Literatura

Sección coordinada por Nicolás Cerruti
Los ríos de la noche
por Gustavo Malic

De suponernos, de sabernos; nos llamarían los dueños de la noche. Somos hombres y también mujeres, escasean o más bien faltan los niños. A veces, los de abajo nos escuchan, pero al no pensar que somos, nos olvidan. Poco después que el horizonte se queja por encenderse en llamas o por contrastar con el resto de cielo, buscamos asilo en la noche

Crónica de una ausencia
por Laura Salino

Horacio y yo caminábamos por la peatonal San Martín intentando conocer alguna mina. Los últimos tiempos de sequía nos habían pegado mal. Yo siempre fui más mandado que él y la verdad es que siempre me fue mejor. Creo que esto que siempre se dedicó a suponer... que a las minas no hay que darles mucha bola para que estén, es un grave error. Una vez estuvimos sentados cuatro horas en un bar discutiendo sobre eso.

La escritura es una mirada que nos mira
por Liliana Nora Fernández de Pozzi

¿Qué es escribir? ¿qué es la escritura? ¿tal vez una manera de de atrapar la sonoridad esencialmente fugitiva? ¿una forma de detener el tiempo? ¿de darle precisión a esas palabras que se escapan y que son dominio de lo impreciso?

Elogio al despertar
por Eduardo García Dupont

Si supiéramos que tenemos nuestros días contados, ¿a quiénes les manifestaríamos nuestro amor?; ¿a quienes les
demostraríamos lo que sentimos con hechos, caricias y palabras?.

Viena, mayo de 1936, el 31
por Jorge M. Helman

Roberto Arlt: escritura del desecho
por Carlos D. Pérez

Si Lorca afirma que no debe recitarse el madrigal a una rosa con una rosa en la mano, porque sobran la rosa o el madrigal, en caso que no hubiera diferencia entre el escritor y su escritura uno de ellos sobraría, quizá ambos, cosa que sucede más de una vez. Distinta es la posición de Arlt, cuando postula una escritura del desecho; afirma que en el crepúsculo de la piedad no queda más alternativa que escribir desechos de pena. No la pena sino el desecho

Freud, Quijote y Carmen.
por Sigmund Freud

Acabo de pasar dos horas leyendo Don Quijote, que me ha hecho gozar muy de veras. El relato de la sórdida curiosidad de Cardenio y Dorotea, cuyo sino está entremezclado con las aventuras del caballero, y la del prisionero, que contiene un trozo de la biografía del propio Cervantes, está escrito con una gran delicadeza, colorido e inteligencia.

Psicoanálisis y poesía
por Gustavo Etkin

Lo que hace un pintor dibujando lo que no está como siendo lo que podria ser, o que fué, o que talvez. . . Lo que se muestra y se esconde en la sonrisa de la Mona Lisa, os zapatos, las sillas y los girasoles de Van Gogh, el erecto dedo de San Juan Bautista. En el ojo que mira Las Meninas de Velazquez. En la deformada calaver/alfombra a los pies de los Embajadores de Holbein. Y también en el aparente realismo de cualquier fotografía, que esconde en el punto en que es sacada, el deseante oljo del fotógrafo.
Y un poema, que aunque solamente diga que en camino hay una piedra, ese decir repetido, esa insistencia, ese aparente pétreo realismo de Carlos Drummond de Andrade, habla de otra cosa. Precisamente, de algua ausencia, convocada - paradojicamente - por la consistencia de esa presencia tan señalada.

Maurice Blanchot e a ultima dobra da escritura
por Nilson Oliveira

Acolhido em um canto qualquer da França, morre Maurice Blanchot. A morte de Blanchot era para nós uma morte receada, aos 97 anos sabíamos muito doente e, desde muito, incomunicável. Viveu parte de sua vida enclausurado e assim por completo se apagou. Sua voz não mais pronuncia. Seu silencio ecoa com a totalidade de um calar verdadeiro .
Maurice Blanchot atravessou, na sua incomunicabilidade, a sombra do último século como uma das figuras mais instigantes e influentes do pensamento e da escrita; em redor do seu texto erigiu-se um ativo ciclo de pensadores ( Foucaut, Deleuze, Derrida etc..) que por entre os seus escritos problematizaram questões cruciais no horizonte do pensamento literário

Los trabajos y los días
por César Hazaki

Al principio no me di cuenta; fue, como se dice, de casualidad. ¿Viste que se habla del hombre equivocado en el lugar equivocado? Así te podría decir que empezó todo. Yo estaba extrañado, preguntándome de qué me hablaba esa viejita. Estiré la columna, incliné mi cuerpo para acercarle la mejor oreja que tengo. No te rías, ¿acaso vos no tenés defectos, problemas? Es verdad, escucho mejor con la izquierda, y conste que ahora no hablo de política sino de orejas. No te creas, no hace mucho que me di cuenta. Pero no salgamos del asunto para ir derecho al grano. Me esforcé por tratar de entenderla. Imaginate: una viejita medio perdida, casi te diría que desvariaba.



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