Salud Pública y Psicoanálisis
por Luciano Rodríguez Costa
Es prioritario para intentar abordajes que sitúen y reviertan las problemáticas de mayor impacto en el lazo social, comenzar a reconocer a nuestras juventudes más allá del estigma del menor-consumidor-problemático. Al servicio de una concepción política reduccionista se creó el constructo desubjetivante y subalternizante del menor, en sintonía con una concepción del Estado-nación que propugnó la condena a priori y como consecuencia el arrasamiento de las juventudes en las diversas eras. Recrudecen −mediante las coordenadas actuales−: la repetición, la inelaboración de traumas colectivos, el borramiento de la singularidad, la estigmatización masiva, la discriminación, y lo condenatorio al joven y pobre…
por Jorge Eduardo Alonso
El presente desarrollo recala en aportes de diversos campos del conocimiento para pensar la incidencia del resentimiento social, activado como modelo identificatorio odiador, que brinda legitimidad y perpetuidad al enfoque colonial y al presente estado de cosas que dañan al tejido social. “Consentir con la política sacrificial y odiar la igualdad tiene un presupuesto suicida o exterminador. Disentir es la defensa de lo común, del lazo social, de la religación y de lo político para ahuyentar los falsos profetas y salvadores apocalípticos que nos llevan a lo peor”.
por Adrián Aráoz
Este texto propone una reformulación de la Clínica del Borde como una lectura del movimiento subjetivo, social e histórico, más allá del consultorio individual. A partir de la noción de algoritmo como verdad operativa transitoria, se aborda cómo todo orden simbólico produce un resto que retorna cuando deja de funcionar. La re-inferencia se presenta como una operación de actualización frente a la obsolescencia de las formas previas. En este marco, la Clínica del Borde no se orienta a la cura ni al equilibrio, sino a una ética del movimiento, donde la salud se concibe como la capacidad de pasar a otra cosa.
por Nayla Petel
El presente ensayo propone historizar diversos aspectos de nuestra sociedad y así poder identificar sus efectos. Decidí ordenar cada una de las ideas bajo un significante rector, para luego finalizar desplegando una cadena de reflexiones de las subjetividades actuales. La propuesta de “encadenar” es detenerse en la idea lacaniana del “inconsciente estructurado como un lenguaje”. Pensar en el lenguaje como ese lugar simbólico en común desde el que nos concebimos los sujetos hoy. Historizar y encadenar es un ejercicio que nos permitirá acceder a ese inconsciente colectivo, originador y fundador de mecanismos psíquicos, muchas veces regente de la economía libidinal y también productor de síntomas. Leer los malestares actuales desde esta perspectiva, nos habilitará a pensar en una clínica desindividualizada y contextualizada, pero por sobre todo, ubicar la dimensión colectiva del inconsciente y del psicoanálisis, y como tal su potencia.
por Rodrigo Sosa Raverta
El artículo reconstruye el proceso de transformación organizativa de un dispositivo de salud mental en el primer nivel de atención, ubicado en un barrio periférico del interior del país. A partir de una práctica sostenida durante años bajo la lógica de duplas psicosociales, el equipo atravesó tensiones, límites y aprendizajes que impulsaron el pasaje hacia un funcionamiento colectivo en clave de equipo interdisciplinario. En diálogo con el marco normativo de la Ley Nacional de Salud Mental, el texto propone una lectura crítica del modelo médico hegemónico y retoma la noción de territorio como construcción social e histórica. La transición hacia una organización como equipo implicó una redefinición del modo de leer las urgencias, una planificación estratégica situada y la creación del dispositivo de Atención por Demanda Espontánea como respuesta concreta a los límites del sistema de turnos. A través de esta transformación, el equipo logró ampliar la accesibilidad, fortalecer sus estrategias de cuidado y alojar de manera más ética y eficaz los padecimientos subjetivos del territorio.
por Matilde Sosa
¿Es la conversación social hoy, nuestra capacidad activa y de reciprocidad humana? La pregunta es simple y clara: ¿conversamos? ¿escuchamos? ¿socializamos? Maturana enfatiza que la conversación no es solo un intercambio de información, sino un proceso dinámico que implica la creación de significados y la construcción de la realidad compartida. El desarrollo de herramientas digitales para el disciplinamiento desde el poder hegemónico digital como institución total, hace con la apropiación del significante “escucha social” experimentos políticos de avanzada, creando herramientas para manipular la toma de decisiones. Vaciamiento significante. Nueva forma de colonizar… En silencio y cada cual, con la cabeza gacha y hacia adelante, invocando a la sedosa pantalla dame dame, encorvados en postura de rezo ante el celular…
por Melina David
El malestar actual ya no se presenta como antes. Aparece en forma de ansiedad, vacío, urgencia, angustia sin nombre. El analizante ya no llega preguntando por su deseo, sino pidiendo respuestas: “¿Qué tengo?”, “¿Cómo lo resuelvo?”, “¿Cuánto dura?”. Pero el inconsciente no funciona bajo la lógica del delivery emocional. Tiene otro tiempo, otra lógica: la del après-coup, lo que resuena después. El psicoanálisis, entonces, se vuelve una práctica a contramano. No promete soluciones inmediatas ni garantías. Apunta a sostener el deseo, a leer el síntoma, a escuchar el decir singular del sujeto.
por Miguel Tollo
En este recorrido quisiera reflexionar acerca de la emergencia de un nuevo tipo de subjetividad que he denominado “el sujeto abandonado”. Porque a diferencia del sujeto racional de la modernidad o del consumidor postmoderno, este nuevo sujeto no encuentra lugar ni en la garantía estatal de inclusión ni en la fantasía de autorrealización prometida por los mercados. La hipótesis central sostiene que el abandono no es un accidente del sistema, sino una lógica estructurante del capitalismo contemporáneo o del brutalismo, que redefine los umbrales de lo humano.
por Matías Fittipaldi
Este texto intenta dar testimonio de cómo la noción de “dignidad del riesgo” de Robert Perske (1972) permitió el trabajo de acompañamiento en el proceso de reinserción comunitaria de una persona jubilada con institucionalización psiquiátrica.
por María Soledad Bolgán, Daniela Cagnolo y Virginia Grosso
Las infancias o niñeces requieren acompañamiento y cuidado respetando las singularidades y dejando de lado una visión adultocentrista. La fragilidad y vulnerabilidad de las niñeces está contextualizada en cada franja poblacional, en condicionantes socioeconómicos, en la exclusión y pobreza, y en dificultades de todo tipo. Proponemos desmercantilizar a las infancias y la generación de micropolíticas del cuidado que entrañen una apuesta al amor, en virtud de su potencia política y del respeto, donde se facilite la mutua escucha, se abra la apertura al diálogo y el compromiso frente a las necesidades que los niños expresan.



















