Arte y Psicoanálisis

Sección coordinada por Mariela Paoltroni
A propósito de la muestra de León Ferrari: Cavilaciones de un católico
por José Emilio Burucúa

Lamento discrepar con los pastores de mi Iglesia. No me parece que la exposición de León Ferrari en el Centro Recoleta sea blasfema. Criticar y reírse de la religión hasta el extremo de la befa no implican un insulto a la divinidad. Al contrario, la historia nos ha enseñado que nuestra idea del Irrepresentable e Indecible puede aproximarse a Él y fortalecer nuestro amor por Él, después de haber aceptado y respondido con nuevos compromisos íntimos o con una conciencia inédita y retemplada de lo divino a las agresiones más feroces contra las formas visibles e institucionales de la religión (necesariamente inferiores y degradadas respecto de Aquél a quien proclaman servir).

La infancia del arte
por Martín Reyna

La imagen de los niños que pintan o de los niños que yo vi pintar me hace pensar en Picasso y en algunos aspectos de su obra. Recuerdo una niña de diez años, cada vez que venía a mi taller copiaba una reproducción de una pintura de Picasso, la pintura de la foto se modificaba , pero la lógica plástica desde la que componía su propia versión siempre se parecía a una pintura que podría haber ejecutado el mismo Picasso. Esta niña había captado la lógica de un período de la obra del artista y realizaba adaptaciones inexistentes. Ella aceptaba con mucha naturalidad un esquema fijo de trabajo -la reproducción elegida- y a partir de esta imagen, la acción de su propio gesto le revelaba movimientos inéditos que no existían en la imagen original.

Comentario al libro Pettoruti
por José Emilio Burucúa

Pettoruti, es una figura sobre la que la historiografía argentina ha avanzado extraordinariamente en la última década: son ejemplos de esto que digo las contribuciones de Marcelo Pacheco, Diana Wechsler y, por supuesto, Patricia Artundo, todos ellos abundantemente citados por los autores de ensayos del libro, y aclaremos que Patricia participa, además, en este libro con la erudición, el rigor y la exhaustividad que caracterizan sus investigaciones, mediante una cronología riquísima que concierne a la vida del artista, a su obra, a sus relaciones intelectuales y profesionales con otros artistas, escritores e instituciones, a sus vínculos con la vida social y política de América y Europa.

Los nombres en La casa de Bernarda Alba
por Maria Cristina Castillo

¿Qué habrá sido de la herencia dada por este padre que deja tan a la deriva a estas hijas, mas allá de su muerte, tan a expensas del goce loco de Otro lo cual no hace posible que terminen de constituirse en mujeres, transitando como pedazos de carne rentables, bienes intercambiables tanto para los hombres como para las criadas, llevando tatuados sus nombres con el peso de un signo? Las palabras de Bernarda enuncian el dictamen, cuando llegan del acto que dio sepultura a un hombre que no pudo ser padre, que no puedo hacer tronar su voz “... en ocho años que dure el luto no han de entrar en esta casa el viento de la calle. Hacemos cuenta que hemos tapido con ladrillos puertas y ventanas. Así paso en casa de mi padre y en casa de mi abuelo...”.

¿Territorio libre? San Pablo, Bienal Nº 26
por Bejla Rubin de Goldman

Si tuviese que definir en forma apresurada la impresión que me dejó ésta Bienal, diríamos, en una primera mirada, que ha sido “pobre” tanto por la falta de folletería como en cuanto a las expresiones artísticas. Pero una vez decantada esa primera mirada vemos que en términos generales el arte que nosotros aquí rescatamos es de una expresión desesperada, con horizontes sombríos, sin una estética tranquilizadora, con mucho, pero mucho miedo a que el planeta se quede sin recursos (agua, carbón, electricidad) y que los jóvenes habiten un mundo desolado de deseos, intereses y amores.

¿ Hay repetición en la creación ?
por Gabriela Trapero

El propósito de pensar la creación, desde la topología, guió mi investigación en torno a dos preguntas. 1) ¿Hay repetición en la creación? ¿Cuál es la primera vez? ¿La creación, se produce, o se re-produce?
2) ¿Se podría pensar que topológicamente la creación adviene en el falso agujero de los dos toros con el “NO” sin autor del traumatismo despejado?

Escuchar o quedarse sonado
por Sergio Zabalza

El profesor llega aproximadamente quince minutos después del horario fijado para el inicio de la clase, saluda y se dispone a comentar el resultado de las encuestas encomendadas a los alumnos para que revelen su opinión sobre el dictado de la materia anual que está llegando a su fin. El docente se muestra agradecido por las frases elogiosas de los estudiantes, comenta alguna que otra situación particular y se suceden algunos pequeños diálogos y chistes que reflejan el clima distendido que imperó en el transcurso del dictado de la materia. Luego agrega, causando sorpresa en el auditorio, que si bien él sabe que es costumbre entregar un fuerte aplauso de recompensa para el docente cuando el mismo da por terminada la última clase, en este caso él solicita por favor omitir esta demostración ya que sencillamente no la puede tolerar.

Tristán e Isolda. Parte 2
por Bruno Mancuso

La ejecución de su deseo no sólo es un escamoteo neurótico (sacrificando toda ganancia de placer, todo plus de goce a los pies de un Otro más poderoso) sino peor aún, un escamoteo de su propio acto ético . Pues al dejar el preparado de la poción letal a manos de Brangania, no sólo dio un paso al costado en lo que respecta a la responsabilidad por su deseo de esas dos muertes , la de ella y la de Tristan, sino que logró aquello de lo que todo neurótico se complace en quejarse: conseguir que tanto el acto como el goce sean del Otro, permaneciendo de este modo el deseo propio del sujeto del inconsciente fundamentalmente ignorado (y, sobre todo, no reconocido).

Tristán e Isolda. Parte I
por Bruno Mancuso

No es por azar que ciertas, si no todas, las elecciones que se realizan en la vida se ven efectuadas, ya sea imaginaria, real o simbólicamente, sino que, por el contrario, se encuentran sobredeterminadas por el deseo, huelga decir inconsciente, de cada sujeto... sujeto que en el mismo lance en el cual acomete, aún sin saberlo ni saberse deseante, la fatigosa tarea del hacer humano (des-bestiado por la cultura) adviene tal. Aún más: no es sino asumiendo la responsabilidad por ese deseo, deseo que lo llevó a comprometerse, luego de una proairesis , en una praxis , en un acto ético singular y culpógeno, que adviene y deviene sujeto.

El lugar del vacío en la obra de arte
por Mabel Leticia Grosso

Para el Tao, el vacío está en el comienzo, es del vacío de donde viene todo lo demás. Shitao al hablar de la pintura-escritura, dice que lo más importante, son los márgenes (espacios en blanco) que tienen una importancia capital: la profundidad del vacío.
François Cheng, al referirse al vacío en la pintura china: “Esta, solo puede existir (funcionar), gracias al vacío, que está siempre implícito. Sin el vacío, la pincelada, no implica luz y volumen, ritmo y color, no podría manifestar todas sus virtualidades.



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