Columnas

Del deseo al Malestar en la cultura (el infinitivo del deseo ya no es una alegría en el aire)
por Teodoro Pablo Lecman

El deseo, presentado como infinitivo, como deseo del deseo del Otro, como insatisfecho desde el principio va girando desde 1920 en adelante a aceptar el goce mortífero, el más allá del principio del placer, la culpa inconsciente y la pulsión de muerte. La voluntad de poder se impone en la historia cada vez más globalmente y marca el lazo social y el lazo erótico con estigmas de segregación, odio y voluntad de “El yo soberano” sectario (Elisabeth Roudinesco)… El tema que nos ocupa es siempre la relación del psicoanálisis y la subjetividad de la época.

"Amor Febrero"
por Matilde Sosa

Es hora de anudar jirones, yerras y marcas en la carne, carne hecha verbo, palabras, cadena de significantes, puntos fuertes sin soltar, padecimientos hechos constructos de construcciones en salida. Porqué entraron por los poros para romper luego la membrana ciudadana, la de todos, y sin filtro pasar a su antojo. Hacen falta manos y lenguajes, que desafíen todo binarismo hegemónico, que construyan nuevos sentidos y disputen los coloniales… Urge la necesidad de no reproducir el modelo del que está preso el sujeto, en donde sin amor y sin el otro, es imposible gestarse.

Antiestética y anestesia y sujeto de la verdad
por Teodoro Pablo Lecman

Creemos que el sujeto de la verdad, que tanto tiene que ver con el inconsciente, y el inconsciente con los traumas de la historia, pese a todos los discursos y recursos encubridores se transmite como pathos a través de las generaciones produciendo trauma y locura, como lo han demostrado Davoine y Gaudillière y otros. Y otras veces produce arte. Nos preguntamos si el pensamiento crítico y el arte bastarán para luchar en este momento de la condición humana.

Cuando el próximo sol amanezca
por Matilde Sosa

Déjame decirte que ya no se repite el mito de la caverna de Platón, adonde los prisioneros desde su nacimiento nunca vieron otra cosa que la proyección de unas sombras movidas por un fuego tras ellos… Acaso no ves que ensayan por fragmentos y que por redes los hacen votar. Fractales que apenas fungen como avatar del espectro… la humanidad con su vincularidad frontotemporalmente anestesiada… Siniestros payasos de la continuidad mercachifle, de mercancías y mercado, hacen espectáculos de modernidad extractivista. El amo insaciable es el mercado, ná más. Cuando el próximo sol amanezca, no esperes más.

La elección de un/x analista en tiempos de crisis y domesticación (consideraciones sucintas)
por Teodoro Pablo Lecman

Si aplicasemos apresuradamente el esquema de “institución total” −definido por Goffman− para la elección de un/a analista en nuestro mundo de crisis globalizada, saltamos a cantidad de paradojas. Dos primeras cuestiones se suscitan: 1) la institución total, es una institución de la cultura que abarca todos los aspectos de la vida (y de la muerte) mientras se está en ella: un barco, una prisión, un hospital, un manicomio, etc. 2) ¿cómo se puede analizar algo de lo que uno forma parte indisolublemente y en lo que está sumergido? Valgan ideas para pensar aristas del psicoanálisis contemporáneo y de sus psicoanalistas…

El amor en los tiempos actuales de la cólera
por Teodoro Pablo Lecman

El psicoanálisis sucede en situación, como todo. Ubicar algunas coordenadas del amor en los tiempos actuales no fue ajeno a Freud. En “La moral sexual cultural”, “El malestar en la cultura”, “Psicología de la vida erótica”, etc., da cuenta de ello, y desde ya nos resulta de utilidad para el caso por caso que presenta la clínica. Amor, odio e indiferencia son una tríada fundamental, en una ambivalencia desbalanceada por la peste del odio actual que pone en peligro a la especie, dividida inconscientemente en la unidad globalizada de la especie y la segregación múltiple de las pequeñas diferencias. Como amor, culpa, y reparación. En el analista se requiere una continencia muy especial para esta época, y no una fachada snob.

Fingir demencia. De la escalada electoral a la insensatez
por Valeria Casal Passion

Actualmente entre los jóvenes, de manera lúdica, cuando se pretende que algo no ocurrió se lo califica como: “fingir demencia”. La falta de registro sintomático, como los olvidos, es un indicador de demencia. Poner en tela de juicio la cantidad de desapariciones se trata de negación, barramiento y una insultante posición ante dolorosos hechos que producen marcas sociales imborrables o lo que es peor, pactos denegativos que inauguran síntomas sociales. Una vez más es imprescindible para la salud mental: memoria, verdad y justicia.

¿El destino del psicoanálisis en la cultura puede ser independiente de la historia y la cultura misma?
por Teodoro Pablo Lecman

El poeta, el analista, la cultura misma se sumergen en un hilo de historias dentro del Apocalipsis now. Nos preocupa la subjetividad de nuestra época y en medio de eso la función, el destino del analista y del psicoanálisis en la cultura. Y, algo que siempre se obvia, es que el psicoanálisis siempre estuvo atravesado por las guerras y políticas de la época, salvo pequeños interregnos de belles époques. La única causa razonable es la de la humanidad entera sin genocidios, sin fundamentalismos.

De “El amor Lacan” a las dos analíticas del sexo. Homenaje a Jean Allouch
por Graciela Graham

A modo de homenaje ante la reciente partida de Jean Allouch, la autora sugiere pinceladas de sus obras centrales y de los aportes teóricos destacables. Sitúa en el texto “El Amor Lacan”, a la primera fábrica, el primer taller de donde surge la idea de las dos analíticas del sexo… Allouch en su estudio pasa por todas las formas, las clases de amor, el amor romántico, el amor extático, el amor cortés, el amor de transferencia… Para arribar a esa forma de amor que es el amor Lacan y que se puede pensar como una inexistencia, un vacío que se obtiene al final del análisis.

El disímil valor de la vida II
por Teodoro Pablo Lecman

La vida vale desigualmente, es disímil e inverosímil, en el espectro de la historia de cada uno, pero también en el espectro de la historia colectiva. También en la guerra, la autorización para matar hace que la vida no valga nada, o como dice la carta de un joven fascista citada en Historia del siglo corto de Hobsbwam: lo importante es matar, porque es la única forma de realizar la propia voluntad en el otro (!). ¡Viva la muerte!, decía Primo de Rivera ante el horror de Unamuno. (¿Nos uniremos algún día?)…



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