Hospitales

Sección coordinada por Gabriel Belucci
Política e institución hospitalaria
por Omar Daniel Fernández

Las prácticas institucionales no suelen favorecer la instauración del discurso analítico. Lo que en el espacio institucional, y más específicamente hospitalario, toma el nombre de psicoanálisis, nos coloca en una posición de ajenidad respecto de nuestra propia práctica ahí. En las instituciones, al decir de Colette Soler, cuando “el poder legisla sobre el saber, el amor al jefe induce sumisión mental: entonces comienza la secta”. La reintroducción de la opción a través de la crítica de lo instituido es lo que realmente plantea la cuestión política en el terreno de la salud. La posibilidad de la interpretación del instituido como quiebre de la trama de sentido produce una división que se instituye y realiza en la puesta en acto de una estrategia de relaciones discursivas que la institución misma implica.

Cuando no se ama demasiado no se ama suficientemente. De la Astrea a la erotomanía
por Noelia Dabrowski, Ximena Goldberg y M. Fernanda Montesano

A partir de un recorte clínico, las autoras proponen un recorrido que avanza desde la definición de erotomanía de De Clérambault y, pasando por los articuladores teóricos del psicoanálisis, desemboca en una pregunta acerca del amor, en una doble vertiente: la de la diferencia entre los modos masculino y femenino del amar y, por otra parte, la que encierra el límite entre el amor llamado "normal" y la locura de amor. Esto implica, en última instancia, situar a qué responden, en la estructura, las diversas variantes y figuras históricas de la pasión amorosa.

¿Dónde situar los bordes de un tratamiento?
por Leopoldo Kligmann y Melina Caniggia

Cuentos para mirar
por Melina Caniggia

Inserto en un medio eminentemente médico, el analista que desarrolla su práctica en un hospital general introduce una escucha y una lectura particulares que deslindan de las presentaciones "orgánicas" un otro cuerpo, y opera –a veces- la apertura de un espacio de intervención sobre una subjetividad que sufre. La autora de este trabajo procura dar cuenta del recorrido realizado en el tratamiento de una niña de 6 años, que comenzó a ser escuchada en el marco de una interconsulta, a partir de un pedido singular que anunciaba un "trastorno visual psicológico". Se tratará de situar el tránsito del "no tiene nada"-orgánico- a la puesta en forma del síntoma analítico, sin dejar de lado la especificidad -si la hay- de la clínica con niños.

¿Me contás un cuento?
por Mariela Schapochnik

Frente a ciertos acontecimientos que podemos considerar "traumáticos", en tanto suponen la emergencia de un quantum subjetivamente no asimilable, una posible pregunta es, para un analista, cómo anudar ese acontecimiento a un relato, de modo que puedan articularse, en torno al malestar, preguntas que conciernan al sujeto, y que el malestar mismo pueda articularse de algún modo (por ejemplo, en síntomas). La autora de este trabajo se plantea estos puntos a propósito del caso de una paciente adolescente internada, con las complejidades que ello le añade. Como horizonte de estas reflexiones, reabre un debate que nos atraviesa sobre la estructura de las rotaciones en el sistema de residencias y concurrencias, y las consecuencias que ésta acarrea.

Alcances de la interconsulta ante situaciones de violencia hacia adolescentes. Fragmentos de una historia
por Susana Davison

Ante la emergencia de un hecho traumático, consideramos que lo "anormal" sería no ser afectado. Sin embargo, si reducimos al paciente al impacto del trauma, nos perdemos al sujeto, produciendo un efecto de anonimato. Consideramos que el sujeto ha participado activamente en el modo en que el hecho lo afectó, cuestión que atañe a su responsabilidad, en ausencia de la cual un análisis se tornaría impensable. Aun así, muchas circunstancias de la clínica requieren que nuestra posición de abstinencia tome un carácter diferente de la simple inacción. La autora de este trabajo pone en tensión estos interrogantes a propósito de un material clínico que cuestiona, para nosotros, los alcances de nuestra ética.

El secreto de los demonios
por Karina Cammarota

El psicótico no nos espera como intérpretes de su verdad puesto que ésta ha venido a revelársele inesperadamente fuera de él, desde el exterior. La función de la palabra se le escapa y lo liga enteramente a un campo de lenguaje sin límites, donde puede perderse. Nuestro lugar se define, entonces, por las únicas coordenadas posibles: sostener el trabajo de la psicosis. Es en esa coyuntura que un paciente está solo para trabajar, y allí puede esperar que el analista esté de su lado, es decir, del lado del sujeto, del lado de la tentativa de la palabra, porque es para él una posibilidad de sostener su existencia. La autora de este trabajo sitúa estas cuestiones concernientes a la clínica de las psicosis a partir del testimonio de un tratamiento posible, interrogando las diversas posiciones que ha ido ocupando en él y los efectos operados a lo largo de tres años.

Coordenadas transferenciales en el inicio de un tratamiento
por Leopoldo Kligmann

La pregunta por la instalación de la transferencia es tal vez una de las preguntas cruciales que un analista se hace, ya sea como anticipación o en retroacción sobre cierto trayecto de trabajo. El autor de este artículo procura problematizar el inicio de un tratamiento a la luz de la pregunta por la posición del analista, interrogando el material a partir de las coordenadas transferenciales, en su articulación con la estructura. El recorrido propuesto se extiende, pues, desde el motivo de consulta y el modo de presentación, hacia un movimiento transferencial y sus consecuencias. Como parte de ese movimiento, se abre alguna pregunta por el padecer y por la posición subjetiva de quien consulta.

Más allá del pánico: preguntas sobre un adolescente
por Gabriel Belucci

Tal vez podamos resumir en una fórmula la distancia -y el movimiento- entre un tratamiento y un "caso", diciendo que, mientras en el primero nos proponemos como causa para un determinado trayecto subjetivo, el "caso" nos causa a pensar y a escribir. El autor vuelve sobre un caso de sus años iniciales, partiendo una pregunta acerca de la dirección de la cura con un paciente adolescente. ¿Puede hablarse de análisis, o más bien de un tratamiento analíticamente orientado? ¿Cuáles son sus resortes? ¿En qué términos leer su eficacia? Con ésta y algunas otras preguntas se ordena la lectura de un material clínico en el que la adolescencia no es una coordenada menor.

Velador
por Luis César Sanfelippo

Con algunos pacientes, todo parece conducir a quien escucha a la necesidad de establecer un diagnóstico diferencial: ¿psicosis, fobia grave...? Pero, sin fenómenos elementales en el horizonte ni una ubicación clara respecto del deseo del Otro, ¿es posible realizar rápidamente esa disquisición? ¿Es necesario hacerlo? ¿No hay acaso otros elementos que permiten orientar el tratamiento? El autor de este trabajo propone poner entre paréntesis, a propósito de un caso, la clasificación estructural, no tanto por la ausencia de material sino por la convicción de que, en ciertas ocasiones, esperar el arribo al buen puerto diagnóstico aleja el timón de las boyas que deberían guiar la cura en una clínica del caso por caso.



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