analítica conlleva el juego en el que pasador y pasante sostienen la relación de deslizamiento de un objeto particular: ni más ni menos que el trazo de un borde que marca un vacío. ¿Cómo pensar esta transmisión sino de un modo singular, modalidad que impone la particularidad de este lazo discursivo, el del “caso por caso”? La autora de este escrito interroga aquello que llamamos transmisión, su relación al deseo del analista y el lugar fundamental que tiene en nuestra práctica.

La escena detrás de la escena
por Claudio Di Pinto

La escena toma, en un análisis, dos dimensiones. Por un lado la escena misma, la historia que el paciente relata y ha repetido, por otro la escena detrás de la escena, que refiere al objeto, pero al objeto al que el sujeto se ha identificado. Comenzar a situar esa escena detrás de la escena hace posible darle un carácter significante a lo que el sujeto repite en su cotidianeidad. Se trata entonces de la construcción de la escena fantasmática, y es a partir de esto que un sujeto va a tener la posibilidad de re-escribir eso que actúa y actuó desde siempre. Sólo en la medida en que el lenguaje interroga lo escrito desde siempre, y que conduce a la repetición, es que eso escrito puede comenzar a re-escribirse.

El analista y lo social: una política del vacío
por Juan Mitre y Mercedes Buschini

Hay cada vez más analistas que llevan adelante su práctica por fuera del dispositivo clásico: hospitales, centros de salud, defensorías, escuelas, etc. ¿Cómo pensar lo propio de la operación del analista allí? ¿Cómo puede orientarse el analista cuando está inmerso en el campo de lo social? Qué relación, a partir del propio análisis, se puede establecer con el vacío y cómo a esa relación se la hace jugar en la práctica es el eje de este trabajo. Los autores parten de la premisa de que un analista es producto de un psicoanálisis, y de que es a partir de esa experiencia de vacío que implica un análisis, de esa experiencia de cierta separación de las identificaciones y de las insignias, que se plante la relación con lo social.

¿Nuevas subjetividades en la infancia?
por Luciano Lutereau

Freud aisló un momento crucial en que todo niño descubre que el otro no sabe, con grávidas consecuencias: el surgimiento de la pregunta por el deseo (del Otro). A partir de este encuentro, el saber asume una disposición implícita. No desaparece, sino que se lo supone y se lo busca a través del recupero del amor. Si el otro me quiere, entonces obtengo la bendición del ideal por mi elaboración de saber. ¿Qué ocurre hoy en día, cuando encontramos que muchas veces los niños se muestran desinteresados frente a las formas habituales de la autoridad? Niños que no sólo no estudian, sino que ni les interesa; que no responden a las sanciones, y, por lo tanto, para los cuales las malas notas se vuelven ineficaces; en definitiva, niños que no se sitúan respecto del signo de amor del otro. Esta circunstancia contemporánea es el punto de partida para examinar el modo en que la “subjetividad de la época” concierne a la infancia.



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