Lecturas
por Ana María del Cueto
Encontrarán en el texto su enorme talento para pensar la infancia y la pubertad en sus bordes, al rescate de la singularidad subjetiva, con un estilo y posición ética ajena a toda clase de esquemas preestablecidos. Desarrolla el trazado de una clínica psicoanalítica borromea con 3 o cuatro cuerdas y nos introduce en el mundo de la topología al servicio de abordajes novedosos. Despliega un psicoanálisis subversivo histórico y político que recorre los tiempos en donde los avances en la teoría hacen re-pensar la clínica y viceversa.
por Ileana Fischer
Sus capítulos recorren temas como géneros y sexualidades en los que despliega el enigma de lo disidente, feminidades y maternidades en clave feminista, violencias de género, amores disciplinados y diversas concepciones de la maternidad, la incidencia de la tecnociencia y el erotismo en clave disidente. La marca de lo contemporáneo y la era digital también toman cuerpo en este libro donde se analiza el erotismo digital, el ghosting y las fronteras entre el erotismo y la violencia. Cada uno de sus capítulos entreteje las dimensiones de lo intra, inter y transubjetivo.
por Sergio Zabalza
¿Cuánto del espectro del padre real se infiltra silencioso entre los escombros de un orden simbólico pauperizado por el vano mandato del consumo y la inflación yoica? (Dicho sea de paso, eso mismo que Marta examina de la mano del discurso capitalista de Lacan). La violencia sería una respuesta un tanto obvia. Me gusta considerar en cambio que el desquicio transita bordes que van desde el desvalimiento, la inhibición, el abandono y el desamor hasta llegar al crimen.
por Nora Cappelletti
Cada crónica del libro es una escena, un instante detenido, en el que algo de lo político, de lo social y de lo subjetivo se cruzan. Ahí está la fuerza del texto: en esa articulación. Porque lo que pasa en la calle, en el país, en el mundo, no está separado de lo que nos pasa “dentro” del cuerpo, del alma. Y Sergio se anima a mostrar ese borde, a escribir desde esa intersección, donde el mundo exterior y el mundo interior se rozan, se hieren, se piensan.
por Sergio Zabalza
El narrador privilegia la orfebrería lúdica de las letras con el fin de que el drama adquiera esa nota estética por la cual la identificación se hace posible. Nada más preciso para evocar aquellos párrafos de Freud sobre el hacer del artista con sus síntomas y por el cual el interés del lector o espectador es convocado. Daniel es impiadoso. Pone a circular la escritura por zonas en las que el dolor toma de la mano al pasado, lo interroga, le hace hablar para que se equivoque y cuando se equivoca lo deja ir para que respire entre viejos papeles, documentos o una violeta disecada en un sobre de papel de seda.
por Marta Gerez Ambertín
Cuatro libros y múltiples artículos sobre el Superyó me hicieron destinataria de insistentes consultas de colegas y discípulos sobre la incidencia del superyó en la sexuación (neologismo lacaniano que refiere a la posición sexuada que asume cada sujeto más allá del sexo biológico)… Esto me llevó a indagar por el lugar que le otorga Lacan al superyó en cada uno de los lados del decir la sexuación –sea del lado dicho hombre, sea del lado dicho mujer u otres lados– en tanto la sexuación es, para Lacan, la modalidad de decir el goce sexual en sus diferencias, travesías y opacidades.
por Carla Leonardi
De Lou Andreas Salomé se han dicho muchas cosas, se la dijo filósofa, escritora, femme fatale, musa, psicoanalista, icono feminista Para mí es una visionaria, una adelantada a su tiempo y el misterio de una singularidad femenina, a la cual resulta difícil sacarle la ficha. No obstante, la nueva y bella edición de su correspondencia con Sigmund Freud, que lleva por título “La alegría propia de un verdadero encuentro”, acaso arroje nueva luz sobre esta lúcida pionera.
por Sergio Zabalza
Bien podríamos decir que hoy en lugar de hablar de “Las Fuerzas del Cielo”, correspondería mentar a “Las Fuerzas del Celu”. Reitero: este libro indispensable al que hoy estamos presentando se dedica a lo largo y ancho de sus páginas a desenmascarar la coartada por la cual un sujeto –niño/a; adolescente o adulto/a– cree que maneja un celular cuando lo cierto es que el celular lo maneja a él o ella.
por Fabiana Rousseaux
Sin fractura no hay nuevos nombres. ¿No es exactamente eso lo que escuchamos en nuestra clínica hoy? Esto es lo que surge de la lectura del libro que presentamos hoy, que aborda desde distintas experiencias este abismo. ¿Qué hacer para que el síntoma consista como vía de salida? ¿Cómo sancionar su existencia? ¿Cómo escribirla? ¿Cómo pasar de la pura victimización a la sintomatización? Sin puntos de anclaje o de capitón en la estructura, ya nada detiene el delirio incesante en el discurso social, aun allí, en ese extremo, el libro apuesta a lo que todavía tiene de enigmático el Sujeto del lenguaje.
por Mario Betteo Barberis
El presente libro de Elizabeth Barral publicado por Letra Viva, tiene la particularidad de que ni enseña ni transmite, sino que causa. No es el único, aunque se incluye en una serie. Convoca a leerlo una y otra vez. No se agota en sí mismo, no por concordar en todos sus enunciados, sino porque arrastra al lector a confiar en sus hallazgos, sus apuestas, sus corrientes y contracorrientes, de la mano en muchos tramos de la obra escrita de James Joyce y en otros por la presentación del psicoanálisis que hiciera Jacques Lacan.



















