Subjetividad y Medios

Sección coordinada por Bruno Bonoris
“¡No me cuentes el final!” La vida en tiempos de spoiler
por Hernán Molina

En el siguiente ensayo, el psicoanalista Hernán Molina trabaja con ingenio el problema del tiempo en psicoanálisis. Desde los spoileadores hasta la figura de los oráculos griegos, Molina bordea lúdicamente nociones como destino, azar y repetición, con un objetivo claro: deslindar cuál es el lugar del porvenir en una terapia psicoanalítica. Si el pasado ya pasó, ¿por qué ir a un psicoanalista? ¿Se puede cambiar el pasado? ¿Qué hace un psicoanálisis con el futuro? Este texto nos acerca a un psicoanálisis divulgativo y divertido, mas no por eso banal. Como sostiene el autor, el psicoanálisis es “una promesa”.

Ciberescraches
por Eliana Matti

Novedosas puestas en escena, expresiones de odio y ciberescraches convierten a las redes sociales en escenarios donde violencia y agresión parecieran operar; desdibujándose, incluso, sus propios límites. La lógica metonímica de un cuadro dentro de otro termina por transformar al sujeto en observador y, al mismo tiempo, objeto de las distintas escenas de las que forma parte ¿Qué es lo que hace que las redes y sus inequívocos códigos se vuelvan tan implacables y demoledores? ¿Hablamos de nuevas narraciones o simple goce y repetición? Allí donde el impasse simbólico aparece ¿Qué tiene aún para decir el psicoanálisis?

Algoritmos: la cuantificación del deseo
por Julieta Goldsmidt y Santiago Thompson

El ideal cuantitativo tecno-liberal consiste en suponer que toda cualidad es plausible de cuantificarse. En el intento de capturar aquello imposible de cifrar, se produce un rechazo de la alteridad, donde los algoritmos de la época ofrecen una ilusoria posibilidad de evitar lo incalculable del lazo con los otros. Este régimen proveedor de tautologías propone diferentes respuestas anticipadas frente a la pregunta por el deseo del Otro. Cuando la subjetividad misma es objeto de los algoritmos por venir, ¿qué porvenir, entonces, para la clínica psicoanalítica? Quizás consista en situar aquellos márgenes que escapan a la articulación simbólico-imaginaria del algoritmo y constituyen el campo propio de la práctica analítica. Tal vez, la intervención desde el psicoanálisis se soporte en la imposibilidad de que la alteridad del deseo del Otro no sea apresada por completo por la red de los binarios.

Los whatsapps del analista
por Santiago Thompson y Wang Yi Ran

Si el psicoanálisis, como praxis terapéutica, opera con el sujeto efecto de la presencia del discurso de la ciencia moderna, nuestra propuesta toma como punto de partida pensar si tal manera de operar con el saber ha tomado algún otro matiz en la época de la minería de datos, los algoritmos y las redes sociales. Nos dedicaremos a explorar cómo un vacío en la teoría respecto de las nuevas posibilidades tecnológicas, en particular el manejo de las aplicaciones de mensajería instantánea con los analizantes, ha generado una proliferación de diversos juicios previos, supuestos y posicionamientos de los analistas respecto del uso de las mismas. A partir de ello, intentaremos dar cuenta de alguna de sus incidencias en el dispositivo analítico.

La aplicación de conocerte
por Martín H. Smud

En este breve ensayo, Martín Smud, reflexiona acerca de los diferentes modos de conocernos, y se detiene, especialmente, en las nuevas modalidades de encuentro a través de las redes sociales. “Los métodos de las aplicaciones, más allá de las diferencias entre una y otra, son muy ingeniosas, sumamente eficaces y directas”. Si bien las aplicaciones tienen algunas viariables fijas, “los seres humanos hacen trampa”. Es decir que uno de los factores ineliminables en todas las maneras de conocernos es el sujeto. A pesar de la ilusión de control, siempre surge lo contingente. Además, los seres humanos, sostiene Smud, queremos trascender la inmediatez, hacemos de una contingencia una necesidad. Todavía hacemos el amor.

“Bandersnatch” y el inconsciente: ¿Qué decide?
por Félix Morales Montiel

El formato de Bandersnatch nos permite cuestionar si decide la audiencia o el código. Estas dos opciones se correlacionan con dos maneras de teorizar el inconsciente, ambas esencialistas. Sin embargo, hay una tercera opción que es estructuralista, implicando otra teoría de la agencia y otra clínica.

Las redes sociales son una perdición para los celosos
por Iván Chausovsky

En el siguiente artículo Iván Chausovsky analiza las nuevas tecnologías como sistemas simbólico capaces de generar sentidos. Su interés, sin embargo, no se centra en las tecnologías en si mismas, sino en el modo de producción de subjetividades contemporáneas. Específicamente, el autor considera que las “redes sociales se han convertido en soporte de la constitución de los lazos sociales”. De este modo, las nuevas formas de comunicación reestructuran la identidad, la sexualidad, el amor y el deseo. Por último, se indagan los celos como síntoma paradigmático e inherente al uso de redes sociales en tiempos del amor neoliberal.

El panóptico de Foucault y el post-panóptico de Bauman
por Jazmín Santiere

El presente escrito versa acerca de las interpretaciones y críticas que Zygmunt Bauman y David Lyon, en su libro “Vigilancia Líquida”, expresan sobre el modelo de panoptismo desarrollado por Michel Foucault en su libro “Vigilar y Castigar. Nacimiento de la prisión”.

Mundo Capitalista ¿Mundo Autista?
por Patricia Saresky

En el siguiente artículo, Patricia Saresky introduce la problemática de las nuevas tecnologías y los gadgest en la escena clínica como modos de produccion de subjetividad. Distingue entre recordar, como contracara de la represión, y reproducir, vinculado “a la falta del olvido”. De este modo, el sujeto que no recuerda sino que reproduce se presenta como un sujeto colmado, propio del discurso capitalista. Un sujeto sin división es también un sujeto vedado en su relación con la verdad y el deseo. Para finalizar, la autora vincula audazmente el discurso capitalista con el mundo autista, un lugar donde el decir no hace eco en el cuerpo y retorna como reproducción.

La era digital
por Santiago Thompson

Procuro aquí continuar con mis indagaciones en el campo de las redes sociales, desde una perspectiva psicoanalítica. En otras publicaciones he dado cuenta de los efectos subjetivos de las redes a un nivel descriptivo. Me propongo ahora situar algunos puntos de ruptura inherentes a la progresiva mutación en las configuraciones del lazo social a la que asistimos. Apunto, en esta vía, a sacar de la ambigüedad que sobrecarga, en la comunidad analítica, la alusión a “la época” y situar las coordenadas de la era digital. Como veremos, lo digital no alude meramente a los gadgets tecnológicos, sino que los precede y supone su oposición a las regulaciones analógicas del lazo social.



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