Columnas

Superyó, censura y voz: incidencias clínicas
por Marta Gerez Ambertín

La autora trabaja con luz propia el entramado que involucra al superyó, aportando desarrollos que ubican teóricamente conceptos claves. Ofrece lecturas para la acción en la clínica, investiga, y promueve pensamientos actuales… “El sueño legado por Freud a la comunidad analítica insta a no claudicar, pese a las enunciaciones interrumpidas de las voces del superyó, en el trabajo de sostenimiento de la demanda por el camino del deseo inconsciente y la transferencia”. Es que: “cuando la demanda se acalla, se potencia al goce pulsional que atenta contra la pervivencia subjetiva”…

Otra legalidad, la de la palabra, es posible
por Nys Bassi

Qué se escucha y cómo se escucha, podrá de la marca hacer letra o de lo contrario habrá: sordera y ceguera colonizada y colonizante. La legalidad de la palabra no es sin el cuerpo, el significante que hace cuerpo y −así− se da a ver. Escuchándose, también, en la pronunciación que puede unir dos palabras en un significante o escandir una palabra en tres significantes. Es un verdadero intento colonizador del sujeto cuando se apela a una pasión correctora o educadora de modismos y formas de pronunciar. Asimismo, hay lugares de los cuales puede volverse necesario −por la lógica que imponen para “pertenecer”− “ser rechazados”.

Hitler y el nombre judío
por Pablo Cúneo

Hace 100 años, Hitler avizoraba como razón de subsistencia de la “raza aria” a la eliminación planificada de los judíos… Seguramente no habrá sido mera casualidad que los asesinatos masivos de los nazis comenzaran con los enfermos mentales. Lo expulsado afuera no alcanzaba como mecanismo psíquico, debía ser coronado con la eliminación física. En el caso de Hitler no solo compartió las ideas conspirativas y raciales, sino que llevó a su máximo paroxismo las mismas haciendo del judío el centro de su visión paranoica del mundo y de la eliminación física de los mismos un objetivo esencial…

Nervios jóvenes en este futuro tan viejo
por Matilde Sosa

Frente a las intervenciones de la censura sobre la juventud que se expresa… Frente a la denigración a músicos y artistas de raigambre popular y masiva… Frente al negacionismo y el ataque a la memoria… A propósito de Milo J y de la prohibición a su actuación en Buenos Aires, y de la cancelación de un recital de “El Indio” hace casi tres décadas… Frente a “este futuro tan viejo”, valgan las presentes reflexiones.

¿Inteligencia? Un Nexus artificial que desconecta lo personal de lo político (algunas impresiones del libro de Yuval Harari sobre la I.A)
por Sergio Zabalza

Confieso que el punto de vista de “Nexus” me resulta cuanto menos… notable. Les quita responsabilidad a los sujetos respecto de la creación y el manejo de las redes, desde la Edad de Piedra hasta nuestras computadoras. Las personas somos buenas. Las redes son malas. ¿Habrá tenido en cuenta Harari que el lenguaje que nos constituye como sujetos de la palabra es la primera red con la que se aliena todo ser hablante? ¿Y que por lo tanto algo nos habla más allá de nuestro control conciente por lo cual nuestra constitución subjetiva es paranoica? ¿Que el odio, los suicidios, el racismo y la larga serie de tragedias humanas parten del infernal in-mundo que habita un cuerpo hablante?

Un duelo, a pesar del tiempo y la distancia
por Estefan Rivas Montes

El autor realiza un recorrido vivencial, analítico y teórico, acerca del duelo fuera de todo encorsetamiento o preconcepto. Por eso cuestiona y ofrece preguntas en cuánto a qué es un duelo normal, y brinda su propia experiencia para situar que ocurre transgeneracionalmente con lo que no alcanza a ser elaborado de una pérdida. “Los senderos de mi análisis me llevaron a exhumar con mis palabras, ese dolor innombrable en forma de restos ‘olvidados’ y ‘excluidos’ en las dos generaciones que me antecedían, para iniciar la efectuación de un duelo”…

La escritura y lo traumático
por Mariana Roldán Suarez

¿Cómo se puede testimoniar acerca de lo imposible de decir? Levi escribe “aquello que no sabría decirle a nadie”. Escribe para atrapar lo que los sueños no podían tramitar. Da cuenta de la experiencia límite del lenguaje para nombrar el horror, cuando las palabras ya no alcanzan. Nuestro trabajo como psicoanalistas tiene un innegable parentesco con la escritura. Los pacientes narran sus historias, aquello que no sabrían o podrían decir a nadie. A veces se trata de escribir algo que jamás ha sido inscripto en ningún lugar. Así la palabra dicha va armando un dique, un marco, vuelve a dar borde y cumple la función de poner barrera a lo siniestro, pacificar y evitar su retorno…

Despedida y homenaje a Daniel Larsen
por Alberto Santiere

Despedimos a un compañero fundamental de la época iniciática del portal, participante de las primeras reuniones constitutivas de elSigma.com a fines de 2000, integrante desde principios de 2001. Un amigo que equilibraba desde la ética, pensamiento y acción. Desde sus concepciones de Salud Pública opuestas a la mercantilización de la Salud. Y que privilegiaba en su praxis-basamentos teóricos, el valor de la palabra, al psicoanálisis en general, y al psicoanálisis lacaniano en particular.

El cobarde fantasma masculino ante la mujer que sabe… o el poder fálico y los dueños de la bombilla
por Sergio Zabalza

Los jueces de la Nación que desde hace años aplican el lawfare en la República Argentina han demostrado estar más apegados a los caprichos del poder mediático que a la constitución. La imprescindible imagen de independencia y probidad que la administración de Justicia debe al estado de derecho, supone una distancia afectiva y vincular entre los miembros actuantes en un proceso y el poder político de turno. Bueno, ¿sabés qué? como dice el tango: “toma mate y avivate”…

Wabi-sabi y psicoanálisis o todos esposados
por Liliana Kancepolski

En este artículo, basándose en las enseñanzas del languidecer, de la libertad personal absoluta y de la heterodoxia, de la conexión con el ser de la cosa y no solo con su apariencia, propias del budismo zen japonés, las nociones de madre suficientemente buena y devota de Winnicott, puntualizaciones de otros psicoanalistas, como Lacan, para el concepto de “falta”, Ferenczi (para la idea del aquí y ahora), Spitz (contra las nociones positivistas de apego de Bowlby), la autora propone que tanto madres como analistas nos apeemos del potro de la inquisición al que nos tienen sujetas a todas, y nos sumerjamos en la tarea que nos es inherente, para poder proceder de la forma más coherente, intuitiva y bondadosa, contra toda restricción, oráculo o norma.



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