Hospitales
por Sergio Zabalza
Interrogar quién habla en el discurso no escatima angustia para quien desde el psicoanálisis interviene. De allí que la clínica con psicóticos –esos sujetos que tienen el objeto en el bolsillo- apele tanto al deseo del analista como a una estética del corte. Apoyándose en la noción de acontecimiento y en el abordaje freudiano sobre desplazamiento de intensidades psíquicas en un resto diurno, el autor intenta analizar el dispositivo de Hospital de Día considerando a la transferencia que sus ámbitos generan como el tiempo del objeto.
por Carolina Méndez Alí
Los encuentros de un(a) analista (o, en otros términos, del psicoanálisis) con pacientes adolescentes vienen a interpelar para nosotros, si no nuestra política, sí al menos nuestra estrategia y nuestra táctica. ¿Qué coordenadas podemos pensar para el dispositivo cuando se trata de momentos de pasaje? ¿Qué estructura debemos suponer a la transferencia? Éstas y otras preguntas se plantea la autora de este texto, sirviéndose (aquí) de la literatura para pensar la clínica.
por Laura Pelazas y Luis Sanfelippo
La crisis de las instituciones que la modernidad supo erigir es también una crisis de valores, de ideales y de aquello que hasta hace muy poco tiempo permitía cohesionar (léase, identificar) a las poblaciones bajo lemas universalistas. Esta crisis, más el avance de la ciencia y del capitalismo, determinan la producción de diferentes modos de subjetividad. El hospital es, seguramente, un testigo privilegiado de estos cambios. Las demandas que nosotros recibimos en él son otras que en tiempos de Freud. Incluso, distintas a las que, en los ´60, recibieron los primeros analistas que trabajaron en dicha institución. La pregunta ética que nos compete en esta época, y en la institución médica por excelencia en la que nos insertamos, es, más que nunca, la misma que Lacan planteó en 1966: ¿cómo vamos a responder, en esta maraña de atravesamientos, a la demanda que se nos presenta, y a la relación que ésta mantiene con el saber y con el goce? Este trabajo explora la serie (abierta) de sus respuestas posibles.
por Mariana Raimondi
La clínica con niños conduce necesariamente a la pregunta por el estatuto y función del juego. Es así que la autora -psicoanalista que desarrolla su práctica en ese campo- aborda la cuestión del "fin" del juego en los dos sentidos en los que considera, puede leerse: fin en tanto final, interrupción, punto hasta el cual se desarrolla algo -acepción que remitiría a la compleja cuestión del fin de análisis en la clínica con niños- y fin en tanto finalidad, propósito, aquello que se espera que -vía el juego- se produzca. El juego sería, en principio, el campo de respuestas propio de un niño, cuya potencialidad transformadora posibilita que algo nuevo se produzca, descontando al niño del lugar de objeto respecto del deseo de los padres. Con soporte en un material clínico, la autora se propone ubicar ambos modos de pensar el "final del juego".
por Natalia Kalejman
A quienes practican el psicoanálisis en el ámbito hospitalario se les plantea la necesidad de reflexionar acerca de la compleja cuestión del trabajo en equipo. La autora se propone pensar, a partir de un material clínico, las coordenadas de un trabajo que juzga necesario, dificultoso, enriquecedor, siempre y cuando se mantengan ciertas condiciones, y que no surge espontáneamente del encuentro entre analista y psiquiatra, siendo más bien algo a producir. Junto con esta posibilidad, importa pensar los obstáculos, encuentros y desencuentros con los que un analista se encuentra en esta empresa.
por Darío Gigena
¿Qué consecuencias podemos extraer de nuestra condición de seres hablantes con respecto a los campos —heterogéneos entre sí y no obstante conexos— de la responsabilidad y la libertad? ¿Qué implica esa condición en lo atinente al lazo con el Otro? ¿Cómo repercute en estas coordenadas el lazo que la época oferta, signado por una peculiar intersección del los efectos del saber de la ciencia y de una matriz político-económica de aspiraciones imperiales? El autor parte de estos interrogantes desde el lugar que lo concierne como residente y nos invita a pensar, no sin zozobra, sus implicancias.
por Mónica Fudin Govednik
Bajo la fachada seductora de una persistente muestra de interés y deseo que no deja de incluir simpáticas y hasta pintorescas promesas amorosas, suele esconderse a veces la siniestra pesadilla de un “amor travestido”, que cae estrepitosamente cuando el partenaire resiste las ofertas. La autora examina el concepto de “erotomanía” desde sus raíces psiquiátricas hasta sus implicancias en las distintas estructuras clínicas, para desembocar en una pregunta acerca de la maniobra que —necesariamente— nos implica en la transferencia.
por Sergio Zabalza
De acuerdo al primer abordaje que Freud hace de la transferencia, conjeturamos que se trata de un desplazamiento de sentido hacia un objeto como resultado del intercambio que, en el dispositivo de taller, otorga todo su lugar al grupo de pares en tanto testigos de una cesión de goce. El autor propone, precisamente, una reflexión sobre la estructura de la transferencia en este dispositivo, soportada en un recorte clínico y articulada a la cuestión de qué implica —en nuestro campo— la nominación.
por Gabriel Belucci
La residencia conlleva, en su pretensión abarcativa de la escena hospitalaria, una circulación por diversos espacios que —también— remiten a lógicas distintas. Una pregunta atraviesa ese tránsito: cómo pensar la articulación entre la urgencia y el horizonte de un análisis. Es necesario modularla y preguntarse, entonces, por el nexo entre la escena de la guardia —signada por la urgencia— y las coordenadas que hacen posible un análisis, y en qué ambas afectarían los soportes de una subjetividad. En la urgencia, todos o algunos de estos soportes se hallan en suspenso. Un análisis, por su parte, puede pensarse como un cuestionamiento dirigido de esos soportes. Entre una y otro el autor se propone pensar, a partir de un recorte clínico y tomando la angustia como brújula, la apuesta analítica.
por Silvia Testa
Como plantea Oscar Sotolano, “hay violencias constituyentes que nos exigen estar allí, lo que no es poco ni es fácil”. Hay, por otra parte, otras violencias que no son constituyentes, pero que también dejan marcas —de otro orden— en el sujeto. Violencias cuyo relato trae el paciente al tratamiento, violencias que nos implican en nuestro quehacer como analistas, violencias que son situables dentro de los fenómenos de compulsión a la repetición. La autora trabaja, a partir de estas reflexiones, una viñeta clínica en la que, a partir del par alienación-separación, intenta pensar la eficacia de un trabajo analítico.




















