Introducción al Psicoanálisis

Sección coordinada por Liliana Donzis
Lacan y Hegel: el mito del amo y esclavo
por Griselda Gallino Fernández

El deseo se dirige hacia un objeto positivo dado. El deseo humano se dirige sobre otro deseo, quiere ser deseado, reconocido como individuo humano. Pero este deseo tiene una aspiración máxima que consiste en ser reconocido por la mayor cantidad posible de semejantes, y el punto culminante sería lograr el reconocimiento del Estado Universal. El reconocimiento implica un valor que es el que moldea los caminos del deseo. Si admitimos que para el animal el valor supremo es conservar la vida, un hombre que se digne de tal, tendrá que arriesgar la vida. Arriesgar la vida es ir más allá del valor animal, es erigirse sobre el animal, es hominizarse. Existen dos modos de expresión de la acción negatriz: la lucha y el trabajo. Por medio de la lucha se transforma lo dado en lo histórico social y por medio del trabajo se transforma lo dado en la naturaleza. La lucha ha de ser a muerte y por puro prestigio. En esta lucha se pone en juego algo del orden del prestigio, y además, se pretende alcanzar un reconocimiento del otro.

¿Armar su síntoma?
por Karina Cammarota

La pseudodemencia y las demencias pseudo
por Ricardo Iacub

La pseudodemencia es una de aquellas patologías que comparten el triste destino de la desatención ya que resulta casi desconocida en el mundo psi y suele ser poco diagnosticada por la neurología. Esto parece no terminar allí, ya que una nueva forma de negación, más sutil, surge desde el DSM IV ya que la considera una vulgar simulación y por ello la denomina trastorno facticio. El objetivo de este artículo es pensar esta patología como un síntoma, en el sentido psicoanalítico del término, y en particular un síntoma en la vejez.

Una lectura psicoanalítica del sufrimiento en el Libro de Job y su relación con la neurosis obsesiva
por Maite Fernández Soriano

Abrazar la muerte
por Mónica V. Prandi

Inconsciente - transferencia: una articulaciòn posible
por Mónica Ameijeiras

Una histeria en urgencia. La idea fronteriza freudiana
por Nora Piotte

A lo largo de mi práctica como analista me he encontrado con una serie de casos que siempre me produjeron una interrogación. Interrogación que ahora intentaré ubicar con precisión. Uno de los casos patentizaba la frase que titula este trabajo. Se trataba de una mujer de más de 45 años, quería verme porque se sentía angustiada y se le imponía una idea que la aterrorizaba. Hacía ya muchos años había sido internada porque intentó llevarla a cabo, esa idea –así la llamaba se reducía a una palabra: “suicidio”. El desencadenante del intento de suicidio y de la consiguiente crisis fue el suicidio del suegro.

Una postal de la familia contemporánea: Los Simpsons
por Diana Paulozky

¿Qué es hoy un Padre? Nada más que un espermatozoide. ¿Cuál será la futura novela familiar de esos hijos que tienen como padre al creador, al científico alemán? Ya que tanto se empeñan en crear genios sería bueno que se dedicaran a crear significantes amos menos estúpidos. Sería un gesto de humanidad. Se gira en redondo, se cambia de lugar. Hoy los hijos son los que saben. La técnica ha avanzado a tal punto que nos ha dejado fuera de este mundo manejado a botón. Si antes el hijo se sentía volar estrenando una bicicleta, como los chicos de E.T. llevado de la mano de su padre; hoy son ellos, los padres, quienes esperan que sus hijos les enciendan la computadora y los conecten a Internet. “Por más que le enseño nunca aprenderá” decía un adolescente refiriéndose a la inutilidad de su padre...

El discurso psicoanalítico: un nuevo producto
por Norah Pérez

A diferencia de la comida totémica, prolongada en las formas que sostienen a perpetuidad, las sociedades psicoanalíticas como subrogados grupales en torno al padre muerto, el padre autor; en el envés la estructura de la Escuela subvierte esta posición en la medida en que hay ese vacío central y, como efecto, una enseñanza y no una teoría con un autor: la enseñanza da cuenta de lo que Lacan sostiene “analizante en su enseñanza”, tomar esta posición se anuda a lo vivo del Nombre del Padre.

¿Señor mío, no ves que me estoy haciendo viejo?: Psicoanálisis y medicina estética
por María Laura De Palma

¿Para quién? Para uno mismo, quizá, pero por tanto siempre para otro, aquel que puede aprobar o desaprobar, aquel que castiga o premia, ese que piropea o dice cosas feas, el otro que siempre nos mira y siempre nos exige hasta lo más cruento. Como en este caso, recurrir a todo tipo de experiencias, algunas altamente traumatizantes como lo son las cirugías, más leves otras como las metodologías de medicina estética sin cirugía, pero ambas quitándole al cuerpo estatuto de cuerpo y transformándolo en masa para modelar. ¿Hasta qué punto se hacen necesarias estas técnicas y cuál es el límite ante el que cada uno puede detenerse?



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