Hospitales

Sección coordinada por Gabriel Belucci
No tan distintos: entre enigma y sorpresa
por Gabriela Griszpun

Partiendo de la llamada “clínica generalizada del delirio”, del “todos somos delirantes”, la autora se propone hacer un contrapunto de las lógicas y los fenómenos que ocurren en psicosis y neurosis, ubicando sus puntos de contacto y sus diferencias, para poner en primer plano un origen común: todos parasitados por el lenguaje. Los recursos frente a eso serán, por supuesto, distintos.

Escrituras del trauma
por Juan Mitre

Para el psicoanálisis, el trauma tiene la estructura topológica de la extimidad: algo extraño en el interior de uno mismo. Cada sujeto deberá dar cuenta de qué ha sido traumático para sí. Una vida se “ordena” a partir de un trauma, a partir de un encuentro. Este texto parte de la premisa de que lo que llamamos escritura implica la posibilidad de traducirlo, de que puede ser un tejido que circunscribe un trozo de real, y de que ayudar al sujeto en esta operación es parte del deber del analista.

El duelo, del lado del analista
por Valeria Leoni

Este escrito surge de una serie de preguntas en torno a lo que se produce cuando alguien que fue paciente propio se suicida. ¿Un analista hace duelo por un paciente? ¿Es realmente un duelo? Si este fuera el caso, ¿qué es lo que duelamos? Éstos son algunos de los interrogantes que la autora de este texto aborda, sin ahorrarnos la incomodidad que nos depara confrontarnos con uno de los horizontes más dramáticos de la práctica en que nos comprometemos.

Finales y desenlaces. El enlace de “lo grave”
por Mirta Golduberg

Este texto retoma el tema de los finales y desenlaces de los tratamientos en la institución pública. Quienes practicamos el psicoanálisis también en instituciones sanitarias públicas, donde la normativización de la asistencia se rige por éticas de otro orden, hemos podido hacer lugar a la nuestra, más allá de las premisas universales de la salud. Una de las reglas de la asistencia pública es la gratuidad. A partir de las consideraciones de Freud sobre este tema, y sobre quienes denomina “los pobres”, la autora propone algunas distinciones para pensar los tratamientos en el ámbito hospitalario, y sus desenlaces.

Sobre una estructura habituada a lalengua
por Ana Wiener

Este texto parte de una pregunta: si es posible sostener que el autismo supone en su estructura una forclusión del agujero. Reconociendo que se trata de una pregunta abierta, la autora toma posición en el debate sobre el autismo, tanto en el nivel de lo que llamamos la estructura como respecto de sus consecuencias clínicas: ¿debemos suponer en el autismo un cuerpo-máquina, o por el contrario una respuesta particular que involucra al sujeto, y que nos lleva a los practicantes del psicoanálisis a inventar allí una posición?

Cuando las cosas no marchan
por Lucila Carbón y Carolina Rico

La clínica de las psicosis, no pocas veces, lleva al analista a tomar posición en los puntos de irrupción de un goce suelto, desanudado y sin medida, que se impone más allá del bienestar del sujeto y que lo puede llevar incluso a su fin. ¿Qué posición tomar cuando el sentido está puesto en jaque, los fenómenos de mortificación y goce desenfrenados ocupan el primer plano, o bien las tentativas de solución que el sujeto produce al mismo tiempo lo condenan? La pregunta por la finalidad del “tratamiento posible” resulta insoslayable. En la respuesta a esa pregunta, la posición del analista será siempre fundamento de cualquier quehacer.

El objeto de la angustia
por Luciano Lutereau

Cuando Jacques Lacan propuso introducir la categoría de objeto a, fue para dar cuenta de una suerte de contradicción. El objeto "a" no es un objeto objetivo u objetivable, es decir, no puede ser constituido como fenómeno y, por lo tanto, no puede “aparecer”. Ésta la fuente de una importante modificación en el modo de plantear el acto: no se neurotiza cualquiera, sino quien se encontró con las coordenadas del acto y actuó. No se trata, entonces, de la angustia como fenómeno universal, sino de la encrucijada que pone en acto la división del sujeto.

¿Por qué dice Lacan que la pulsión no es la perversión?
por Alma Barrera

Podemos pensar que lo fundamental de la pulsión es que el sujeto no está aún colocado en ella, mientras que lo que define al perverso como sujeto es su localización como objeto “a” a nivel del fantasma. Desmiente así, a la vez que reconoce, el valor de la castración. Es así como Lacan propone que “la pulsión no es la perversión”. En esta diferencia conceptual, de enormes consecuencias para la clínica, se propone avanzar este trabajo.

Creencia y convicción
por Claudio Di Pinto

En todo pedido de consulta se halla presente la dimensión de la creencia. Esta creencia o bien dimensión religiosa se pone en juego cuando suponemos que hay un otro que sabe acerca de uno, que nos va a decir que nos pasa, y que como consecuencia de esto va a disminuir, aliviarse o bien desaparecer nuestro sufrimiento. Sin esta creencia no habría ningún pedido de consulta… En cuánto al análisis, la convicción efecto de la experiencia requiere que pensemos el inconsciente…

La transmisión del psicoanálisis: un bien-decir de lo maldito
por Mirta Golduberg

La transmisión de la experiencia analítica conlleva el juego en el que pasador y pasante sostienen la relación de deslizamiento de un objeto particular: ni más ni menos que el trazo de un borde que marca un vacío. ¿Cómo pensar esta transmisión sino de un modo singular, modalidad que impone la particularidad de este lazo discursivo, el del “caso por caso”? La autora de este escrito interroga aquello que llamamos transmisión, su relación al deseo del analista y el lugar fundamental que tiene en nuestra práctica.



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