Lecturas
por Pablo Peusner
Zafiropoulos despliega con maestría lo que denomina “las mitológicas de Lacan”: un ejercicio de hermenéutica donde la tragedia griega y la estructura del lenguaje convergen para revelar que el Edipo no es una reliquia del pasado, sino el eje ordenador de la falta y la ley. Al criticar con elegancia la supuesta obsolescencia del mito defendida por ciertos sectores del psicoanálisis actual, esta obra propone herramientas clínicas y teóricas indispensables para el psicoanálisis contemporáneo.
por Alicia Elizabeth Dalterio
Esta joya entre los libros del psiquiatra argentino referente mundial en psicoanálisis, distinguido en Francia como Caballero y Oficial de la Orden Nacional de la Legión de Honor, condecorado por su producción literaria como Oficial de Artes y Letras 2026 en París, posiciona una vez más como autor clave con una escuela de pensamiento propia a quien fue discípulo de los Dres. Goldenberg, Pichon-Rivière, Lacan y Dolto. Con seis décadas de clínica y esta obra récord internacional con centenares de miles de lectores, Nasio inspiró al grupo de estudio gratuito de Facultad Lalangue que profundizó en siete encuentros los conceptos de castración, falo, narcisismo, sublimación, identificación, superyó y forclusión.
por Gabriela García Capisano
A la vez de encontrar una guía de lectura clínica −retomo palabras del autor− se hace evidente, urgente y necesaria, sino lo suficientemente compleja como para no evitarla más −digo yo− una política. Un libro. La falta de disposición para el trabajo con un editor y los textos que merecen edición, lo afirma el autor, “no es grave, es muy grave, perjudicial para el psicoanálisis. Podría, exagerando, decir que es una catástrofe”.
por Sabatino Cacho Palma
Hay relatos que tiene la bondad de sumergirnos en una cultura e implicarnos como lectores, encuentro aquí una clave: Débora se nos presenta desde un comienzo (su comienzo) en el lugar de un sujeto deseante, la que no tiene, la que no sabe, y no quiere quedar “detenida”, por eso si algo la paraliza, debe ser momentáneo, debe ser tramitado en su análisis.
por Marta Fernández Boccardo
Este libro nos ilumina en tiempos de oscuridad, ya que nos habla de la ética, la ética del semejante, indispensable para la construcción de lazos, y sobre todo para quienes trabajamos con la salud mental. Si perdemos la noción del semejante no hay ética ni análisis posible.
por Ana María del Cueto
Encontrarán en el texto su enorme talento para pensar la infancia y la pubertad en sus bordes, al rescate de la singularidad subjetiva, con un estilo y posición ética ajena a toda clase de esquemas preestablecidos. Desarrolla el trazado de una clínica psicoanalítica borromea con 3 o cuatro cuerdas y nos introduce en el mundo de la topología al servicio de abordajes novedosos. Despliega un psicoanálisis subversivo histórico y político que recorre los tiempos en donde los avances en la teoría hacen re-pensar la clínica y viceversa.
por Ileana Fischer
Sus capítulos recorren temas como géneros y sexualidades en los que despliega el enigma de lo disidente, feminidades y maternidades en clave feminista, violencias de género, amores disciplinados y diversas concepciones de la maternidad, la incidencia de la tecnociencia y el erotismo en clave disidente. La marca de lo contemporáneo y la era digital también toman cuerpo en este libro donde se analiza el erotismo digital, el ghosting y las fronteras entre el erotismo y la violencia. Cada uno de sus capítulos entreteje las dimensiones de lo intra, inter y transubjetivo.
por Sergio Zabalza
¿Cuánto del espectro del padre real se infiltra silencioso entre los escombros de un orden simbólico pauperizado por el vano mandato del consumo y la inflación yoica? (Dicho sea de paso, eso mismo que Marta examina de la mano del discurso capitalista de Lacan). La violencia sería una respuesta un tanto obvia. Me gusta considerar en cambio que el desquicio transita bordes que van desde el desvalimiento, la inhibición, el abandono y el desamor hasta llegar al crimen.
por Nora Cappelletti
Cada crónica del libro es una escena, un instante detenido, en el que algo de lo político, de lo social y de lo subjetivo se cruzan. Ahí está la fuerza del texto: en esa articulación. Porque lo que pasa en la calle, en el país, en el mundo, no está separado de lo que nos pasa “dentro” del cuerpo, del alma. Y Sergio se anima a mostrar ese borde, a escribir desde esa intersección, donde el mundo exterior y el mundo interior se rozan, se hieren, se piensan.
por Sergio Zabalza
El narrador privilegia la orfebrería lúdica de las letras con el fin de que el drama adquiera esa nota estética por la cual la identificación se hace posible. Nada más preciso para evocar aquellos párrafos de Freud sobre el hacer del artista con sus síntomas y por el cual el interés del lector o espectador es convocado. Daniel es impiadoso. Pone a circular la escritura por zonas en las que el dolor toma de la mano al pasado, lo interroga, le hace hablar para que se equivoque y cuando se equivoca lo deja ir para que respire entre viejos papeles, documentos o una violeta disecada en un sobre de papel de seda.




















