Columnas
por Nayla Petel
Nuestro imaginario social y cultura popular está plagado de referencias al hombre lobo y a la idea de la conversión en una criatura bestial. Cuentos y películas de terror hacen incontables referencias a esta figura de un animal incontrolable que reside dentro de alguien y se presenta de manera involuntaria para desafiar la razón, la norma. La animalidad irrefrenable como una metáfora adolescente tampoco debería llamarnos la atención. Parece que el público siempre se renueva, y lo que nos causa terror no tanto.
por Martín Alomo y Vanina Muraro
El fenómeno clínico caracterizado como horror al saber, dado que una de sus coordenadas invariantes es la sorpresa, ¿presenta características episódicas o agudas, o más bien se trata de una configuración clínica sostenida en la temporalidad de la transferencia con una duración tal que no nos permitiría caracterizarlo como un fenómeno ocasional sino más bien como un estado transferencial con cierta duración y estabilidad?
por Elina Wechsler
El psicoanálisis puede aportar al feminismo la lectura de las fijaciones pulsionales, de las identificaciones y del goce que no se deja educar por ningún discurso; el feminismo puede recordarle al psicoanálisis que el cuerpo sexuado está atravesado por relaciones de poder y por dispositivos de dominación. Pensar el cruce entre feminismo y psicoanálisis implica aceptar que no habrá nunca una fórmula armónica entre los sexos, ni una comunidad cerrada de las mujeres, ni un hombre adecuadamente deconstruido…
por Alicia Hartmann
Las consecuencias de la existencia del acto analítico son innumerables para nuestra práctica. Nos remontamos al análisis de Lacan con Loewenstein para rastrear la génesis del mismo. Se decía que Lacan se levantaba de la sesión cuando consideraba que había finalizado. La hipótesis que me surgió es: ¿Habrá sido en ese diván donde a pesar del lazo transferencial, tormentoso o no que tenía con Loewenstein, comenzó la idea de algo que lo acercara a lo que posteriormente fue el acto analítico? Allí dónde se produce un decir y hay corte.
por Jorge Castillo Baeza
Tras Freud, el campo analítico se protocolarizó. La Ego Psychology colonizaba la escena. Se intentaba normalizar el psicoanálisis. El inconsciente perdía filo. Aquí aparece Lacan, quien en 1953 proclama su célebre “retorno a Freud”. En “Escritos” afirma que este retorno no es arqueología, sino “volver a escuchar lo que Freud dijo” en su radicalidad. Lacan reinstala el deseo, el significante y la estructura. Lewis Aron transforma el campo analítico desplazando el foco desde el analista como intérprete hacia la matriz relacional. Afirma: “El inconsciente no pertenece a un individuo; emerge en el espacio intersubjetivo.”… ¿No ha llegado el momento de que el psicoanálisis latinoamericano se dé un nombre propio, un aporte singular?
por Juan Manuel Zilman
Es menester construir un sujeto que no remita a una interioridad individual, sino a una subjetividad abierta al otro. ¿Qué supuestos están rigiendo la vida hoy?... El neoliberalismo como una forma de racionalidad política produce subjetividades y dirige conductas. Su estrategia es privatizar el malestar, puesto que atribuye igualmente causas individuales a problemas estructurales… La culpa, la tristeza y la ansiedad con la que se subjetiviza el incumplimiento de los imperativos de producción y consumo implican un ejercicio de crueldad sobre uno mismo, al tiempo que se tiende a odiar a otro por ser presentado como el segundo culpable de los males… En ese marco, la crueldad puede ser pensada como el espacio común sobre el que se articulan, la idea de “libertad” con el resentimiento.
por Stella Maris Nieto
ElSigma acompaña este sentido homenaje de Stella Maris Nieto, integrante de la Comisión Directiva de la EFA, para quien fuera fundador y Maestro en la transmisión del psicoanálisis. Abrazamos a la comunidad analítica de la EFA, de la FCL, de Convergencia, a sus familiares, amigos, analizantes, y nos sumamos a la tarea de avivar la huella y permitirle a Norberto habitar en nuestra memoria activa. Si el rescate del camino y de los caminantes, amplía horizontes… recordar tiene futuro.
por Fiorella Litvinoff
El analista es extranjero de la lengua del analizante, no hay una suposición de saber previa a la escucha de cada quien, tiene que interrogar cada sentencia enunciada, no conoce el territorio simbólico de quien está atendiendo, no pierde la ajenidad que tiene el paciente, no pronuncia fórmulas con pretensión de universalidad… Viajar es una forma o intento de separación con los otros, un modo de tomar distancia. Hay una tentativa de producir un corte con el lugar en el que se está inmerso, un intento de despegarse de identificaciones que están adheridas, de sustraerse y alejarse de las demandas de los otros.
por Omar Mosquera
El objetivo del presente escrito, consiste en señalar algunos aspectos de la subjetividad de la época, considerados en el marco de una lectura clínica de la posmodernidad. Expone hipótesis y argumentaciones que desarrollo con mayor amplitud en un libro de reciente aparición, “La cultura por el síntoma. Una lectura clínica de la posmodernidad”, publicado por Editorial Letra Viva. En primer lugar, señalamos algunos aspectos de lo que podríamos llamar el neo-sujeto posmoderno, cuya formación está en vías de elaboración y es producto de ciertas mutaciones en la economía psíquica y libidinal. En segundo término, destacamos algo así como un síndrome de excepcionalidad, como manifiesto de una posición subjetiva, que en la actualidad se ha extendido en un contexto social que parece propiciarla.
por Verónica Cardozo y Jésica Ramírez
En tiempos donde los discursos dominantes producen subjetividades marcadas por la crueldad, la desmentida y la pérdida del lazo, sostenemos que el psicoanálisis no puede practicar la indiferencia ni volverse un engranaje más del aparato normalizador. Frente a un corrimiento de la subjetividad neurótica hacia formas desprendidas de lazo al otro, desubjetivantes en el sentido de la nuda vida, el psicoanálisis puede ofrecer otra política: una política del sujeto dividido, del lazo y del deseo. Se trata, en definitiva, de recuperar el honor político del psicoanálisis, su potencia ética y crítica frente a las violencias de época.



















