Columnas
por Patricia Weigandt, Gabriel Pavelka y Mabel Luna
Hay cuentos y acciones colectivas y elaborativas para que florezca la memoria frente al horror… Si pensamos que la cultura es heredera de un simbólico que queda en lugar de un real, ésta queda arrasada toda vez que ese simbólico compartido por un pueblo se degrada y se ubica como lo que debe caer en la denominada “batalla cultural”, “objetivo” que la dictadura no pudo lograr y al cual explícitamente se abocan nuestros actuales gobernantes, como un logro de su gestión. Lo punitivo toma la delantera, las políticas públicas escasean y por ende la cultura retrocede. A 50 años del inicio de aquel infierno ‒que no es ningún cuento‒, lo punitivo toma la delantera, y las políticas públicas escasean y por ende la cultura retrocede, apostamos e invitamos a apostar a dignificar el legado. Hoy más que nunca, ¡Nunca más!
por Marta Gerez Ambertín
Darle la palabra –que no tiene– al perro es un anhelo de los humanos para acallar lo real de la voz de aquel que, a pesar de la cohabitación, la domesticación y el amor que se puede volcar en él, no deja de ser un extraño, lo real no deja de habitar en él. Será por eso que no sólo le prestan la palabra tratando de antropomorfizarlo, también los cubren de vestimentas humanas. ¿Por qué empeñarse en prestarles la palabra allí donde sólo su voz –ladrido, gruñido, gemido o aullido–, es persistente?... Esa persistencia hace suponer que están habitados por un sometimiento superyoico enigmático. La mascota se hace entender y entiende la orden, ¿tiene superyó pero no tiene inconsciente, sólo un esbozo, un muñoncito de significante que no alcanza para sostener la formación del inconsciente que alberga al humano en su división subjetiva?
por Matilde Sosa
El entretenimiento se convierte en flujo financiero. Pero incluso ahí, en el centro del imperio, algo se escapa. Algo que el espectáculo no puede domesticar: la vibración humana, latina. En el Super Bowl lo latino no legitima al espectáculo en el centro anglófono, lo desborda. Lo vivo ‒cuando aparece‒ no pide permiso. Irrumpe. Desborda. Cruje. Hackea el automático. Se quiebra la transparencia y entonces sucede que “hay una grieta en todo, así es como entra la luz”. En la grieta se respira…
por Virginia Grosso
Mi propuesta es abordar este fenómeno sin intentos de explicaciones cerradas que tranquilicen, pero tampoco desde la mera patologización que ubique todo en un diagnóstico tratable. El movimiento therian no es nuevo, y son los jóvenes quienes históricamente encarnan los movimientos que interpelan lo dado. Ellos encuentran modos de nombrar la opresión. Y eso no los hace conflictivos: los vuelve peligrosos para un orden que vive del silencio. Quizás este movimiento pueda leerse como síntoma de época, búsqueda de pertenencia, de comunidad, cuando las identificaciones tradicionales resultan insuficientes o incluso cínicas…
por Nayla Petel
Nuestro imaginario social y cultura popular está plagado de referencias al hombre lobo y a la idea de la conversión en una criatura bestial. Cuentos y películas de terror hacen incontables referencias a esta figura de un animal incontrolable que reside dentro de alguien y se presenta de manera involuntaria para desafiar la razón, la norma. La animalidad irrefrenable como una metáfora adolescente tampoco debería llamarnos la atención. Parece que el público siempre se renueva, y lo que nos causa terror no tanto.
por Martín Alomo y Vanina Muraro
El fenómeno clínico caracterizado como horror al saber, dado que una de sus coordenadas invariantes es la sorpresa, ¿presenta características episódicas o agudas, o más bien se trata de una configuración clínica sostenida en la temporalidad de la transferencia con una duración tal que no nos permitiría caracterizarlo como un fenómeno ocasional sino más bien como un estado transferencial con cierta duración y estabilidad?
por Elina Wechsler
El psicoanálisis puede aportar al feminismo la lectura de las fijaciones pulsionales, de las identificaciones y del goce que no se deja educar por ningún discurso; el feminismo puede recordarle al psicoanálisis que el cuerpo sexuado está atravesado por relaciones de poder y por dispositivos de dominación. Pensar el cruce entre feminismo y psicoanálisis implica aceptar que no habrá nunca una fórmula armónica entre los sexos, ni una comunidad cerrada de las mujeres, ni un hombre adecuadamente deconstruido…
por Alicia Hartmann
Las consecuencias de la existencia del acto analítico son innumerables para nuestra práctica. Nos remontamos al análisis de Lacan con Loewenstein para rastrear la génesis del mismo. Se decía que Lacan se levantaba de la sesión cuando consideraba que había finalizado. La hipótesis que me surgió es: ¿Habrá sido en ese diván donde a pesar del lazo transferencial, tormentoso o no que tenía con Loewenstein, comenzó la idea de algo que lo acercara a lo que posteriormente fue el acto analítico? Allí dónde se produce un decir y hay corte.
por Jorge Castillo Baeza
Tras Freud, el campo analítico se protocolarizó. La Ego Psychology colonizaba la escena. Se intentaba normalizar el psicoanálisis. El inconsciente perdía filo. Aquí aparece Lacan, quien en 1953 proclama su célebre “retorno a Freud”. En “Escritos” afirma que este retorno no es arqueología, sino “volver a escuchar lo que Freud dijo” en su radicalidad. Lacan reinstala el deseo, el significante y la estructura. Lewis Aron transforma el campo analítico desplazando el foco desde el analista como intérprete hacia la matriz relacional. Afirma: “El inconsciente no pertenece a un individuo; emerge en el espacio intersubjetivo.”… ¿No ha llegado el momento de que el psicoanálisis latinoamericano se dé un nombre propio, un aporte singular?
por Juan Manuel Zilman
Es menester construir un sujeto que no remita a una interioridad individual, sino a una subjetividad abierta al otro. ¿Qué supuestos están rigiendo la vida hoy?... El neoliberalismo como una forma de racionalidad política produce subjetividades y dirige conductas. Su estrategia es privatizar el malestar, puesto que atribuye igualmente causas individuales a problemas estructurales… La culpa, la tristeza y la ansiedad con la que se subjetiviza el incumplimiento de los imperativos de producción y consumo implican un ejercicio de crueldad sobre uno mismo, al tiempo que se tiende a odiar a otro por ser presentado como el segundo culpable de los males… En ese marco, la crueldad puede ser pensada como el espacio común sobre el que se articulan, la idea de “libertad” con el resentimiento.




















