Psicoanálisis <> Ley

Sección coordinada por Marta Gerez Ambertín
El inicio sexual vivido como coerción
por Ana María Mendes Diz y Patricia Schwarz

En este trabajo, orientado en la teoría de género, realizamos un análisis de episodios de coerción sexual desde la perspectiva de adolescentes que vivieron este tipo de violencia. A partir de esta perspectiva teórica que permea el estudio convenimos en que las personas sólo se vuelven inteligibles cuando adquieren un género ajustado a normas reconocibles que determinan cómo deben comportarse hombres y mujeres.

Avatares del colectivo urbano, la cultura, el Estado y la Ley
por Alberto Santiere

El estado de la gente y de su cultura se articula con el acierto o la defección de las funciones regulatorias, a saber: el Estado, lo mediático, la función paterna, la educación, etc. Un correlato de esto se aprehende subliminalmente; la experiencia directa en espacios de convivencia circunstanciales y repetidos da cuenta de ello. Me permito hacer una especie de caricatura de un fragmento de la cultura metropolitana que atañe a toda la vida ciudadana. Propongo como analizador posible a un vehículo de cultura ciudadana. Hablo del transporte colectivo de pasajeros. Aglutinador urbano.

Demanda y función paterna
por Marina Levins

La práctica institucional pública, nos convoca permanentemente ante obstáculos que exceden el dispositivo analítico. Uno de los ejemplos más claros procede de las demandas de tratamiento provenientes de un tercero (escuela, otro servicio médico, el juzgado, etc). Quienes son enviados se presentan mostrando, exhibiendo su malestar por ser mandados casi por la fuerza a hablar de algo que, aunque los haga sufrir, no les interese desplegar. A lo largo de la práctica, me preguntaba cómo hacer con estos casos para convocar un sujeto allí; cómo trabajar ese primer tiempo del pedido de consulta, que ni siquiera es propio, para hacer una torsión hacia una demanda que los involucre.

Accidente en el ascensor. Pegan a un niño: ¿Quién metió la pata?
por Sergio Zabalza

Crease o no, un reciente e insólito fallo de la justicia encontró culpable a una niña de dos años de edad. Si este breve enunciado- digno de Ripley-nos sume ya en la perplejidad, las circunstancias que precipitaron tamaño dislate no pueden menos que provocar indignación primero y una seria preocupación después.

Lectura de "Kant con Sade". La ley moral y el imperativo del goce
por Carlos Faig

Como introducción a esta lectura, debo comenzar por explicar cómo se presentan, corrientemente, divididos los textos. Esta cuestión suele pasarse por alto, no es algo a lo que se preste atención, sobre todo en una primera lectura –y menos todavía en las primeras lecturas–. Pero, cuando se intenta situar la demostración principal de un texto, los poros por donde respira y las articulaciones que tiene, se torna de primera importancia. Y en la medida misma en que se va aprendiendo a leer, con el tiempo, surgen unidades mayores. Y estas son las que nos importan ahora: toponimias. El texto compuesto por grandes sílabas, en lugar de parágrafos, que forman una oración. Al inicio, en las lecturas universitarias, se subraya, se incorporan las citas. Y la crítica del texto suele ser extrínseca, se lo aborda desde afuera, se lo remite a otros autores, a otros desarrollos.

La muerte intervenida: El soporte vital en medicina
por Carlos Gherardi

La legitimación bioética a través del concepto muerte encefálica por la aplicación del criterio de pérdida de función cerebral completa (whole brain criterion) no ha bastado para cerrar y comprender el problema de la muerte en esta era tecnológica de la medicina asistencial. Si bien desde el comienzo de esta nueva etapa resultó claro que el tema en cuestión no era simplemente un problema médico y biológico sino que afectaba a toda la sociedad, todavía está pendiente la necesidad de una profunda indagación filosófica, ética, legal y social, a través de un debate abierto y plural

Desde el otro de la ley al otro de la institución psicoanalítica al otro del analista. Impases y aciertos.
por Betty Abadí , Noemí Cinader, Gisela Cordido, Johnny Gavlovski, Diana Ortiz (relatora), Aliana Santana

En la clínica de PATVI (Psicoanálisis Aplicado a la Terapéutica de la Violencia Intrafamiliar) podemos considerar que se producen tres desplazamientos transferenciales localizados en lo que hemos denominado tres tipos de encuentros: encuentro con el Otro de la ley, encuentro con el Otro de la institución psicoanalítica y el encuentro con el Otro del analista. ¿Qué tipo de transferencia se desarrolla a lo largo de estos encuentros? ¿Cuáles son sus impasses y sus aciertos? El reto de la clínica de PATVI es, con la transferencia, hacer pasar el diagnóstico del Otro legal, a la implicación del sujeto con su queja que da cuenta del caso único.

El ciudadano y el sujeto. Acerca de la tensión entre la subjetividad del ciudadano y el deseo (Segunda parte)
por Juan Dobón

La subjetividad del ciudadano-consumidor-habitante, encuentra su filiación en más de un sentido en la constitución de la polis, desde que se presenta como politei (ciudadano), nombre que llega hasta nuestros días. Si el ser humano pudo ser denotado como zoon politikon, es porque se consideró que su primera razón y esencia es política. Ahora, la subjetividad del ciudadano conlleva a su vez un lazo de amor que la instituye. Ubicamos también su genealogía en el término filia, tal como es empleado con la mayor precisión en la Ética Nicomaquea, en relación a las formas del amor y la amistad en el sentido aristotélico. Queda situado en el origen un entrecruzamiento entre el orden jurídico del habitante-ciudadano de la polis y el amor.

El ciudadano y el sujeto. Acerca de la tensión entre la subjetividad del ciudadano y el deseo (Primera parte)
por Juan Dobón

El siguiente escrito es el resultado del trabajo llevado a cabo con el historiador Ignacio Lewcowicz, acerca de los problemas que plantean para el psicoanálisis y la Historia los conceptos de sujeto y subjetividad. Valga a su vez como el mejor recuerdo que se puede brindar a un amigo, con quien el proceso de pensar no estaba exento de di-versión (con y sin guión). Sin la pretensión de agotar la cuestión, se contenta con presentar lo que llamaré un contrapunto, en el sentido más musical del término.

Persona y tiempo. ¿Hacia un tiempo biogenético?
por Eduardo Luis Tinant

No resulta difícil diferenciar, pues, en el marco de la realidad viviente (marco a la vez: natural y humano, biológico y biográfico), el “tiempo biográfico” del “tiempo histórico”. El primero, perteneciente a la vida individual de cada persona, en tanto el segundo propio de la sociedad en su conjunto, y por extensión de las institucio-nes estatales (“tiempo institucional”), anudándose ambos en la vida social de las personas. Como señalamos en El país de los argenios: “El tiempo biográfico es el tiempo histórico... de una persona”. Es tiempo limitado, tiempo que se acaba, irreparable. El hombre tiene “edad” (carácter que stricto sensu sólo corresponde a la vida humana), y la edad es estar el hombre siempre en un cierto tramo de su escaso tiempo. Pero los nuevos y crecientes avances de la biomedicina en el marco de la llamada “revolución biotecnológica” -además de una ambivalente mejoría de la sa-lud y la calidad de la vida, desde que el bienestar y el progreso invocados pueden acarrear nuevas amenazas para la dignidad de las personas-, seguramente han de influir en dicho cuadro, sumando al tiempo biográfico y al tiempo histórico, el denominado “tiempo biogenético”.



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